Movimiento Ciudadano: un castillo sobre las nubes

Habría que comenzar por el principio, pero no tengo muy claro en dónde situarlo. El hecho es que, en algún momento de los últimos cinco años, comenzamos a tomarnos más en serio a Movimiento Ciudadano (MC). Esto es raro en sí considerando que MC —antes Convergencia— siempre estuvo ahí. Estuvo en las elecciones de 2006 y 2012, como apéndice del PRD y su candidato. También en 2018, aunque esta vez no como socio del obradorismo, sino como aliado de la intentona panista bajo Ricardo Anaya. Como un mueble viejo en una sala, que no gusta pero tampoco incomoda y que no despierta nada más que indiferencia, Movimiento Ciudadano siempre estuvo ahí. ¿Qué cambió y por qué empezamos a hablar de él?

En principio no mucho. MC fue y sigue siendo la empresa política de un exgobernador priista de Veracruz, que además fue embajador en Italia durante la década de los noventa y, también, mano derecha del primer secretario de Gobernación durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Digo que es la empresa política de Dante Delgado porque así es: nada sucede en MC sin que él lo sepa o apruebe y, durante décadas, el partido ha fungido como mecanismo de extracción de rentas para el dueño y la cúpula en turno. Tan es la empresa de Dante que, entre 1999 y 2024, él ha ocupado el cargo de presidente del partido durante casi 14 años.1 El resto del tiempo Dante ha sido senador y hoy, cuando insiste en repetir que “su generación le falló a México”, está dispuesto a ceder parte de las rentas de la empresa a algunos familiares.2

Ilustración: Víctor Solís

Mi impresión es que MC es una cadena de franquicias. Dante Delgado y la cúpula en turno operan desde la Ciudad de México, cediendo espacios y el uso de la “marca” a figuras locales. Así, políticos locales obtienen una plataforma distinta a los partidos tradicionales —que probablemente ya les desecharon—3 y con ello la oportunidad de pelear una elección cargando con menos “negativos”. A cambio, Dante Delgado y su cúpula posicionan la “marca” a nivel local, ganando reconocimiento y ciertos votos que permiten obtener registro en algunos estados y colocar a unos cuantos personajes en una buena posición para alcanzar algún cargo por vía plurinominal. Con un nivel de éxito modesto, pero la mecánica de franquicias deja un ganar-ganar.

En todo caso, si hubo algún cambio este tuvo lugar en Jalisco, lugar central en la historia de MC. Ahí, Alfaro ganó en 2018 y el partido cobró relevancia. La lógica de la franquicia le garantizó a Alfaro el uso de la marca en su feudo, pudiendo consolidar a su camarilla, construir una agenda propia y mantener a raya la amenaza de Morena. A cambio de eso, la cúpula de MC en la capital se benefició exhibiendo el triunfo —muy local— de Alfaro como el éxito de un proyecto nacional.

Jalisco puso los votos y la cúpula nacional los tomó como suyos. 28 de cada 100 votos que MC obtuvo en 2021 vinieron de Jalisco y si los agrupamos por circunscripciones, 4 de cada 10 se cosecharon en la Primera Circunscripción, que incluye a este estado. MC Nacional no tiene “grandes perfiles” que ganen elecciones. Ni Dante Delgado, ni Jorge Álvarez Maynez, ni Salomón Chertorivski arribaron a sus escaños ganando una elección por mayoría relativa. Y es que la lógica de la franquicia también permite eso: el uso del triunfo en las urnas a nivel local para apuntalar a una cúpula que, por cuenta propia, no se sostiene.

Otra cosa que ocurrió fue el triunfo de Samuel García en Nuevo León, pero esto es más sencillo de explicar. Es una obviedad, pero Samuel ganó porque los demás perdieron. En una contienda en donde su participación pintaba para ser simbólica, Samuel García emergió triunfante porque las dos opciones punteras decidieron aniquilarse entre sí. Su súbito ascenso en las encuestas sucede cuando a la candidata puntera, de Morena, se le descubrió mintiendo sobre su participación en la secta NXVIM y cuando el candidato en segundo lugar, del PRI, fue incapaz de enfrentar acusaciones de corrupción en su contra. “El pueblo no es tonto” dice AMLO, y los neoleoneses lo saben bien: cuando los dos punteros probaron ser mentirosos y corruptos, el beneficiado fue un tercero, que no suscitaba emoción pero tampoco molestia.

El mandato electoral de Samuel es débil. En aquella elección, su franquicia en Nuevo León no obtuvo ningún escaño en el congreso local por mayoría relativa y apenas consiguieron la presidencia municipal en 6 de 51 ayuntamientos. Consecuencia parcial de ese mandato poco claro fue la incapacidad de Samuel de garantizar continuidad en el gobierno cuando se separó del cargo para contender a la presidencia. El caso neoleonés es ejemplar porque, de nuevo, un triunfo local, esta vez sin un mandato electoral contundente, elevó el tono triunfalista de una dirigencia que por sí misma no consigue triunfos ni garantiza estabilidad en donde sus franquicias gobiernan.

Entonces, ¿en qué momento la empresa con una cúpula sin votos y con dos franquicias desarticuladas pasó a ser objeto de discusión seria? Una explicación es la propia narrativa de MC. La “tercera vía”, la “segunda fuerza política”, la “nueva política”. Epítetos grandilocuentes pero distantes de ser verdad. Siendo la —autoproclamada— “segunda fuerza”, MC no compitió en las elecciones a gubernaturas del Estado de México y Coahuila porque, simplemente, no iban a figurar.4 Tampoco queda claro en qué términos son la “nueva política” cuando, entre 2021 y 2022, todos los candidatos a gobernador que presentaron las franquicias locales de MC anteriormente militaron en partidos tradicionales.

La pregunta persiste: si no es la “segunda fuerza” ni la “nueva política”, ¿por qué tanto revuelo? El epíteto de “Tercera Vía” quizá diga algo.5 MC, en sus franquicias locales y a nivel nacional, desarrolló una estrategia que consistía en nominar a candidatos relativamente desconocidos o con una causa importante a ciertos cargos. Activistas ambientales, integrantes de la comunidad LGBTIQ+, especialistas en transparencia o corrupción, entre otros, fueron designados como aspirantes para competir bajo el membrete de la empresa de Dante.

Posicionando perfiles relativamente capaces y sin trayectoria política, MC proyectó una imagen “nueva”, apta para hacerse camino entre el descrédito del sistema de partidos. Es una pena que la lógica de la franquicia fuese prioridad. Porque esos candidatos, quizá atractivos, no ganaron sus distritos ni sus municipios, pero sí obtuvieron la suficiente cantidad de votos para que la cúpula, con Dante a la cabeza, siguiera al cobijo de las listas plurinominales y la seguridad que ahí se ofrece. Entonces tampoco se trata de “tercera vía” si los perfiles y propuestas atractivas son la base, más bien simbólica y performativa, para consolidar la posición de una dirigencia. Esto es peor si recordamos que esa dirigencia no es nueva, ni tampoco popular.

Algo más ocurrió y fue la construcción de un castillo sobre las nubes. Sospecho que en algún momento alguien elaboró por primera vez una encuesta presidencial que incluía el nombre de “Luis Donaldo Colosio”. Ese fue otro cambio. Con la hipotética participación del alcalde de Monterrey, MC aparecía en varias encuestas como la opción preferida de más de 20 % de las personas. Personajes de la cúpula corrían a redes sociales para presumir músculo y la opinión pública, a partir de la especulación, discutía cosas que simplemente no estaban ahí.

Recuerdo a varios integrantes de la cúpula festejar en X, antes Twitter, una encuesta de Buendía & Márquez a mediados de 2022. Colosio aparecía en distintos escenarios con más del 20 % de las preferencias. El detalle es que esa misma encuesta colocaba la preferencia por MC en sólo 5 %. Literalmente, sin el nombre de un priista de los noventa, MC volvía a ser el sempiterno mueble de la sala. Una expectativa de cambio, quizá de victoria, se montó exclusivamente en el nombre de una persona que nunca quiso competir por la presidencia. Hay algo cómico y ridículamente trágico en todo esto.

El caso es que Colosio no fue y Samuel, tras sumir a su estado en una ya conocida crisis constitucional, tampoco. Alfaro refunfuñó, pero olvidó que era un franquiciatario y que por más que su franquicia pusiera los votos, él no era el dueño de la empresa. Hoy MC, con Álvarez Máynez como candidato, a quien destaparon con cerveza en mano, cuenta con 5 % de las preferencias para la próxima elección. Normal, es lo que corresponde.

En sus distintas franquicias compiten por MC personajes dispares. Desde otrora líderes priistas, exintegrantes de juventudes panistas, exfuncionarios calderonistas, antiguos propagandistas de Morena, hasta excantantes, exestrellas de reality shows, opciones desechadas del perredismo y demás. Y todo esto tiene sentido. Tiene sentido que figuras dignas como Clemente Castañeda y Patricia Mercado se encuentren codo a codo con Sandra Cuevas. Los tres construyen simpatías, quizá ganen votos y todo eso suma para una dirigencia nacional interesada en ceder control a nivel local, a cambio de posicionar la “marca” y seguir con la extracción y distribución de rentas.

MC no fue el futuro, ni la segunda fuerza, ni la tercera vía. Con la pobreza analítica que implica usar la desgastada analogía, pero tampoco fue la épica macronista de 2017. Es lo que es, un mueble viejo en la sala, recubierto de un plástico —naranja, obvio— que sólo sirve para la maravilla y sustento del dueño y sus amigos —“compadres”, si nos ponemos regios.

 

Andrés Ruiz Ojeda
Gates Cambridge Scholar y estudiante de doctorado en Política y Estudios Internacionales en la Universidad de Cambridge


1 El nombre del cargo en la actualidad es el de “Coordinador Nacional”.

2 El caso más reciente es el de su hijo, que aspirará por MC a una senaduría por Veracruz, aunque sobrinos suyos, por ejemplo, han llegado a cargos de elección popular desde alguna franquicia de MC.

3 Tres ejemplos: José Luis Pech, que recaló en MC cuando no logró ser candidato a gobernador en Quintana Roo por Morena; Eliseo Fernández, que milita en MC desde que renunció al PAN previo a la elección a la gubernatura de Campeche en 2021, e Ivonne Ortega, que dejó al PRI tras perder la dirigencia local de ese partido frente a Alejandro Moreno.

4 Esto es curioso dado que durante todo 2022 Dante Delgado afirmaba que MC triunfaría en el Estado de México.

5 Tercera Vía, también, es el nombre de un medio periodístico de Álvarez Máynez. Su destape también destapó prácticas abusivas en los medios a los que él está ligado.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Política