Como resultado de la ahora llamada estrategia de búsqueda generalizada, la secretaria de Gobernación informó el pasado 18 de marzo que estaban en proceso de formalizarse 20 193 localizaciones en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas, No Localizadas y Localizadas (RNPDNO). Sin embargo, la cifra real es de 30 418 casos: dejó fuera de su informe poco más de 10 000.
Esta omisión altera el balance que ofreció ese día. Si el 22 de agosto de 2023 hubo oficialmente 110 964 personas desaparecidas y sólo se logró disminuir esta cantidad a 99 729, significa que hubo 19 318 nuevos casos de personas desaparecidas entre el 22 de agosto de 2023 y el 15 de marzo de este año. Se desconoce cómo se originaron estos registros. Lo más natural es suponer que corresponden a la incidencia del fenómeno ocurrida en el periodo pero, ¿hubo en estos meses más de 19 000 nuevas denuncias de personas desaparecidas?, ¿se trata de casos anteriores, no ingresados previamente a la plataforma?, ¿o es una mezcla de ambos?
Lejos del objetivo inicial, que era actualizar el registro acumulado que se hizo público el año pasado, el operativo ordenado por el presidente dejó de ser ese inquietante despliegue masivo de llamadas, visitas domiciliarias y batidillo de cifras y etiquetas alojado en un sitio web paralelo. Ha comenzado a tener efecto sobre el RNPDNO, alterando su contabilidad en una escala y dirección aún inciertas. Las cuentas que se presentaron en la conferencia matutina, además de insuficientes para precisar lo que ocurre, no cuadran entre sí y no dan razón de todos los movimientos que se están concretando en la plataforma.
Es urgente, entonces, analizar qué está ocurriendo con la contabilidad oficial de personas desaparecidas, al menos desde la perspectiva limitada que permite su versión pública. Mi propósito es contribuir a esa tarea examinando la forma en que se integraron por entidad federativa los resultados de la búsqueda generalizada y, en particular, el origen de los registros añadidos en los últimos meses. Una estimación que presento más adelante, basada en una comparación del comportamiento que tuvo el RNPDNO antes y después de la búsqueda generalizada, apunta hacia el subregistro como fuente de más de la mitad de los ingresos recientes y a la Ciudad de México como uno de sus principales artífices.

Las cuentas contradictorias de la búsqueda generalizada
Partamos de las cifras dadas a conocer en la conferencia matutina del 18 de marzo pasado. La titular de Gobernación informó que a las 16 681 personas localizadas hasta el 14 de diciembre de 2023 se habrían agregado 3512 personas al corte del 16 de marzo. El total de personas localizadas, entonces, ascendía ya a 20 193 personas.
También anunció que estaba en curso la inclusión de esta cifra en la contabilidad del RNPDNO. Por su valor ilustrativo, aquí la lámina utilizada:

El número de personas desaparecidas al 22 de agosto del 2023, según la base descargable, era 110 964. A ese número las fiscalías y comisiones de búsqueda locales habían añadido desde entonces 9427 nuevos registros. Sin embargo, debido a que ya se habían formalizado 5576 localizaciones aportadas por la estrategia de búsqueda generalizada, el total de personas desaparecidas disminuyó a 114 815. De este modo, una vez que se incorporara la cantidad restante de 15 158 personas localizadas, el total de personas desaparecidas en México se habría reducido a 99 729.
Otra información importante que dio a conocer es cómo se distribuirán por entidad federativa las 15 158 localizaciones pendientes de formalizar frente a las cifras de personas desaparecidas vigentes al corte del 15 de marzo. A continuación la lámina que se usó para dar cuenta de esta dispersión:

Llama la atención que se manejaron dos cifras distintas de personas localizadas: 20 193 al inicio y 20 734 (que resulta de sumar 5576 y 15 158).1 Pero lo más desconcertante es que se diera una cifra menor de personas localizadas: no fueron sólo 5576, sino más de 15 000. Si a esta cantidad se añaden las 15 158 pendientes de formalizar, entonces el número de personas localizadas, sean o no producto del operativo de búsqueda, ascendió a 30 486 en estos meses.
Describo enseguida cómo se distribuye esta cifra por entidad federativa con los datos que dispongo del 24 de agosto del 2023 y del 18 de marzo de 2024, los cuales descargué en su momento de la versión pública del RNPDNO y que, si bien no son idénticos a los informados el 18 de marzo, no presentan diferencias importantes.
La distribución de los 30 486 registros
Una vez que se formalicen todos los cambios, la información en que me baso indica que los registros de personas desaparecidas pasaron de 111 037 a 99 714, lo que supone una disminución del 10 %.
Por su parte, la cifra de personas localizadas ascendió de 181 544 registros a 212 040, un crecimiento absoluto de 30 486 casos y una variación porcentual del 17 %. La tabla 1 presenta cómo se distribuyó esta cantidad por cada entidad federativa.

Ocho entidades tuvieron más de 1000 localizaciones y concentraron casi dos tercios (19 600) del total de personas localizadas. En general, se trata de aquellas que tienen más casos de personas desaparecidas, por lo que esta concentración es esperable. Sin embargo, no dejan de ser extraordinarias las cantidades reportadas por la Ciudad de México (3402) y Puebla (2512). El caso de Zacatecas (1056) es llamativo respecto a su acumulado de personas localizadas: representa casi la mitad de todas sus localizaciones.
Como se puede observar en la columna K, dos tercios del total de personas localizadas son casos añadidos en estos meses (19 163). En seis entidades se concentraron 10 852 de estos registros: Estado de México (3666), Puebla (2192), Nuevo León (1823), Ciudad de México (1464), Michoacán (869) y Tamaulipas (838).
En cuanto al acumulado histórico de personas desaparecidas, en seis entidades se concentraron 7439 de los 11 323 registros que se restaron: Jalisco (2529), Ciudad de México (1938), el Estado de México (896), Veracruz (832), Tamaulipas (670) y Nuevo León (574). Es extraña la inclusión de Jalisco en los cómputos de la búsqueda generalizada porque es un estado que dejó de informar al RNPDNO hace dos años y tiene ya un registro estatal con 14 566 casos consolidados, algo que es de dominio público. No tenía sentido haberlo incluido en el operativo de búsqueda, salvo por la obsesión reduccionista que la define. De las demás entidades, la Ciudad de México es un caso atípico que merece un mayor análisis poniéndolo en perspectiva nacional.
Los beneficiarios de la búsqueda generalizada
Todos los estados disminuyeron sus registros de personas desaparecidas, aunque su disminución no es uniforme. La gráfica siguiente los muestra en orden de prelación según el incremento porcentual de personas localizadas de cada estado:

La mitad de los estados incrementaron su número de personas localizadas por encima del aumento general, que fue del 16 % (sin incluir a Jalisco). Entre ellos, salvo Baja California Sur y Ciudad de México, el notable incremento de personas localizadas que tuvieron no se tradujo en una reducción considerable de sus registros previos de personas desaparecidas, lo que indica que sus localizaciones se concentraron más en los nuevos casos. San Luis Potosí, Chiapas y Durango incrementaron sus registros de personas desaparecidas aun cuando elevaron su cifra de personas localizadas.
Entre las entidades que tuvieron menores incrementos de personas localizadas, Oaxaca, Colima, Campeche, Aguascalientes y Querétaro tuvieron no obstante una disminución superior a la reducción porcentual de toda la distribución, que fue de 10 %. Esto sugiere un peso menor de denuncias nuevas en sus respectivas cuentas.
Baja California Sur y Ciudad de México tuvieron valores atípicos porque reportan crecimientos muy elevados de personas localizadas, 768 y 3402, respectivamente, con significativas reducciones de registros de personas desaparecidas. La disminución ocurrida en Baja California Sur es sobre casos previos, pues sólo se añadieron 31 denuncias durante estos meses. No sucedió lo mismo en la Ciudad de México. En el periodo analizado, se observó una inusual elevación de reportes de personas desaparecidas: de 6171 subió a 7313, lo que supuso un incremento de 18.5 % (1142 registros). Sin embargo, se reporta haber localizado en el mismo lapso a 3402 personas, lo que redujo en 1938 sus casos previos y en 1464 sus nuevas denuncias. Esta extraordinaria alza en desapariciones, y su posterior reducción, no se ajustan al patrón de crecimiento de sus denuncias que se observa en el RNPDNO. Lo más probable, entonces, es que una parte de los registros que añadió no hayan sido registrados previamente.
¿Nuevos casos de desaparición o subregistro?
Dos de cada tres personas localizadas en los últimos meses corresponden a nuevos registros. Importa saber cuántos son de fecha reciente y cuántos corresponden a casos que no habían sido ingresados a la plataforma. Dispongo de datos anteriores a la búsqueda generalizada que descargué de la versión pública del RNPDNO. Son del 11 de septiembre de 2022 y del 6 de marzo de 2023, fechas que delimitan un arco temporal menor en un mes al periodo informado (22 de agosto-16 de marzo del 2024), pero en meses coincidentes que sirven para controlar posibles efectos estacionales. Son útiles para hacer una estimación que nos permita tener una respuesta aunque sea aproximada.
En los meses que menciono, ingresaron a la plataforma 14 272 registros de personas desaparecidas, de las cuales se localizaron a 7695 y 6577 siguen en calidad de personas desaparecidas. Esto significa que por cada persona localizada quedó una en calidad de desaparecida.
El aumento de personas desaparecidas ocurrió en todos los estados del país, salvo Yucatán y Tlaxcala, que reportaron una disminución de tres y diez casos, respectivamente. Los estados que más sumaron en ese periodo fueron: Estado de México (1165), Ciudad de México (745), Michoacán (569), Baja California (546) y Guanajuato (439). En cuanto a las personas localizadas, los cinco estados que más casos tuvieron fueron: Nuevo León (1957), Estado de México (1171) Puebla (713), Veracruz (462) y Tamaulipas (435).
Podemos estimar el dato que nos interesa para la comparación en 7717 personas desaparecidas, una cifra que resulta de calcular el promedio diario para los datos conocidos, que es de 38.1, y luego multiplicarlo por los 203 días que hay entre el 22 de agosto y el 15 de marzo. Si este cálculo conserva su vigencia un año después, suponiendo que se ha mantenido estable la incidencia de denuncias, debemos concluir que, de las 19 183 nuevas localizaciones que estamos analizando, 11 466 podrían atribuirse a subregistros. Es decir, casos no ingresados antes a la plataforma.
Con los datos que disponemos, es imposible discriminar por entidad federativa los que corresponden a nuevas denuncias y a subregistros, aunque aquellas que concentraron sus localizaciones en registros nuevos son, sin duda, las que pudieron aportar la mayor cantidad de casos no ingresados con anterioridad. La gráfica incluida arriba es clara con respecto a qué estados se trata.
A manera de conclusión
La expectativa de que el gran despliegue de recursos comandados desde Gobernación para reducir la lista de personas desaparecidas no afectaría al RNPDNO, resultó ilusoria. Es evidente que está siendo alterado de un modo radical y aún desconocido. Técnicamente, el ingreso de miles de registros que pudo haber ocurrido ya, debió crear notificaciones de cargas masivas. No hay ninguna reciente y es probable que no la haya. Aunque es un detalle menor, sí es sintomático que las listas descargables de la versión pública se produzcan ahora sin la indicación de la fecha de consulta, señal de una creciente opacidad que es probable que se extienda a datos más sensibles. Detectar la omisión en el informe reciente de más de 10 000 registros fue posible por la transparencia relativa que ha ofrecido la arquitectura del RNPDNO y que hoy está en riesgo.
La inclusión clandestina y no aclarada de registros que provienen de una doble contabilidad en poder de fiscalías y comisiones de búsqueda es inadmisible. Debilita una de las funciones de esta herramienta en sociedades que atraviesan por una seria crisis humanitaria como la de México, que es la de proporcionar información pública veraz, confiable y oportuna para que la ciudadanía comprenda lo que está ocurriendo y actúe en consecuencia. Parece que, como sucedió en anteriores administraciones, será necesario emprender de nuevo la labor de Sísifo de reconstruir, depurar y completar un registro que documente la realidad de un país que contradice la narrativa negacionista de las autoridades federales, donde predominan las desapariciones forzadas, no las ausencias voluntarias.
Jorge Ramírez Plascencia
Profesor-Investigador de la Universidad de Guadalajara, integrante del Comité de Análisis sobre Desaparición de Personas de la misma universidad
1 Una hipótesis de por qué la cantidad se elevó de una a otra diapositiva es porque la segunda cantidad sí permite reducir el total a 99 729. Con la primera, la disminución quedaría en 100 198.