¿Por dónde empezar a atender el problema de las armas en México?

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El pasado 26 de junio durante el evento “Tráfico de Armas” organizado por el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) y el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, tuve el gusto de compartir la mesa de discusión con distintos expertos. Lo que más me sorprendió es que, a la hora de exponer nuestros puntos de vista, estos incluyeran diferentes perspectivas, aunque supongo que es la ventaja de participar en una mesa de discusión.

Mientras yo me enfoqué en la importancia de buscar acciones bilaterales con Estados Unidos, otros explicaron, entre otras cosas, la relevancia de la generación de datos y la importancia de renovar la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos. En mi opinión, el reto no es que exista la diversidad de enfoques sobre un mismo tema, sino en tomar todas estas opiniones de tal manera que se complementen y unifiquen en una sólida política en contra del tráfico ilegal de armas en México.

Definitivamente, para empezar a atender esta problemática en México es fundamental la generación de datos, tal y como lo ha sugerido Ernesto López Portillo. Sin embargo, con la información disponible al día de hoy, es posible ir armando el rompecabezas sobre una posible mejoría en la política de armas. Hoy se sabe que el reto que afrontan los mexicanos en materia de violencia comprende los delitos de alto impacto como homicidios, robos, secuestros y extorsiones. Los últimos dos delitos alcanzaron su punto máximo en el 2013 mientras que los primeros bajaron a partir del 2011 pero siguen siendo cifras relativamente altas, sobre todo cuando se comparan con años previos. Cualquier política sobre armas en México tiene que tener como impacto esperado la reducción en este tipo de violencia. Esto no quiere decir que no se espere reducir delitos entre pandillas o inclusive violencia familiar, pero hoy en día la prioridad es reducir delitos de alto impacto.

Por otro lado, es imprescindible conocer las diferentes clasificaciones de armas y saber cuáles están afectando a la población mexicana. Aunque comparto la idea de atender el tema de armas nucleares así como las llamadas armas convencionales[1], el día de hoy México afronta retos distintos. La delincuencia organizada e inclusive la delincuencia común operan más con las llamadas “Armas pequeñas.” De acuerdo con información de Colby Goodman y Michel Marizco, las principales armas utilizadas por el crimen organizado en México son las pistolas y los rifles[[2]. Insisto, no hay que restarle importancia a otro tipo de armamento pero sí creo que sabiendo que las armas pequeñas son las más utilizadas, se debería de priorizar su atención en la política de armas en México.

Una vez priorizado el tema de las armas pequeñas, ¿qué sigue? De entrada, es fundamental reducir el stock de este tipo de armas en manos de los grupos criminales. Políticas como el canje de armamento y la incautación de armas por parte de la SEDENA (Secretaria de la Defensa Nacional) son acciones interesantes. Sin embargo, éstas tienen que ser complementadas con estrategias y acciones que reduzcan la entrada de las armas al país. De poco sirve realizar esfuerzos para reducir el stock de armamento si continúan entrando un gran número de pistolas y rifles. De acuerdo con cifras del primer informe de gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto[3], durante el 2011 se incautaron alrededor de 40,000 armas en los esfuerzos contra la delincuencia organizada, siendo este año el de mayor número de incautaciones en los últimos 10 años. Sin embargo, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de San Diego y el Instituto IGARAPE[4], se estima que alrededor de 250,000 armas entran anualmente a México por los Estados Unidos.  En pocas palabras, que en el mejor de los casos, se está incautando el 16 por ciento de las armas entrantes. Una política de armas en México tiene que tener como objetivo específico reducir la entrada y el desvío de armas al país.

Aquí es donde entran en juego dos estrategias fundamentales. La primera implica acciones de política enfocadas en reducir el desvío de armamento en las instituciones de seguridad mexicanas. Se ha dicho, principalmente en fuentes estadounidenses como Stratfor Intelligence[5], que gran parte del armamento en manos de la delincuencia en México es a raíz de un desvío de las autoridades. Aunque no se ha aportado evidencia suficiente para suponer que este argumento es cierto, el Estado mexicano debería incorporar una estrategia ad hoc si es que fuera el caso.

La segunda estrategia está relacionada con la reducción de armas pequeñas importadas de forma ilegal. En este aspecto autores como Phillip Cook, Wendy Cukier y Keith Krazue[6] han señalado que parte de las armas en México son importadas ilegalmente de Centro-América e inclusive de Europa y China.  Sin embargo, dado que no aportan información, esto queda sólo como una hipótesis por demostrar. Así, lo esencial es tener una estrategia de reducción del flujo de armas pequeñas provenientes de Estados Unidos, tomando en cuenta que es la información más certera con la que contamos. Por ejemplo, de acuerdo a información del GAO (Government Accountability Office)[7] alrededor del 90 por ciento de las armas encontradas en México y enviadas a rastreo provienen de EE.UU. Otras fuentes como la ATF (Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives)[8] señalan que alrededor del 70 por ciento de las armas en México provienen de Estados Unidos. Más aún, la cercanía geográfica, la gran producción de armas en Estados Unidos y las regulaciones laxas en sus ventas hacen más viable la importación ilegal de armas de este país a México.

¿Qué tácticas puede seguir México para reducir el flujo de armas en su frontera norte? Mucho se ha comentado sobre la importancia de ratificar el Tratado sobre el Comercio de Armas (Arms Trade Treaty, ATT), sin embargo se deben analizar cuidadosamente los componentes del mismo. En Estados Unidos, producir y vender armas de alto calibre como la AR-15 es legal y en ningún artículo de la ATT se atiende este asunto.  El ATT no prohíbe la producción de armas y la comercialización que se lleva a cabo dentro de un país, es decir lo deja a discreción de cada gobierno. El ATT atiende principalmente temas como transferencias de armas entre países. El problema de la frontera entre México y EE.UU es que existen los llamados mercados grises.[9] México tiene que buscar añadir componentes que controlen estos mercados en los tratados internacionales.

Otra táctica a seguir es la de tratar de presentar la problemática de México en EE.UU para fortalecer argumentos a favor de regulaciones más estrictas en este país. El gobierno debe utilizar los medios diplomáticos para exponer el caso de México y buscar soluciones bilaterales. Al mismo tiempo se podría brindar el apoyo a organizaciones de la sociedad civil en México para que trabajen en conjunto con organizaciones de Estados Unidos para generar reportes sobre los beneficios, para ambos países, de cambios regulatorios que restrinjan la venta de armas a criminales. Un ejemplo de ello sería extender la ley que obliga a que todo comprador de arma en EE.UU deba de pasar una serie de evaluaciones antes de comprar un arma (Universal Background Checks).  Esta iniciativa ha sido discutida y presentada por organizaciones estadounidenses y de convertirse en ley podría traer beneficios para su población. También podría reducir el flujo ilegal de armas hacia México, sobre todo, si se toma en cuenta el reporte del Brady Center[10] que sugiere que 40 por ciento de las armas en manos criminales se obtienen debido a la falta de estas evaluaciones en los llamados Gun Shows.

Dado que el ATT no incluye la problemática de los mercados grises y un cambio regulatorio en Estados Unidos puede ser complicado, México necesita implementar una táctica unilateral en la frontera. En este aspecto es importante conocer las principales rutas de las armas de fuego y actuar acorde. Según información de Goodman y Marizco[11] así como de la base de datos presentada en el reporte #No+armas #No+guns[12], las principales rutas son a través de Nogales Sonora, Ciudad Juárez, Chihuahua y Reynosa, Tamaulipas. Asimismo es importante aplicar la ley que castiga aquellas personas que intenten introducir armamento a México.

En resumen, México necesita reconocer que se tiene que atender el problema de armas si es que se quiere reducir la violencia. Lo siguiente es diseñar una nueva política de armas, que reduzca su prevalencia. Hoy por hoy, el impacto esperado de una política de armas tiene que ser el de la disminución de los delitos como el homicidio, secuestro y extorsión. Sin embargo esto no quiere decir que otros aspectos no sean relevantes. Mientras que la disminución del stock de armas es un paso importante, esto tiene que ser acompañado del objetivo de reducir el flujo y entrada de armas. En este aspecto, mientras se atiende el desvío de armas en instituciones de seguridad, es importante atender la entrada ilegal de armas. Finalmente, al mismo tiempo que los tratados internacionales no atienden del todo la problemática de México, el cambio regulatorio en Estados Unidos puede no ocurrir en el corto plazo. Es por ello que una táctica unilateral en la frontera norte –mientras que eso ocurre- se vuelve indispensable.

El rediseño de la política de armas en México es importante pero sus componentes y enfoques pueden ser diversos. Sin embargo se puede ir construyendo y modificando con base al seguimiento y priorización de los principales retos que vive México hoy. Hay mucho trabajo por delante pero el hecho de que surjan eventos como los organizados por el ONC y el Instituto de Investigaciones Jurídicas permite conocer los distintos ángulos y las diferentes problemáticas del tráfico de armas.

Eugenio Weigend Vargas es investigador de la EGAP del Tecnológico de Monterrey y asistente de investigación en el Instituto Mexico del Woodrow Wilson Center for International Scholars.


[1]Este tipo de armas incluyen helicópteros, tanques aviones etc.

[2] Goodman, Colby y Marizco, Michel (2011). “U.S. Firearms Trafficking to Mexico: New Data and
Insights Illuminate Key Trends and Challenges.” Woodrow Wilson Center for International Scholars. Disponible aquí.

[3] Anexo Estadístico del Primer Informe de Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto.

[4] McDougal, T, Shirk, D, Muggah, R and Patterson, J (2013). “The Way of the Gun: Estimating Firearms Traffic Across the U.S.-Mexico Border.” University of Sand Diego y el Instituto IGARPE. Disponible aquí.

[5] Stewart, Scott (2011). “Mexico’s Gun Supply and the 90 percent Myth,” Disponible aquí.

[6] Cook, P, Cukier, W y Krauze, K (2009). “The Illicit Firearms Trade in North America.” Criminology and Criminal Justice.

[7] United States Government Accountability Office, GAO (2009). “U.S. Efforts to Combat Arms Trafficking to Mexico Face Planning and Coordination Challenges.” Disponible aquí.

[8] Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives (2012). “International Firearms Trace Data Mexico 2008-2013.” Disponible aquí.

[9] Denominado así porque un bien es legal en una parte e ilegal en otra.

[10] The Brady Center to Prevent Gun Violence (2009). “Exporting Gun Violence: How our Weak Laws Arm Criminals in Mexico and America.”

[11] Goodman y Marizco (2009)

[12] #No+Armas #No+Guns es un estudio realizado por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Instituto para la Seguridad y la Democracia AC, Fellowship for Reconciliation y Global Exchange. Disponible aquí.


4 comentarios en “¿Por dónde empezar a atender el problema de las armas en México?

  1. No entiendo porque se necesita hacer un cónclave de especialistas o una investigación, si el artículo no aporta nada nuevo, sólo es una recopilación de información ya añeja. Al ver el título imagine propuestas innovadoras como por ejemplo la revisión de la LAFE con el fin cambiar los paradigmas de la propiedad y porta ciño de armas con fines defensivos, y que los procedimientos de control para ventas de armas fuesen aplicadas en México una vez que se cambiara la ley de armas de fuego y SEDENA O UN CONCESIONARIO colocarán más lugares de venta, es triste pero aún como ciudadanos y como sociedad nos da miedo dar el gran salto para ser hombres, y necesitamos a papa gobierno para que nos cuide, seguiremos siendo niños

  2. El tráfico ilegal de armas ha sido un tema que ha permanecido en la sombra de las políticas públicas de México por mucho tiempo. Es realmente inexplicable por qué no ha recibido la atención suficiente a pesar de que estamos ya sumergidos en una crisis -de ya varios años- causada por violencia asociada a este problema. Si bien es cierto que es necesario diseñar una política pública inherente al tráfico de armas, coincido en que debe basarse en evidencia. Para esto es necesario que en México reconozcamos que la generación de datos es pieza clave. No podemos seguir volteando hacia arriba para que el vecino nos proporcione datos de nuestro contexto y nuestras realidades.

  3. Interesante e ilustrativo artículo. Ha surgido el tema de armas últimamente, que bueno que lo están atendiendo.

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