Los jóvenes mexicanos mueren más de covid-19 que en el resto del mundo porque somos el país con más sobrepeso, el segundo más obeso y el país con la mayor prevalencia de diabetes entre los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Se sabe que estas condiciones aumentan la probabilidad de muerte una vez que alguien se enferma de covid-19, independientemente de su edad.
La razón por la que tenemos tanta obesidad y sobrepeso se encuentra muy lejos de nuestros deliciosos tacos y las decisiones que tomamos individualmente, sino más bien en la economía conductual y nuestro sistema alimentario.

Ilustración: Patricio Betteo
Entendí esto hace un par de años cuando viajaba a la boda de una amiga en el hermoso Pueblo Mágico de Parras en Coahuila. Mientras esperaba en la estación de autobuses, empecé a sentir un poco de hambre y decidí buscar algo para comer. En aquel entonces estaba tratando de tener una dieta sana, así que decidí buscar alimentos saludables en la estación. Para mi sorpresa, no pude encontrar ninguna opción saludable entre los aproximadamente 10 puestos de comida que estaban allí. Por supuesto, había muchas opciones de comida rápida y dos farmacias para venderme medicamentos para el dolor de estómago que me provocaría la "comida" del lugar.
Tenía que decidir entre quedarme con hambre o comer algo poco saludable. No había término medio. Decepcionado, decidí comprarme un chocolate para calmar mi hambre y comer bien más tarde en Parras. Me hubiera encantado encontrar algo de nuestra comida tradicional, como frijoles, tortillas, chiles y algunas calabacitas, todo delicioso y saludable. Como me sucedió allí, muchas de las decisiones que creemos que tomamos todos los días, como qué comer y qué tan saludablemente comer, son tomadas por otros en nuestro lugar incluso antes de que se nos pida que decidamos.
Resulta que como seres humanos preferimos no tomar decisiones difíciles, por lo que generalmente nos inclinamos por no optar, y seguimos regularmente la opción que se nos presenta ya predefinida. El economista conductual Dan Ariely planteó en una famosa TED talk que la diferencia en los índices de donación de órganos en Europa (por ejemplo, el 17 % en Reino Unido frente al 100 % en Francia) no se debe a diferencias ideológicas o a distintas percepciones entre los franceses y los británicos, sino que más bien depende en cómo se les hace la pregunta sobre su disposición a donar. En Reino Unido se les pide que palomeen una casilla si QUIEREN inscribirse en el programa de donación de órganos. En Francia se les pide que palomeen una casilla si NO QUIEREN inscribirse en el programa de donación de órganos.
En términos de comportamiento económico, este fenómeno se llama opt-in y opt-out (optar dentro y optar fuera, respectivamente). En el ejemplo de donación de órganos, las personas en Francia tienen que optar por NO donar órganos (la opción de base es donar), y en Reino Unido tienen que optar por SÍ donar (la opción de base es no donar). En ambos casos, tomar la decisión u optar es difícil y la gente prefirió seguir la decisión ya predefinida (donar órganos en Francia y no donar órganos en el Reino Unido). Por lo tanto, la persona que decidió qué tantos órganos se donarían en sus países fue la que diseñó el cuestionario y no los que lo respondieron.
Del mismo modo, en nuestra vida cotidiana comemos de acuerdo con la forma en que se ha establecido el sistema alimentario, y no necesariamente lo que idealmente querríamos comer. Si te da sed fuera de casa, lo más probable es que busques algo para beber. Si estuvieras en la India, probablemente buscarías una de las múltiples máquinas de suministro público de agua potable. Pero en México, necesitarías ir a una tienda o un OXXO, y muy probablemente comprarías un refresco por ser más barato o costar casi lo mismo que el agua. ¿Por qué pagarías tanto por algo que es gratis en casa? No tendría sentido económico. En cualquier caso, no estarías optando de acuerdo a tu voluntad, sino que te acomodarías a las opciones que te da el sistema alimentario (agua en India y refrescos en México). Tales escenarios explican por qué México es el mayor consumidor de refrescos a nivel mundial.
En casi cualquier rincón de México, encontramos comida chatarra y bebidas azucaradas que son perjudiciales para la salud. Al igual que tuve problemas en la estación de autobuses, el sistema está configurado de una manera que hace difícil tomar decisiones saludables en primer lugar. La opción predefinida para nosotros en México es ser gordos y poco saludables, y el covid nos lo está cobrando. Para no convertirnos en gordos, en México tenemos que nadar a contracorriente contra el sistema alimentario y esforzarnos activamente para no ser gordos.
Si queremos un país sano, tenemos que hacer que los alimentos saludables sean la opción de entrada, y que en cambio tengamos que esforzarnos para conseguir comida chatarra. Un paso inicial y efectivo sería seguir aumentando significativamente los impuestos a la comida chatarra y las bebidas azucaradas. También podríamos cambiar la disposición de los productos en los supermercados y las tienditas, colocando alimentos más saludables donde sean fáciles de ver y tomar, y haciendo más difíciles de encontrar los alimentos poco saludables. También deberíamos regular en gran medida la publicidad de la comida chatarra (especialmente la dirigida a los niños). Estos y muchos más ajustes ayudarían a que la opción de entrada fuera una dieta saludable. También empujaría a los productores y a los vendedores de alimentos a ofrecer más alimentos saludables y menos comida chatarra, haciendo que los alimentos saludables estén más disponibles.
Sin duda, la implementación de estas medidas es compleja y esta no es la única solución para nuestros problemas de salud relacionados con la obesidad, pero debemos dejar de culpar a las personas por sus malos hábitos y dejar de limitarnos a políticas de nutrición que se reducen a incentivar acciones individuales. Más bien, tenemos que comenzar a crear un ambiente y un sistema alimentario que nos apoye para tomar decisiones saludables. Nuestra alta tasa de mortalidad en jóvenes debido al covid-19 ha hecho evidente que nuestro sistema alimentario nos está matando al hacernos obesos, diabéticos y enfermos. Esta crisis es el momento perfecto para reestructurar nuestro sistema alimentario de manera que la alimentación saludable sea la primera opción.
Rodrigo Bazúa
Candidato a doctor de salud pública por la Universidad de Harvard.
Excelente artículo. Ya lo estoy compartiendo en las redes. Esa es mi humilde aportación a su gran trabajo, doctor Bazúa.
La respuesta es clara, mueren «mas» mexicanos por la sencilla razon de que hay menos pruebas de COVID19 en Mexico que en la mayoria de los paises desarrollados, por eso los porcentajes son altos, pero si el numero de pruebas fuera el de un estudio serio, el porcentaje disminuiria, por supuesto que lo que usted comenta influye pero no para respaldar esos numeros con tan pocas pruebas, en un estudio serio para ser escudriñado por cientificos, el trabajo se rechazaria por falta de la metodologia adecuada, tratar de deducir resultados de un estudio como el mexicano no seria valido.
Ya había llegado a la misma conclusión respecto al tipo de comida que encontramos en lugares públicos. Otra conclusión a la que llegué es el ejemplo que damos: si vemos personas obesas en los espacios públicos o en nuestras casas, se nos hace natural estar obesos, no pensamos que esas personas estan enfermas. Otra conclusión a la que llegue es que si estamos obesos, eso quiere decir que estamos enfermos, no que estamos sanos.
Un problema muy complejo que requiere de soluciones difíciles de enfrentar, si sobretodo estas tienen que ver con los grupos de poder económico en este país, las ganancias de las empresas transnacionales dedicadas a la producción y comercialización de comida chatarra incluyendo las cadenas televisoras, son enorme y lucrativo negocio, ante el cual los responsables de tomar decisiones en el gobierno no han encontrado la forma de solucionar esta situación, como ejemplo pondrían el de los negocios de comida que funcionan al interior de los colegios, escuelas y universidades, los cuales son una de las fuentes de ingresos mas lucrativas en esos espacios, donde tienen una enorme población cautiva a su disposición, lo mismo en el sector público y privado, que se consume en esos lugares comida chatarra, las escuelas no lo limitan, porque esa no es su función, los que venden tampoco lo limitan porque es su negocio y los jóvenes, niños y niñas no lo pueden evitar en la mayoría de los casos, porque es lo único que tienen a su alcance, y este gran negocio esta en el interior de las instituciones educativas, me pregunto si quizás por eso ninguna autoridad competente actúe en consecuencia, será porque no saben de su existencia? o es un eslabón más de esta cadena de corruptelas que nos mantiene atados como sociedad a una realidad que nos negamos a aceptar y ante la cual simplemente no hacemos NADA.
Opciones: Obligar a las escuelas que vendan sólo productos no chatarra, prohibir la venta de refrescos, sólo agua. Designar comités de Padres de Familia que vigilen ese cometido, Designar comités de Profesores que coadyuven en esa misión. Multar y en su caso suspender a las escuelas privadas que incumplen las normas establecidas por la secretaria de educación pública y en el caso de escuelas públicas sancionar a los Directores de los planteles por permitir el funcionamiento de establecimientos de comida que incumplen esta norma.
Solicitar a las autoridades de seguridad pública que sanciones y retiren a los vendedores que se ubican afuera de las escuelas, cuando incurran en la venta de comida chatarra, fritangas y refrescos.
Entiendo que todos necesitamos trabajar para sobrevivir, pero no se vale que unos hagan negocio y un gran negocio con una enorme diversidad de productos chatarra, que van a repercutir en la calidad de vida otras personas que entonces por seguir consumiendo esos productos simplemente no lograría sobrevivir o en el menos peor de los casos tendrían como resultado una calidad e vida muy limitada, la diabetes y la obesidad son su expresión mas cruda porque no sólo afecta a quien la padece, también repercute en sus familias, por eso es un enorme problema social que afecta a millones de mexicanos y es muy triste que en esos espacios educativos, existan grupos de personas sin escrúpulos que no tienen otro interés que no sea el de ganar dinero.
Hola. Le saludo de parte de la periodista Ana Francisca Vega. Deseamos solicitar una entrevista con Rodrigo Bazúa
Una buena narrativa sobre algunos factores que propician mayores índices de mortalidad de jóvenes frente al COVID, pero no es suficiente culpar a la comida chatarra, a la industria refresquera o a las cadenas de tiendas como OXXO por este problema. Sin duda, tienen una enorme responsabilidad, sin embargo, es fundamental que el Estado impulse políticas efectivas y más amplias: un potente y realmente sano sistema de agua potable (entre otras medidas, requeriría renovar la red que proporciona este servicio a las poblaciones urbanas y rurales), frenar (o poner límites) a la privatización de este vital líquido, generar una cultura y hábitos alimenticios saludables, priorizar las acciones preventivas en materia de salud (por desgracia todo mundo cree que mientras más hospitales haya tenemos una sociedad más sana), fortalecer en serio la producción, comercialización y distribución de alimentos, etc. Por lo demás, un cambio legal, un decreto, decisiones aisladas y desarticuladas, o buenos deseos no resuelven la crisis sanitaria, Se requieren políticas, programas y acciones de carácter integral y transversal, de otro modo, será muy difícil construir una sociedad efectivamente saludable.
Hay dos partes en este problema: la comida chatarra y el poquísimo ejercicio físico que los humanos modernos hacen.
Que capacidad física del ser humano supera a la de cualquier otro animal en la tierra? Caminar.
No hay animal que pueda caminar tanto en un día y hacerlo día tras día. Este es el poder del ser humano. Solo los cánidos pueden acercarse a esta capacidad humana. Por ello son nuestros compañeros de viaje evolutivo (tan nobles seres, muriendo de obesidad y cáncer al lado de sus dueños que los alimentan con «croquetas»).
La única formula para resolver este problema es: a menor ejercicio físico, mayor calidad en los alimentos y porciones pequeñas dos veces al día. Pero si quieres comer más y de todo, haz ejercicio realmente fuerte todos los días.
No hay otra solución.
Por supuesto que este problema solo se acrecentará en nuestro país, pues las masas no tiene la voluntad, conocimiento, conciencia y recursos para elegir una de estas dos, y únicas, opciones.
Información valiosa y reflexiva
Excelente reportaje , también me parece en un humilde punto de vista que influye el tema económico, por supuesto coincido que los buenos hábitos vienen de casa. Será muy muy difícil cambiar los compromisos que nuestros gobernantes han adquirido con empresas como Coca Cola cuando les permiten cambiar estudios en donde se influencia para favorecer a las refresqueras en el caso de Coca y todo su grupo. Ojalá gane la candidatura. Mucho éxito. Saludos
Cuál es el plan nacional de salud del actual gobierno?
Cuál plan nacional de salud tiene el actual gobierno?
El artículo señala «si estuvieras en la India, probablemente buscarías una de las múltiples máquinas de suministro público de agua potable» el autor dice que buscarías, será por que no hay evidencia de que existan, por de que en un país del tamaño de la India decir que esas máquinas, que infiero el autor conoce, hay múltiples y son de agua potable, me parece exagerado.
Muy buen artículo. Lo mali es que la costumbrd de vonsumir ese tipo de alimentoz está tan arraigada que es muy difícil converser a lS personZ de un cambio drástico fn su fieta.
Muy buena información y oportuna, que debe ser tomada en cuenta por todos para cambiar nuestros hábitos alimenticios y cumplir con la palabra de sabiduría.
Creo que el autor no está considerando un punto muy relevante, que es el costo de la comida u opciones saludables. En cualquier establecimiento, supermercado o restaurante son más caras las opciones «saludables». Sin ningún argumento para serlo, pero lo son.