Hace unas semanas inició la presentación de la obra de teatro Oleanna en la Ciudad de México. La obra está escrita por el dramaturgo estadounidense David Mamet (quien también es guionista y tiene entre sus películas más famosas The Postman Always Rings Twice, Wag the Dog, The Spanish Prisoner) y en México está montada por Enrique Singer, con las actuaciones de Irene Azuela y Juan Manuel Bernal. En la obra, hay por lo menos tres discusiones conectadas entre sí, que parecen haber sido particularmente acaloradas a mediados de los años noventa: liberalismo vs. posmodernismo, el hotigamiento sexual en centros educativos y centros de trabajo, la legitimidad de las relaciones de poder a partir de jerarquías institucionalizadas (i.e. la relación estudiantes – profesores).
En La Jornada Olga Harmony escribió:
El lenguaje es, pues, parte muy importante de la obra y sus posibles interpretaciones dan lugar a las acciones de la alumna que precipitan el drama basado en un equívoco. Pero también la acción escénica muestra esa falta de comunicación, porque, ante las confidencias que se le escapan al profesor, ella intenta decirle algo que le es muy importante pero no logra interrumpir la perorata del docente. Es la primera ironía que va desnudando al verdadero ser del maestro que se ve a sí mismo como un profesor de avanzada, capaz de transgredir los ordenamientos escolares, pero incapaz de escuchar realmente a esa chica que le está reclamando atención, porque está muy ocupado con la compra de una casa nueva y la posibilidad de que le otorguen la definitividad en su cátedra.
Luego está esa sorda pugna por el poder de dos generaciones, entre profesor y alumna, que se esconde tras el malentendido. Es de notarse que, mientras el hombre mayor se siente solitario e inseguro en un mundo académico que semeja una selva, la muchacha se refiere varias veces a "mi grupo" como un punto de apoyo, y en nombre del cual habla, para hacer ver que son varios los que están en su caso y a los que les ha costado mucho trabajo llegar a la universidad. Los contrastes son también de dos mundos, el elitista del intelectual que va a poseer casa nueva y cátedra y el de esas generaciones de jóvenes para quienes el estudio es un transformador social.
Jesús Silva-Herzog Márquez en el periódico Reforma reseña la traducción mexicana de la obra:
Sellada por la subordinación, la comunicación entre ellos es imposible. Ni siquiera el inocente intercambio sobre el clima cruza el abismo del poder. Cuando las palabras quedan imantadas por la enemistad, ni el trivial saludo alcanza la otra orilla. El buenos días puede ser escuchado, en efecto, como un insulto. ¿Buenos días? La densidad verbal de la obra de Mamet está estupendamente bien servida por la traducción de Daniel Pastor. Todo conspira contra la comunicación: la vanidad alimenta la inseguridad; la soberbia bloquea la comprensión; el resentimiento cierra los oídos y endurece los prejuicios. En un espacio diminuto dos personas son incapaces de estar juntos y escucharse. Uno atiende el teléfono; la otra se ha detenido en su pasado.
Mónica Lavin hace en El Universal una interpretación más cercana a la crítica al feminismo y la "corrección política":
Esa relación profesor alumno que nos remite al balance de fuerzas que evidencia razones e injusticias de uno y otro lado, intereses de uno y otro momento. Para el alumno la calificación es la comprobación del logro, el fruto del esfuerzo, la posibilidad de la beca; para el profesor el trabajo es no sólo pasión (cuando lo es la enseñanza) sino sustento, seguridad laboral. Me vienen a la mente dos novelas recientes que tocan el tema del profesor despedido, en la de Philip Roth (La mancha humana) la acusación es por racismo, pues los dos alumnos que faltan siempre son negros y su calificación es considerada discriminatoria; en la estrujante Desgracia de J. M. Coetzee, el profesor que tiene una relación con una alumna es llevado a consejo por acusación de abuso. Los derechos de los alumnos llevados al extremo, la corrección política aplastando la dignidad.
Oleanna se presenta en el teatro "El Granero" del Centro Cultural del Bosque hasta el 23 de mayo.
