
“Usted no me va a decir a mí si tengo o no tengo una discapacidad visual”. Es la frase que flotaba entre ambos sillones mientras María me entrevistaba para el Censo Nacional de Población y Vivienda 2010.
Ella fue amable. Pero la experiencia me causó serias sospechas y reservas sobre la utilidad del conteo para conocer y concebir a México como un país diverso.
-M: -¿Alguna discapacidad?
-S: ¿Cuál es la definición de discapacidad?
-M: Es la dificultad para ver, escuchar, caminar, hablar, aprender, bañarse o vestirse.
-S: En el ojo izquierdo tengo sólo el 5% de la vista”
-M: Pero con lentes sí ves.
-S: Con lentes tengo el 20% de la vista”
-M: Pero sí ves.
-S: Yo diría que veo porque mi cuerpo se ha adaptado.
-M: Pero sí ves.
-S: Sí veo pero con una limitación, baja, pero es una limitación.
-M: Pero sí ves. O sea, ¿en este momento me ves? Entonces diríamos que no tienes una discapacidad.
-M: No, no tiene discapacidad (dijo María al mirar a mi compañero de casa).
Estos cinco minutos evidenciaron varios problemas. En primer lugar, el video de sensibilización provisto por el Consejo Nacional para las Personas con Discapacidad (CONADIS) a las y los encuestadores del INEGI establece que para determinar cuántas personas con discapacidad viven en México no se debe hacer referencia alguna a una deficiencia observable en la persona sino a la dificultad o limitación para realizar actividades fundamentales en el día a día tales como ver, escuchar, caminar, hablar, aprender, bañarse o vestirse. La pregunta explícita y abierta sobre si una persona tiene una discapacidad puede interpretarse por la o el encuestado como estigmatización, discriminación o imposición. En segundo lugar, existen daños fisiológicos y/o neurológicos que impiden que las personas sepan si tienen alguna discapacidad o si la discapacidad implica alguna dificultad o limitación. En tercer lugar, la definición adoptada por México es la contenida en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad conforme a la cual las personas con discapacidad son aquellas o aquellos que tienen deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales de largo plazo y que al interactuar con las diversas barreras merman su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones. Es decir, la definición de discapacidad vigente en México incluye barreras y factores personales, sociales, culturales y ambientales que trascienden las deficiencias. En cuarto lugar, las y los encuestadores deberían preguntar tanto sobre la capacidad y/o limitación como sobre su severidad o profundidad.
Resulta complicado concebirse como una persona con una discapacidad motriz, mental, visual, auditiva o de lenguaje. Más complicado aún resulta defender la discapacidad propia frente a quien determina sin nosotros y pese a nosotros cuál es nuestra dificultad o nuestra limitación. Pero los problemas con el Censo de Población y Vivienda 2010 no sólo afectan a las personas con discapacidad.
La diversidad -entendida como las distintas capacidades, habilidades, necesidades, intereses e identidades- es el mayor activo de nuestra sociedad cuando se le reconoce, valora y celebra. Ello supone contar la diversidad para reconocerla y reconocer la diversidad para contarla. No obstante, el diseño del cuestionario, por un lado, y la capacitación de las y los encuestadores, por el otro, constituyen límites para el reconocimiento de la diversidad a través de las políticas públicas.
Cuando se omite la pregunta sobre género se supone que éste es evidente lo cual puede no ser el caso para personas travestis, transgénero o transexuales. Cuando se pregunta la edad se asume que las personas conocen su fecha de nacimiento o que cuentan con documentos de registro civil para acreditarla. Cuando se pregunta la entidad federativa en la que nació la persona se supone como más probable o posible que la persona haya nacido en México que en el extranjero. Cuando se omite preguntar la raza o la etnicidad se niega la identidad e “invisibiliza” a descendientes de distintos continentes, regiones o países. Cuando se pregunta cuál es la religión de la persona se asume como más probable o posible que ella o él tenga una religión a que no la tenga y que la o el encuestador conoce las diferentes adscripciones religiosas. Cuando se pregunta si la persona habla o entiende alguna lengua o dialecto indígena se equipara una con el otro ignorando el catálogo de familias, agrupaciones y variantes de lenguas indígenas nacionales. Estos supuestos, omisiones y adiciones en las preguntas sesgan las respuestas.
México es un país diverso en el que todas y todos contamos pero: ¿cómo nos cuentan? México es un país diverso en el que todas y todos contamos pero: ¿nos cuentan igual y contamos igual?
Suhayla Bazbaz Kuri. Fundadora y Directora de Cohesión Comunitaria e Innovación Social A.C.
Inegi incluso tiene problemas para empezar a contar por raza, porque como no es politicamente correcto hablar de razas en México, y se considera que pos todos somos "mestizos". Alguna vez oí que señalaban que sería muy dificil, porque las personas igual se perciben "blancos", "café clarito", "apiñonada", sin una discusión de como medir esto por ejemplo no hay cabida para los afrodescendientes, o los que consideramos nuestra entia una raza, imaginate, por otro lado creo que no miden género, sino sexo, y como igual, la discusión en afán de hacer menos complejo el asunto se ha limitado a 2, pues asi, echale discapacidad..peor. Felicidades por la nota.
Aplaudo esta nota y celebro el poder de hacer entender la compleja multiplicidad de factores estadisticos en boga que, aunque resuelven la cuantia en millones mas o menos por densidad poblacional, difieren o se extravian en atender los rasgos y rezagos sociologicos de esta parte de la sociedad humana, la cual demanda ahondar con metodos mas dedicados, con seguimiento y constancia, el desarrollo social en paralelo al proceso, de tal manera que todas las variables quepan en la cuantificacion y cualificacion del efecto censo / constante.
Pensar reflexionando y actuar concientizando favorece nuestro entorno, sigamos…
Comentario con relación al texto:
“Pregunta para el censo: ¿En México todos contamos?”
me pareció muy notable la observación, que comparto de verdad, porque en 1995 trabajé en el conteo de INEGI y pude percibir esas mismas cosas; el curso que se da a los encuestadores deja mucho qué desear (así como sucede con la escuela en general en México), y el diseño de las preguntas raramente se ajusta a lo que se quiere saber…sin embargo, así y todo se puede generar una estadística más o menos ilustrativa…
A pesar de todo, quizá podría agregar algo más en cuanto a la cuestión de las incapacidades, disfuncionalidades, limitaciones físicas…
Es que podría hacerse referencia a las limitaciones mentales ligeras… Porque, como dice aquí, está difícil alegarle a alguien sobre una limitación que uno mismo siente que existe, pero –como es muy leve– para efectos estadísticos es como si no existiera… eso que le pasó a la autora del texto me pasó igualito a mí cuando la encuestadora de INEGI me estaba encuestando… (yo también uso lentes).
En mi caso, siento que tengo una dificultad severa para hacerme entender por los demás… y no creo que sea retrasado mental o discapacitado; simplemente el hecho de haber sido hijo único y de no haber compartido la niñez con morritos de mi edad hizo de mí un insociable. Hasta la fecha, batallo para hacerme entender… y de pasada trabajo como corrector tipográfico en un periódico.
Por cierto, tengo la sensación de que mucha gente tiene este problema de comunicación. Entre más curioseo la red Internet –la intered–, más descubro que la gente habla entre sí como en medio de telarañas lingüísticas… como que nos estamos acostumbrando a “medio entendernos”, a “medio comunicarnos”, a “medio escuchar” y a “medio expresarnos”…
De pasada, los programas automatizados de “autocorrección”, en vez de ayudarnos, nos dificultan las cosas, puesto que la computadora “interpreta” lo que queremos decir de una manera verdaderamente surrealista…
Pero ya me fui lejos… con lo anterior quiero mostrar que soy un “discapacitado” leve, como quien dice. Y como mi discapacidad es tan sutil, pues “para efectos estadísticos” creo que nadie va a tomarla en consideración…
Aunque, si digo que siento que somos muchos los que padecemos de esta “comunicación a medias”, pues entonces se trata de una discapacidad social de nuestros actuales tiempos que debería cuantificarse estadísticamente…
En mi experiencia actual de este censo, en el que justo estoy compartiendo vivienda con un equipo del INEGI en una pequeña comunidad semirural del Edomex, he observado esos problemas y otro muy notable: nombrar un "jefe" de familia. No toma en cuenta el estilo de vivienda rural en el que muchas familias pueden compartir una sola vivienda, donde la jefatura podría, incluso ser ejercida por una suegra que no genera ingresos monetarios pero coordina todas las actividades económicas de la familia. O situaciones muy típicamente mesoamericanas donde se comparten varios aspectos del hogar pero se separan cocinas. ¿Qué es un hogar? ¿Qué es una vivienda? ¿Qué es una familia? El texto de los cuestionarios del INEGI parten de la idea de que todo México tiene una organización familiar a la de los países europeos. Han mejorado al decir que actualmente no se hará una interrelación explícita entre vivienda-hogar y familia como se hacía en censos anteriores, pero siguen existiendo diferentes problemas metodológicos.