La invisibilización histórica de la menstruación y su adecuada gestión, así como las causas estructurales de la pobreza menstrual en México, comienzan por la falta de datos. Es por eso que, en un esfuerzo de visibilizar la apremiante necesidad de una menstruación digna, el pasado 12 de octubre se presentaron los resultados de la Primera Encuesta Nacional sobre Gestión Menstrual (ENGM) realizada por #MenstruaciónDignaMéxico, Unicef1 y otras organizaciones. Recabamos información sobre el uso de productos de gestión menstrual, el gasto que ésta implica, educación menstrual, infraestructura y carga cultural. Se aplicó a mujeres, adolescentes, niñas y personas menstruantes de los 12 a los 70 años de edad con una muestra de 3000 personas a nivel nacional, con particular atención en los estados de Aguascalientes, Michoacán, Oaxaca, Puebla y Tamaulipas.

La encuesta arroja resultados reveladores. Destacan que las principales barreras para una menstruación digna en México son los prejuicios, la falta de acceso a la infraestructura sanitaria adecuada (agua y saneamiento o WaSH, por sus siglas en inglés) y la ausencia de información sobre cómo gestionarla. Esta encuesta es un primer esfuerzo para comenzar a recopilar datos que nos permitan ver con mucha mayor claridad la fotografía de la menstruación y su impacto en México. Con esta información pretendemos abonar a la también carente disponibilidad de datos desagregados por género, que son la columna vertebral para la generación de políticas públicas dirigidas a facilitar una gestión digna de la menstruación entre niñas, adolescentes, mujeres y otras personas menstruantes.
La pobreza menstrual se define por la falta de acceso a productos para la gestión menstrual la falta de infraestructura de agua, saneamiento e higiene (WaSH); la falta de dignidad derivada de la estigmatización; y la falta de educación al respecto, cuestiones que atañen tanto a países desarrollados como en vías de desarrollo, y que exacerban las desigualdades como resultado de políticas sociales carentes de perspectiva de género e interseccionalidad. Parafraseando a Jennifer Weiss-Wolf, limitar nuestra comprensión de la menstruación digna exclusivamente al acceso a productos de gestión menstrual ignora la verdadera comprensión y complejidad de los círculos de pobreza que, aun cuando se llevan a cabo con las mejores intenciones, tienen un impacto diferenciado en las personas menstruantes que pretenden ayudar.2
En México la ENGM arroja que el 50 % de las mujeres y personas menstruantes encuestadas han dejado de adquirir otros productos básicos como alimentos o medicamentos para comprar toallas sanitarias y el 15 % no cuenta con infraestructura adecuada para gestionar su menstruación. Adicionado a esto, el 69 % tenía poca o ninguna información cuando llegó su primera menstruación y sólo el 30 % llevaba algún tipo de control o registro de la duración de su ciclo menstrual, el tipo de flujo o los síntomas que sentía.
Por otro lado, el 56 % de las personas encuestadas indicaron que su escuela o lugar de trabajo no provee productos de gestión menstrual gratuitamente. Esto, a pesar de los esfuerzos de #MenstruaciónDignaMéxico y activistas menstruales por lograr la aprobación de la Ley de Menstruación Digna en ocho estados de la República (Aguascalientes, Colima, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Tamaulipas y Yucatán). Y de las modificaciones a la Ley de Educación para distribuir de manera gratuita toallas sanitarias y tampones a adolescentes, niñas y personas menstruantes.
Aún hace falta recorrer un largo camino para alcanzar a países como Escocia, que el pasado 15 de agosto se convirtió en el primer país del mundo en aprobar una ley nacional (Period Products Act) que mandata a los centros educativos, hospitales y autoridades locales a proporcionar productos de gestión menstrual de forma gratuita. Además, esta ley mandata al gobierno escocés a establecer un plan que permita que cualquier persona que necesite productos para gestionar su menstruación, los obtenga de forma gratuita; a los colegios, institutos y universidades, poner a disposición de quien lo necesite una serie de productos para la menstruación de forma gratuita en sus baños, y a los organismos públicos, asegurar que suministren gratuitamente productos de gestión menstrual.
Respecto al estigma —e insistiendo en el camino por recorrer— una apabullante mayoría, siete de cada diez encuestadas, señalaron que su madre fue la primera persona con la que hablaron de menstruación. La segunda fuente de información citada fue internet o redes sociales. Por consiguiente, la diversidad en torno al manejo de la menstruación importa, hablar del tema en distintas esferas importa, y quienes no menstrúan deberían recibir educación sobre su gestión, el costo que implica y la forma en la que une lo personal y lo político, lo íntimo y lo público, así como lo fisiológico y lo cultural.

En cuanto a lo político, el 88 % de las mujeres y personas menstruantes mexicanas están de acuerdo en que se otorguen permisos por menstruación en las escuelas y trabajos. Este tema ha sido ampliamente discutido en parlamentos del mundo y recientemente fue aprobado por el Consejo de Ministros de España. Irene Montero, principal promotora y ministra de igualdad del Gobierno español, elaboró y presentó la modificación a la Ley de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, que contempla un nuevo derecho vinculado al ciclo menstrual, de manera que “la mujer trabajadora que padezca dismenorrea, de forma que le impida el desempeño de las funciones ordinarias del trabajo diario, tiene derecho a abstenerse de trabajar un máximo de tres días, prorrogables por dos días más si se justifica la necesidad mediante informe médico, al mes”.
La aprobación de esta modificación legal convierte a España en el primer país de la Unión Europea que reconoce un permiso con estas características. La nueva ley supone un avance respecto a algunas experiencias locales, como las de Girona y Castellón de la Plana, que ya contemplaban un permiso retribuido recuperable de hasta ocho horas al mes para las mujeres que sufren de una dismenorrea. Las respuestas que obtuvimos en la ENGM con respecto a esta propuesta implicarían un importante esfuerzo legislativo, pero sería particularmente relevante tras el regreso a clases presenciales desde junio de 2021, y la reincorporación al trabajo presencial en oficinas y otros centros de trabajo. Este tipo de legislación no sólo atendería de frente desigualdades estructurales exacerbadas por cuestiones de género, sino que prevendría la espiral de precariedad que implica la pobreza menstrual y, en general, mitigaría las afectaciones causadas por la pandemia.
Como arrojó la encuesta, el 90 % de las mujeres, adolescentes, niñas y personas menstruantes encuestadas señalan que la menstruación es algo natural que no debe ser mal visto. Tienen absoluta razón. En este caso, los datos nos permitirán seguir conociendo con mayor detalle la intersección de factores de desigualdad como el género y la discapacidad, la religión, la pertenencia a un pueblo indígena, la ubicación geográfica, el tono de piel, las experiencias menstruales y las relaciones de poder subyacentes.
En conclusión, esta encuesta contribuye a la lucha para apoyar a todas las mujeres y personas que menstrúan, abonando a la búsqueda por la igualdad de género y de un proyecto duradero para construir una sociedad más inclusiva. Reiteramos que la menstruación como asunto público es, sin duda, la ruta hacia una conversación más amplia sobre la igualdad de género, el feminismo y el cambio social.
Aranxa Sánchez
Experta en Finanzas Sostenibles, economista por la UNAM con especialidad en economía ambiental y cofundadora de #MenstruaciónDignaMéxico
Sofía Sánchez Velasco
Internacionalista por la Universidad Iberoamericana y maestra en Políticas Públicas por la Universidad de Cambridge con especialidad en redes de protección social con perspectiva de género. Integrante de #MenstruaciónDignaMéxico
1 “La encuesta complementa otras acciones de Unicef en cuanto a acceso a agua e instalaciones de higiene y saneamiento, como: manuales sobre salud e higiene menstrual dirigidos a docentes y estudiantes y la app OKY, destinada a brindar información sobre el periodo menstrual y facilitar su gestión”.
2 Weiss-Wolf, J. Periods Gone Public: Taking a Stand for Menstrual Equity, Arcade Publishing, 2017.