Reelección legislativa y municipal en México: ¿qué nos dice la evidencia?

El llamado Plan C, hecho público antes de las elecciones presidenciales del 2 de junio, incluye una serie de reformas que tendrán consecuencias importantes para el sistema político mexicano. Más recientemente, la presidenta electa Claudia Sheinbaum añadió nuevas reformas a esta lista, entre las que destaca la eliminación de la reelección de legisladores y presidentes municipales. Pero, ¿es una buena idea eliminar la posibilidad de reelegir a estos funcionarios públicos? En principio, la reelección fortalece la rendición de cuentas: permitir a los votantes evaluar a sus representantes en las elecciones les da a éstos una razón poderosa para desempeñarse mejor si desean continuar en su puesto. Al rechazar a los candidatos que no hicieron un buen trabajo, la reelección mejora la calidad de los representantes. Además, la posibilidad de ser reelegidos permite a los funcionarios públicos permanecer más tiempo en el cargo, ganar experiencia e implementar políticas públicas que necesitan más tiempo para mostrar resultados.

Ilustración: Víctor Solís

Sin embargo, esto es sólo en teoría, y es importante preguntar si hay evidencia que respalde estos argumentos. En México, la reforma política de 2014 que reintrodujo la reelección nos permitió estudiar su impacto, y dos estudios recientes ofrecen evidencia muy relevante sobre sus beneficios. Ambos encuentran que la reelección induce cambios importantes en el desempeño de los servidores públicos, en la dirección de una mayor rendición de cuentas, a pesar de que en la práctica los partidos mantuvieron un amplio control sobre las nominaciones después de la reforma. Aunque existen buenas razones para mantener la prohibición de la reelección presidencial, como el riesgo de un retroceso democrático debido a la concentración de poder en una sola persona, es necesario reconocer los beneficios comprobados de la reelección a nivel local y legislativo, ya que promueve un mejor desempeño y fortalece la rendición de cuentas.

El primer estudio, parte de una tesis doctoral de la Universidad de California San Diego, analiza los efectos de la reelección de presidentes municipales comparando lugares afectados por la reforma empezando en el ciclo electoral de 2015 con aquellos que introdujeron la reelección hasta años posteriores. Los resultados son claros y reflejan en varios ámbitos los beneficios de este mecanismo de rendición de cuentas. La reelección aumentó la inversión municipal en múltiples servicios públicos: extendió la cobertura de alumbrado público, aumentó la flota de recolección de basura, amplió la burocracia local, mejoró el nivel educativo de la policía, e incrementó el número de estaciones de policía. También hizo que se redujera la contratación de deuda para financiar estos gastos. Finalmente, la reelección disminuyó la proporción de montos irregulares identificados por la Auditoría Superior de la Federación, los cuales están asociados a actos de corrupción. Estos efectos son significativos: los servicios públicos mejoraron en alrededor de un 10% al agregarlos en índices estandarizados; el déficit municipal por habitante se redujo a la mitad y las irregularidades auditadas disminuyeron en 10 puntos porcentuales, partiendo de un promedio de 16%.

Un segundo estudio, de Lucia Motolinia, publicado en una prestigiosa revista académica de ciencia política, encontró que la reelección de legisladores estatales incrementó la discusión de leyes que benefician directamente a una parte específica de los votantes del estado, como las relacionadas con infraestructura local. Esto coincide con la idea de que los legisladores que buscan ser reelegidos tienden a enfocarse en proyectos que benefician a los votantes de su distrito.

Dado que la rendición de cuentas en la democracia es un tema central, hay muchos otros estudios empíricos de calidad en diferentes contextos que ofrecen respuestas más allá de México y que refuerzan los resultados ya mencionados. Un ejemplo claro es el caso de Brasil, donde los alcaldes pueden gobernar durante dos periodos si logran reelegirse al final de su primer mandato. Hacia 2004, los municipios gobernados por alcaldes que podían reelegirse desviaron 27% menos recursos que municipios con alcaldes que ya habían cumplido el máximo de dos periodos. De igual modo, hay evidencia sobre los efectos de la reelección en el esfuerzo y desempeño de legisladores locales en Estados Unidos (Fournaies y Hall 2021), de presidentes municipales en Brasil (de Janvry, Finan y Sadoulet 2011; Ferraz y Finan 2011) y de gobernadores en Estados Unidos (Alt, Bueno de Mesquita y Rose 2011).

¿Qué decir de los riesgos de la reelección? Una preocupación al permitir la reelección es la posible concentración de poder personal de los políticos y su eventual abuso, que puede terminar por erosionar la rendición de cuentas a los votantes. A nivel nacional, esta preocupación motivó la estricta prohibición de la reelección presidencial, debido al riesgo de concentrar demasiado poder en una sola persona, como ocurrió durante el Porfiriato. Si bien este no es un riesgo para legisladores y presidentes municipales, las objeciones relacionadas con la concentración de poder a nivel local y la correspondiente erosión de la rendición de cuentas son válidas. Sin embargo, la evidencia en México muestra que la rendición de cuentas no se ha erosionado, y en cambio se ha fortalecido como consecuencia de la reelección para estos cargos.

Por otro lado, existen situaciones especiales en las que, en teoría, eliminar la reelección puede tener algunas ventajas. Por ejemplo, la reelección puede llevar a los servidores públicos a hacer lo necesario para complacer a sus votantes, incluso si esto implica tomar acciones contraproducentes. De igual modo, la reelección puede impedir la implementación de políticas públicas que afectan la base electoral de los políticos, aunque estas políticas traigan beneficios. En Brasil, por ejemplo, Darin Christensen y yo encontramos que los alcaldes que pueden reelegirse son menos propensos a actualizar el catastro local, ya que hacerlo facilita la titulación de predios irregulares y erosiona las redes clientelares basadas en la extorsión que les ayudan a ser reelegidos. Esto ocurre a pesar de que la actualización del catastro incrementa sustancialmente la recaudación local. A pesar de estos casos particulares, el balance de la evidencia se inclina desproporcionadamente hacia los beneficios de la reelección.

Dada la evidencia que, para el caso de México, muestra los importantes beneficios de la reelección, cabe preguntarse sobre la motivación detrás de la propuesta de la presidenta electa. La anterior eliminación de la reelección en 1933, que se implementó a nivel federal para concentrar el poder en el liderazgo del entonces PNR (y posteriormente PRI), nos ofrece una posible respuesta. Sin la posibilidad de reelegirse, las carreras de los políticos salientes pasaron a depender enteramente del partido. Dada la configuración política de ese período, esto significaba, por extensión, una fuerte dependencia del presidente.

En cualquier caso, la normatividad actual ya deposita una enorme autoridad en las cúpulas partidistas y las ventajas adicionales de una nueva prohibición no serían tan sustanciales para el liderazgo de Morena o de cualquier partido. Actualmente, a pesar de poder reelegirse, los legisladores y presidentes municipales necesitan postularse por el mismo partido si no lo abandonan antes de la mitad de su periodo.

Con independencia de las posibles motivaciones detrás de la propuesta de la presidenta electa, desperdiciar los beneficios probados de la reelección legislativa y municipal autoridad resulta contraproducente y dañino para la calidad de nuestra democracia. La reelección promueve un mejor desempeño de los servidores públicos y refuerza la rendición de cuentas, aspecto crucial para el buen funcionamiento de cualquier sistema democrático.

 

Francisco Garfias
Profesor investigador de la Universidad de California en San Diego

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Publicado en: Política

Un comentario en “Reelección legislativa y municipal en México: ¿qué nos dice la evidencia?

  1. La cultura política en México no ayuda qué las reelecciones den mejores resultados. Faltan mejores sistemas de transparencia y rendición de cuenta para evaluar el desempeño de los funcionarios qué se reeligen, la ciudadanía se interesa poco o tiene pocos recursos para evaluar a sus funcionarios. La reelección generan competencia inequitativa entre quien se reelige y quienes compiten de inicio.

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