Las palabras de los nuevos ministros

Foto: La Jornada
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El martes pasado el Senado de la República eligió a Luis Aguilar y Arturo Zaldívar como ministros de la Suprema Corte de Justicia, en sustitución de Mariano Azuela y Genaro Góngora.

Vale recalcar que, independientemente de la calidad de los nuevos ministros, el proceso de relevo planteado por el Senado fue un trámite inocuo: cada candidato tuvo apenas quince minutos de audiencia ante comisiones y otro tanto para comparecer ante el pleno del Senado. Se dejó ir, por tanto, como en otras ocasiones, la oportunidad de realizar un ejercicio de escrutinio responsable e inteligente que tuviese como objetivo ponderar las habilidades de cada uno de los integrantes de las dos ternas y reflexionar sobre el rumbo de la justicia constitucional en México. El momento idóneo para conocer mejor a los recién nombrados jueces constitucionales simplemente se desaprovechó.

En este sentido, y con el propósito de iniciar un constante examen de la actuación de estos nuevos  ministros y en general de la Suprema Corte, aquí se ofrecen extractos de algunos textos escritos por los ministros Aguilar y Zaldívar.

Ministro Luis María Aguilar Morales

“Tenemos sin duda, una historia constitucional que es muy nuestra, muy a la mexicana. Pero en un sentido de orgullo, no de menosprecio. Nuestro sistema constitucional no tiene nada que envidiar a otros sistemas, por famosos o notables que sean. El nuestro no es ni mejor ni peor que el francés, el inglés o el norteamericano; es el que necesitamos, es el que nos sirve, es el que está en nuestras manos. Y no porque nuestro sistema sea puro o de generación espontánea, porque todo sistema jurídico humano se nutre de la experiencia, propia y ajena, sino porque, por ser nuestro, se ajusta específicamente a nuestra historia, a nuestro pueblo y a la solución de nuestros problemas. Porque con él hemos creado y recreado a México.”

“Cuidado con las leyes inconstitucionales” en El Mundo del abogado,
México, Año 7, No. 64, Agosto 2004, p. 37.

“En cuanto a la justicia federal, es decir, a la que resuelve los problemas entre los particulares y las autoridades, me parece que no se necesitan reformas sustanciales porque la justicia federal en general funciona adecuadamente.”

“Retos de la impartición de justicia” en El mundo del abogado,
México, Año 7, No. 67, Noviembre 2004, p. 58.

“Para mí, la Constitución es la norma condicionante  que requiere ser entendida e interpretada de manera amplia, tanto por el Legislador como por el Tribunal Constitucional, es la norma que da sustrato de validez a la organización, a las facultades y a los ordenamientos que de ella derivan, con el claro objetivo de lograr la satisfacción de las necesidades sociales, pero especialmente para en una conceptualización abierta, lograr su efectiva protección.
(…)
La jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, será un punto de inspiración y de reflexión permanente en  mi quehacer jurisdiccional.”

Fragmentos de su comparecencia ante el Senado de la República, donde
fue designado como ministro de la Suprema Corte de Justicia
1 de diciembre de 2009

Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea

“Es curioso presenciar cómo el amparo se debate en una paradoja: por una parte, es ineficaz en muchos casos para lograr una adecuada protección de las garantías individuales de los gobernados, al tiempo que su excesivo rigorismo permite el fenómeno que indebidamente se ha bautizado por los medios de comunicación como abuso del amparo, es decir, su utilización tramposa para lograr fines ilícitos, o, por lo menos, socialmente censurables (…) El juicio de amparo ha dejado de ser una institución moderna que responda a las necesidades de la sociedad del siglo XXI y a las exigencias del derecho público contemporáneo. El amparo se ha convertido, en gran medida, en un mito, más que en una protección eficaz para los gobernados. En la leyenda para el discurso, más que justicia viva. En historia, más que en presente.”

Hacia una nueva ley de amparo, IIJ-UNAM, México, 2002, pp. 4-5.

“…no existen señales de que los ministros de la Corte estén conscientes del papel que hoy están llamados a desempeñar. Por el contrario, todo parece indicar que los asuntos que tienen que ver con los ciudadanos comunes y corrientes están en un segundo plano. Un indicador de ello es la política de la Corte para descongestionar su carga de trabajo. Los juicios de amparo, es decir, los casos en donde el ciudadano busca la protección de sus derechos constitucionales, en términos numéricos, constituyen, por mucho, el tipo de asunto que más frecuentemente llega a la Corte. Sin embargo, la Corte en los últimos años, a través de diversos acuerdos generales, ha decidido enviárselos a los tribunales colegiados de circuito para su resolución. La Corte, en relación al amparo, se ha quedado principalmente con los asuntos de carácter fiscal, que por lo regular importan sólo a las grandes empresas.”

“El ciudadano olvidado” (en coautoría con Ana Laura Magaloni) en Nexos,
México, No. 342, Junio 2006, pp. 36-7.

“Hemos sostenido, desde hace años, la necesidad de que la Suprema Corte resuelva con mayor frecuencia casos que tengan que ver con los derechos fundamentales, pero esto, en sí mismo, no sería suficiente. Es urgente que en la Corte se dé una mayor profundización en los pocos asuntos sobre derechos fundamentales que resuelve, con una mentalidad abierta, proteccionista, moderna e informada. La Corte debe de ser, más allá del discurso mediático, la auténtica guardiana de los derechos fundamentales”.

“Violencia intrafamiliar e indefensión” en Nexos,
México, No. 354, Junio 2007, p. 43.

Es de la mayor importancia que la Suprema Corte construya una doctrina constitucional que dote de mayor consistencia y coherencia sus fallos, que sirva de referencia para su labor interpretativa y que haga más predecibles sus resoluciones. Necesitamos una Corte más congruente.
(…)
Es necesario que la Suprema Corte profundice en la calidad interpretativa de sus sentencias, a efecto de que la argumentación que la sustenta justifique suficientemente el sentido de las resoluciones y que, si bien algunos de sus fallos puedan ser discutibles, nunca puedan ser tildados de arbitrarios. En esto se juega la legitimidad de su función como máximo intérprete de la Constitución.
(…)
Nuestro Tribunal Constitucional ha avanzado mucho en su agenda de transparencia y comunicación. Creo, sin embargo, que debe simplificarse la forma en que se redactan las sentencias, requerimos resoluciones más claras, más breves y que sean entendibles por la comunidad.”

Fragmentos de su comparecencia ante el Senado de la República, donde
fue designado como ministro de la Suprema Corte de Justicia
1 de diciembre de 2009

Saúl López Noriega. Profesor de tiempo completo del Departamento de Derecho del ITAM.

Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea


Un comentario en “Las palabras de los nuevos ministros

  1. Es de observarse, el cambio de paradigma propuesto por los nuevos Ministros: la defensa de los derechos fundamentales, con las implicaciones que ello acarrea en la interpretación del orden jurídico nacional (considerando tratados internacionales) y la consistencia en sus resoluciones. Por lo demás, suena muy apetitoso el ejercicio de conciencia propuesto por el autor. Un abrazo.

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