Medir y seguir a las personas contagiadas es clave para un mejor manejo de crisis durante una pandemia: si sabemos quiénes están contagiados y qué contactos tienen cuando son contagiosos, es más fácil limitar el esparcimiento del virus.
Tradicionalmente este seguimiento se ha realizado de forma manual, mediante entrevistas personales, o llamadas de teléfono, por ejemplo. El proceso puede ser tardado en momentos en los que se requiere velocidad, sin contar la necesidad de recurrir a personal del sector salud, que debería estar ocupado en temas más apremiantes. La monitorización o la trazabilidad de contacto digital por medio de dispositivos móviles y aplicaciones, apps, se ha vuelto cada vez más popular al ser una alternativa rápida y más barata que la tradicional.
Apple y Google han hecho, recientemente, que sus sistemas operativos sean compatibles con las apps de trazabilidad, con el fin de monitorear y poder informar a quienes se contagien de covid-19. Así se podrá alertar a aquellas personas que hayan tenido contacto con las afectadas. Por medio de bluetooth o geolocalización se puede notificar a las personas que estuvieron cerca de una persona con covid-19. Ambas empresas han dado a conocer que al menos 22 gobiernos y varios estados de Estados Unidos tienen acceso a la API que les permite crear estas aplicaciones.
Pero, ¿qué tan efectivas son estas apps y por qué generan debate? Para responder a la pregunta consideremos algunos aspectos como la conectividad, la privacidad y el uso de datos.

Ilustración: Oldemar González
Conectividad
El uso de smartphone es cada vez más común en el mundo. Sin embargo, para que las apps de trazabilidad funcionen se necesita una masa crítica de usuarios a nivel nacional (de entre el 60 %-80 %). Islandia es visto como un caso de éxito al respecto. La app Ranking C-19 es de las más utilizados a nivel país. No obstante, no llega a cubrir el 60 % de la población necesaria para su uso y sólo el 40 % de los 364 000 habitantes de Islandia han utilizado esta aplicación.
En un país con mayor número de habitantes, llegar al 60 % de la población resulta un reto mayor. En Francia StopCovidapp sólo ha sido descargada por el 2.8 % de la población y en Estados Unidos tres de cada cinco personas declararon no estar interesadas en utilizar una app de trazabilidad.
Privacidad
Si bien hay regiones o países que son más proclives a velar por la individualidad, y por ende, la privacidad de las personas (por ejemplo, los países miembros de la Unión Europea o Estados Unidos), otras pueden privilegiar la colectividad para garantizar seguridad o estabilidad de una sociedad aceptando el uso de estas aplicaciones (por ejemplo, China e India). El gobierno de la India obliga a todos sus ciudadanos a utilizar su app de trazabilidad para detectar contagios. Sin embargo, no existe ninguna ley de privacidad que garantice el uso correcto de los datos de los ciudadanos, y diversas organizaciones de derechos humanos han alertado que el gobierno puede hacer un mal uso de éstos. En el extremo opuesto a la India, el gobierno de Australia ha legislado para garantizar protección en la privacidad de los datos que se manejen con la nueva aplicación utilizada por las autoridades sanitarias del país. En Europa, la preocupación de los gobiernos y la ciudadanía por la privacidad empuja a que países como Alemania, Francia e Inglaterra creen sus propias apps para contrarrestar que grandes corporaciones, como Google y Apple, obtengan más datos de los usuarios de los que ya tienen.1
Mal manejo de datos
Corea del Sur se muestra como un caso de éxito para controlar la pandemia. Para ello, el gobierno ha recurrido a pruebas masivas en su población, también a acceso a las cámaras de seguridad en las calles y a las transacciones financieras para poder seguir los contagios. Sin embargo, estas medidas son bastante invasoras de la privacidad de las personas. La comunidad LGTBI es un ejemplo de grupos que han resultado estigmatizados por el uso de apps de trazabilidad durante esta pandemia. Hace unos meses se detectó un brote en bares gays en Corea del Sur y se hicieron públicos los nombres no sólo de los bares sino de las personas que podrían tener covid-19 por haberlos frecuentado. Incluso, para informar de posibles contagios, las empresas que gestionan tarjetas de crédito en ese país compartieron datos al gobierno para notificar por medio de apps a quienes habían estado expuestos al virus. En un país con actitudes conservadoras hacia la homosexualidad, la publicación de este tipo de datos puede resultar desde inquietante hasta peligrosa.
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La “nueva normalidad” requiere nuevas formas de seguimiento de posibles brotes y contagios. No sólo son los gobiernos quienes adoptan nuevas tecnologías de trazabilidad, también empresas, escuelas y centros deportivos, por mencionar algunos ejemplos, ya lo están haciendo. El Covid Tracing Tracker del Technology Review es una página web que permite analizar y comparar y clasificar diversas apps en todo el mundo para establecer si son obligatorias, transparentes, privadas, y otros criterios relevantes para determinar qué tan éticas y efectivas son este tipo de aplicaciones.
Los esfuerzos por seguir y contener el virus continuarán durante varios meses más; en ese contexto no debe sorprender que las aplicaciones de trazabilidad sean cada vez más comunes. Pero siempre será necesario lograr un balance adecuado entre la contención y la mitigación de contagios y los derechos de las personas y la protección de sus datos.
José Alfaro Díaz
Prioridad de reloj por salud y vidas “detectar y aislar” así como, efectivamente -trazar- todos los posibles contactos de cada caso positivo para detener la propagación.
Sin lugar a dudas la tecnología manifiesta su utilidad, por ejemplo: para auto diagnóstico o dudas que de otra manera saturarían líneas telefónicas o clínicas para consulta.
El tema y coincido, es quizá analizar los modelos de las apps que contengan un uso más focalizado “limitado de datos” ya que como hemos visto en MEX hay distintas reacciones poblacionales (discriminatorias – violentas) que aunadas al tema económico y de protección de datos, bueno sería un gran cóctel de información y posibles resultados nada gratos.