Servicios consulares para mexicanos en Estados Unidos. Reflexión en tiempos de coyuntura

México cuenta con 157 representaciones diplomáticas en el exterior, entre embajadas, consulados, misiones diplomáticas y oficinas de enlace. Tan sólo en Estados Unidos se encuentran 54 de esas representaciones distribuidas del siguiente modo: 51 consulados —incluidos Alaska y Puerto Rico—, la embajada y la misión permanente ante la OEA, ambas en Washington D. C., y la misión permanente ante la ONU, en Nueva York. Desde mediados de marzo y hasta inicios de mayo, todas esas oficinas se mantuvieron cerradas a causa de la emergencia sanitaria causada por el virus COVID-19.

La reapertura paulatina de los consulados a partir de la segunda semana de mayo invita a la reflexión sobre la importancia de sus servicios y las implicaciones de su suspensión, principalmente por tres causas: primero, porque se desconoce cuándo se podrá retomar el ritmo de trabajo previo a la pandemia y los efectos en la demanda de servicios consulares; segundo, por la expectativa sobre el regreso a la aplicación regular de las políticas migratorias de contención y persecución indocumentados; por último, porque a medida que Donald Trump intensifique su campaña de reelección, podrían esperarse medidas más agresivas contra la población mexicana, que en 2016 fueron muy efectivas para asegurar a su base electoral. Como paso inicial para tratar estos temas, presento un análisis breve sobre el estado actual de los servicios consulares del gobierno mexicano en Estados Unidos, el regreso a las actividades después del punto más crítico de la crisis sanitaria y algunas áreas de oportunidad para mejorarlos.

En cuanto a las representaciones de México en exterior, la atención principal del gobierno mexicano está en los consulados y es reflejo de una realidad evidente: en la segunda mitad de la década del 2000 se registró que aproximadamente 12.5 millones de mexicanos vivían en Estados Unidos, el número más grande en la historia. A partir de entonces la cifra ha descendido, principalmente porque la cantidad de mexicanos que vuelven al país —voluntariamente o por deportación— es mayor a la de los que emigran, por lo que actualmente poco más de 11 millones de mexicanos nacidos en México viven en Estados Unidos y aproximadamente 36.6 millones de habitantes de Estados Unidos se identifican como mexicanos de primera, segunda o tercera generación.

El gobierno mexicano, por medio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, enfrenta el reto de proveer servicios consulares al 9% de la población nacida en el territorio nacional, que habita en Estados Unidos y representa la diáspora más grande de un país en otro específico. En respuesta, se ha desarrollado la red consular más extensa de un país en otro a lo largo de siglo y medio, a la par de una de las gamas de servicios más diversa de cualquier representación diplomática en el mundo. A pesar del descenso de población mexicana que habita en Estados Unidos en la última década, el consulado de México en Estados Unidos más reciente se abrió en 2018 en Milwaukee, lo cual muestra la prioridad que tiene la expansión en ese país.

Ilustración: Víctor Solís

Composición y condiciones de los consulados de México ante la pandemia

Como resultado del desarrollo histórico de la migración mexicana en Estados Unidos y en vista de la enorme diáspora, que en 2017 representaba el 62.3 % de la población latina y el 11.2 % de la población total en ese país, los servicios que prestan los consulados de México no se limitan a la protección en caso de emergencia o para asesoría frente a las autoridades del país receptor.

Actualmente, todas las representaciones consulares de México en Estados Unidos cuentan, al menos, con 4 departamentos: documentación, protección, asuntos comunitarios, y asuntos políticos y económicos. De manera general, el departamento de documentación se encarga de proveer documentos oficiales de identidad como pasaporte, acta de nacimiento y la matrícula consular, entre otros servicios de fe pública como poderes notariales y celebración de matrimonios con efectos en México. A pesar de que la capacidad de proveer un pasaporte o un acta de nacimiento en un par de horas en un país diferente al que lo emite es un esfuerzo loable, vale la pena detenerse en la matrícula consular. Ésta es una identificación oficial exclusiva de los consulados de México en Estados Unidos, para la población nacional, y es aceptada por autoridades federales —como el IRS, la autoridad tributaria estadunidense— diversos gobiernos locales y estatales —para realizar trámites como la obtención de una licencia de conducir, por ejemplo— y entidades privadas, como bancos —para abrir cuentas.1

El departamento de asuntos políticos y económicos y el de asuntos comunitarios surgen para responder a la necesidad de integración de la población binacional mexicana en el país de recepción y a la mexicoestadunidense con sus dos raíces. Ambos departamentos están a cargo de las relaciones públicas de los consulados con las autoridades locales de la circunscripción que cubre la representación, las asociaciones de migrantes y otros actores importantes, como empresarios o universidades. Además, el departamento de asuntos comunitarios es el organizador principal de distintas ferias de interés para la comunidad migrante, con temas como salud y educación.

Por último, el departamento de protección se encarga, en términos generales, del asesoramiento a los interesados en temas legales y administrativos con autoridades locales o estatales de la circunscripción consular. Además, se encarga de otros servicios como la visita y orientación a mexicanos detenidos y presos, el envío de valores, el traslado de restos de mexicanos que fallecen en Estados Unidos, las diligencias de las peticiones de asistencia jurídica internacional, por mencionar algunos.

El entorno actual de la comunidad mexicana en Estados Unidos ha obligado al gobierno a continuar la expansión de las representaciones consulares y los servicios que proveen por diversos motivos, entre los que destaco dos: primero, porque el número de personas que se identifica como mexicano (de primera, segunda o tercera generación) sigue en aumento y sobrepasa al de mexicanos volviendo desde Estados Unidos. En segundo lugar, porque durante los últimos 3 años y medio las medidas tomadas por el presidente Donald Trump, especialmente en el caso de los migrantes indocumentados, han ido en detrimento de las condiciones de vida de la diáspora mexicana en Estados Unidos debido al acoso constante de las autoridades migratorias y la incertidumbre sobre las medidas que podría tomar más adelante.

Ambos factores exacerban las condiciones de vulnerabilidad de la comunidad mexicana en Estados Unidos en contingencias como la actual, de origen sanitario, que obligó a la economía más grande del mundo a detenerse parcialmente. Aunque no hay información disponible sobre en número de contagios, hasta el 29 de mayo la Secretaría de Relaciones Exteriores ha reportado la muerte de 1 138 mexicanos en Estados Unidos a causa del virus COVID-19.2 En perspectiva, ese número representa 12 % de los muertos dentro del territorio nacional con los datos actualizados al mismo día (9 415).

Los consulados en la administración actual y las áreas de oportunidad

En toda la historia de la relación bilateral de México con Estados Unidos hay pocos episodios como el actual, en el que los servicios consulares que el gobierno ofrece para proteger a la diáspora nacional en aquel país hayan sido más necesarios y determinantes. La administración de un presidente explícitamente opuesto a la migración, que ha usado a México como chivo expiatorio para apuntalar su agenda política, y la contingencia sanitaria más importante del último siglo, abren espacio para la reflexión sobre del desarrollo y el estado actual de los servicios de protección consular, que son la primera línea de defensa para millones de mexicanos que viven en Estados Unidos.

El funcionamiento de los consulados durante la administración del presidente López Obrador ha sido un reflejo de los intereses del gobierno federal, que ha dado señales confusas. La característica principal durante este sexenio es que la política exterior no es una prioridad del ejecutivo federal, que defiende la idea de que “la mejor política exterior es la política interior”. Como consecuencia, el canciller Marcelo Ebrard se presenta como la figura central en el manejo de la política exterior, incluida la administración de los consulados.

La falta de interés del presidente en el escenario internacional puede ser una de las causas que han permitido que las oficinas consulares se cuenten entre las dependencias del gobierno federal que han sufrido menos cambios a causa de la política de austeridad, aunque los ha habido: desde 2019 se redujeron las partidas del presupuesto de egresos para servicios consulares y se ha limitado el control de los recursos que generaban los consulados por sus servicios. Además, el presidente se ha declarado en favor de aplicar medidas de austeridad en los sueldos de los miembros del SEM o vender las embajadas —ninguna de las dos se ha llevado a cabo.

Por el lado contrario, además de no haber disminuido los sueldos de los miembros del SEM, incluidos los que ganan más que el presidente, en diciembre de 2019 el secretario Ebrard anunció un aumento de 4 % en los honorarios de los empleados locales. No obstante, que no haya cambios en lo fundamental no significa que se dejen los lastres en la provisión de servicios. Dejando de lado lo relacionado con la austeridad, una de las principales áreas de oportunidad para mejorar los servicios consulares es la capacitación de los empleados locales.

Los miembros del Servicio Exterior Mexicano adscritos a las representaciones consulares cuentan con recursos para capacitación continua, a cargo del Instituto Matías Romero, en diversos temas que atañen a sus adscripciones. No obstante, los empleados locales de los consulados tienen como principal (y muchas veces única) fuente de preparación la práctica de sus actividades y el conocimiento empírico de los encargados de área y de otros compañeros, por ejemplo en procedimientos para emitir un documento, en asesoría general en casos de protección o visitas a mexicanos detenidos. Integrarlos en un esquema de profesionalización y capacitación de sus labores tendría un potencial benéfico para mejoramiento en la provisión de servicios consulares.

La tarea principal de los consulados de México en Estados Unidos será distinta a la de los del resto del mundo, que durante la pandemia se centraron en repatriar y auxiliar a los mexicanos que quedaron varados. En este caso, el interés principal es retomar el ritmo de provisión de servicios previo a la pandemia, a pesar de que actualmente se estén tomando medidas de precaución y no se atiente la demanda en la capacidad habitual. Por lo pronto, los consulados han optado por mantener el sistema de citas por internet, pero dar prioridad a los casos de emergencia.3

No es la primera vez que los consulados se enfrentan a casos atípicos de demanda de servicios. En esca ocasión, la sobredemanda ocurre por el periodo de tiempo que no se atendió al público; sin embargo, en otras ocasiones como a raíz de la amnistía de 1986,4 la sobredemanda ocurrió por la enorme cantidad de personas que requerían documentos de identificación para continuar sus procesos de regularización migratoria.

Esta contingencia es la oportunidad para continuar la adaptación y la evolución de los servicios consulares que debe centrarse cada vez más en el crecimiento de la población mexicana de segunda y tercera generación. La preocupación principal debe ser la integración en su comunidad receptora y el reforzamiento de los servicios a distancia como los consulados móviles y sobre ruedas y el CIAM (Centro de Información y Asistencia a Mexicanos), que es una línea de atención de emergencia disponible las 24 horas disponible en México y Estados Unidos, para recibir asesoría sobre servicios consulares y en emergencias como la detención de un mexicano. Estos servicios han aumentado su importancia recientemente por la diseminación de la población mexicana por todo el territorio estadunidense, y la imposibilidad de abrir representaciones consulares en todos los sitios en los que se requiere.

La elección presidencial estadunidense de noviembre de 2020, para la que Trump seguramente volverá a avivar el debate sobre migración indocumentada, que le dio muy buenos resultados para consolidar el apoyo de su base en 2016, serán el siguiente reto al que deberán responder los consulados, ante la posibilidad de que continúe el endurecimiento de las políticas migratorias de contención y persecución. La cercanía de la elección hace indispensable que se retomen lo antes posible las actividades consulares al ritmo previo a la contingencia y se dispongan recursos para responder a cualquier eventualidad.

 

Tenoch C. Tecua Alcántara
Internacionalista por el Colegio de México


1 Este documento es el ejemplo ideal de la evolución de un servicio que nació en la década de 1920 como un registro voluntario en los consulados para orientar mejor los recursos, de acuerdo con la población que atendiera cada consulado. Con el tiempo se convirtió en una identificación que, finalmente a inicios de la década del 2000 abrió un debate entre las autoridades estadunidenses que culminó con su aceptación para diversos trámites (Kevin O’Neil, “Consular ID Cards: Mexico and Beyond”, Migration Policy Institute, 1 de abril de 2003.

2 Instituto Nacional de Migración, Tema Migratorio 310520, 30 de mayo de 2020.

3 Azalea Iñiguez, “Conoce las reglas para obtener servicios del Consulado de México”, Telemundo 52, 19 de mayo de 2020.

4 En 1986 se aprobó la ley IRCA (Immigration Reform and Control Act) que permitió la regularización migratoria de aproximadamente 2.3 millones de mexicanos que cumplieran (Jorge Durand, Historia mínima de la migración México-Estados Unidos, México, Colmex, 2016, p. 202). Una de sus consecuencias burocráticas fue el aumento en la demanda de servicios consulares, principalmente de documentación, de mexicanos que debían obtener identificaciones para sus procesos de regularización. A IRCA también se le conoció entre los beneficiarios como la Amnistía de Reagan.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Internacional, Política

Un comentario en “Servicios consulares para mexicanos en Estados Unidos. Reflexión en tiempos de coyuntura

  1. Como Presidente de la Asociación del Servicio Exterior Mexicano, ASEM, le comento que la SRE cerró el consulado de carrera de México en Anchorage, Alaska, hace ya mucho tiempo.

Comentarios cerrados