Sí había otra estrategia y la actual ya falló

Foto: Boston Globe

La violencia llegó a un ámbito de la sociedad mexicana al que apenas había rozado. Los intelectuales, sobre todo los dedicados a la literatura, salieron a protestar a las calles con dolor y en su protesta se notó la falta de comprensión de lo que ocurre entre las personas que se supone de las más informadas del país. Las interpretaciones de muchos de las leyendas portadas en pequeños cartones o en mantas expresaban más ofuscación y resentimiento que elaboración sobre el entorno de violencia en el que nos ha metido la política de seguridad del gobierno.

La crítica, sin embargo, no ha articulado una propuesta diferente de estrategia. Si bien hay quien ha planteado pistas, como, Ernesto López Portillo, entre la opinión escrita no se ha desarrollado una ruta alternativa para enfrentar de manera integral el problema de la inseguridad y la violencia. Si bien a muchos de los que escriben en los medios les parece evidente que la actual política no ha sido la adecuada por el reguero de muertos que está dejando, pocos han planteado en qué aspectos concretos está errada la política actual y cuál pudo o podría ser un curso diferente de acción. Hay algunas excepciones, como los bien documentados avances de Eduardo Guerrero.

Lo primero que habría que tratar de dilucidar es cuál era el statu quo ante bellum. Sin duda alguna lo demuestran las estadísticas de asesinatos y masacres publicadas por Fernando Escalante hay un antes y un después de la puesta en marcha de la política de seguridad de Calderón. Es más, la insistencia machacona de Calderón sobre el tema precisamente lo que nos quiere demostrar es que ha habido un antes y un después. Pero las medallas que muestra son las cifras de muertos o encarcelados, no la real disminución del delito, de la impunidad o, mucho menos, la erradicación del tráfico de drogas.

Entonces es imprescindible entender cómo estaban las cosas antes de Calderón. En términos generales, lo que había era uno más de los procesos de negociación de la desobediencia que han proliferado a lo largo del proceso de institucionalización del Estado mexicano. Los funcionarios estatales en México no se han caracterizado históricamente por ser unos celosos guardianes del orden jurídico, paladines de la legalidad. En todos los ámbitos de acción de la organización estatal, lo que ha imperado ha sido la negociación particular de la desobediencia; una ilegalidad tolerada en la que el grado de infracción no se fija de manera general en las leyes, sino que se negocia personalmente con los agentes del Estado, ya fueran inspectores fiscales, agentes aduanales, policías de crucero, recepcionistas de hospital o funcionarios de ventanilla, agentes del ministerio público o jueces, todos formaban parte de una maquinaria que mantenía el orden y administraba las relaciones sociales con un margen de arbitrariedad variable pero siempre considerable.

Sólo gradualmente se ha reducido la arbitrariedad de la organización estatal mexicana y de manera desigual en sus diferentes órbitas. Sin embargo, uno de los espacios de la acción del Estado el correspondiente a la persecución del delito y la justicia penal, el corazón de la ventaja comparativa en la violencia ha sido proverbialmente arbitrario e ineficaz. Su actuar ha sido tradicionalmente venal y bastante alejado del profesionalismo y el compromiso con la justicia. La ley ha sido ahí, más que en cualquier otro aspecto de las relaciones sociales, un mero entorno para la negociación de la obediencia, no el marco real de regulación de la convivencia y la acción estatal. Los índices de impunidad y la persistencia del homicidio son dos indicadores que ilustran claramente que antes de la guerra las cosas no estaban bien ni mucho menos. Pero la cosas iban gradualmente por buen camino. Los homicidios habían bajado y si bien existía connivencia de buena parte de las autoridades de diverso orden con el narcotráfico, cada cierto tiempo se anunciaba la detención de algún capo importante y se exhibían decomisos notables de cocaína, marihuana y, con menos frecuencia en los últimos años, de goma de opio.

Esa es una historia vieja. Calderón decidió que el tema del combate al narcotráfico era una prioridad de su gobierno. No el crimen organizado, sino el narcotráfico. No de la aplicación de la ley y la construcción del Estado de derecho, sino la guerra contra las drogas. De entrada, lo que planteó Calderón fue el enfrentamiento frontal con los carteles especializados en operar mercados clandestinos de drogas. Se enfocó en la persecución de un delito de mercado. No dijo, en un principio, que fuera a combatir prioritariamente el secuestro o el homicidio u otros delitos depredadores que afectan terriblemente la seguridad de las personas. Su prioridad fue combatir a los carteles de las drogas, que lo que hace es explotar un mercado donde hay oferta y demanda, por los que se trata de un delito consensuado entre las partes. Ya ahí había un error, al menos, de foco.

La pregunta que salta de inmediato es ¿por qué decidió que ese era el problema central. ¿Hasta qué grado era real el control territorial de los carteles del narcotráfico? ¿En efecto era necesaria una política de recuperación armada de territorio? ¿Es el problema de las adicciones tan grave en México como para centrar ahí la acción ingente de combate a la impunidad que tiene por delante el Estado mexicano que sigue teniendo, por más que se hayan gastado varios miles de millones de pesos en el combate a los carteles de las drogas?

Sólo si se toma en cuenta el factor externo se entiende por qué Calderón optó por una estrategia de recuperación de territorio con el ejército y la marina, en lugar de centrar sus loables intenciones de reconstruir el poder del Estado y establecer el imperio de la ley en la creación de policías eficaces para perseguir los delitos depredadores y en un programa real de reforma de los ministerios públicos y los poderes judiciales de todo el país empezando por los de la federación.

No tengo una respuesta inequívoca, pero mi conjetura es que Calderón quiso fortalecer su precaria posición de entrada congraciándose con el gobierno de los Estados Unidos. Tal vez imaginó conseguir un tratado migratorio o pretendió una suerte de plan Colombia en los últimos tiempos del gobierno de Bush, al que apenas le quedaban dos años de presidencia. Buscó el apoyo norteamericano para un despliegue notable de recursos, incluidos los dólares para lucidores programas de gasto social y lo que consiguió fue la exigua iniciativa Mérida. Desplegó al ejército y levantó la costra purulenta que cubría el arreglo tradicional de la desobediencia local, pero no lo sustituyó con otra cosa que no fuera control de las fuerzas armadas, con su propia dosis de arbitrariedad, intrínseca a su estructura como organización y a las funciones que se supone que debe cumplir: las relativas a la guerra.

Hasta en el lenguaje se copiaba la retórica republicana. Se habló de guerra contra las drogas, como la declaró Reagan en la década de los ochenta. Después el término fue evitado en el discurso oficial, pero en el inicio lo que se estaba haciendo era no responder a la demanda social de que se frenaran los secuestros con sus secuelas homicidas y los robos cotidianos de las ciudades, sino hacer aquí la guerra que pretendía sería financiada y apoyada por los Estados Unidos.

No seguiré con la conjetura. El hecho es que hoy lo que hay por las calles es un reguero de muertos y de ninguna manera todos pueden ser atribuidos a la guerra auténtica que se libra entre los carteles, que si bien no fue provocada por Calderón sin duda se ha intensificado durante su gestión. Si de lo que se trata es de pelear territorios, entonces evidentemente se necesitan armas; y las armas también son mercancías que se mueven con la demanda.

Los datos sugieren una interpretación: mientras el gobierno ha centrado su esfuerzo en detener a los capos de los carteles de las drogas, unos señores sin duda muy malos, otros igual de malos se han aprovechado de la abundancia de armas y de la debilidad de los otros cuerpos de seguridad del Estado que no están centrados en buscar y capturar a los grandes capos. La violencia, el enfrentamiento con el Estado y los mercados clandestinos tienen una economía, como ha escrito Eduardo Guerrero, y en ella opera el efecto demostración

Los recursos del Estado para fortalecer la seguridad se enfocaron de manera equivocada: en lugar de fortalecer el combate concreto a los delitos y reducir la aparatosa impunidad del arreglo en lo que se refiere a delitos depredadores, se echo una red sobre los carteles que puede presentar detenidos y presos, pero no menos delitos contra la vida y la propiedad de las personas o más casos resueltos exitosamente con un escrupuloso apego a la legalidad.

Y del éxito del combate a los carteles como política para enfrentar el tema de las drogas, como lo repite la publicidad estatal que sigue usando el eslogan de “para que la droga no llegue a tus hijos” ni qué decir. Las drogas siguen ahí, sin variaciones sustanciales de precio, al alcance de todos. El negocio sigue vivo y bastará con esperar a la próxima encuesta nacional de adicciones para comprobar el fracaso. Es más, con la guerra es probable que el mercado se desplace a drogas más peligrosas que las disponibles hoy.

Me parece que contamos ya con suficiente información como para ver que algo ha estado mal en la estrategia gubernamental. Si bien las intenciones de Calderón pudieron haber tenido el loable sentido de fortalecer al Estado, parece que comenzó por el lado equivocado. Está muy bien que el Estado se plantee ser intransigente con el crimen; esa es su condición básica de existencia, el monopolio de la violencia. Pero en el caso concreto mexicano había muchos lados por donde empezar y se optó por la de ocupar ostensiblemente el territorio, con la competencia armada que eso significa. Había otros caminos y otras posibles prioridades.

Se pudo comenzar, por ejemplo, con la reforma del ministerio público federal de manera que aparecieran los fiscales empeñados en perseguir los delitos concretos de sujetos concretos, incluso en lo que se refiere al trafico de drogas. Fiscales de hierro, personajes como el juez Garzón de España, que surgieran de una auténtica carrera en el ejercicio de la acción penal, que persiguieran a las tramas concretas de lavado de dinero. Al mismo tiempo, se pudo poner el foco en construir una policía que produjera verdaderos intocables que fueran no sólo detrás de los comerciantes de drogas sino también de los secuestradores y que investigaran a fondo las masacres que cotidianamente están ocurriendo en un montón de pueblos y ciudades.

No era inevitable el despliegue del ejército y la armada y no parece estar dando buenos frutos. El problema es que se rompió el viejo arreglo y ahora no hay con qué sustituirlo. El gobierno se equivocó de estrategia y ha quedado atrapado en el camino trazado sin que la seguridad de México mejore. Bien harían los pretendidos candidatos en comenzar a diseñar el camino de salida. La vía de las reformas serias: autonomía de los ministerios públicos y nuevo diseño de las policías sería un buen camino, con un plan con fechas para el regreso de los militares a sus cuarteles y sus barcos.

Y desde luego, está la necesidad de enfrentar el asunto de las drogas de una manera diferente. Mientras estén una serie de sustancias prohibidas y con demanda habrá incentivos para que existan delincuentes dispuestos a administrar mercados clandestinos, con lo que eso supone de reto al Estado; si el negocio es tan jugoso como el de las drogas, entonces valdrá la pena armarse hasta los dientes y pelar por el control de las rutas. También en ese terreno es posible una estrategia alternativa. En lugar de gastar cantidades ingentes en perseguir de manera armada a los comerciantes de drogas se puede procurar la disminución de la demanda a través de la información y la educación, al tiempo que se emprende una política de negociación en los organismos internacionales para ganar soberanía y regular el mercado de las drogas de manera que sea el estado, y no los delincuentes, el que ponga las reglas. México, Colombia y Brasil podría ser aliados para influir en que los Estados Unidos abandonen la estrategia prohibicionista radical y adopten un enfoque de reducción de demanda y legalización diferenciada. De que había de otra, había de otra.

Jorge Javier Romero. Politólogo.


24 comentarios en “Sí había otra estrategia y la actual ya falló

  1. Pero calderón si ha buscado alternativas. dentro del marco de la celac se estan impulsando mecanismos regionales par el combate al narcotrafico y se comienza a hablar de legaización.

    Ciertamente el mayor problema es la fallaen el enfoque, pero lo carteles si estaban infiltrandose en varios aspectos de la vida mexicana. En varias ciudades chantajeaban negocios a cambio de "protección" o ayuda para lavar dinero. En varias escuelas publicas presionan a los alumnos para convetirlos en distribuidores y vendedores.

  2. DE hecho si habia una propuesta de una nueva estrategia, primigenia, ya presentada a la Presidencia de la Republica y al Procurador General durante el sexenio de Fox denominada JAQUE al crimen? MATE al narco! fué considerada con seriedad, discutida con especialistas de la PGR que aunque se aferraban hasta cierto punto a seguir con los actuales metodos de combate impuestos por los EU sin reconocer el fracaso, no dejaron de aceptar la logica implicita en la estrategia con una aproximacion distinta reconociendo los fundamentos economicos del narcotrafico y el crimen organizado, sin embargo el marco legal vigente requiere de multiples reformas a leyes y tratados para poderla implementar, en otras palabras la verdadera solucion no esta en las manos del poder ejecutivo si no del legislativo, para mayor informacion visite http://here.is/aguilareal y sus ligas.

    1. Es de todo punto IMPOSIBLE aun en el supuesto y poco probable CASO DE QUE LAS PRODUJERAN ELLOS MISMOS como ya sucede con la mariguana "médica", hay drogas como la cocaina que NO SE PUEDEN PRODUCIR ALLI simplementa porque no se dan, tampoco es posible que se termine el consumo.

  3. El artículo me parece errático, sin embargo tiene méritos. La pregunta más relevante es la que plantea el autor: ¿Qué otra política puede ayudarnos? "La crítica, sin embargo, no ha articulado una propuesta diferente de estrategia" Muy cierto –SALVO por las propuestas innumerables, encabezadas por Buscaglia, de atacar las finanzas de las bandas. Para mayor INRI, el Sr. Romero deja de mencionar siquiera el reciente asunto Wachovia.
    El autor contrasta las vías judicial, policiaca y preventiva, con la "solución" militar, lo que parece correcto a ojo de buen cubero; aunque en este punto cabría pensar más en complementariedad que en contraposición –pelillos a la mar, sin duda.
    ¿Realmente Calderón se propuso combatir el tráfico, en lugar del crimen organizado? Romero dice que sí: "Calderón decidió que el tema del combate al narcotráfico era una prioridad de su gobierno. No el crimen organizado, sino el narcotráfico" Sin embargo el autor se desmiente solo: "Los recursos del Estado … se enfocaron de manera equivocada: en lugar de fortalecer el combate concreto a los delitos y reducir la aparatosa impunidad … se echo una red sobre los carteles" En esta contradicción la parte lúcida (si acaso) parece ser la última, aunque el artículo no explique cómo enfrentar el delito organizado sin atacar a las bandas –y encima mezcla la cuestión del territorio. Por eso, en su parte media el artículo no resulta más orientador que las consignas calderonianas.
    Por otra parte, ¿la vía militar se ha venido aplicando inteligentemente, no habría allí nada central que rectificar? ¿Nunca se le ocurrió a ese bendito que tenemos pór Presidente (legítimo) hacer trabajo de inteligencia antes de pegarle al avispero? Parece que no, y ello se explica por sí mismo. Ahora, yo desde acá abajo puedo ser más lanzado que Romero. Los gringos le han de haber dicho: "!Duro y a la maceta!, que acá te apoyamos" Y su perro faldero (que es nuestro presi) se lanza a las mordidas como el borras. Hagamos de cuenta que los generales mexicanos no pasaron ni por secundaria, no pudieron darle un buen consejo. Además, como dice Romero, sus patrones lo dejaron colgado de la brocha.
    Sin embargo, más importante que todo lo anterior, me parece, sería preguntar si el problema que tenemos hoy es el mismo que debió plantearse Calderón al iniciar su mandato. Hay que acabar el problema. ¿Cuál? Bueno, en todas sus versiones (extrorsión, secuestro, trata, tráfico, contrabando –no pomgo el asesinato o la desecración de cadáveres por que no son en sí mismos redituables) éste supone el trasiego masivo de lana sucia, y gente organizada para conseguirla y moverla.

  4. Encuentro una descripción y calificación (¿descalificación?) de la estrategia de Calderón apoyada en argumentos atendibles. Los haré a un lado para centrarme en una cuestión cuya omisión me desconcierta: ¿nada tienen qué decir los centenares de miles de policías municipales, estatales y ministeriales? ¿Inmaculados los Presidentes Municipales y los Gobernadores, los Otros Poderes, incluidos los Fácticos? (me repugna el calificativo pero describe bien)
    No necesitamos esperar la próxima encuesta sobre adicciones para saber que la cosa va mal, basta enterarse que los recursos de todo tipo, en estados y municipios, incluídos aquellos donde la delincuencia es mayor, han disminuido. Pocos, muy pocos estados han dedicado más a prevenir y a perseguir a la delincuencia.
    Vamos, ni siquiera los tan publicitados "grupos antisecuestro" funcionan en la mayor parte de los estados.
    ¿Podemos dejar de lado a los supra señalados, e incluso a quienes constituyen el "apoyo social" social de los criminales-verdaderos cómplices de los delincuentes- y suponer que demostramos las fallas de la estrategia y apuntamos las posibles salidas de esta condición de violencia?
    No lo creo, faltan en la ecuación. Diría que son claves.
    No me extiendo más por consideración a quienes lean esto, pero dejo mi apunte con ganas de que sirva de algo.

  5. Detectar y nulificar las finanzas del narco, puede ser una medida más eficiente que las balas para contrarrestar a la delincuencia organizada, y en ese aspecto se conoce muy poca acción sino es que nula de parte del gobierno calderonista. De nada sirve cortar ramaje al narco si su raíz sigue intacta y firme. Definitivamente la estrategia contra el narco es totalmente errónea, pero lo más preocupante para nuestra sociedad es que Calderón lo sabe, pero por intereses que se antojan siniestros y oscuros, se niega a reconocerlo.

  6. Un tema que seria muy bueno tocar y discutir es, que tanto esta violencia esta siendo alimentada por la oposicion al Gobierno. Cada vez es mas evidente que hay grupos de Izquierda que parecen "disfrutar" que la violencia se intensifique. Al grado que, en lo personal, esta ya siendo muy sospechoso. El Sr. AMLO prometio que no dejaria gobernar a FCH; no se oye nada sobre los grupos guerrileros que en el pasado causaron tantas muertes; que hay de los intereses del PRI por regresar al poder? Si la violencia no fuera una preocupacion popular, hoy, la popularidad de FCH estaria en las nubes (hoy sigue rondando el 50%) ya que la economia ya no es la preocupacion mas apremiante. Si la situacion actual continuase hasta el 2012, el PRI, o en su defecto el PRD, ganarian las elecciones presidenciales, no hay duda. Hay medios de comunicacion e "intelectuales" que abiertamente apoyan a las organizaciones criminales y no pueden ocultar su odio contra el Gobierno. Para AMLO, la inseguridad no es un problema, ya que no lo menciona en sus discursos. Si grupos asociados a la Izquierda como el SME cometen actos contra la seguridad nacional en plenas calles de la capital, que podemos esperar de organizaciones de ultra izquierda opositoras al Gobierno que no conocemos? La Derecha a su vez, se ha radicalizado y ha recurrido a ayuda hasta de organizaciones como el clero. No hay duda que en parte el despliegue militar ha sido una medida preventiva (o correctiva) para mantener la gobernabilidad del Pais. Cada vez mas creo que esta es una guerra por el poder encubierta. El discurso de "intelectual" de la pobreza como la principal causa es cada vez mas hueca; el Pais esta en mucho mejor situacion economica que nunca.

    1. Estimado EAA. Sus hipótesis respecto que parte de la violencia está siendo alimentada por la oposición al gobierno (o al "Gobierno", con esas sumisivas mayúsculas que, me parece, evidencia su simpatía por el mismo o su subconsciente sumisión a la retórica PRIista) son tan abundantemente estultas que alguien debe pagarle por pensar al revés o simplemente es uno de los desafortunados que no salió premiado en la cruel lotería de la inteligencia. No me sorprende que ni siquiera use su nombre, pero lo aplaudo porque revela que al menos sospecha de la incongruencia de sus razonamientos. Disculpe empezar con una falacia ad hominem, pero es que, aunque parezca anti-intiuitivo, es sólo en aras de la objetividad.

      Su hipótesis es la siguiente: "Si la violencia no fuera una preocupacion popular, hoy, la popularidad de FCH estaria en las nubes (hoy sigue rondando el 50%) ya que la economia ya no es la preocupacion mas apremiante". Esa retórica merece hundirse en un aplauso de palmas que la celebren como un ejemplo glorioso de contrafactual absurdo. Podría reformularse su oración, a menos que le parezca que hago violencia a su impecable lógica, como: "Si la gente se preocupara menos porque la matasen y más por cuánto dinero tienen en sus bolsillos, Calderón sería un presidente inmensamente popular". Y mire que tiene razón, si así fuera así sería. El problema es que los mexicanos, mezquinos y atentando contra sus más primitivos instintos evolutivos de preservación, se preocupan más por estar vivos que por tener dinero. Yo propondría que averiguara usted si hay algún estudio (para soporte de su argumento y preferiblemente de un renombrado instituto académico) que arroje luz sobre este complejo tema y dilucide, de una vez por todas, si la gente disfruta más de su dinero viva o muerta.

  7. un escrito muy atinado, felicidades. Considero que realmente si existe otra alternativa como la que se menciona y en mi comentario creo conveniente agregar que el sistema educativo, debe plantear cambios y estrategias que incremente el nivel cultural desde el kinder hasta la educaciòn universitaria.- esos cambios deberan ser presentados cuanto antes, corre el tiempo y dia a dia mas personas se ven involucradas en las drogras o el crimen organizado. principalmente nuestra juventud. y no debemos olvidar que sera esa la base de sustento econonomico cultural. economico. y social de nuestro pais. por lo que urge cambios en ese aspecto. y que no solo la SEP los porponga que convoquen a nivel nacional a participar y aportar ideas y programas viables, y con resultados lo mas pronto posible.

  8. Creo que el escrito se concentra en la parte interna, dejando en el aire la parte exterior que de manera directa afecta al país en lo que concierne a las drogas. Desde mi punto de vista, no es adecuado abordar el tema de esta manera, ya que los factores internos y externos están mezclados de tal forma, que el análisis queda incompleto. Simplemente, hace poco leí que en Canadá hubo un conflicto entre familias de la mafia porque el negocio de la cocaína había sido casi por completo dominado por los cárteles mexicanos, eliminando el negocio del trasiego de droga por vía asiática hasta Canadá para posteriormente introducirla a los EEUU., y que hubo periodos de violencia en ese país por la escasez de droga derivada de algunos aseguramientos en México.

    En lo que respecta a la estrategia, las autoridades estatales fueron rebasadas prácticamente sin meter las manos, por lo que no hay más alternativa que la acción federal. Sin policías estatales confiables, sin un sistema penal estatal plenamente institucional, sólido, ¿qué más queda por hacer para el gobierno federal? Los cárteles cuentan con la logística y el armamento para enfrentar a un ejército profesional, en caso de ninguna acción, ¿quién puede asegurar que los cárteles no puedan tomar una ciudad en cuestión de horas? Desafortunadamente, creo que la situación será complicada en los años por venir, pero que se actuó a tiempo, antes de que sin darnos cuenta estuviéramos de facto viviendo en un estado fallido. Simplemente, hay que revisar que ha sucedido en Italia con la mafia, aunque ya no se da la violencia de décadas anteriores, el problema aún existe pero con diversificación a otros sectores como la política, la economía, la salud pública etc. No por esto quiero decir que la estrategia del gobierno deba de ser exclusivamente por la vía armada, pero pienso que es primordial estabilizar la situación para establecer un plan de acción que cuente con el consenso de diversos actores como partidos políticos, gobierno, empresarios y la sociedad.

  9. Señor Jorge Javier Romero,le suplico a usted que tome en cuenta que ya no hay carteles de la droga,ahora hay organizaciones criminales multifaceticas,como los zetas,que secuestran migrantes,roban carros,roban petroleo a pemex,extorsionan,no veo como legalizar las drogas acabe con pseudo narcos que hacen de todo menos vender droga…aunque coincido con usted en que no es muy inteligente combatir las drogas,mejor combatir los demas delitos…en estos momentos no es buena idea regresar el ejercito al cuartel,pues son la unica señal de gobierno en el estado fallido de tamaulipas.

  10. Las redes del narcotráfico y demás del crímen organizado son como el convivir con las cucarachas, valga el comparativo, porque sabemos que ahi están, con nosotros, no se les puede erradicar de tajo, como actualmente lo intenta hacer el gobierno federal, y no va a desaparecer, por no decir que nunca, únicamente se puede controlar a esta plaga que afecta a millones de seres humanos, no sólo a mexicanos, y lo que se esta logrando actualmente es que haya una mayor presencia de estos criminales, aprendamos a vivir con lo malo, pero sabiendo diferenciar que es dañino para nuestro cuerpo y mente, porque de nosotros depende, que esto no es lo que queremos, tal y como le dice una conocidísimo frase "si no puedes con el enemigo!! únetele" pero eso sí, todos nosotros debemos ya de saber, a estas alturas, cual es lo bueno y lo malo, para que no nos perjudique, ni a nuestra familia, hijos y terceros ni a nadie, sólo al que quiera. Supongo que lo que debe de hacer obligatoriamente el gobierno, tanto federal, estatal y municipal, es mediar, controlar, negociar con los altos mandos del crímen organizado para que no le hagan más daño a nuestra sociedad, y reeducar al pueblo mexicano, prevenirnos de todo lo que nos afecta, porque esa es su obligación con el pueblo mexicano, repito, de nosotros depende optar por lo que esta mal o bien.

  11. El artículo me parece claro, sustentado y comprensivo. Hay otras estrategias que no se han explorado ni puesto en marcha. El principal problema es que es más "económico" hacer mucho ruido -que parece surtir un efecto positivo en la adquisición de votos- que concretar acciones indispensables y eficaces -aunque sean impopulares para los grupos de interés, como atacar el lavado de dinero-. Por ejemplo, en términos de educación y salud, se ha universalizado prácticamente la cobertura; sin embargo, la calidad es un tema pendiente en la agenda, por lo que no es posible avanzar en la prevención de adicciones con la deficiencia que acusan los servicios disponibles para la mayoría de la población. Si bien es cierto que se precisan reformas legales que están a cargo del Congreso, también es cierto que existe una gran corrupción en las instituciones del Estado mexicano y no se han tomado acciones contundentes para acabar con ella desde el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. El apego a la ley es, indudablemente, el tema central tanto para las dependencias gubernamentales, como para la ciudadanía. Dejemos de comerciar con los intereses individuales y de pequeño grupo y verán cómo cambia el panorama. Servir a México es lo que deberíamos hacer, en lugar de servirnos de México para lograr nuestros mezquinos fines de derecha, de izquierda o de centro, da igual, y ahí se toca el foco de infección que nos tiene a punto del colapso: no hay políticos que estén comprometidos con servir a la ciudadanía que los eligió un tanto desinformada y arbitrariamente; y no se ha construido una ciudadanía capaz de virar el rumbo, porque está atrapada en la polarización ciega. El problema del narcotráfico es un asunto mundial, no sólo continental; sin embargo, una sociedad que posee capital social es capaz de mantenerse a buen resguardo de sus devastadoras consecuencias y ahí dejo mi comentario.

  12. Me intriga la estrecha vision que tienen estos ensayos sobre la politica contra la delicuencia organizada. El problema no solo es de Mexico, es CONTINENTAL. La guerra empezo de manera frontal en Colombia y como resultado se expandio a casi todos los paises de Latinoamerica. Mexico ahora es el epicentro de la lucha frontal. Manaña seran otros (lease la edicion de hoy del The Economist que dedica un numero a la guerra contra el narco en Centromerica); entre ellos, el lider de esta ofensiva, que por circustancias geopoliticas no ha tenido que enfrentar al enemigo en su territorio (hasta ahora). El problema es CONTINENTAL, ya que muchas de los facores que la causan son externos a Mexico (armas, consumo, produccion etc). Claro que Mexico, al igual que todo Latinoamerica; son mas vulnerables debido a sus precarios sistemas de seguridad y procuracion de justicia (y corrupcion). La intervencion actual, no solo ha sido militar, el Presidente ha propuesto varias reformas para arreglar el sistema de seguridad y procuracion de justicia (pero es el Congreso que no las aprueba), ha incrementado la cobertura de educacion y salud al grado de casi llegar a ser universal, impulsado la competitividad via inversion extranjera, independencia energetica, infraestructura etc etc. El desarrollo del Pais tiene retos muy grandes y la mafia es uno de ellos. Solo basta hacer memoria y ver como sufrio EU en los 1930’s cuando las grandes mafias tenian controladas las ciudades de Chicago y NY.

    1. Si el problema es CONTINENTAL como indicas, la solucion al mismo debe ser entonces del mismo tipo. Quizas entonces aceptarias que la OEA tome la batuta en esta guerra. La realidad es que este ataque a esta actividad COMERCIAL (ya que produce y vende lo que el CONSUMIDOR busca) es una guerra del gobierno gringo… no digo de ‘los gringos’ poque obivamente muchos gringos consumen las drogas y no les importa que sean ilegales, lo que quizas les moleste es que los precios suben. Esta guerra ocurre debido a que el gobierno gringo EXPORTA sus valores y busca que el resto del mundo vea las cosas con la misma perspectiva. Por ejemplo, supongamos que mañana el gobierno de Arabia Saudita o algun otro semejante declarara que el VIAGRA es inmoral y por lo tanto debe ser ilegal y persiguiera a cualquiera que introdujera la droga en su territorio e inclusive buscara destruir los canales por los que llega a su territorio y los lugares donde se producen (laboratorios de empresas gringas)… crees que el mundo le seguiria el juego? Todo depende del poder detras de la esta exportacion de valores morales… Mexico solo debe pelear las guerras que le convienen a los mexicanos… no pelear las guerra de gringos hipocritas…

    2. Complementando tu comentario sobre la guerra al alcohol en los 30s: el licor se producia en Canada (principalmente) y se introducia ilegamente a EU por vias maritimas (lago michigna, etc). la demanda del consumidor gringo fue tal que la guerra se perdio y el famoso ‘amendment’ de la constitucion se elimino… tambien, uno de las pocas empresas que se les permitio seguir produciendo alcohol en EU para fines ‘medicinales’ es hoy en dia un coloso en la produccion y comercializacion de licores en EU (tanto que ya compro muchos productores de tequila mexicanos, hablo the Brown Forman en KY) y NASCAR empezo con los conductores de autos rapidos usados para evadir a las policias en los caminos de Kentucky…
      La realidad es que detras de la guerra contra estas drogas ilegales (hay otras drogas que no son ilegales; fabricadas por compañias farmaceuticas) es empujada por estas empresas… por ejemplo, Michael jackson murio por usar drogas ‘legales’ y bajo supervision medica… si en lugar de eso hubiera usado canabis, quizas aun estaria vivo… Mi intencion aqui es solo mostrar otro angulo por el que puede evaluarse esta situacion, ojala los lectores encuentren esto util…

  13. Su artículo, junto con el del investigador Guerrero abonan y mucho al tema, es urgente que se cambie la estrategia sin esperar al fin del sexenio, son muchos meses y seguramente muchas más muertes

  14. no entiendo, ¿qué es el actuar venal de la acción del Estado? es algo parecido a -detenemoa a muchos pero no los procesamos por falta de pruebas-

    y esta otra frase "margen de arbitrariedad variable pero siempre considerable" también me deja con dudas, es decir, hay mordidas en todos los niveles, todo mundo lo sabe e incluso estima el costo de esas, digamos, costumbres, llegan las nuevas autoridades y en un afan de ‘cambio’, quitan eso de golpe y el sistema ¿flaquea?

    UFFFF

    un cambio de la ¿educación? ¿información? ¿políticas de negociación? si, en teoría, se escucha bien, esperemos que los pretendidos candidatos no solo tengan claro otra estrategia, estén además dispuestos a decirla de manera clara a los que los ayudarían a volverla realidad, como serían los encantadores legisladores ¿verdad?

    y habria que agregar ‘chamba’ pa’extorsionadores, sicarios, vendedores de droga, sembradores y los que les proveen servicios, autos, armas, ropa, casas, de manera gustosa, porque ellos también resentirían un giro dramático, si se cambia o termina el ‘negocio’ de la droga/venta/consumo etc

  15. Felipe Calderón Hinojosa, 5 de mayo de 2007.

    "Estamos librando una GUERRA para salvar a nuestros niños y jóvenes de las garras de las drogas y las adicciones, y para que no sea la violencia, sino la ley la que impere en nuestro querido México”

    Sacado de la misma muestra exhaustiva a la que se refiere Juan Carlos.

  16. Muy interesante texto. Pero NO ES CIERTO que se habló de "guerra contra las drogas". Este mismo blog publicó hace unas semanas una muestra exhaustiva de los discursos de Calderón sobre la guerra en la que quedaba patente que la expresión "guerra contra las drogas" o "guerra contra el narcotráfico" básicamente no han existido en la retórica del Presidente. Más allá de esta precisión, que echa por tierra la especulación de que Calderón quiso congraciarse con Estados Unidos adoptando hasta "la retórica republicana", la reflexión es muy atinada.
    Saludos.

    1. Felipe Calderón Hinojosa, 5 de mayo de 2007.

      “Estamos librando una GUERRA para salvar a nuestros niños y jóvenes de las garras de las drogas y las adicciones, y para que no sea la violencia, sino la ley la que impere en nuestro querido México”

      Sacado de la misma muestra exhaustiva a la que se refiere Juan Carlos.

      1. Juan Carlos, el problema es el concepto GUERRA, que después felipe calderón ha negado haber dicho, GUERRA, la palabra GUERRA.

        Con todo lo que eso implica.

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