¿Sinergias iliberales? El imperialismo ruso y la ambigüedad latinoamericana

“Todo crimen debe tener su castigo. La idea liberal se ha vuelto obsoleta. Ha entrado en conflicto con los intereses de la abrumadora mayoría de la población”.
—Vladímir Putin, junio de 2019

Al aproximarnos al primer aniversario del inicio de la invasión rusa a Ucrania, se ha acelerado la fractura geopolítica e ideológica global que contrapone dos bloques (a los que el internacionalista Andres Serbin ha denominado Occidente vs. Bloque Euroasiático)1 y sus correspondientes lógicas de organización  del poder (autocrática vs. democrática).2 En ese marco, la consolidación del fenómeno iliberal —en tanto identidad y movimiento antioccidente—se ha traducido en la promoción de la desafección ciudadana dentro de las sociedades abiertas y regímenes democráticos, en los cuales el libre flujo de ideas e información moldea una opinión pública susceptible de determinar y modificar las actitudes y fines del gobierno objetivo.

La invasión ha generado (o acelerado) cambios estratégicos globales que, si bien no podemos desarrollar aquí a profundidad, deben mencionarse. Desde marzo de 2022 confluyen, sobre el trasfondo de la invasión del Kremlin, una rearticulación relativa de Occidente (EE. UU., UE, aliados), el aislamiento reforzado de Rusia, y la ambigüedad calculada por parte del llamado Sur Global, en especial de países de nuestra región. Explorar algunas conexiones y expresiones de los vínculos transcontinentales entre la geopolítica e ideología de la dominación rusa y las reacciones latinoamericanas es el motivo de este texto.

Ilustración: Patricio Betteo
Ilustración: Patricio Betteo

El putinismo: ideología para la dominación

Las ideologías sirven para unificar la conciencia de las masas —utilizan rituales para reforzar sus creencias— y las percepciones de la historia y el orden político. Expertos como David Lewis y Emmy Eklundh3 han reconocido que el gobierno ruso, dirigido por Vladímir Putin, ha proyectado por dos décadas una ideología laxa, que toma la nación como narrativa potente capaz de rebasar la clásica contraposición izquierda versus derecha. Más flexibilidad ideológica no sustentada en una cosmovisión cerrada y totalizadora (comunismo) que abarca la economía, la sociedad y la política, sino en mezcla de mentalidades (nacionalistas y comunitaristas) e ideología blanda (thin ideology, afín al populismo) que no cuestiona el capitalismo. La mezcla de ideología y mentalidad flexible, sujeta a la toma de decisiones de Putin y orientada a maximizar el control y la legitimidad interna,4 se proyecta al exterior mediante un activismo disruptivo que aprovecha las tradicionales concepciones de guerra política,5 entendida como modos de intervención planificada y sistemática para influir sobre las percepciones del adversario y debilitar la confianza democrática de sus sociedades.6

Para entender cómo opera esa cosmovisión es preciso tener una comprensión multidimensional del poder, no sólo basada en recursos y factores tradicionales (demográficos, financieros, bélicos). Las ideas importan en tanto lentes con los que interpretamos y, desde ahí, transformamos el mundo que nos rodea. Máxime si se trata de ideas con capacidad de ser proyectadas, de modo centralizado y decisivo, por una élite y mecanismos de poder autocráticos. En un mundo crecientemente interconectado, los factores y parámetros de influencia política mutan; cuando un Estado autoritario acumula suficiente experiencia, actores, recursos y redes de influencia es capaz de incidir sobre sociedades abiertas y regímenes pluralistas, aprovechando la incapacidad de las poblaciones para reconocer la lógica autoritaria.

Sin embargo, después de la invasión a Ucrania, se ha producido un cambio en la cosmovisión del Kremlin, colofón de transformaciones aceleradas tras la anexión de Crimea.7 Lo que antes se percibía como una ideología no sistematizada, rastreable de modo fragmentario en los discursos, artículos y entrevistas de Putin, ha cambiado.8 La iniciativa de sistematizar y codificar el putinismo ha llevado a un decreto presidencial que enumera los “valores espirituales y morales tradicionales”, así como al desarrollo de un nuevo plan de estudios ideológico para las universidades. A medida que el régimen se volvió más autoritario, su ideología se volvió cada vez más arcaica, invasiva y opuesta a la modernización y los vestigios democráticos. Aunque en paralelo se intenta presentar a la Rusia contemporánea como heredera del legado soviético,9 la actual ideología oficial rusa apela a mitos históricos, culturales y religiosos, a tradiciones falsas y al resentimiento antioccidental. Procura legitimar un régimen autoritario y deslegitimar a quienes se oponen a él, dentro y fuera de Rusia.

Todo lo anterior encuentra expresiones dentro de los pensadores y formuladores de política cercanos al Kremlin. Para expertos de la diplomacia rusa,10 lo que sucede en Ucrania no es simplemente un conflicto regional, sino una prueba para el sistema internacional actual. En la cual, aunque Estados Unidos y sus aliados no poseen el estatus de superpotencia dominante, usufructúan una infraestructura global afín. A su vez, aliados cercanos como el excanciller bielorruso defienden que, si bien el orden internacional liberal puede ser aceptable en su dimensión económica, su modelo político democrático polariza a un mundo diverso que requiere un nuevo tipo de orden internacional.11 Sintonizando con esa perspectiva, la Cancillería rusa ha anunciado la próxima aprobación de un nuevo concepto de política exterior que, según Alexei Drobinin, director del Departamento de Planificación de Política Exterior, debe responder a las preguntas sobre la política exterior de Rusia “para que nuestros socios, amigos, opositores extranjeros puedan entender a dónde vamos […] y no decir, como algunos intentan, que la política rusa es impredecible”.12

La conexión con Latinoamérica

“Ese mundo pluripolar, multicéntrico del que habla nuestro hermano mayor, el presidente Vladímir Putin. Para que ese mundo llegue hace falta un bloque latinoamericano, caribeño, cohesionado, unido, avanzado”.
—Nicolás Maduro, 12 de enero de 2022

El marco ideológico se suma a los factores de índole comercial, geopolítico y diplomático para explicar las confluencias entre Rusia —que posee hoy más embajadas en la región que en los tiempos de la antigua URSS— y varios países de Latinoamérica que han vivido procesos de autocratización paralelos en el siglo XXI. Las sinergias entre el chovinismo, el cesarismo, el estatismo y el antiamericanismo, presente en las tradiciones políticas rusa y latinoamericanas, son notorias. En una dirección práctica, regímenes iliberales personalistas, como los de Cuba, Venezuela y Nicaragua, han estrechado diálogos, colaboración y apoyo mutuo con Rusia. Sus prácticas convergen en la eliminación de instituciones y actores democráticos, como partidos de oposición, medios de comunicación críticos y organizaciones de la sociedad civil.

En paralelo, esos gobiernos han asegurado una fuerte presencia estatal en la economía, desde relaciones de clientelismo y neopatrimonialismo. Los vínculos entre Rusia con países como Venezuela, por ejemplo, se han visto afianzados13 luego de las sanciones de las que Rusia ha sido objeto desde 2014 con la ocupación de Crimea y la guerra de baja intensidad entre las fuerzas militares ucranianas y los separatistas prorrusos en el este del país. Desde los inicios del gobierno de Hugo Chávez, Venezuela se convirtió en socio confiable del gobierno de Vladímir Putin.

El iliberalismo ruso aparece como un tipo de ideología blanda pero altamente efectiva que atraviesa los discursos de medios, intelectuales y centros de pensamiento cercanos a los objetivos del Kremlin en la región. Como ha señalado recientemente  el internacionalista Víctor Mijares, al tomar como referencia el caso venezolano, tanto por su valor para proyectar hegemonía doméstica y desafiar el orden global liberal, como por su influencia en élites y públicos afectos al chavismo dentro de Latinoamérica, estas narrativas gozan de apreciable presencia e impacto en el panorama venezolano y latinoamericano actual. En comparación con otras autocracias, las herramientas más desarrolladas y flexibles de Rusia le han dado al país una ventaja para incidir, como parte de su estrategia de reciprocidad simbólica contra EE. UU., en el “traspatio” de América Latina.14

En un continente crecientemente afectado por el deterioro democrático,15 las variables de la geopolítica —cercanía a EE. UU./Europa o a Rusia/China— y la naturaleza del régimen político se solapan y entrecruzan de cara al posicionamiento frente a la guerra en Ucrania. Si revisamos el comportamiento de los votos en la ONU durante 2022, veremos que sólo algunas democracias de alta calidad (Costa Rica, Chile, Uruguay), con gobiernos de izquierda o derecha, han condenado sistemáticamente la invasión rusa y sus costos humanitarios. En el extremo opuesto, los regímenes autocráticos (nucleados en el eje bolivariano) expresan apoyo y alineamiento con su voto En contra de las condenas y sanciones al Kremlin.

La “ambigüedad calculada” (en lugar de una clara condena o defensa) aparece como una actitud reiterada en buena parte de los gobiernos, partidos y segmentos de la intelectualidad y población latinoamericana ante la agresión a Ucrania. Las posturas de las democracias defectuosas y los regímenes híbridos de la región (incluidos gobiernos populistas como el de Bolsonaro en Brasil, Andrés Manuel Lopez Obrador en México y Nayib Bukele en El Salvador) oscilan, dentro de una suerte de ambigüedad calculada, combinando condenas con abstenciones. En este grupo de países no todos presentan impecables credenciales democráticas —de hecho, en varios se acumulan deterioros importantes en materia de calidad institucional y garantías de los derechos ciudadanos—, aunque la mayoría se mantiene aún dentro de las fronteras de la democracia, sea liberal o electoral. En algunos casos, los votos en la ONU de rechazo a la invasión rusa son contradecidos por declaraciones de los presidentes y sus más fieles simpatizantes, relativizando la agresión o equiparando la responsabilidad de Moscú, Kiev, Bruselas y Washington.

Latinoamérica: calidad democrática y posicionamiento en la ONU ante la invasión a Ucrania

Consejo de Seguridad
26-02-2022 sobre terminar la agresión militar rusa en Ucrania

Consejo de Derechos Humanos
04-03-2022 sobre el establecimiento de una comisión internacional independiente de investigación sobre la situación de derechos humanos en Ucrania

Asamblea General
07-04-2022
suspensión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos

Consejo de Derechos Humanos
12-05-2022
acerca de aumentar el monitoreo del deterioro de las garantías fundamentales en Ucrania

Asamblea General
12-10-2022
se pide a los estados miembros no reconocer la anexión ilegal de los territorios ucranianos de Donetsk, Jersón, Lugansk y Zaporiyia por parte de Rusia

Asamblea General
14-11-2022
se exige a la Federación Rusa pagar las reparacions de guerra a Ucrania

Asamblea General
05-12-2022

se exige a la Federación Rusa acatar las recomendaciones de la ONU en materia de derechos humanos y actuar conforme al derecho internacional en los territorios ocupados de Crimea y Sebastopol (Ucrania)

Argentina

 

A favor

A favor

A favor

A favor

A favor

A favor

Bolivia

 

Abstención

En contra

Abstención

Abstención

Abstención

Abstención

Brasil

A favor

A favor

Abstención

A favor

A favor

Abstención

Abstención

Chile

 

 

A favor

 

A favor

A favor

A favor

Colombia

 

 

A favor

 

A favor

A favor

Abstención

Costa Rica

 

 

A favor

 

A favor

A favor

A favor

Cuba

 

Abstención

En contra

Abstención

Abstención

En contra

En contra

Ecuador

 

 

A favor

 

A favor

A favor

A favor

El Salvador

 

 

A favor

 

A favor

Abstención

Guatemala

 

 

A favor

 

A favor

A favor

A favor

Honduras

 

A favor

A favor

A favor

Abstención

Abstención

Abstención

México

A favor

A favor

Abstención

A favor

A favor

A favor

Abstención

Nicaragua

 

 

En contra

 

En contra

En contra

En contra

Panamá

 

 

A favor

 

A favor

A favor

A favor

Paraguay

 

A favor

A favor

A favor

A favor

A favor

Abstención

Perú

 

 

A favor

 

A favor

A favor

Abstención

Uruguay

 

 

A favor

 

A favor

A favor

A favor

Venezuela

 

 

 

Notas para una discusión inconclusa

En Latinoamérica —como en el orbe— asistimos a una disputa entre dos modos de concebir la convivencia humana que adoptan expresiones geopolíticas y normativas. La democracia como tipo de régimen que abriga un poder distribuido entre instituciones, abierto a la competencia de grupos y agendas, que incorpora en su versión contemporánea (sin reducirse a estos) los elementos constitutivos de la ideología liberal. Las autocracias como poder concentrado de una persona o élite que monopoliza el gobierno y domina a los subalternos, desafiando lo liberal tanto en lo ideológico como en el diseño y funcionamiento de las instituciones políticas.

En ese contexto se está fortaleciendo la confluencia, con profundas raíces históricas en la etapa colonial, de ideas, valores y agendas prácticas opuestas a la democracia liberal.16 El apoyo a ésta, en relación con las promesas incumplidas de inclusión social y desarrollo económico, ha decaído de forma sistemática durante la última década. Si analizamos la evolución del descontento (insatisfacción con la democracia) de la ciudadanía, vemos que el apoyo político a la democracia es una actitud sujeta a la realidad (procedimental y de desempeño) de estos regímenes en nuestras desiguales sociedades latinoamericanas. Las opciones autocráticas comparten con las variantes de regímenes híbridos y gobiernos populistas un sustrato iliberal en respectivas versiones conservadoras17 y de izquierda radical.18

Todo ello abona a los intereses e influencia regionales del Kremlin. Aunque la presencia directa de Rusia en Latinoamérica es menor que la de China, la afinidad ideológica iliberal respecto a la narrativa oficial rusa es grande e influyente dentro de la opinión pública. La proyección del sharp power de las autocracias, con su difusión de ideas, símbolos y mensajes adversos al pluralismo político, la diversidad social y el Estado de derecho, operan en esa dirección. Es reconocida la capacidad de los medios de propaganda y desinformación rusos para formar la opinión de buena parte de la población latinoamericana. Con la invasión a Ucrania, los medios de comunicación de Rusia mantienen su presencia como fuente de desinformación en América Latina. En varias redes de las academias latinoamericanas y en sectores iliberales del activismo y militancia progresistas, se sigue viendo a la Rusia de Putin como una suerte de heredera de la URSS y abanderada por la “democratización del orden unipolar” en vez de entenderla como una potencia ideológicamente reaccionaria, militarmente agresiva y practicante de un modelo que fusiona el capitalismo salvaje con la omnipotencia del Estado autocrático.

La invasión del Kremlin a Ucrania y las amenazas de una conflagración global son un episodio de la pugna en curso entre la democracia y sus enemigos. El modo en que nuestras repúblicas y sociedades decidan tomar partido por uno u otro bando tendrá repercusiones normativas y prácticas sobre el tipo de orden sociopolítico en el que los latinoamericanos viven y progresan en medio de un mundo convulso.

 

Armando Chaguaceda
Politólogo e historiador, especializado en el estudio de los procesos de autocratización en Latinoamérica y en la Rusia postsoviética. Entre sus publicaciones recientes se encuentra La otra hegemonía. Autoritarismo y resistencias en Nicaragua y Venezuela (Editorial Hypermedia, Columbia, EE. UU., 2020).


1 Serbin, A. Eurasia y América Latina en un mundo multipolar, Icaria Editorial, Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales, Barcelona y Buenos Aires, 2019.

2 Ver Holmes, S. “The Antiliberal Idea”, y Dimitrijevic, N. “Illiberal Regime Types” en András Sajó, Renáta Uitz y Stephen Holmes (editores), Routledge Handbook of Iliberalism, Routledge, Nueva York, 2022.

3 Ver Laruelle, M. “Conversation on Iliberalism. Interviews with 50 scholars”, Iliberalism Studies Program, George Washington University, 2022.

4 Ver Stoner, K. E. Russia Resurrected: Its Power and Purpose in a New Global Order, Oxford University Press, 2021.

5 Para fines de comprensión, véase la colusión entre diplomacia, inteligencia y propaganda en el Servicio Exterior de países bajo el modelo soviético; también su accionar sobre las élites y poblaciones del Tercer Mundo en Andrew, Christopher y Vasili Mitrojin, The world was going our way: The KGB and the Battle for the Third World, Basic Books, 2005.

6 Ver Rid, T: Desinformación y guerra política: Historia de un siglo de falsificaciones y engaños, Crítica, Barcelona, 2021.

7 Ver Tsygankov, A. P., y Tsygankov, P. A. “Constructing National Values: The Nationally Distinctive Turn in Russian IR Theory and Foreign Policy”, Foreign Policy Analysis, 17(4), 2021.

8 Ver Kolesnikov, A. “Scientific Putinism: Shaping Official Ideology in Russia”, Carnegie Politika, 2022.

9 Ver Nikiforova, V. “Today’s Russia is upholding the best of the Soviet legacy”, RIA Novosti, 5 de diciembre de 2022.

10 Ver VV. AA. “A View into the Future, 2023. The Distributed World”, Russia in Global Affairs, 21(1), 2023, pp. 66-68.

11 Ver Makei, V. V. “Liberal International Order: Can It Be Saved in Today’s Non-Hegemonic World?”, Russia in Global Affairs, 21(1), 2023 pp. 114-130.

12 Ver Ria Novosti, El Ministerio de Asuntos Exteriores anunció un nuevo concepto de la política exterior de Rusia, 15 de diciembre de 2022.

13 Ver Cardozo Uzcátegui, Alejandro y Mijares, Víctor M., “The versatile amalgam: Interests and corruption in Russia-Venezuela relations”, en European Review of Latin American and Caribbean Studies, núm. 109, 2020.

14 Ver Rouvinski, V. “The Misleading Truths of Russia’s Strategic Communication in Latin America”, Global Security Review, vol. 2, article 5, 2022.

15 Ver Mainwaring, S., y Pérez-Liñán, A. “Why Latin America’s Democracies Are Stuck”, Journal of Democracy, vol. 34, núm. 1, enero 2023, pp. 156-170.

16 Ver Gargarella, R. “Latin America Breathing: Liberalism and Illiberalism, Once and Again”,en Sajó, Uitz y Holmes, ob. cit.

17 Ver Hamilton, A. “Conservatism as Illiberalism”, en Sajó, Uitz y Holmes, ob. cit.

18 Ver Behrent, M. C. “Left and New Left Critiques of Liberalism”, en Sajó, Uitz y Holmes, ob. cit.

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Publicado en: Internacional, Política

2 comentarios en “¿Sinergias iliberales? El imperialismo ruso y la ambigüedad latinoamericana

  1. Muy buena y oportuna reflexión para comprender la política latinoamericana en estos tiempos convulsos

  2. Frente a una cobertura que se ha dado principalmente por ópticas bélicas y económicas, este artículo es valioso por exponer lo ideológico. Aplaudo que el autor esté poniendo en su justa relevancia la amenaza iliberal en América Latina frente a la «ambigüedad calculada», como él lo conceptualiza. Hay que abrir más el debate sobre las «repercusiones normativas y prácticas sobre el tipo de orden sociopolítico» en la región, es sumamente indispensable.

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