Soy funcionario público. Con seguridad, la plaza que ocupo será una de las afectadas por la política de austeridad recientemente anunciada por Andrés Manuel López Obrador. A continuación, explico las razones por las que, en términos generales, celebro que así sea y algunas de las reservas que tengo al respecto.
Como servidor público, estoy totalmente de acuerdo con la idea de reducir, de manera progresiva y proporcional, los sueldos de los funcionarios de mayor nivel. Dentro del sector público, esta propuesta ha generado un agitado debate. No obstante, fuera de nuestro círculo las opiniones parecen estar menos divididas: reducir los privilegios de la alta burocracia se presenta como algo de sentido común. La propuesta fue uno de los grandes aciertos de la campaña de AMLO. Como tal, su éxito no puede medirse sólo en términos de racionalidad económica. El monto —y el destino— que genere una política de austeridad salarial en la Administración Pública (APF) es importante, pero lo fundamental es el mensaje que manda, su potencia como símbolo. Luego de un gobierno al que se le ha criticado su desconexión con la realidad, el Presidente electo parece decir con esta iniciativa que tiene los pies en la tierra. El soundbite de su campaña lo resumía a la perfección: “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”. Sinceramente, si alguien no comprende esta idea no entiendo qué hace en el servicio público.

Ilustración: Estelí Meza
Veámoslo en perspectiva: un Director de Área en la APF —el cargo más bajo que sería afectado por la reducción salarial— hoy puede llegar a ganar bastante más en un mes que una familia mexicana promedio en tres meses, según la última ENIGH realizada por el INEGI (2016). De acuerdo con la misma encuesta, si dividiésemos al país en diez partes en función de su ingreso, ese mismo Director de Área puede ganar —por sí solo— más que el promedio de las familias más ricas del país. Uso deliberadamente como ejemplo a un Director de Área, un “mando medio” cuyos ingresos palidecen frente a los de un Director General y a quien un Subsecretario ni siquiera le contestaría el teléfono. Con el perdón de mis colegas, defender que estos sueldos son los de alguien de clase media muestra un profundo desconocimiento de la desigualdad de nuestro país o una cínica indiferencia hacia la misma. No son precisamente las cualidades más deseables en un servidor público.
Ser funcionario no puede ser un voluntariado, como parecen exigir algunos críticos desde fuera, pero tampoco debería ser una opción atractiva para quien tienen como prioridad hacerse rico, como insinúan algunas reacciones desde dentro. Comprendo la inquietud por la probable pérdida de trabajadores valiosos ante la reducción salarial, pero lo que más me preocupa es que el principal incentivo de los empleados públicos para no marcharse a la iniciativa privada sea su sueldo.
En la burocracia hay abusos que, por sí mismos, explicarían el atractivo de las medidas de austeridad de López Obrador. El patrimonialismo (ver los recursos públicos como un botín privado) es un mal del que no está exenta ninguna dependencia o nivel de gobierno. En este sentido, algunos de los privilegios que el próximo gobierno pretende eliminar —como los automóviles nuevos, el uso de subalternos para labores de índole privada o la asignación de escoltas a funcionarios cuya labor no entraña ningún riesgo salvo los propios del sedentarismo— son prácticas que espero se vayan para nunca volver.
Sin embargo, hay prestaciones que merecerían una discusión diferente. Entre las medidas anunciadas el pasado 15 de julio se encuentra la eliminación de una serie de beneficios que reciben los funcionarios a partir de cierto nivel, como un seguro de gastos médicos privado a una tarifa preferencial y un esquema de ahorro especial en caso de renuncia o despido (seguro de separación).
A poco de que se piense, estas prestaciones difícilmente pueden ser definidas como lujos en sí mismas: si en nuestro contexto aparecen como tales es por la precariedad laboral en la que vive la mayoría de los mexicanos. Podemos discutir si un funcionario (o cualquier trabajador) merece el sueldo que percibe, pero no si debería tener derecho a una atención médica de calidad o a una red de protección si pierde su empleo. Por ello, me gustaría que la propuesta de austeridad no solo sirviera para generar ahorros presupuestarios o satisfacer un reclamo popular, sino que se utilizara como una oportunidad para comenzar una discusión sobre los temas que están detrás de dichos “privilegios”.
¿Se elimina el seguro de gastos médicos privado de los funcionarios? Perfecto, pero hablemos sobre la urgencia de mejorar el servicio de nuestras instituciones públicas de salud y retomemos el proyecto de la cobertura universal. ¿Desaparece el seguro de separación? De acuerdo, pero volvamos a poner sobre la mesa la necesidad de que todos los trabajadores mexicanos tengan un seguro de desempleo, para que nuestro sistema de seguridad social deje de estar incompleto.
El resultado de estas medidas no puede ser solamente una igualación a la baja para que quienes antes vivían en el privilegio sientan lo que padece la mayoría (aunque a algunos seguramente nos haga falta), sino el comienzo de un esfuerzo para que lo que antes era visto como un lujo accesible para pocos, el día de mañana se convierta en un derecho disfrutable y exigible por todos.
En el plan de austeridad también hay medidas con las que no concuerdo. Una de ellas es la reducción del 70 por ciento de la plantilla de trabajadores de confianza. La iniciativa me parece criticable por draconiana (por donde se vea, despedir a más de 200 mil personas es difícilmente justificable), pero también porque establece una falsa equivalencia entre trabajador de confianza y alto funcionario. Cuando entré al servicio público hace años lo hice ganando alrededor de 10 mil pesos y sólo con las prestaciones mínimas. El puesto que ocupaba era, sin embargo, de confianza. Hoy hay miles de casos similares.
Lo mismo ocurre con los lineamientos que establecen que este conjunto de trabajadores trabajará de lunes a sábado y cómo mínimo 8 horas diarias. Todo empleado del gobierno sabe que uno de los mayores problemas de la administración pública mexicana es que favorece las jornadas extensivas sobre la productividad. Tengan o no trabajo, no es extraño que los empleados de confianza dejen sus oficinas hasta bien pasada su hora oficial de salida o que no soliciten todas las vacaciones a las que tienen derecho por temor a ser vistos como irresponsables en un sistema que a veces parece premiar la ineficiencia. Institucionalizar esta tendencia, además, hará imposible la ya de por sí difícil conciliación entre vida personal y profesional, por no hablar de las labores de cuidados, que recaen desproporcionadamente en las mujeres. Entiendo la urgencia de dar resultados, pero hasta para transformar a México habrá que descansar.
Por último, creo que en la política de austeridad propuesta por el próximo gobierno hay cosas que hacen falta. En primer lugar, una revisión del trabajo de los funcionarios “de base”. En la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado hay también prácticas cuestionables y abusos: la herencia de plazas, para acabar pronto. Considero, además, que una política de austeridad en la APF que no incorpore una negociación para impulsar medidas análogas en los otros dos poderes y órdenes de gobierno está condenada al fracaso. Si hay una figura que en el imaginario colectivo representa el privilegio y la ostentación a costa del erario no es el funcionario (por más “fifí” que este sea) sino el diputado o el senador. Para regenerar nuestro sector público, limpiar la casa debería ser solo el comienzo.
Sobre todo, creo que la gran ausente en las medidas planteadas es la dignificación del servicio público.
En la administración pública siempre ha habido personas de méritos dudosos. No obstante, son la excepción: la inmensa mayoría de los trabajadores al servicio del Estado que he conocido son mujeres y hombres honestos, preparados y responsables, con un profundo compromiso con México y una firme vocación de servicio. En los últimos años, estos trabajadores no lo han tenido fácil: los escándalos de corrupción han devaluado su profesión en términos de algo que, no por ser inmaterial, vale menos que el dinero: la reputación.
Muchos de estos funcionarios están a favor de un cambio en la vida pública nacional, incluso si este va en contra de sus intereses particulares más inmediatos. Lo menos que estos trabajadores esperan de la política de austeridad del próximo gobierno es que no venga acompañada de una campaña que por momentos parece estigmatizarlos, sino de un esfuerzo para dignificar su labor.
César Morales Oyarvide
Politólogo y funcionario público. Las opiniones de este texto son personales y no representan a ninguna institución de la Administración Pública Federal.
Soy funcionario publico y no estoy de acuerdo, en.que el plan de austeridad vaya dirigido al personal de.confianza, cuando los privilegiados en su mayoria son para los dindicaizados, siendo.que ellos no.tienen responsabilidad responsabilidad ni compromiso, hacen lo.que quieren y les dan bono por todo. Hay veces que llegan y no hacen.nada en.todo el dia, porque ademas son intocables.
Hay problemas adicionales al recorte. Por un lado, es cierto que el salario de un director de área puede ser alto (aunque en ocasiones no existe una relación directa entre capacidades y nivel de responsabilidad contra sueldo), pero al reducir uniformemente en 50% los sueldos se creará una escalada a todos los niveles. Por ejemplo, si un subdirector tiene un sueldo de 70,000 pesos mensuales, el salario final sería superior al de un director de área que ganara 100,000 pesos mensuales y al reducirse quedaría en 50,000 pesos, por lo que debería también reducirse. Esa mecánica tendría que definirse para ser justa. Además, tanto el decremento salarial como el recorte podría dar lugar a una erogación en liquidaciones, que pueden ser cuantiosos. Las personas más susceptibles de renunciar serían las que tienen mayores capacidades, aunque es claro que una de las razones por las cuales algunas personas aceptarían el decremento sería precisamente el descrédito que se ha generado a los servidores públicos, que ha reducido su competitividad (muchas veces en forma injusta) en la iniciativa privada, además de que la edad muchas personas causa que sean menos susceptibles de obtener un empleo similar (se prefiere a personas jóvenes).
¿Y si todos los burócratas que sienten que serán afectados por las medidas de austeridad anunciadas, en lugar de solo quejarse proponen algo?
A lo mejor si dentro de la Secretaría donde laboran se ponen a hacer de una vez un proyecto de austeridad, donde indican cuales son las plazas innecesarias, quienes solo van a calentar la silla, quienes solo van a gastar viáticos. Cuales mandos medios y superiores solo se dedican a hacer política chafa y barata o partidista u ocupan puestos inventados solo para ellos. Si se ponen a hacer la lista de los proveedores que venden a su departamento o secretaría con sobre precios y con moche para tal o cuál funcionario.
Digo, si hacen eso tal vez se puedan salvar Ustedes y sus compañeros del despido, por que son ustedes mismos quienes conocen las entre telas del sistema y sus bemoles.
Por algo se tiene que comenzar…!!! Soy Victor Hernández Tovar, soy funcionario público y apruebo el plan de austeridad de López Obrador.
Pues bienvenido al combate mi amigo, combate por usar, exigir atención digna, de calidad y por mejorar la calidad y el servicio de la salud y la educación públicos. “¿Se elimina el seguro de gastos médicos privado de los funcionarios? Perfecto, pero hablemos sobre la urgencia de mejorar el servicio de nuestras instituciones públicas de salud y retomemos el proyecto de la cobertura universal. ¿Desaparece el seguro de separación? De acuerdo, pero volvamos a poner sobre la mesa la necesidad de que todos los trabajadores mexicanos tengan un seguro de desempleo, para que nuestro sistema de seguridad social deje de estar incompleto.“
En los sindicatos hay mucha corrupción y privilegios, ventas de plazas, y en lis administrativos de hospitales, donde inflan los precios de insumos de toda índole, deberían de checar esos dos rubros, sindicatos y administrativos de hospitales, es una porquería, una robadera.
La verdadera corrupción no está en la mayoría de los servidores públicos que día a día se levantan y no saben a qué hora saldrán, qué tienen una familia qué mantener y rentan o pagan hipoteca(a nadie le alcanza para comprar algo de contado). Esa esente que mínimo terminó y se tituló de una carrera,
La corrupción está en las personas que no hacen trabajo sustantivo, ya sea áreas de comunicacion social, recursos humanos, adquisiciones, recursos materiales, etc. El salario de los servidores públicos actuales no se compara con los “gastos de administración” que reportan estas áreas en todas las entidades y dependencias de la administración pública.
El artículo en sí, esta plagado de inconsistencias, porque primero, hay plazas en la Secretaría de Gobernación (claro ejemplo) de servidores públicos que tenemos o teníamos (#18AñosSinAumentoSalarial, si, 18 años) en niveles de enlace o mandos medios en promedio $10,000 pesos mensuales, con horarios de sol a sol y muchas de estas plazas son de confianza o interinos, situación laboral que ningún funcionario a sacado a la luz y mucho menos el virtual presidente junto con su equipo de trabajo, por esta razón, le pido a Tatiana Clouthier, que revise los salarios de los trabajadores del @Tfca, para que se dé cuenta de la realidad
«En el plan de austeridad también hay medidas con las que no concuerdo. Una de ellas es la reducción del 70 por ciento de la plantilla de trabajadores de confianza. La iniciativa me parece criticable por draconiana (por donde se vea, despedir a más de 200 mil personas es difícilmente justificable), pero también porque establece una falsa equivalencia entre trabajador de confianza y alto funcionario. Cuando entré al servicio público hace años lo hice ganando alrededor de 10 mil pesos y sólo con las prestaciones mínimas. El puesto que ocupaba era, sin embargo, de confianza. Hoy hay miles de casos similares».
Así es. lo dijiste en tus primeros párrafos. Debemos entender que lo desigual de la vida no nos conviene. Y todos debemos cooperar para disminuir la brecha, primero esto y después crecimiento para que todos podamos vivir mejor. :D
Ni hablar mis estimados funcionarios publicos, les doy la bienvenida a l pais de la realidad, donde millones de personas padecemos dia a dia esas mismas inquietudes que hoy estan pasando por su cabeza, de saber que el dia de mañana aunque trabajes a toda maquina te pasan a formar en los recortes (llamese empresas del sector privado IP) solo para sacar el bote a flote, pero jamas te vuelven a llamar, y a buscar el pan de cada dia en otras cosas… Entiendo su incertidumbre porque asi como ustedes se sienten hoy, nos hemos sentido miles cada dia… SAludos
Para mi un empleado de la APF se divide en dos. Los que hacen bien su trabajo y los que simulan que trabajan. Los que su trabajo es indispensable para los fines y función pública para lo que fueron contratados o para simular que trabajan. Las prestaciones de ley son para todos los trabajadores de Mexivo parejas. Las que no son parejas son privilegios que pagamos todos con nuestros impuestos. Pienso que el plan de austeridad deberá implementarse por cada responsable de dependencia e institución pública, y con respeto absoluto a los derechos laborales y humanos. No queremos un país con miles de resentidos boicoteando acciones efectivas anticorrupción y de privilegios, pero tampoco me parece que debemos actuar maniqueamenre o sobre buenos y malos. Ni todos los funcionarios son corruptos ni los de base son buenos. Y entonces habrá que determinar el método o metodología a seguir en cada dependencia. Pero de que los privilegios de choferes, guaruras, helicópteros, boletos de primera y viajes injustificados y sobre todo, manejos de dinero público sin dar cuentas a nadie debe eliminarse ya. Siento mucho de verdad que se sientan mal. Pero me duele más ver la pobreza qué hay en este rico país por una mala administración. En el municipio donde vivo los trabajadores del gobierno carecen de toda seguridad social. Eso no puede seguir sucediendo. Eso se presta a corrupción.
El problema de la Administración Pública Federal radica entre otros en el Ingreso al servicio público, la mayoría causa alta por una recomendación o apadrinamiento que realizó algún personaje político, así puede ingresar gente sin estudios en puestos de jefe de Departamento o Subdirección (de 25’000 a 45’000 pesos mensuales) en el peor de los casos, o en su defecto ingresa a través de «concursos» amañados realizados por la corrupta Secretaría de la Función Pública, esto último a partir de Vicente Fox; la fuerza de la Administración Pública Federal radica en los puestos de Enlace, personal considerado de Confianza, con jornadas que van mas allá de las ocho horas, a quienes se les exige profesión, exámenes de permanencia y con salarios que oscilan entre los 9,000 y 12,000 pesos mensuales, tienen seguro de gastos médicos mayores que en su inmensa mayoría no utilizan porque las deducciones están fuera de su alcance personal que dada su condición de empleado de confianza no tiene seguridad en el empleo y en cualquier momento puede ser despedido; asimismo existe el personal de base o sindicalizado (la fuerzas vivas), con salarios y prestaciones fijos, seguridad en el empleo y un horario fijo o pago de horas extras. Bajo estas premisas si es factible un recorte del personal de confianza en los mandos medios y superiores dado que es donde mas ha crecido el gasto corriente, recordemos que en los últimos tres sexenios es cuando mas se ha inflado la nómina del personal del Gobierno Federal. Mientras tanto sería conveniente diseñar un autentico Servicio Civil de Carrera en el que participaran las universidades, personal espacializado y asociaciones de Profesionistas con la supervisión de la ciudadanía. Saludos.
Por qué si eres servidor público no está tu nombre en el Portal de Obligaciones de Transparencia. Suena a fraude
Entiendo su inquietud, Ismael. La razón es sencilla: porque no todos los funcionarios de la Administración Pública Federal (APF) aparecen en dicho portal.
En la APF hay personal «de base» (sindicalizado) y «de confianza» (no sindicalizado, pero no por ello un alto mando). Entre el personal de confianza hay plazas «de estructura» y plazas «eventuales». La diferencia principal es que mientras las primeras tienen contratos indefinidos y pueden ejercer actos de autoridad (por ejemplo, firmar oficios), las segundas no pueden ejercerlos y tienen contratos por un plazo determinado (usualmente, renovados cada año). Las dependencias reportan en el portal de transparencia sólo a su personal de estructura de cierto nivel (jefe de departamento) hacia arriba.
La plaza que ocupo actualmente (desde 2015) en la APF es eventual. Por ello no apareció en su búsqueda. Es, para más señas, la que utilicé como referencia en el párrafo dedicado a los salarios.
Espero haya aclarado su duda.
Como un comentario adicional, creo que esta aclaración nos permite toca uno de los temas que han quedado pendientes en la propuesta: los lineamientos tienen un trazo muy grueso, sin matices (por ejemplo, el despido de 70% de «personal de confianza» sin especificar nada más, cuando dentro de ese conjunto hay gente que gana menos de 10 mil pesos al mes o quienes ganan más de 100 mil). Creo que la complejidad de la composición de la APF obliga a hilar más fino. Entiendo que, a fin de cuentas, es una propuesta, y que los detalles los veremos cuando llegue el momento de su instrumentación, pero considero que vale la pena comenzar a discutirlo desde ahora.
Saludos cordiales,
CMO
Todos los servidores publicos tenemos que hacer declaracion patrimonial (excepto claro la gente de base), puedes consultar la información en el portal de declaranet, en nuestras declaraciones aparece el puesto que ocupamos así como los empleos anteriores y nuestra formación académica. Saludos.
La mayoría de los mexicanos trabajamos bajo condiciones deplorables, tenemos acceso a un servicio mediocre médico, instalaciones de trabajo inadecuadas y la única protección con la que contamos es la que nuestras manos en momentos de emergencia puedan darnos, que te hace pensar que ustedes deben acceder a servicios de calidad? Si es así, jamás entenderán la realidad de millones de mexicanos, si nosotros hemos sobrevivido con sueldos míseros, hemos trabajado años sin derecho a una pensión, y con un servicio médico que el único medicamento que otorga es para una gripe porque si buscas algo más especializado, no hay medicamento y no hay citas, mucha gente muere antes de que el especialista pueda hacerle los estudios porque lo agendaron varios meses después, si quieren realmente apoyar al pueblo trabajador de Mexico, vivan como todos los mexicanos y quizá solo así, surjan propuestas para establecer verdaderos cambios en beneficio de millones de mexicanos y no solo de algunos afortunados que viven dentro de una burbuja de cristal.
Considero que es desconocimiento del servicio público, también nos atendemos en el ISSSTE o en el IMSS, si queremos atención privada tenemos q pagar x ella, el seguro de gastos médicos mayores es solo para casos de cirugías mayores y hay q pagar el deducible o completar el costo porque va de acuerdo al sueldo. Los directores generales, subsecretarios y secretarios si tienen chóferes, les dan celulares pero ellos son mandos altos y no son la mayoría. Nosotros no recibimos bonos ni vales ni salimos a las 3 de la tarde (la gente de base sí). Yo tengo maestría q hice gracias a una beca de Conacyt, la carreta la hice en la UNAM y aunque es pública, pude estudiar la licenciatura con mucho esfuerzo de mis papás y también tenía beca (para mantenerla debía tener promedio de más de 8.5, no como ahora q dan beca a todos hasta con materias reprobadas). Durante años use el metro, mb y micros, durante años pasé mas de 5 horas al día en trayectos para llegar a mis trabajos. No tengo casa propia , rento y si pudiera comprar una tendría q pedir un crédito y endeudarme 20 años o más. En fin deberiamos pedir mejores condiciones para todos no que empeoren.
Con todo respeto siento que su argumento es una forma válida y pensada para matizar el hecho que usted por otras razones votó por AMLO y ahora tiene que aceptar la incertidumbre laboral como un mal menor, o por lo menos costeable, siempre y cuando se cumplan los antecedentes que motivaron su elección política. Cosa que no está mal en ninguno de los casos pero me parece que dicho fenómeno, el cual está causado por las propiedades inferenciales de los sistemas de creencias puede volverse habitual en lo que viene para el próximo sexenio. En tal caso, lo que usted está haciendo es una justificación pública de sus preferencias ideológicas ya expresadas, o sea usted escribió con el único fin de sentirse un ser coherente y consistente con la decisión previa.
Soy funcionario público, de esos que saldran principalmente afectados (por tener plaza «alta»), apruebo el plan de austeridad de AMLO y coincido plenamente con el 100% de lo escrito en este texto. ¿Quiubo? ¿Qué otro argumento tienes?
Tu respuesta a tu realidad, son patadas de ahogado, si eres funcionario donde están tus propuestas de mejora publicas, IMSS, ISSSTE, ahora que te vas te preocupa?
Ismael arriba te decía que no te encuentra como funcionario, no será importante lo que haces, a mi me encuentras en USEBEQ QRO, con mucho gusto trabajando por la educación, padeciendo la Reforma educativa mi estimado a que profesor has entrevistado?
Y de los parásitos cobijados por los sindicatos que opina AMLO?. No hay gasto mas inútil que mantener a esos zanganos que están en todas las instituciones públicas.
El personal de confianza existe por que los sindicalizados NO TRABAJAN.
Tenemos una burocracia excesiva, concentrada en atender al gobierno central. Gana elevados salarios como si de verdad hicieran gran cosa.
El problema importante no esta en el gobierno central!
El buey en la barranca son los más de 2 mil municipios!!
Alli que vaya esa burocracia a hacer patria e historia.
Más de 200 mil empleados (y familias) de la Administración Pública Federal estamos en shock total, en una desesperanza y panorama sombrío sin precedentes (y más los que votamos por AMLO creyendo mejorarían las cosas), nos han caído como balde de agua las medidas de austeridad enfocadas a «nuestro sector», aquellos que formamos parte de la APF bajo el esquema de trabajadores de confianza (incluidos los que ingresamos mediante concurso vía el Servicio Profesional de Carrera), toda vez que apuntan a ser aplicadas, sin distingo alguno, a tabla rasa, al 70% de la plantilla del personal de confianza (porque parece ser que, a pesar de representar sólo el 17% del aparato burocrático del Gobierno Federal, para la próxima administración, somos como el mal de los males, el cáncer que hay que extirpar para que el proyecto de austeridad y combate a la corrupción rinda frutos. Y uno aquí pensando que servir con compromiso, profesionalización y esmero sería reconocido como factor de cambio…)
Y la preocupación es fundamentada, pues sabemos de antemano que proyectar un recorte de esas proporciones (nunca antes realizado) significa, indudablemente, que la tela de donde cortar saldrá en mayor medida, del despido masivo, separación, o desaparición de los puestos denominados Personal Mandos medios, entiéndase, Jefes de Departamento y Subdirectores que, como varios de los que aquí han comentado, no por tener un puesto de esa categoría, formamos parte de la «burocracia dorada» o «élite burocrática» (que, dicho sea de paso, me parece triste y lamentable que el próximo titular del ejecutivo, otorgue a nuestro carácter de servidores públicos «de confianza», esa connotación tan peyorativa, restando con ello a la dignificación del servicio público), ni percibimos salarios más allá de lo razonable, o recibimos trato especial o dádivas y compensaciones escandalosas (de hecho, nuestro salario se ha visto técnicamente congelado desde los tiempos de Fox, reportando paupérrimos incrementos en el rubro de compensaciones que es lo que hace nuestro salario ligeramente competitivo baste decir, y no en el sueldo base que es el que cuenta para las cotizaciones de jubilación), máxime del Seguro de Gastos Médicos Mayores, que no es, como se ha querido estigmatizar, un seguro para ir, ante la menor provocación, a consultas particulares al por mayor por cualquier cuestión de salud, es como su nombre lo indica, para situaciones MAYORES ante la cuales cubrimos las erogaciones correspondientes, o el Seguro de Separación Individualizada, él cual es, un seguro desempleo ante los vaivenes de los cambios de gestión o re acomodos de gobierno que como regla generalizada afectan al estrato del P. de Confianza (pero nunca en las dimensiones que plantea al próxima administración).
En fin, ojalá que rectifiquen esta medida en particular, pues como el autor del presente artículo, yo también considero que son necesarias (con sus respectivos matices) varias de las medidas anunciadas, pero me niego a pensar que mandar al desempleo a tantos trabajadores de la APF, representa una solución real a un problema cuya complejidad amerita un análisis y tacto mayor.
PD. ¿No sienten (trabajadores de confianza) un desdén cuando en entrevistas a medios o publicaciones en redes sociales, de los integrantes del gabinete de AMLO, les preguntan de las posibles afectaciones a los trabajadores ante las medidas propuestas, y sólo se remiten a secundar el rezo de «pero sólo es para los de confianza» o «los trabajadores de base no se verán afectados»? Pareciera que se personal de confianza, o de mando, o no ser de base (ergo sindicalizado), te despersonaliza como trabajador y te convierte en automático en un algo del que se quiere y debe desechar sin el menor miramiento.
Muchas veces se les convoco a defender los bienes nacionales, a luchar contra el neoliberalismo como modelo economico, se vinieron diluyendo no solamente los ingresos de los trabajadores y de las micros, pequeñas y medianas empresas y donde estuvieron ustedes? , nos dejaron sin pais y ustedes fueron complices, muchos incluso se burlaron de la lucha, estaran bien!!! Solo despediran a los puestos de libre designacion y su salario ya sera real no disfrazado
Comprendo lo que dice, y al respecto, no puedo (podemos) hablar por todos, pero en mi caso, como señalé al inicio de mi aportación, voté por AMLO, y en ese contexto, en más de una ocasión apoyé al Movimiento de manera presencial, entiéndase mediante marchas, asambleas, difusión de información, etcétera, y aunque no puedo (podemos) hablar por todos, le aseguro que muchos (miles, cientos de miles) de servidores públicos DE CONFIANZA de la APF aportamos nuestro grano de arena para que esta alternancia se viera materializada, y hoy, al ver que así sucedió, y que comienzan a delinearse las pautas de lo que será el próximo gobierno, me (nos) llena de un profundo desánimo y aflicción «ser testigos» de la manera tan arrojada en que se está proyectando nuestra labor, nuestro quehacer, nuestro trabajo, pareciera a ratos que el enemigo a vencer hoy por hoy, ya no es La Mafia en el Poder, sino La Burocracia de Confianza, los Mandos (medios) de la administración… En fin, si despedirán sólo a los de libre designación o no sólo AMLO lo determinará (porque hay que admitirlo, no se ha presentado un análisis serio y de fondo del porqué sólo afectará a este sector y en esa proporción), más eso no quita la sensación de amargura y demérito que uno siente y percibe en el grueso de los empleados de confianza federales, al saberse hoy por hoy, denostados, menospreciados, metidos al mismo costal de las descalificaciones y el encono social, ya no sólo por el próximo titular del ejecutivo, sino de manera generalizada por la vox populi, que ha hecho suyas y replicado al infinito tan lamentables consignas, sin conocer o interesarse en saber más acerca del problema de fondo que este asunto representa.
Germán Hurtado comprendo su situación, los funcionarios públicos de confianza actualmente viven bajo una paranoia generalizada y la incertidumbre sobre lo que pasará con sus puestos de trabajo. En mi caso apenas tengo un mes en la APF, estudiando una maestría y no gano más de 12 mil pesos mensuales, me esmeró mucho para que las cosas salgan bien en el trabajo y ahora el próximo ejecutivo por la que también vote, habla sobre sus propuestas de austeridad despidiendo a 7 de cada 10 trabajadores de confianza, no tengo ni la palabra para describir la sensación que tengo
Arbin Zapata, yo soy Ing. Agrónomo, y desde la crisis de 1983, he deambulado de trabajo en trabajo, soy ybo de los millones de mexicanos sin trabajo. Tengo ya 57 años, y la verdad me apena lo que les va a pasar, pero lo que les puedo sugerir para que vivan lo que millones de compatriotas, es que propongan un plan alterno, que tenga los mismos efectos que los que propone Lopez Obrador.
Totalmente de acuerdo. Quienes se quejan de las medidas en verdad no tienen idea de lo grave, gravísima que es la situación del país. Las personas del campo apenas sobreviven, las familias siguen migrando, las personas indígenas ni siquiera aspiran a ir a la escuela, en miles de comunidades ni siquiera tienen agua, la federación y los estados están sumamente endeudados, se han dejado de recibir muchos millones por concepto de impuestos que las grandes empresas nunca han pagado… En fin. Se trata de una reestructura para componer todo eso, son millones de personas que han vivido por generaciones en el límite de la supervivencia para que otros gocen de créditos, salarios, seguros, prestaciones y ahora crean que se les está despojando. De verdad, articulista, usted no ha entendido nada de nada.
Mejor descrito, imposible. Agregaría que el personal de mando medio es el que en la práctica tiene la responsabilidad y la carga de trabajo; que año con año cumplimos con la capacitación y evaluaciones corresondientes; y certificación cada 5 años. Da impotencia leer tanto comentario despectivo, metiendo a TODOS los servidores públicos al mismo paquete, sin disntingo alguno; y como bien dices, viendonos como lo peor de la APF. Nosotros también pagamos impuestos, también somos ciudadanos, también somos mexicanos.
Contrario al personal sindicalizado, no tenemos privilegios, tales como dias economicos, fonac, juegos deportivos anuales regionales y nacionales, dias inhabiles por cada día festivo que así caiga en domingo, lo toman el viernes. Por el dia de la secretaria dos días de festejo, mas el argumento de que por razones del nivel de puesto no detentan responsabilidad alguna, etc…
Ojala el Presidente electo reconsidere su postura, porque somos cientos de personas y familias que pudieramos resultar afectadas. Austeridad SI, bajo un profundo análisis de reingeniería gubernamental, que considere realmente la desaparición de plazas de trabajadores que no sean de utilidad para la APF, sean de base o de confianza. Solo así entenderíamos este tipo de toma de decisiones
Esperemos que las diferentes voces, desde los muy diversos ámbitos que hemos reaccionado ante estas medidas, seamos escuchadas y consideradas, pero sobre todo valoradas para sumar con ello a la tan multicitada «reconciliación nacional» que tanto necesita el país, pues al día de hoy insisto, me da la impresión que el nombre del nuevo enemigo a vencer se ha definido como PERSONAL DE CONFIANZA.
Lo tuyo es el comentario más acertado a lo expuesto por el autor. Desgraciadamente estamos viviendo el momento de jodido yo…entonces jodido tú y jodidos todos!!!!…agradecemos al gobierno electo la destrucción total, de por sí ya en ruinas, de la imagen del servidor público. Y para colmo, pertenecer a la minoría de los empleados de confianza…malditas escorias, corruptos, que viven en la opulencia viendo como se muere de hambre el pueblo Mexicano. Pero lo más lamentable es leer comentarios de ciudadanos convencidos de que es una realidad y la harán su bandera en la que se envolverán y darán la vida hasta ver la sangre de los funcionarios públicos derramarse, finalmente son ahora la escoria de esta nación. Si ya anteriormente soportábamos comentarios como: «el gobierno solo está para chingar, en nada ayuda»; ahora viviremos a la espera de que algún funcionario en su labor en la calle sea lapidado, linchado…entonces, solo entonces, quizá…se reflexione que no se está hablando de los que se levantan en sábanas de seda, con el desayuno servido, el traje de miles de dolares planchado y el chofer con el BMW en la puerta, listo para su jornada laboral. Habemos miles, muchos miles que estiramos la quincena para cubrir nuestros pagos…no señor, no me culpes que trabajas en la iniciativa privada ni de la pobreza de este país, porque no está en mis bolsillos!!!!!!…culpa y exige a quienes debes!!!!…quieres una oportunidad en el gobierno?…búscala!!!!…como lo hacemos muchos…pero no jodas porque te sientes jodido!!!!
Comentario muy individualista y de una visión muy corta y egoista.
Bien por los méritos personales y bien.por la suerte o el.padrino; porque quien puede ocupar una pmaza de.confianza sin una recomendacion, siempre vinculada a la meritocracia o al nepotismo, al cuatismo o al circulo familiar.
Sólo y medianamente creible los que han hecho el servicio civil de carrera, los exámenes siempre estuvieron en manos de los.cuates que te esperaban para examinarte.
Pero los lujos se miden no en función solo de lonque senrecibe, sino además en función de.lo que.los demás tienen o no tienen. En un.pais de 50 porciento de miseros muertos de hambre no deja de sermun.lujo un trabajo o chamba en el gobierno. País pobre servidores publicos ricos; si ricos al lado de quienes no comen ni lo básico. No esntu Villa pero tampoco de ellos y el erario si eandentodos. El Gobierno es para todos y para los.pobresntambien, no sólo para los ricos y para los fifis.
Saludos
Roberto Cárdenas.
No muy de acuerdo ……
Estoy de acuerdo en las medidas de austeridad mencionadas, en lo que no estoy de acuerdo es su precepción de que si le reducen el sueldo a funcionarios van a perder personal «calificado», que ser irían a la IP, La IP no paga sueldos ni siquiera similares comparando el puesto, y no creo que sean eficientes o productivos como para ser sujetos a contratación, salvo algunos casos, puedo asegurar que se quejaran mas no abandonaran el barco. La jornada para puestos directivos en muchas empresas tiene horario de entrada, mas no de salida, y el nivel de stress le aseguro no es comparable.
Le puedo asegurar que en caso de ser contratado, ese «exfuncionario» al poco tiempo andará buscando un empleo mejor pagado, porque no va encontrar lo que tenía o perdió siendo funcionario: buen sueldo, muy buenas prestaciones, tiempos para ocio, capacitaciones todo pagado, etc,etc,… y acabará siendo otro mexicano más, frustrado por no lograr sus objetivos.
Porque en la iniciativa privada son muy pocos los que logran sus metas o proyectos.
Ya lo he dicho en otros espacios de opinión, insisto que es un plan de austeridad acorde con los tiempos que estamos viendo, sin embargo considero que también que falta considerar mediante algún procedimiento legal la «recuperación» del dinero «perdido» de administraciones estatales mediante empresa fantasmas, estafas maestras, programas federales maquillados… Eso también mandaría una señal clara de que el plan de austeridad va aplicándose.
En cuanto a los trabajadores de confianza, considero que es ahí en donde radica el primer contacto con la ciudadanía, y por eso se requiere apoyarlos en cuanto a capacitación y otros apoyos para dar un servicio eficiente.
Si hablamos de programas para combatir la corrupción faltaría abordar temas de cobro excesivo de la CFE, cobro de más en las gasolineras y también detectar y señalar claramente mediante algún procedimiento cuando algunas empresas no les interesa cumplir con los requerimientos normativos de algunas normas (STPS y otras) y que se presta también por parte de las empresas a la corrupción. Apoyo el plan de austeridad del gobierno entrante. Saludos
Me parece que eliminar los privilegios de los altos funcionarios es un acierto. Sin embargo, en mi experiencia, he trabajado en la APF desde hace más de 20 años, nunca he gozado de un seguro de gastos médicos mayores, como trabajador de confianza tampoco he tenido el seguro de separación, cada sexenio o cuatrienio como trabajador de confianza nos echan a la calle con la última quincena que trabajamos, tampoco tenemos derecho a aguinaldo, vacaciones pagadas, ni pago de jornadas extraordinarias, aunque diariamente laboro entre 12 a 15 horas.
Me parece un gran error la manera en como esta nueva administración está planteando las cosas. El generalizar en que por ser un trabajador de confianza hemos gozado de privilegios, cuando la realidad dista mucho de ello, el.ser trabajador de confianza no ha sido una elección de vida, sino una condición que miles de mexicanos padecemos porque pertenecemos a una generación a la que ya no le tocaron plazas de tiempo completo, nos tocaron las reformas neoliberales de Salinas a Peña donde si no eres parte de la «elite de confianza» -si no estás apadrinado, vives en absoluto desamparo, donde los ahorros son inexistentes, donde vivimos al día, efectivamente ganamos más que el salario mínimo, pero entre pagar renta, transporte, médico, educación y alimebto se va el salario, no vivimos en casas de super lujo, tampoco tenemos autos último modelo. Somos mayoritariamente licenciados, maestros y doctores que no tenemos plazas en universidades, que tampoco somos muy atractivos para la IP porque somos sociólogos, literatos, politólogos, etnólogos, historiadores, científicos, linguistas, etc que no tuvimos hueso o no quisimos formar parte de los grupos que dabam huesos. El pensar que por ser trabajadores de confianza estamos obligados ademas a laborar los sábados ( algo que por cierto también muchos hacemos) es aunar el maltrato a los trabajadores que no contamos con la gracia de estar sindicalizados o con un padrino que nos regalara una plaza.
Creo que en esta materia tienen que estar más informados antes de hacer cualquier barbaridad.
También creo que habría que preguntar si estos recortes y exigencias se harán extensivas a todo aquel que percibe un ingreso del erario, si es el caso, entonces los profesores univetsitarios de instituciones públicas también entran a esta categoría, que si bien algunos de ellos están entregados a su trabajo, muchos otros se dedican a la publicación de refritos académicos para estar en el SNI ( cuyo sistema también es muy cuestionable) y que en algunos casos, y no pocos, rebasa los 108 mil pesos que ganará López Obrador.
2. En estos 20 años también he sido testigo, por mucho que me duele, que muchos trabajadores de base en la APF por saberse protegidos por su sindicato No realizan las labores para lo que fueron contratados y su nivel salarial es el mismo que el mío. A ellos el Estado no les exige nada, ni horas extraordinarias, ni resultados, ni nada porque el estado pactó por años con sus líderes.
Esos trabajos que se supone hace la burocracia sindicalizada la hacemos los de confianza, es decir, sus actividades más las nuestras, y ello no ha supuesto el pago doble o triple del trabajador de confianza.
Este ataque contra los de confianza es siniestro.
Soy Funcionario Público y sin temor a ser linchado, soy de los que si trabajan. Soy ese Funcionario Público de a pie, de los que andan en campo y en gabinete, de los que arriesgan la integridad física y mental en las diligencias a las que nos comisiona. De los que tratando de ayudar a la gente se expone a un levantón, un accidente en carretera, un ataque como el que les ocurrió a los compañeros la semana pasada en Nuevo Laredo. Somos gente que firmamos un contrato 24/7/365 que cuando me requieran y a donde me requieran tengo que responder, que pasa al menos 12 horas en el trabajo con apenas tiempo para la familia, los hijos o los amigos. Funcionarios de confianza a los que no protege un sindicato. La tabulación que tenemos sitúa los sueldos más altos a mandos medios hacia arriba. Ellos no se arriesgan. Ellos no hacen labor más que como políticos, detrás de un escritorio, protegidos de las adversidades, de los malosos. Y aún a algunos se les da seguridad personal. A ellos es a quienes deben reducirles el sueldo, no a quienes hacemos labor de investigación. Somos gente preparada, profesionales, con carrera universitaria, que está en constante capacitación. Gente que para entrar a este Servicio invirtió tiempo en un curso de meses, que invirtió dinero para poder sostenerse. No somos improvisados y mucho menos funcionarios que brincan de un puesto a otro generando lo menos, dejando cosas inconclusas, o de plano favoreciendo a los que lo pusieron en el puesto. Percibimos un sueldo bajo, que no es competitivo con el de la industria privada, que se compensa con un «pago por riesgo», sueldo del cual se nos descuenta arriba del 25%. Ojalá esos cambios que anuncian sean para mandos medios hacia arriba. Sería lo justo por nuestra labor.
Totalmente de acuerdo Cesar Oyarvide
las medidas anunciadas tendrán otro tipo de implicaciones. por un lado, estos funcionarios, con una tasa impositiva del 35% y siendo contribuyentes cautivos, contribuyen al erario de manera importante. recortar sus percepciones tendrá un impacto real en los ingresos del gobierno, con lo cual, claro, el círculo vicioso, o se podrá expandir la capacidad de los servicios médicos públicos en sustitución de las pólizas de gastos médicos mayores. nótese además, que es sólo GASTOS MEDICOS MAYORES, no menores, ni estudios ni medicinas. por otra parte, el seguro de separación en el que concurre la aportación del gobierno y la del trabajador, es un sucedáneo a la liquidación a la que se hacen acreedores los trabajadores del Apartado A de la ley federal del trabajo. si se considera que este seguro no se justifica, sería pertinente eliminar del todo el apartado B y dotar a los trabajadores del Estado de las mismas condiciones: derecho a representación sindical real, liquidación en caso de despido por causas no atribuibles al trabajador y por supuesto, jornadas de trabajo de 8 horas, no de 12 como es el caso de los mayoría de los burócratas. estas medidas, de gran impacto mediático, no tienen gran impacto de fondo. Si en realidad quieren ahorrar, sería recomendable que de inmediato que recorten las pensiones de los jubilados de la SCJN (como la futura secretaria de gobernación, que recibe más de 250 mil pesos mensuales) Pemex, CFE, todos los bancos gubernamentales (Banxico, Banobras, Nafin, Financiera Rural, lo que fuera Banrural, Banjército, etc) los servicios médicos asociados a todos ellos (esos sí, que cubren gastos médicos mayores, menores y medicinas)
Dentro de la APF y la APL ha existido siempre una gran diferencia entre el funcionario de primer nivel y el burócrata, un Burócrata de base, no tiene acceso al SERVICIO MÉDICO DE CALIDAD al que usted hace mención, es obligado, por Ley, a asistir al SECTOR SALUD DEL ESTADO, lo cuál refiere una diferencia enorme, sin embargo, todo tenemos derecho al acceso a SERVICIOS DE SALUD DE CALIDAD, por lo que, si lo requiere esa ÉLITE POLÍTICA, debería ser con cubierto con el SALARIO DEVENGADO como cualquier BURÓCRATA, eso es realmente el problema, que estas diferencias son con cargo al ERARIO y no al SALARIO, el seguro de desempleo que usted menciona es parecido, EXISTE EN EL SECTOR GUBERNAMENTAL Y EL PRIVADO, ¿porque diferenciar entre que TRABAJADORES GUBERNAMENTALES LO MERECEN Y QUIEN NO, CON CARGO A QUIEN?, de acuerdo que se tenga pero igual con CARGO AL SALARIO DEL FUNCIONARIO. En cuanto que los salarios son atractivos para evitar que estos funcionarios emigren a la IP, difiero en su comentario, porque en la IP no se pagan estos salario que paga el GOBIERNO EN MUCHOS CASOS ES MENOR, por eso no emigran y los que lo llegan a hacer regresan al SERVICIO PÚBLICO.