
Al tratar de presentar esta patología, a Lanza se le categoriza como un juguete roto, defectuoso. En la investigación se buscan los motivos escolares (si era víctima de bullying, si socializaba), su participación en actividades grupales (fútbol, la orquesta de la preparatoria), como si el hecho de que fuera un individuo que no respondiera ante “lo que se espera” fuese la causa última por la cual actuó de esta forma. Estaba “mal” y por lo tanto no había nada que hacer. Era inevitable […]
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