Torreón y Chihuahua

Día 5:

En Torreón el evento coincide con la comida. Como en todos los lugares la gente de cada ciudad regala la comida a quienes viajan con la Caravana. Hay tacos, tortas, tostadas, frijoles, arroz, frutas.

Empiezan otra vez los testimonios. Cuentan cómo la noche antes de la llegada se escucharon ráfagas en varias zonas de la ciudad. Cuentan cómo en el puente entre Gómez Palacio y Torreón los cadáveres de muchachos se han convertido en una vista frecuente. Se leen más de 20 nombres de desaparecidos. Una característica de Torreón y Saltillo es que las familias de desaparecidos ya están organizadas.

Un señor narra la muerte de su hermano y de su sobrino. "Sólo salieron a tomar el aire". Sabe que al hablar pone su vida en riesgo y se justifica "si quien habla muere, lo habré hecho por mis nietos".

Una señora se erige en oráculo. Hace 6 años desapareció su hija y las autoridades la ignoraron. No investigaron. Dice haberles advertido, si no la ayudaban, si no investigaban, si no encontraban a los responsables, habría un efecto dominó.

En San Rafael, Camargo, y Jiménez hay gente en la madrugada esperando el paso de la caravana sobre la carretera. Pintan sus parabrisas con la palabra "paz". Agitan banderas blancas y saludan el paso de cada autobús.

En Chihuahua probablemente vemos una de las llegadas más emotivas. La Caravana llega cerca de las dos de la mañana, y en la plaza central no se ha ido la gente que lleva horas esperando por el retraso inevitable. Ofrecen cena a "los caravanos", y convocan a continuar la reunión a las nueve de la mañana.

Día 6:

La marcha hacia el Palacio de Gobierno va encabezada por unas figuras blancas de papel. En la calle la gente aplaude al paso de los manifestantes.

Frente al Palacio de Gobierno un señor de Jiménez cuenta cómo su hijo desapareció en Parral en un "enfrentamiento entre el ejército y los criminales". La prensa reporta el enfrentamiento, pero en el cuartel le niegan al señor que haya existido. Su hijo murió baleado, y unas horas después se llevaron el coche, y con sus tarjetas de crédito "los hijos de las tiznada" pasaron a comprar unas botas.

Escuchamos a las representantes de organizaciones de mujeres desaparecidas o asesinadas.

Escuchamos, a una mujer de las comunidades indígenas de Durango que cuenta cómo siete pueblos han sido quemados. Que el Ejército fabrica culpables entre los hombres indígenas más viejos. Llora mientras grita.

Una abogada de ejidos Rarámuri, habla del asesinato de su hijo y de su esposo. Los mataron -dice- porque ella defiende a las comunidades Tarahumaras.

Todavía bajo el sol, partimos hacia Ciudad Juárez. Pasamos por Villa Ahumada, y una vez más vemos a gente agitando banderas blancas. Sabían que la Carvana pasaría, pero no sabían cuando. No les importa esperar.

Andrés Lajous.


Un comentario en “Torreón y Chihuahua

  1. claro que los van a esperar, porque la #CaravanaMx les está dando voz

    al menos, aqui en el DF, en algunos medios, de TV y radio nos dan detalles de su paso

    esta es una forma de decirle a todos que si #EstamosHastalaMadre

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