El proyecto de un tranvía en el centro histórico de la Ciudad de México se suma a la intención del GDF de construir un segundo piso de San Antonio al Toreo como un par de parches a mitad de sexenio para generar inversión en infraestructura y ofrecer respuestas a los problemas de tráfico y contaminación.
En una ciudad en vías de desarrollo como la nuestra es loable buscar inversión pública y privada para desarrollar infraestructura y, en el caso del centro histórico, privilegiar el transporte colectivo y la peatonalización.
Sin embargo, no existe una visión de largo plazo, ni un plan integral de transporte. La actual administración capitalina prometió en campaña construir 10 líneas de Metrobús (cuyo avance a mitad de sexenio, es de apenas 1.5 líneas), pero no habló de un proyecto de tranvía ni de un segundo piso.
El modelo de movilidad de esta ciudad y su zona metropolitana está basado en el auto particular. Después de cinco décadas los impactos sociales negativos están a la vista: la primera causa de muerte violenta son los accidentes automovilísticos (por encima de los que ocasiona la lucha contra la delincuencia organizada). El Distrito Federal es una de las ciudades con mayor polución y el 80% la emiten los autos. Cuatro mil muertes prematuras al año están asociadas con la contaminación atmosférica. Perdemos alrededor de 4 a 6 años de nuestra vida en el tráfico. Se desperdicia energía e hidrocarburos que posicionan al auto como el primer generador de gases de efecto invernadero.
¿Queremos una ciudad para la gente o para los autos? El gobierno de la ciudad requiere una visión positiva de largo plazo, que evite seguir lanzando pequeños proyectos aislados, costosos e incongruentes. Se trata de aplicar soluciones con alta capacidad de movilización de personas, rápidas y seguras; con mayor costo-beneficio para la ciudad y más adecuadas para el entorno urbano. La línea 1 del Metrobus en Insurgentes, con 20 km de longitud, costó 800 millones de pesos y transporta 160 mil pasajeros al día. ¿Vale la pena gastar 2,500 millones de pesos en una línea de 10 km que no sabemos cuántos pasajeros moverá ni a qué patrón de origen-destino de viajes responde, cuánto tiempo tardará en construirse, si tendrá carriles exclusivos para que sea rápido, ni qué impacto físico causará a sus alrededores?
México será sede de la próxima reunión mundial de la ONU sobre cambio climático. “Economía competitiva de bajo carbono” es la visión de la mayoría de las ciudades del mundo. Y estas están construyendo rápidamente redes de ciclopistas y sistemas de transporte público de gran calidad, rápidos y seguros.
No desperdiciemos más oportunidades para entrar de lleno a la modernidad: sin ruedas ni motores de gasolina; una modernidad más humana y vivible.
Alejandro Villegas. Profesor de Ingeniería en Transporte del Instituto Politécnico Nacional
Nadie penso en modernidad cuando la ciudad empezó a crecer desordenadamente, allá por la década de los ’40 en el siglo pasado. Las autoridades permitieron la explosión sin planeación y JAMÁS se preocuparon por desarrollar un sistema de transporte acorde a las necesidades. En países desarrollados como Inglaterra o Japón, las personas con capacidad de adquirir un auto, NO lo hacen, porque el transporte público es seguro, rápido, limpio y te lleva a cualquier parte. Aquí en México, el transporte público es inseguro, ineficiente, contaminate, sucio y nadie en sus cinco sentidos lo utilizaría, … a menos qué la necesidad te obligue … Muchos optan por tener SU carro antes que atenerse al servicio público.
Hoy, las autoridades siguen sin entender la importancia del sistema público de transporte, para la reducción de emisiones contaminantes. Un ejemplo claro es el famoso "hoy no circula". Cuando éste se estableció, muchas personas prefirieron comprar un auto usado para poder circular TODOS los días antes que usar el ineficiente transporte público, muchas familias hoy, tienen dos coches, incluso alumos de la UNAM, cuentan con auto propío. Ya existen autos que contaminan menos, pero estamos consumiendo más combustible. Una estratégia más que no funciona.