El automóvil es una invención sumamente útil para sus dueños, más no para la sociedad por los altos costos que le causa cuando es usado en exceso. El uso del automóvil genera 18% de los gases de efecto invernadero del país, al menos 48 mil muertes por accidentes viales y por contaminación al año, 40 mil heridos anualmente por accidentes, miles de hora hombres perdidas estimadas en más de 200 mil millones de pesos anuales, ruido, estrés, etcétera. Es importante resaltar que no quiero decir que el automóvil se debe dejar de usar totalmente, más si que al usarse causen los menores daños sociales posibles. Por eso deben de existir normas que determinen qué tipo de vehículos se pueden vender.
En este sentido, el gobierno mexicano ha tenido el acierto de presentar un proyecto que norme el rendimiento de consumo de combustible de automóviles nuevos. Es decir, una norma que impulsa la comercialización de automóviles con un bajo consumo de gasolina, lo cual también resultaría en menor contaminación.
La aprobación de esta norma, de acuerdo al ante-proyecto evitaría las emisiones de 170 millones de toneladas de CO2; 284,149 toneladas NOx, 5,501 toneladas SO2 y 389,481 toneladas de hidrocarburos; lo que generaría beneficios en salud por enfermedades y muertes evitadas de 4,170 millones de pesos en el periodo 2013-2030.
Para México esta norma es más importante que para otras naciones, ya que reduciría los grandes costos fiscales y económicos que genera el consumo de gasolina de los automóviles. Basta recordar que en 2011 se dio un subsidio regresivo de 169.5 mil millones de pesos a la gasolina (SHCP, 2011) y se importó gasolina por un valor de 251 mil millones de pesos[1]. Así, impulsar automóviles con bajo consumo de combustible también es vital para mejorar las finanzas públicas y la economía nacional, puesto que se estima que reduciría en 70 mil millones de pesos las importaciones de gasolina y ahorraría 103,000 millones en subsidios a la gasolina (2013-2030).
A pesar de los cuantiosos beneficios de la norma, la industria automotriz mexicana la objeta, alegando que incrementaría el precio de los automóviles de 35 mil a 200 mil pesos, por lo que disminuiría la venta de automóviles nuevos e impidiendo alcanzar el objetivo de la norma. Sin embargo, esta argumentación carece de fundamentos sólidos para sostenerse por cuatro razones.
Primero, la industria automotriz de México exporta el 83% de su producción, mientras que el 53% de los automóviles nuevos que se venden en el país son importados[2]. Dado que esta norma no impacta a sus principales ventas (las exportaciones) habrían de esperarse una afectación mínima a la industria.
Segundo, las exportaciones se dirigen principalmente a EUA, Canadá y Europa donde ya existen normas de eficiencia energética (Véase gráfica). Esto significa que la industria ya produce vehículos a costos competitivos y listos para enfrentar las exigencias de la normatividad ambiental de naciones más desarrolladas. Por esta razón, la implementación de la norma sólo podría beneficiar a la industria mexicana al impulsar las ventas en México de su producción ya desarrollada para estas normatividades ambientales, lo que generaría más empleos y reduciría las importaciones automotrices. Además, de que redundaría en una mejoraría la balanza de cuenta corriente para beneficio nacional.
RENDIMIENTO VEHÍCULAR PROMEDIO DE AUTOMÓVILES NUEVOS Y METAS PROPUESTAS DE DIFERENTES PAISES, 2000-2025
Tercero, la norma de rendimiento de combustible homologa a México con la meta de EUA a 2016 de 14.9 kilómetros por litro (km/l), meta que requiere menor esfuerzo que la tendencia del mercado. En México, el rendimiento de los automóviles nuevos ha crecido a un ritmo del 3.5% anual entre 2008 y 2011, al pasar de 11.8 km/l a 13.09 km/l (INE, 2012) y para alcanzar la meta de 14.9 km/l deberá de tener incrementos del 2.6% anual. Ritmo menor al incremento tendencial del mercado. Por lo que la afirmación de la industria automotriz no resulta consistente con la realidad, pues de ser cierta, se habría registrado en los últimos años incrementos de precios de los automóviles nuevos superiores a los 200 mil pesos y una caída de ventas por ello.
Cuarto, el gobierno mexicano para su estimación utilizó información sobre los costos de la tecnología existente en el mercado para incrementar la eficiencia de los vehículos. Información que fue recopilada, analizada y utilizada por la Agencia de Protección Ambiental de EUA para la elaboración de su propia norma (EPA, 2010). El resultado es una buena estimación, dada la información y metodología usadas, que arroja un costo por unidad fue de 867 dólares (~11,686 pesos[3]). Cifra inferior de lo mencionado por la industria, lo que hace recelar en gran medida de sus estimaciones de costos, sobre todo al no presentar una metodología aceptada y usada en otros países desarrollados. Cabe señalar, que este costo extra es recuperado fácilmente por el usuario final mediante ahorros de gasolina, estimados en $46,555 pesos a lo largo de la vida útil del automóvil.
Por lo tanto, dada la débil objeción, la norma de rendimiento de combustible de autos nuevos debe de aprobarse y aplicarse sin demoras. Impedirlo y no realizarlo es sin duda un freno a la sustentabilidad y futuro del país.
Salvador Medina Ramírez. Economista. Actualmente labora en el Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo.
[1] 18 mil millones de dólares de importaciones de gasolina convertidos con tipo de cambio FIX al 30 de diciembre de 2012 (13.9787 pesos por dólar). Fuente: Banxico.
[2] Datos para 2011, con información de AMIA.
[3] Tipo de cambio fix al 12 de julio de 2012: 13.4795 pesos.

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