UNRWA, el nuevo frente de la guerra contra Palestina

Cadáveres anónimos.
Ningún olvido los reúne,
Ningún recuerdo los separa…
Olvidados en la hierba invernal
Sobre la vía pública,
Entre dos largos relatos de bravura
Y sufrimiento.
"¡Yo soy la víctima!". "¡No, yo soy
la única víctima!". Ellos no replicaron:
"Una víctima no mata a otra.
Y en esta historia hay un asesino
Y una víctima". Eran niños…

Fragmento del poema Cadáveres anónimos,
homenaje a las víctimas de Gaza de Mahmud Darwish,
traducido por María Luisa Prieto.

 

Apenas unas horas después de la que la Corte Internacional de Justicia, máximo órgano judicial del sistema multilateral, ordenara a Israel tomar todas las medidas posibles para evitar un genocidio en Gaza, advirtiendo al estado hebreo la necesidad de permitir el tránsito sin condiciones de ayuda humanitaria al territorio palestino y conminando al gobierno de Benjamín Netanyahu a impedir la destrucción y garantizar la preservación de las pruebas relacionadas con las denuncias emprendidas por Sudáfrica contra Tel Aviv por sus probables violaciones a la Convención sobre Genocidio, comenzó un ataque sistemático contra la UNRWA, siglas en inglés de la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo, amenazando con estrangularla, hasta su anihilación.

Mientras medios de comunicación del mundo entero y ministerios de exteriores en los principales países del orbe tomaban nota de las noticias emanadas de La Haya, el gobierno israelí acusaba a la UNRWA de colusión con Hamas y de participar en los ataques que la organización terrorista llevó a cabo el 7 de octubre contra objetivos israelíes. La acusación de Tel Aviv se centró en doce empleados locales de la agencia de Naciones Unidas, que en total cuenta con más de 30 000 personas en su nómina, por presuntos vínculos familiares con los atacantes, participación directa o indirecta en los ataques o facilitación de las agresiones emprendidas por éstos aquel fatídico día de otoño del año pasado. En respuesta a las acusaciones que Israel está aún por sustentar, la UNRWA cesó de forma inmediata a los doce implicados y anunció un proceso de investigación interno para dilucidar cualquier posible infracción por parte de tales personas.

Ilustración: Kathia Recio

Como consecuencia, once países, hasta el momento, decidieron de forma unilateral suspender la financiación que hasta hace unos días daban a la principal agencia de Naciones Unidas encargada de proveer asistencia al pueblo palestino, contraviniendo la resolución de la Corte Internacional de Justicia y todo principio de solidaridad internacional ante la desgarradora crisis humanitaria que enfrenta Gaza por los indiscriminados ataques contra su población civil. Estados Unidos e Inglaterra fueron los primeros en dar a conocer la oprobiosa noticia, seguidos de Australia, Canadá, Italia, Holanda, Suiza, Francia, Alemania, Japón y Finlandia. Sólo España, Escocia, Luxemburgo, Noruega, Arabia Saudí e Irlanda, dentro de la lista de los principales donantes de la UNRWA, optaron por mantener su financiamiento, pronunciándose ante lo que consideran una decisión equivocada y un “castigo colectivo” contra la población palestina. Algo que en derecho internacional constituye un crimen de guerra.

“Las decenas de miles de hombres y mujeres que trabajan para la UNRWA, muchos de ellos bajo condiciones de grave peligro, no deben ser castigados”, declaró Antonio Guterres, secretario general de la ONU, ante la situación. De forma paralela, una veintena de organizaciones no gubernamentales, de la envergadura de Médicos sin Fronteras, Amnistía Internacional, Save the Children y el Consejo Noruego para los Refugiados, firmaron una declaratoria conjunta denunciando la coyuntura y apelando a los gobiernos del mundo a acudir en socorro de la UNRWA. Philippe Lazzarini, Comisionado General de la Agencia, advirtió que, de no revertirse el recorte presupuestal, la UNRWA dejaría de operar a finales del mes de febrero.

La UNRWA es el brazo operativo de Naciones Unidas para asistencia humanitaria de los refugiados palestinos no sólo en Gaza, también en los Territorios Ocupados, además de Líbano y Siria. Fue establecida en 1949 en las postrimerías de la creación del estado de Israel, de la primera guerra árabe israelí y de lo que en árabe se denomina la Nakba, término que en español significa tragedia o catástrofe y que se utiliza para describir, sin eufemismos de por medio, el desplazamiento forzado de millones de palestinos de sus aldeas, pueblos y ciudades ancestrales a causa del conflicto, a los cuales reconoce su derecho al retorno. El presupuesto de la agencia humanitaria de Naciones Unidas depende casi en su totalidad (94 %) de la financiación de sus Estados miembros para proveer de servicios de salud y educación, así como de asistencia social, a cerca de 6 millones de refugiados palestinos. Sin la UNRWA, el pueblo palestino estaría huérfano.

Mientras el resto de América del Norte y una buena parte de Europa le dan la espalda, es momento que desde México y América Latina miremos a la UNRWA y a través de ésta y su invaluable trabajo, el cual lleva haciendo desde hace casi 80 años, al pueblo palestino. Para quien desee informarse más sobre la UNRWA, su labor y cómo respaldarla, basta visitar su página de internet: www.unrwa.org

 

Diego Gómez Pickering
Escritor, periodista y diplomático mexicano. Trabajó para la UNRWA en su sede de Damasco, Siria, entre 2008 y 2011.

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Publicado en: Internacional, Política