En los últimos años se ha generalizado el discurso que habla sobre el combate al cambio climático por sus efectos en el medio ambiente y en la salud de las personas. Son pocos los científicos y gobernantes que insisten en que el cambio climático no es un fenómeno causado por los humanos, y aún menos los que dicen que no han habido cambios importantes en la temperatura de la tierra en el último siglo.

Por suerte, en México, nuestros gobernantes no pertenecen a la minoría negacionista. Hasta el momento no ha salido algún alcalde, presidente o gobernador, a decir que el cambio climático sea un tema por el cual no debamos preocuparnos. Por el contrario, desde que el tema se ha convertido en una “moda” internacional entre gobernantes, no hay gobernante mexicano que no se “trepe” al tren del combate al cambio climático. Sin embargo, todo indica que pese a no negar qué produce el cambio climático, nuestros gobernantes, con sus decisiones hacen caso omiso a sus propias palabras.

Por ejemplo, Emilio González Márquez, Gobernador de Jalisco en julio del año pasado dijo,

Jalisco trabaja en la planeación y aplicación de acciones ambientales que a corto, mediano y largo plazo, contribuirán a mitigar los efectos del cambio climático.

Otro ejemplo, es Enrique Peña Nieto, Gobernador del Estado de México, el año pasado, tras de organizar una presentación con Al Gore, afirmó,

el cambio climático es una realidad que no podemos ignorar…la magnitud del problema exige de los gobiernos adoptar la dimensión ambiental como eje transversal de sus políticas públicas

El último ejemplo tal vez sea el más llamativo, porque de los tres gobernantes, es el que ha sido más enfático, Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, no sólo se ha referido al cambio climático como un tema de vida o muerte, o ha descrito el riesgo para la Ciudad de México, sino que promovió y firmó el “Pacto de la Ciudad de México” con otros alcaldes del mundo en el que se compromete a:

Reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero voluntariamente;

Promoveremos medidas, políticas, legislación, planes y campañas para reducir emisiones de gases de efecto invernadero en nuestras ciudades…

Estos tres gobernantes, en paralelo, han promovido de manera enérgica la construcción de vías rápidas para automóviles en zonas urbanas. La Vía Express en la zona metropolitana de Guadalajara, el Viaducto Elevado Bicentenario en la zona metropolitana del Valle de México, y la Autopista Urbana (segundo piso del periférico y supervía) en la Ciudad de México.

Según el Centro Mario Molina, más de 70% de la contaminación atmosférica más de 70% de la contaminación atmosférica en zonas metropolitanas proviene de los automóviles privados. En particular se ha demostrado que las vías rápidas no sólo no reducen el congestionamiento, lo incrementan en el mediano y largo plazo, sino que incrementan las emisiones de gases invernadero, los causantes del cambio climático.

Según una evaluación de los proyectos de transporte promovidos por el Banco Asiático de Desarrollo, “Reducing carbon emissions from transport projects“, las vías rápidas frente a cualquier otra inversión en infrestructura de transporte generan más CO2. El reporte dice,

I) Se encontró que los proyectos de vías rápidas incrementan las emisiones de CO2 en una vida de uso de 20 años, en comparación con dejar las cosas como estaban debido a los efectos de los viajes inducidos, los cuales sobrepasan los beneficios de corto plazo de la reducción del congestionamiento del tránsito.

II) Se encontró que las carreteras rurales y la rehabilitación de carreteras tuvieron un efecto neutral o reducido sobre las emisiones de CO2 en comparación con dejar las cosas como estaban….

III) Se encontró que las ciclovías producen reducciones modestas en las emisiones de CO2 al desviar algunos viajes de modos de transporte más intensos en carbón.

IV) Las inversiones en transporte público y le mejoramiento de trenes, aunque generan CO2 propio, más que contrarrestan esas emisiones cuando desvían pasajeros…de modos de transporte altos en carbón y mejora la eficiencia de los flujos de tráfico.

El mismo estudio calcula que en promedio un kilómetro de vía rápida produce 88,000 toneladas de CO2 al año, mientras que un sistema BRT (Metrobús, Macrobús, Mexibús) o  metro puede reducir casi 90,000 toneladas de CO2 por kilómetro construido. En un cálculo burdo (esto quiere decir que no se están considerando las particularidades de cada caso, sino el promedio observado) se puede decir cuánto CO2 están genearando estos gobiernos con las construcción de sus vías rápidas.

  1. Viaducto Elevado Bicentenario (Estado de México) : 1 millón 936 mil toneladas de CO2 al año.
  2. Vía Express (Jalisco): 2 millones 24 mil toneladas de CO2 al año.
  3. Autopista Urbana (Distrito Federal, Supervía y Segundos Pisos): 2 millones 552 mil toneladas de CO2 al año.

Tal vez lo único bueno de que usen el discurso del combate al cambio climático es que nos han dado ellos mismos la vara con cual medirlos. En sus propios términos ninguno sale bien parado. Por esta misma razón vale la pena preguntarse sí es simple coincidencia que en los tres lugares en los que se construyen estas vías rápidas de cuota, surgió la imperiosa necesidad de hacerlo al mismo tiempo o si creen que la mejor competencia electoral es la que se hace con cemento.

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