abril 27, 2011

“Sólo mujeres” de Nexos o las dádivas de 800 palabras

Tengo en mis manos el número de abril de la revista Nexos, una de las publicaciones más influyentes en el debate de las ideas en México hoy en día. El número lo compré tarde, casi acabando el mes, y lo hice porque el texto de Maite Azuela, “Tacones en bicicleta”, lo había estado discutiendo con mi novia a lo largo de algunos días y quise tenerlo impreso. Este artículo me llamó mucho la atención por dos cosas: 1) por la forma anecdótica como inicia y se desarrolla la mayor parte del texto, y 2) porque contrario a lo que pensé inicialmente, el artículo no tocaba ninguna cuestión de ciclismo o movilidad urbana. El título sirve más bien como metáfora a la reflexión final que Maite quiere lanzar: la importancia de dotar de seguridad social a las trabajadoras domésticas mientras no se avance en una reforma laboral en este sentido.

Dice Maite:

“Insisto en que a la par de abrir espacios que garanticen justicia de género habremos de trabajar la justicia entre el género. Tendríamos que analizar si no somos mujeres que construyen relaciones de sumisión con las trabajadoras del hogar. No hay modo de que la cadena de la bicicleta gire si no pedaleamos de ambos lados”. Y culmina: “A veces se requiere llevar una bici doble para que la que tiene más fuerza vaya impulsando a la que no la tiene”.

El artículo y la reflexión final me parecen pertinentes en el contexto del debate de la reforma laboral, sin embargo, desde que lo leí por primera vez, algo no me cuadró del todo: era muy poco espacio para un tema que podría ocupar páginas enteras, se daban pocos datos y, encima, gran parte del texto se iba en descripciones de la infancia de la autora. ¿Por qué?

La respuesta cayó hasta que tuve el ejemplar físico conmigo y fue entonces que entendí por qué de tanto testimonio personal antes de la reflexión social. La portada de la edición de abril tiene como título “Sólo mujeres” y su principal atractivo es mostrar los nombres de una veintena de féminas, entre escritoras, politólogas, científicas, artistas y demás. Al ver la portada queda clara la idea de que el número les pertenece a ellas.[1] Sin embargo, al leer la breve editorial de Marta Lamas, la coordinadora del tema de portada, mi sorpresa fue mayúscula. Vamos por partes.

El inicio del debate

Nexos no publicó una edición sobre mujeres sólo porque un día así se les ocurrió, eso seguro. El 26 de septiembre de 2010, Fernando Escalante publicó en La Razón un artículo titulado “Extraños números” donde hacía notar la gran ausencia de plumas femeninas en dos de las revistas de la “intelligentsia” mexicana más importantes: Letras Libres y Nexos. Días después, Héctor Aguilar Camín, director de Nexos, respondió al texto de Escalante argumentando que, en efecto, existía un sesgo masculino, pero se trataba de un sesgo inconsciente, no deliberado, y mostraba cómo otras publicaciones alrededor del mundo también lo padecían. Culminaba con una especie de mea culpa.

“Vaya en descargo de estas revistas lo que sucede en otras partes. […] Tomo un ejemplar de The New Republic. Hay en su índice 14 artículos, dos de mujeres. Tomo The New Yorker: tiene 37 colaboradores, entre artículos e ilustraciones. Sólo seis mujeres. Mal de muchos consuelo de misóginos. Lo que quiero decir como director de Nexos es que tomo nota de la numeralia de Escalante. Por lo que a mí toca: touché, querido Fernando. Nos estamos perdiendo en Nexos un territorio enorme de la inteligencia nacional.”

Luis Gonzalez de Alba, escritor mexicano, también entró al debate unos días después intentando refutar las preocupaciones de Escalante con argumentos culturales y hasta biológicos que, en resumidas cuentas, terminaban diciendo que “hay actividades y espacios para hombres y otros para mujeres, como las publicaciones”. (Acá puede leerse la incisiva respuesta de la escritora Gabriela Damián al texto de González de Alba).

El debate epistolar, al menos en medios impresos o electrónicos, se terminó en octubre del 2010. Nexos, Letras Libres y demás revistas siguieron publicando con los mismos extraños números de siempre.

“Sólo mujeres”

Entiendo la necesidad e incluso la importancia de lo políticamente correcto. Entiendo que Héctor Aguilar Camín haya querido subsanar la carencia de mujeres en su revista otorgándoles un número especial (aún cuando la medida me parece ya, en sí misma, discutible). Entiendo finalmente que es su revista y que está en todo su derecho de llevarla como mejor le venga en gana. Sin embargo, lo que no entiendo es la justificación editorial, y menos aún la fórmula para incentivar a estas veintitrés mujeres a escribir en el mencionado número.

Nexos se ha reconocido, entre otras cosas, por tomar mes a mes un aspecto, tema o problema nacional o internacional y darle un profundo tratamiento multidisciplinario: los homicidios en México, las clases medias, las crisis económicas y financieras, los enfrentamientos de los partidos políticos, etc. Curiosamente, en el número de abril parece que el problema a debatir no es otra cosa sino “mujeres”. No es algo más específico como “la ley de interrupción legal del embarazo a cuatro años de distancia”, ni “feminicidios”, tampoco el mencionado tema de “trabajadoras del hogar”, ni siquiera “avances y retrocesos de género en México”. No, es “mujeres” y los textos que se han pedido no son los convencionales artículos de fondo, sino ensayos anecdóticos o testimoniales sobre lo bueno, malo o regular de “ser mujer”. No miento, y porque me parece que dice mucho (tanto por lo que se expresa explícitamente como por lo que se omite), transcribo la mini editorial firmada por Marta Lamas, en su condición de coordinadora de esta edición:

“Héctor Aguilar Camín me hizo la invitación a coordinar un tema de portada con textos escritos exclusivamente por mujeres. […] La idea fue que escribieran dos cuartillas (800 palabras) sobre algún aspecto de su experiencia. A modo de dispositivos de reflexión, les formulamos las siguientes preguntas:

¿Qué te gusta o disgusta de las mujeres y de los hombres? ¿Qué odias del machismo o del feminismo? ¿Ser mujer te ha dañado o favorecido en tu vida profesional, política, amistosa, amorosa? ¿Qué “caída de veinte” sobre el hecho de ser mujer recuerdas con agrado o desagrado? ¿Qué es lo que más te pesa o lo que más disfrutas de tu condición de mujer?

Casi nadie atendió el guión sugerido, y qué bueno, porque no buscábamos respuestas a un cuestionario, sino una reflexión plural en primera persona. La variedad de voces y respuestas están a la vista. Hablan aquí varias escritoras, dos historiadoras, dos investigadoras, una filósofa, una política, una líder feminista, una activista ciudadana, una publicista, una actriz, una show-woman, una bióloga, una socióloga, una periodista y una antropóloga. […] Agradezco la invitación de Nexos y la respuesta de mujeres a las que quiero y admiro.”

800 palabras, dos cuartillas para algunas de las mejores mentes de la intelectualidad, la ciencia, la política y las artes en México con el objetivo de hacerlas responder preguntas que perfectamente podríamos encontrar en la revista Cosmopolitan. Importa y dice mucho la editorial en cuestión, porque quien la redacta es una de las feministas más visibles en México y no la jefa editorial de la revista . Importa y llama muchísimo la atención porque las excelentes plumas agrupadas en esta edición están ahí no tanto para compartir sus investigaciones o reflexiones sobre temas de relevancia nacional (como sucedería en una edición convencional), sino que fueron convocadas sola y exclusivamente por su condición de mujeres públicas, para contar anécdotas de mujeres.

Seamos justos: no todos los textos son sólo anecdóticos, pero hay que decirlo: la mayoría de los “ensayos” terminan siendo una gran enumeración de lugares comunes (“nosotras las mujeres amamos más, nos entregamos más”, textos de Cecilia Suárez, Denise Dresser) ; anécdotas y testimonios (textos de Elena Poniatowska, Graciela Martínez, Ana María Olabuenaga, Mónica Lavín…); juegos de palabras y preguntas al aire (“¿qué es ser Mujer en el México de hoy?, ¿en cuál México?, ¿el México bronco?, ¿liberal?, ¿sensual?, ¿amable?”, textos de Gabriela Warkentin, Sandra Lorenzano).

No faltan los textos, por supuesto, que critican la “libertad sexual femenina” o la falta de ella (Ana Francis Mor, ¿Por qué no hay cuartos oscuros para lesbianas?), ni los que se quejan de los hombres, ya sea en las figuras de los abuelos, padres o esposos (Graciela Martínez, La liberadora libertad de esclavizarse). Son menos los que se atreven a formular una reflexión sobre problemas más específicos de género en México: las trabajadoras del hogar (Maite Azuela), las dificultades reales para desarrollar una carrera científica en este país (Rosaura Ruíz).

Algunos dirán, quizá con razón, que este mosaico de voces y testimonios es rico en sí mismo, porque nos permite conocer a los seres humanos detrás de los nombres famosos, títulos universitarios o perfiles públicos. Sin embargo, no deja de parecerme extraño que si la apuesta es por la equidad y por el reconocimiento de la valía de estas escritoras, ¿por qué no tomar la decisión de incluirlas de cajón en la revista, que es sin duda uno de los espacios públicos más importantes de discusión de ideas?, ¿por qué no establecer más ediciones donde participen hombres y mujeres que aborden desde su trayectoria o conocimiento un problema de género en particular? Y me queda una duda, quizá un tanto más personal, ¿qué pensarán las veintitrés escritoras de esta edición?

No sé a ustedes, pero a mí el número me quedó a deber enormemente.

[1] Lo cual no es enteramente cierto. Contando a las veintitrés escritoras para la sección especial de ensayos, el número entero lo componen cincuenta y tres autores y autoras. Veintisiete son hombres. Más aún: la nueva sección “Informe Nexos”, que refleja análisis y opiniones de personalidades destacadas sobre la banca en México, todos son hombres.

Jordy Meléndez Yúdico. Internacionalista. Director de la revista digital Distintas Latitudes

Te recomendamos:

16 comentarios a ““Sólo mujeres” de Nexos o las dádivas de 800 palabras”


  1. Graciela Martínez

    Sólo una aclaración estimado Jordy, en mi artículo, después del planteamieto (la queja de los hombres, como la llamas), la crítica funfamental es para las mujeres. Ojo. Dar un pedacito de info para justificar una idea… yo diría que es como de… TVNotas?

    Saludos.

    G


  2. Graciela Martínez

    Sólo una aclaración, estimado Jordy, en mi artículo, después del planteamieto (la queja de los hombres, como la llamas), la crítica funfamental es para las mujeres. Ojo. Dar un pedacito de info para justificar una idea… yo diría que es como de… TVNotas?

    Saludos.

    G


  3. Lucía Melgar

    Una golondrina no hace verano
    Coincido en gran medida con el comentario de Jordy Meléndez Yúdico en cuanto a que las dádivas de espacios de 800 palabras no transforman ni la línea editorial de una revista ni la valoración del pensamiento de escritoras, analistas y artistas en revistas mexicanas como Nexos o Letras libres. Personalmente no soy defensora acérrima de la paridad, sí, en cambio, de la necesidad de incluir voces y visiones diversas, de hombres y mujeres, de especialistas reconocidas y menos conocidas en las publicaciones que se quieren diversas y plurales. Soy también crítica del “club de Toby” que , quiérase reconocer o no, persiste como referente consciente o inconsciente en diversos ámbitos públicos., incluyendo el editorial y literario
    Al mismo tiempo, me parece necesario cuestionar el uso que se da a los espacios impresos cuando de mujeres se trata. No sé quién escogió el título “Sólo mujeres”. Como lectora, me parece un error editorial y conceptual. ¿Son sólo mujeres las que escriben? o sólo hablan de mujeres o sólo se invita a las mujeres a leer este número?
    Cuando en Nexos y otras revistas se dedique un número a la condición de las mujeres en México y en América Latina, o a la experiencia intelectual de las mujeres (título de una reciente reunión de especialistas cuyo contenido no fue intimista ni anecdótico) o cuando en un número se reúnan aportaciones de “sólo mujeres” que se ocupen lo mismo de relaciones internacionales, que de política interior, derechos humanos, migración, arte o urbanismo, entonces se podrá hablar de un reconocimiento real y de un interés no circunstancial por el pensamiento de las mujeres. Y, claro, el día que en Nexos u otras revistas sea innecesario contar el número de colaboradoras porque ya es el mismo o semejante al de los colaboradores, todas y todos excelente o interesantes, entonces se podrá hablar de revistas representativas de su público y del país en que vivimos.


  4. Manuela

    Me sumo a la opinión de Jordy y de algunas comentaristas abajo..Algo que me sorprendió mucho de este número ( por la calidad de las invitadas) es que todavía para afirmarse como feministas, algunas de estas mujeres hagan uso de expresiones “ser mujer es chido”, “las mujeres somos mejores que los hombres” y “sentirse mujer … es ser madre” ¡cómo? Creo que caer en esas expresiones desvirtua el debate que trasciende esos esencialismos. También el tono muy personal de los articulos hace todavía pensar que las mujeres tenemos que hablar en esos términos para hacer análisis y reflexiones profundas. Creo que hubiera sido mejor debatir cómo y por qué existe una violencia estructural y patriarcal en México que permite y solapa las desigualdades políticas, económicas y culturales entre personas, y en este caso, en la población de las mujeres. Fue triste ver que se quedaron muchos de los ensayos en la dicotomía: sentimiento-mujer, razón-hombre.


  5. Gabriela Damián

    Muy puntual y necesaria la observación de Jordy: incluso en una buena intención como ésta los alcances de la propuesta se detienen en un punto estereotípico. Aunque también estoy de acuerdo con Adivinaquién respecto a no desestimar la visibilidad de la experiencia femenina, a la que hace falta atender, sin duda. Lo ideal sería que este reconocimiento estuviera aunado a una estrategia permanente de inclusión verdadera y cotidiana, no de “trato especial”, sino, como bien dice Jordy, dando voz a las mujeres sobre los temas que se abordan en cada número.
    Un caso espinoso es el de los premios literarios concedidos sólo a escritoras, tema aparte, pero que tiene algunos puntos de contacto con éste. Muchos afirman que son “discriminatorios”, que no se las premia por ser escritoras, sino por ser mujeres. Desde luego, no funciona así. Es necesario reconocer a las escritoras mexicanas precisamente por la evidente disparidad que existe y de la que dan buena cuenta algunos de los artículos citados aquí. Pero en el terreno de los premios las obras que ganan no lo hacen porque den cuenta -únicamente- de temas exclusivos de la experiencia femenina, sino de lo que las autoras elaboran a partir de ella, un panorama mucho más amplio y auténtico que el de la mera consigna del Sóloparamujeres.
    Por otro lado, no deja de sorprenderme que las réplicas de los lectores alimenten a las revistas cada vez más, y no sólo como retroalimentación (lo cual es, desde luego, deseable y bueno), sino con textos y reflexiones la mayoría de las veces más iluminadores que los editados. A lo mejor habría que considerar atender a esas otras voces con más frecuencia.


  6. Miriam Jerade

    Felicidades por este post. Yo pensé lo mismo, pero no me atreví a escribirlo. Felicito entonces al blog por publicar una réplica al número. Los artículos darwinistas de Luis Gonzáles de Alba son una verguenza, y el dossier de mujeres es pobre y poco crítico, comparado por ejemplo al último número de la revista de la universidad iberoamericana, que cayó en mis manos por casualidad y me sorprendió por las problemáticas y los artículos, donde participaron algunas de las colaboradoras del número de Nexos (en el que yo, mujer, colaboro, pero no dentro del dossier y no sentí que hubiera ni invitación ni problema por el género). Es increíble que la cuestión de género se haya aboradado desde lo anecdótico y el “ser mujer”.


    • Jordy Meléndez Yúdico

      Hola, Miriam. Muchas gracias por el comentario. En efecto, me parece un buen indicador que Aguilar Camín haya aceptado la publicación de este texto. Estoy casi seguro que la inclusión de mujeres en Nexos se ampliará en los próximos números. Al menos eso esperamos.


      • Miriam Jerade

        Sí, esperemos que así sea. Y sobre todo, cuidar porque nuestras revistas “más importantes” han tenido siempre una visión conservadora de la literatura y de la política en donde se juegan muchas concepciones de género, o por decirlo así, en su lógica “neutra” se juega el género (literario también). Hace poco ´tuve una discusión con Christopher Domínguez, hay que ver Letras Libres, no es cuestión de que tengas a una o dos colaboradoras, sino cómo vislumbran la línea editorial. Y en cuanto a Nexos, habría que seguir preguntando si le han rechazado a alguna escritora o analista mujer un artículo por publicar los ensayos darwinistas y mal fundados de Luis Gonzales de Alba


  7. Juan Manuel Reyes Gutierrez

    Si el “touché” de Fernando Escalante para Aguilar Camín(utilizando su misma terminología), había logrado penetrar levemente la defensa imaginaria de la escudería “Nexos” no obstante el uso de floretes roperos, Jordy Meléndez Yúdico de facto, coloca a la revista “involuntariamente” masculinizada, en un “mensur”, su propuesta es clara: la inclusión de las mujeres en las convocatorias de anaálisis temáticos segun el estilo tradicional de la revista y no solo una invitación de pose, ojalá y el consejo editorial defienda el honor de la escudería, como se espera en un duelo de este tipo, “con honor.”

    Ello contribuira sin duda a un incremento de la base de la “intelligentsia” que soporta a la misma, con un estilo que ya le hace falta.

    Respetuosamente

    Juan Manuel Reyes


  8. Erica

    Comparto la opinión de algunos, es interesante conocer las opiniones de las convocadas, sus emociones, sus experiencias como mujeres exitosas en sus diferentes campos de acción, pero porqué esperar a hacerlo en un “número especial dedicado a ellas?”, porqué la cuota de género? de verdad necesitamos una cuota? … contodo respeto, me pareció más una especie de “Gritos y Susurros versión 3″.
    Me falta el análisis, la crítica, la opinión sobre los temas que mueven y estremecen a México… ese “algo” tan importante que nos aporta Nexos cada mes.


  9. Claudia Guerrero @clausgr (@clausgr)

    ¡ahhhhhh! a mi no me quedó a deber este número, aunque debo decir, que apenas he leido esta revista desde diciembre pa’aca, en realidad, no conozco tanto el formato de la revista

    Jorge, tus lecturas son ¿Cosmopolitan y Tu? mhhhhh, ¿has pasado, de repente por Quién, Glamour, Marie Claire, Hola, ¿Cómo ves?, Costco Contacto, Chilango? jejeje si bien en algunas de las mencionadas, las firmas son femeninas, hay otras en las que hay ambos géneros firmando artículos


  10. David Zamora

    Un sin número de lugares y momentos forman testigos, que bien podrían dar fe de la violación recurrente de los derechos fundamentales de las mujeres. Mujeres que aparentemente permanecen amagadas por las misma ataduras: la reclusión, la privación de decisión sobre aspectos básicos y necesarios en una vida y hasta la libertad. Para muchas el único crimen es reconocido como la culpa de haber nacido en su situación, por pretender atentar contra su papel fundamental que por ende desemboca en fallas que atentan a su rol de género tradicional y que desvirtúan su quehacer en la sociedad.

    Hasta este momento es cierto que se pueden reconocer muchos aspectos que minimizan la vulnerabilidad de la mujer en la sociedad. Pero el que existan aún vejaciones y recordatorios fundamentados en una tradición pervertida, que si bien ha logrado reconocer y aumentar las cualidades de ella, sólo han logrado, en la mayoría de los casos hacerlo de manera superficial, con tal de hacer menos indudable lo evidente de la aparente realidad.


  11. Norma Reyes Teran

    Comparto el contenido del articulo. No obstante, es importante aclarar que si bien en este numero de Nexos se incorporan textos de mujeres destacadas en diversas disciplinas, tambien es cierto la notoria ausencia de los temas y polemicas mas relevantes que tienen lugar en el ambito de la teoria y la critica feministas de la actualidad. Lo que sigue haciendo falta es fortalecer el dialogo sobre las representaciones generalizadas del feminismo, alterar los estereotipos injustos que ahora privan y ontribuir a que esta corriente asuma el espacio academico notable que por sus meritos le corresponde. No se trata de apendices.


  12. Adivinaquíén

    Primero quiero decir que me parece un comentario pertinente, esperaba no ser la única que al terminar el artículo de Poniatowska se quedó con cara de ‘y eso qué?’. Sin embargo, creo que hay dos líneas distintas entremezcladas a lo largo de tu comentario que valdría la pena explicitar y analizar por separado.
    La primera es sobre lo ‘políticamente correcto’: dedicar un número a las mujeres, que sin embargo son consideradas como tales y no como filósofas, escritoras, etc., y que además no altera de forma radical la política interna de la publicación. Algo así como las ‘cuotas de género’: una acción hecha para subsanar omisiones pasadas, pero que no altera lo esencial de la política (no la hace más incluyente ni menos androcéntrica por el hecho de que haya diputadas y senadoras que tienen que llegar dos horas antes al congreso para que las peinen y las maquillen). En eso estoy enteramente de acuerdo contigo: las acciones afirmativas no bastan. Pueden ser útiles para visibilizar a las mujeres, y también para tomar postura públicamente en el tema de la equidad (a mí me importa: ergo, les dedico un número) aunque eso no signifique un avance sustantivo en su posición.
    La segunda línea que veo ahí medio confusa es sobre las participaciones en sí: ¿qué chiste tiene que me cuenten sus ‘cosas de mujeres’? Ahí debo recordarle que las feministas desde hace añísimos hemos estado repitiendo una consigna clave: lo personal es político. Importa, claro, que una filósofa me cuente su experiencia como filósofa mujer y no sólo como filósofa porque la neutralidad no existe. Porque en esas 800 palabras (que sí, pueden quedar a deber) todas ellas coinciden en una ‘conciencia de mujer’. Pues nosotras no podemos ignorar nuestra experiencia de género – los varones tampoco, dirá usted, pero entonces yo responderé que ustedes sí que pueden porque han sido conceptualizados como el ‘ser humano’ universal y neutro – . Esas anécdotas o reflexiones, pese a lo breve, son valiosas mucho más allá de “conocer a los seres humanos detrás de los nombres famosos”, importan porque al discutirse públicamente las vivencias de un grupo de mujeres que han destacado en ciertos ámbitos públicos, se va conformando una experiencia colectiva femenina. Ojalá también feminista.


    • Jordy Meléndez Yúdico

      Hola, estoy en desacuerdo en algunos aspectos. ¿A mí, al lector, al número en general de que le sirve tener anécdotas de lo feliz que fue el parto de Cecilia Suárez? ¿O que Graciela Martínez nos diga “mis hijos son la carga más pesada de mi vida”? Entiendo, entiendo tu punto: detrás de cada anécdota, por insustancial que parezca, puede haber toda una historia de olvido, marginación y lucha por derechos. ¿Pero por qué no plantearlo en esos términos? ¿Por qué no convocar a estas mismas escritoras a hablar de la marginación o no que viven en México millones de mujeres? ¿Por qué no darles el espacio que merecen como politólogas, filósofas, científicas y pedirles artículos de fondo, investigaciones, reflexiones y no esas dos cuartillas de anécdotas y juegos de palabras? Eso, finalmente, es mi problema más grande. Saludos, N.


  13. Ofelia

    Gracias por expresar tan claramente lo que para algunas lectoras nos quedó como sentimiento, después de haber leído los artículos de las destacadas señoras. Efectivamente, el número de las féminas nos quedó a deber…
    Yo envié un comentario a la revista pidiendo que no las dejen escapar. Ojala las sigan invitando a debatir todo tipo de temas. Y así el sesgo inconsciente masculino quede de lado.