Un apagón del internet, suena apocalíptico y sin embargo no lo es, un montón de sitios de internet a convocatoria de reddit y wikipedia estarán off line durante 24 horas en protesta a dos leyes presentadas en el congreso de Estados Unidos: SOPA (Stop Online Piracy Act) presentada el pasado octubre en la cámara de representantes y PIPA (Protect IP Act) presentada en mayo en el Senado (aquí una explicación en manos de Mafalda).

La pregunta es ¿cómo hemos llegado a esto? Una forma de verlo es a través de los hechos específicos que han desembocado en esta protesta, a saber: la presentación de las citadas leyes, las críticas a las mismas y una protesta que refuerce éstas. Otra forma de verlo, y que me gusta más, es que se trata de algunos destellos de una aparentemente intangible batalla cultural, la de este siglo, que se gesta desde hace años en la red. Si se piensa lo primero, estos actos carecen de relevancia, si en cambio se piensa lo segundo, se puede entender la trascendencia del fenómeno.

Cuando hablo de una batalla cultural me refiero a esta crisis entre generaciones, una ruptura de pensamiento y forma de entender al mundo que gracias al internet se amplifica y pone en aprietos a aquellos que se rehusan a reconocer su valor transformador. En lo particular me atrevo a pensar que la propiedad intelectual (lo que sea que signifique, y no puedo evitar pensar en los memes y Dawkins) y su defensa a través de la ejecución de la ley y la aplicación de penas, en la era del internet (una copia por sí mismo), será una batalla de proporciones épicas que incluirá bits y balas.

El internet es una máquina de copias perfectas, cada dato se reproduce de manera exacta para satisfacer la demanda de todos los usuarios, aún así hay quien sugiere que esta efectiva máquina se ha convertido ya en una bestia de siete cabezas que debe combatirse de inmediato, hay quien asegura que esta red sin fronteras y que comunica a muchos con otros muchos ha sido la peor pesadilla para la economía mundial.

Entonces pienso en los diagnósticos, quizá una frase que lo ejemplifique bien es una atribuida a Albert Einstein (sin fuente) en la que el científico afirma que de tener sesenta minutos para salvar al mundo, usaría cincuenta y cinco definiendo el problema. Quienes han propuesto estas leyes no solamente exhiben la ignorancia en saber cómo funciona la red sino que evidencian la falta de diagnóstico de un problema y por ende una pésima solución. Que alguien lucre con el trabajo de otra persona sin su permiso es un problema, pero habría que preguntarse ¿qué tipo de problema? Es un problema de leyes o se trata más bien de un problema de modelo de negocios, apuesto por lo segundo. “Piratear” un producto tiene más que ver con un consumidor no satisfecho en pagar una cantidad injusta por un mal producto, que con un problema de más y más restrictivas leyes. No tiene que ver con lo gratis sino con manifestar el fracaso en el modelo de negocio. Un negocio que entiende las nuevas infraestructuras y las aprovecha de manera óptima ofreciendo gran servicio será imposible de “piratear”, apuesto a que itunes, netflix o spotify contribuyen más a terminar con “la piratería” de lo que SOPA o PIPA lo harían de ser aprobadas.

Un problema mal diagnosticado se combina con unos legisladores ignorantes y pagados por las corporaciones intermediarias que lucran legalmente con los derechos de autor de los “creadores”1dando como resultado procesos opacos de negociación de leyes cuyas consecuencias son indeseadas por la sociedad.

Al querer detener la piratería en línea (absurdo si entendemos al internet como una máquina de copias2), este par de leyes generarían consecuencias gravísimas para los derechos humanos, la publicación científica y para la economía. Con la cláusula anti evasión, hace ilegales todas aquellas herramientas para proteger el anonimato en línea y que son fundamentales en situaciones de crisis, precisamente herramientas como Tor fueron cruciales para los habitantes del oriente medio en la llamada “primavera árabe”. La academia, al ser eminentemente colaborativa se vería en peligro por el hecho de compartir documentos entre los participantes y cuyos sitios pudiesen ser catalogados como peligrosos. En la parte económica, poco que decir, la cifras indican que, por ejemplo, este año en el área de Silicon Valley se generaron más empleos que en ninguna otra parte de Estados Unidos, precisamente en empresas de emprendedores basadas en internet, a pregunta expresa, posibles inversores aseguraron que dejarían de invertir en estas pequeñas empresas de no tener certidumbre de su permanencia por el peligro de ser puestas fuera de línea. En ambas se proponía el bloqueo del sistema de nombre de dominio (DNS) lo que fragmentaría al internet, imaginemos a la red como una esfera hueca 3, los agujeros por fragmentación darían a luz una red frágil y vulnerable.

Así tenemos un mal diagnóstico, una solución que no soluciona nada, unos legisladores ignorantes que no les importa entender qué es y para qué sirve internet y unas corporaciones gastando mucho dinero para convencer a los “representantes” para su causa, esto equivale a SOPA, PIPA, ACTA, Ley Döring o un sin fin de etcéteras. Una batalla cultural entre quienes reconocemos que vivimos en una economía de abundancia del conocimiento contra quienes piensan en la escasez.

Una batalla que en el siglo XX, siglo de la propiedad intelectual, tuvo lugar muchas veces: aquellos que pelearon contra la radio comercial porque “mataría” a la música, los que combatieron la televisión por cable porque “acabaría” con la tv abierta, los que aseguraron que las videocasetteras “terminarían” con las películas o los que hoy, insisten en que internet será el fin del mundo. Lo cierto es que cada vez se vende más música y hay más variedad, la radio no mató a nadie, la tv abierta goza de cabal salud y las videocasetteras murieron antes que el cine. Siglos antes, la imprenta cuyo perfeccionamiento fue gracias a “la piratería” de los pocos textos disponibles en la época. A diferencia de aquellas batallas, en esta época está amplificada y socializada por millones.

Viéndolo de ésta manera, no parece nada exagerada la decisión de Wikipedia y otros sitios de protestar saliendo de línea por 24 hrs. Muestras de una batalla que acaso es el preludio de muchas otras. Valdría la pena que los legisladores mexicanos que piensan en leyes similares pusieran sus barbas a remojar.

Antonio Martínez Velázquez.


1Ver cifras de financiamiento de campañas y cruzar con legisladores que promueven SOPA y PIPA. Información en Sunlight Foundation http://reporting.sunlightfoundation.com/2011/legacy-media-bankrolling-campaigns-of-SOPA-consponsors/

2A pesar de existir numerosas referencias al término, ésta es la que me parece más clara. http://www.kk.org/thetechnium/archives/2008/01/better_than_fre.php

3El concepto lo leí en el libro de Savo G. Glisic: Advanced Wireless Communications & INTERNET. Aunque no sé si es atribuible al autor.



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