La mejor encuesta son las elecciones

Las encuestas electorales en México sufren de un creciente descrédito, en buena medida merecido. En los últimos años, sus estimaciones han resultado muy alejadas de los resultados de los comicios, muy por encima de los márgenes de error que afirman tener. Son tres las posibles razones de estos fallos: (1) la publicación de falsas encuestas o, a lo menos, de encuestas deliberadamente sesgadas como herramienta de campaña para posicionar a los candidatos propios y desanimar a los simpatizantes de los adversarios; (2) tasas de rechazo tan elevadas que alteran la representatividad de las muestras, y (3) el encubrimiento por parte de los encuestados de sus intenciones electorales reales porque desconfían del uso que se les dará a sus respuestas.

Estamos perdiendo así un valioso instrumento para informarnos como ciudadanos. Ante esta carencia, resulta de utilidad revisar los resultados de las elecciones federales de 2018 y 2021, y las locales de ese último año. Obviamente, las preferencias políticas pueden cambiar por múltiples razones, particularmente por el atractivo o rechazo que susciten los candidatos a los distintos cargos de elección popular. A pesar de ello, los datos de las elecciones de 2021 pueden ayudar a delimitar, aunque de forma imperfecta, el campo de lo probable. Varios analistas lo han hecho pero, como lo hemos sostenido en otras publicaciones de carácter académico, no han tomado suficientemente en cuenta ni los votos que recibieron los partidos nacionales y locales en los comicios estatales ni, tampoco, los que perdieron su registro federal desde 2021.1 Considerarlos será nuestra aportación en este texto.

El ejercicio estadístico que llevaremos a cabo es elemental, aunque tiene sus dificultades, dados los cambios que se produjeron en la distritación federal entre 2022 y 2023. Éstos nos obligaron a recalcular los resultados previos a partir de las secciones electorales, y a agregarlos en el nivel de los distritos federales vigentes de acuerdo a las coaliciones partidistas que compiten en la actualidad. Usamos los resultados de las elecciones legislativas federales de 2021 para generar distintos escenarios preelectorales que contrastaremos posteriormente con los resultados del 2 de junio.2

A la diferencia de los votos agregados que atribuimos a las distintas candidaturas de las dos coaliciones contendientes la designaremos como ventaja inicial —o ventaja, a secas—, o desventaja, si es negativa. No olvidemos que se trata de escenarios derivados de las preferencias partidistas que se expresaron en 2021, que no toman en cuenta ni el carisma propio de los diferentes candidatos ni los cambios entre los electores en los últimos tres años ni la coyuntura actual.

Ilustración: Víctor Solís

La elección presidencial

Analizar los resultados de las dos últimas elecciones federales nos permitirá saber qué tendrían que hacer las dos candidatas punteras para alzarse con la Presidencia de la República. Para empezar, recordemos que en 2018 Andrés Manuel López Obrador obtuvo el triunfo con el 54.8 % del voto válido, pero que los partidos que lo apoyaban —Morena, PT y el Partido Encuentro Social (PES)— sólo obtuvieron el 45.9 % en las elecciones para diputados federales: al menos uno de cada seis de sus electores votaron por el PRI, el PAN, el PRD u otros partidos, ya sea porque rechazaron a los otros candidatos presidenciales o porque consideraron prudente distribuir sus votos para que el congreso fungiera como un contrapeso al presidente.3

En las elecciones legislativas de 2021, Juntos Hacemos Historia (conformada ahora por Morena, PVEM y PT) obtuvo el 44.3 % de los votos válidos y el 55.6 % de los diputados federales. La sobrerrepresentación de esta coalición en la Cámara de Diputados (de +11.3 puntos) fue menor que en 2018 (+15.7 puntos) debido a que el INE cuidó que los escaños se otorgaran al partido en el que realmente militaban los candidatos triunfadores. La coalición opositora Va por México (VxM), integrada por el PAN, el PRI y el PRD, alcanzó el 41.1 % de los votos y el 39.8 % de los diputados, mientras que Movimiento Ciudadano (MC) obtuvo el 7.3 % del voto y el 4.6 % de los diputados.

Muchos analistas deducen de estas cifras que la actual contienda por la Presidencia resultará de lo más reñida entre Claudia Scheinbaum y Xóchitl Gálvez, dado que la diferencia en los resultados que obtuvieron las dos coaliciones que las apoyan ahora en las legislativas de 2021 fue de tan sólo 3.2 puntos porcentuales. Sin embargo, se olvidan del 7.2 % de los votos que obtuvieron ese año los tres partidos que perdieron su registro federal —PES, FxM y RSP—, que se declararon abiertamente partidarios del presidente López Obrador.

Sumar sus votos a los de la coalición oficialista SHH nos conduce a dos observaciones. Entre 2018 y 2021, el porcentaje de votos por partidos afines al presidente aumentó en 5.7 puntos porcentuales, mientras que el número de sufragios se redujo en 74 382 votos —dada la disminución de la participación, que pasó del 61.1 % al 52.7 %—. Dicho aumento porcentual se debe probablemente a la incorporación del PVEM a la 4T, que en 2021 obtuvo el 5.6 % de los votos válidos. Vemos, pues, que los partidos que apoyaban al presidente no sufrieron mayor desgaste durante los tres primeros años del sexenio gracias a que consiguieron un aliado más.

Cuadro 1: Evolución del voto en elecciones federales (2018-2021)

La segunda observación es relativa a la actual contienda presidencial. Si tomamos en cuenta los votos de los tres partidos sin registro, la diferencia del porcentaje de votos favorables a la 4T (51.6 %) y el que obtuvo la coalición opositora Va por México (VxM) en 2021 (41.1 %) pasa de 3.2 a 10.5 puntos porcentuales.

Obviamente, muchas cosas han cambiado en estos últimos años: además de que el carisma de las candidatas y el desarrollo de las campañas pueden modificar las preferencias de los electores, es muy probable que la participación electoral sea superior en 2024, como ha sucedido en las presidenciales previas.

Pese a ello, hay dos reflexiones que se desprenden de esta forma de analizar los resultados de 2021. La primera: a Claudia Scheinbaum le basta con que los electores que en 2018 votaron por partidos afines a la 4T lo hagan por ella y que los nuevos electores —los abstencionistas que decidan participar en 2024 y los jóvenes que alcanzaron la mayoría de edad desde 2021— voten de manera similar para ganar la contienda incluso con mayoría absoluta. La segunda: Xóchitl Gálvez, en cambio, necesita todos los votos que obtuvo VxM en 2021 y, además, remontar dicha diferencia de 10.5 puntos atrayendo un importante caudal de votos de MC (que obtuvo 7.3 % en 2021), de los nuevos electores y, sobre todo, de personas que votaron por algún partido afín a la 4T en 2021 y que se desengañaron con dicha opción. Estos últimos votos “negativos”, de desencanto y de castigo al gobierno saliente —votos que jugaron un papel crucial en las alternancias presidenciales previas— contarían “doble”: los perdería Scheinbaum y los ganaría Gálvez.

La elección de diputados federales

Una incógnita del próximo 2 de junio reside en el resultado de las elecciones para diputados, que podría dotar a la presidenta de una mayoría legislativa o, por el contrario, dar lugar a un gobierno dividido. Si se repitiesen los resultados de 2021, SHH seguramente saldría beneficiada por la desaparición de los tres partidos que perdieron su registro. Éstos se declararon seguidores de López Obrador, pero, como eran partidos de nueva creación, la ley prohibía que se integraran a alguna coalición. En 2021, JHH ganó en 186 distritos. De haber podido contar con los votos de los tres partidos afines a la 4T, hubiera obtenido 15 escaños uninominales más. Si los ciudadanos repitieran sus votos en 2024, SHH ganaría 201 diputaciones de mayoría relativa, FCxM 95 y MC 4. Proyectando los 200 escaños de representación proporcional, SHH alcanzaría un total de 304 diputados (un 60.8 % del total), FCxM tendría tan sólo 177 (35.5 %) y MC obtendría 19 (3.7 %).

Para alcanzar la mayoría calificada en la Cámara Baja, a SHH le bastaría con conservar los distritos en los que la 4T sumó más votos que los otros, ganar aquellos en los que su desventaja fue menor al 6 % (que suman 20 distritos) y aumentar su votación también en un 6 %

Cuadro 2: Escenarios para elecciones de diputados federales

En cambio, FCxM tendría que conservar todos los distritos en los que aventajó a la 4T, ganar los 54 en los que su desventaja fue menor a 12.5% y aumentar su votación total en 10 puntos para alcanzar tan sólo la mayoría absoluta. Por ello, no sería imposible que, si Gálvez ganase la Presidencia por un margen reducido, su coalición no tendría la mayoría absoluta en el Congreso, que controla y aprueba el presupuesto nacional. Si la diferencia no es demasiado ajustada, MC —de mantener los votos que obtuvo en 2021— podría erigirse en el fiel de la balanza. Pero si la ventaja es realmente pequeña, Xóchitl necesitaría el apoyo del PVEM para que su presupuesto y sus iniciativas de ley fuesen aprobadas.

Los 74 distritos en los que la competencia se anuncia más reñida se encuentran sobre todo en grandes centros urbanos, en su periferia o en ciudades medias, ubicadas principalmente en el Estado de México (19), en la Ciudad de México (8), en Jalisco (5), en Michoacán (5), en Puebla (5), en Guanajuato (4), en Hidalgo (4), en Tamaulipas (4), en Durango (3) y en Guerrero (3).

Mapa 1: Margen de victoria (SHH más partidos que perdieron su registro, menos FCxM) Escenarios para los distritos de 2024, con los votos de legislativas federales de 2021

La elección de senadores

Como resultado de la polarización geográfica del voto, la diferencia de votos a nivel de los estados federales entre los votos que recibió la 4T y la coalición opositora es casi siempre muy grande. Sólo en ocho de ellos fue menor al 12 %. En Tamaulipas (+2.0 %) y en San Luis Potosí (+9.3 %), la ventaja inicial la tiene FCxM ya que, sorprendentemente, en esos dos estados Morena compite ahora en solitario. En Chihuahua, la ventaja potencial de los candidatos a senadores de la oposición es de 11.2 puntos.

En otros cinco estados fue la 4T la que recibió más sufragios en 2021. Se trata de la Ciudad de México (2.6 % de ventaja), Guerrero (2.7 %) —en donde Morena compite ahora sin sus aliados—, Durango (5.0 %), el Estado de México (5.3 %) e Hidalgo (10.8 %). Finalmente, está el caso único de Jalisco en donde las tres listas de candidatos a senadores arrancan muy parejas: SHH aventaja a MC con tan sólo 2.6 puntos y, a su vez, MC aventaja a FCxM con un margen mínimo de 0.4 %.

Si ampliamos el intervalo a 16 puntos, el número de estados en disputa aumenta a siete más: sólo en Coahuila aventaja la oposición (con 14.6 puntos); en los otros la 4T recibió más votos en 2021: en Michoacán (12.9 % de ventaja), Baja California Sur (13.5 %), Zacatecas (13.8 %), Campeche (14.6 %) y Puebla (15.6 %), así como en Sonora (15.1 %) —en donde Morena compite sin sus aliados—.

Por el diseño del complejo sistema electoral que negociaron las fuerzas de izquierda cuando estaban en la oposición, la planilla que llega en primer lugar obtiene dos escaños, mientras que la que llega en segundo lugar —la llamada “segunda mayoría”— se lleva uno.

Son sólo cinco los estados donde la diferencia potencial entre la segunda fuerza y la tercera es menor a 12 %. A Jalisco —ya mencionado—, le sigue San Luis Potosí, en donde Morena aventaja al PVEM —que compiten por separado— por tan sólo 1.2 puntos. En Chiapas, el PVEM —ubicado en segundo lugar después de Morena— aventaja por 1.9 puntos al candidato de FCxM. En Nuevo León, FCxM aventaja a MC por 2.4 puntos en la disputa por el segundo lugar, pero la popularidad de su candidato, Luis Donaldo Colosio Rojas, hace pensar que el exalcalde de Monterrey podría remontar esa diferencia. Finalmente, en Nayarit, la tercera fuerza (MC) está a 7.5 puntos de FCxM.

Cuadro 3: Escenarios para elecciones de senadores

Mapa 2: Margen de victoria (SHH más partidos que perdieron su registro, menos FCxM) Escenarios para los estados, con los votos de legislativas federales de 2021

Para FCxM es muy difícil lograr la mayoría absoluta en el Senado: tendría que ganar en todos los estados en que aventaja y, además, triunfar en la Ciudad de México, en Durango, en Guerrero, en Jalisco, en el Estado de México, en Michoacán y en Hidalgo —el estado natal de Gálvez—, además de alcanzar el segundo lugar en Chiapas y, finalmente, incrementar su votación en al menos diez puntos hasta alcanzar el 51.1 % de los votos válidos. De cumplirse todos esos requisitos, FCxM obtendría el 50.3 % de los senadores. Podría, entonces, darse el caso de que su candidata alcanzase la Presidencia sin obtener una mayoría en la Cámara Alta, salvo que el PVEM optase por pasarse otra vez al bando de los triunfadores.

Si bien la coalición oficialista puede fácilmente renovar su mayoría absoluta en el Senado, le es prácticamente imposible, en cambio, conseguir la mayoría calificada (86 de 128 escaños). En efecto, las reglas del reparto de las curules hacen que dicha meta sea casi imposible de alcanzar para cualquier partido o coalición que se presente unida en los 32 estados. Para ello, tendrían que llegar en primer lugar en todos los estados de la República (64 senadores) y obtener el 68.75 % del voto (22 senadores de representación proporcional). Por cada estado en el que sólo alcanzasen la segunda posición, requerirían aumentar su porcentaje de voto en un 3.125 %. Por ello, para unos partidos que son aliados, una mejor estrategia es ir por separado en los estados en los que puedan lograr el primero y el segundo lugar. De hecho, SHH sólo presenta candidaturas comunes en 20 estados. Pero sólo en Chiapas se antoja factible que dos de los partidos de la 4T logren el primer y segundo lugar, aunque la ventaja del PVEM sobre FCxM en 2021 fue de sólo 1.9 puntos. En el caso en que los partidos fieles a la 4T fuesen los más votados en todos los estados en los que aventajan (según los resultados de 2021), lograsen triunfar en Tamaulipas (desventaja de 2 puntos), en San Luis Potosí (desventaja de 9.3) y en Chihuahua (desventaja de 11.2) e incrementaran su caudal en diez puntos para obtener el 61.6 % de los votos válidos, sólo alcanzarían 79 senadores (el 61.5 % del total). Los demás estados parecen fuera de su alcance, ya que en ellos FCxM cuenta con una ventaja mayor a 20 puntos porcentuales.

Las elecciones de gobernadores

Para terminar, ponderaremos las probabilidades de triunfo de los distintos candidatos en las nueve entidades que renuevan gobernador a la luz de los resultados de las legislativas locales de 2021, ya que éstas indican mejor que las federales el arraigo regional de los partidos que los postulan.

Para estos escenarios, reasignamos a las coaliciones los sufragios que recibieron los partidos federales y locales que perdieron su registro desde 2021 —que suman un porcentaje de votos nada despreciable—. Los votos de los tres partidos nacionales que perdieron su registro los atribuimos a los candidatos locales de Morena, PVEM y PT. Para los votos que recibieron los partidos que perdieron su registro estatal, investigamos qué ha sucedido con sus dirigentes. La gran mayoría de ellos se han integrado a Morena o apoyan activamente a Sheinbaum y a los candidatos a gobernador de la 4T. Sólo un par de ellos se han acercado a FCxM y, en esos casos, sumamos sus sufragios a dicha coalición. De otros pocos, no logramos obtener información y no consideramos sus votos.

Somos conscientes de los límites de estas decisiones: los dirigentes de estos partidos que perdieron su registro no son propietarios de los votos que captaron por muy diversas razones en 2021; al revisar sus biografías, casi siempre se trata de políticos tradicionales que aprovechan sus clientelas con el fin de alcanzar algún cargo público.

Los partidos locales que mantuvieron su registro no representan problema porque se han coaligado con alguna de las fuerzas nacionales en las elecciones para gobernador.

Nuestro ejercicio también sufre de otros problemas. En las elecciones para gobernador, la personalidad de los candidatos juega un papel de primera importancia y, a menudo, trastoca las lealtades y simpatías partidistas. En los últimos seis años fue notable que muchos electores descontentos con la gestión de sus mandatarios optaron por castigar a los partidos que los habían postulado y votaron por la oposición. Con las únicas excepciones de Coahuila (donde el PRI conservó el estado en 2023), Guanajuato (donde el PAN se mantuvo en 2018) y, de alguna forma, la Ciudad de México (cuyos gobernantes cambiaron más bien de siglas, al pasar del PRD a Morena), todas las entidades restantes tuvieron alternancias en sus gubernaturas en el último ciclo electoral (2018-2023). Aun así, los siguientes escenarios nos dan pistas para comprender las estrategias de campaña y nos servirán luego para analizar la actuación de los candidatos tras la jornada del 2 de junio.

Empecemos por los estados en los que la diferencia de votos en 2021 entre las dos coaliciones fue muy importante. En Chiapas, SHH parte con una ventaja de 62.9 puntos sobre FCxM. Dadas las normas de paridad de género, los partidos tuvieron que postular a cinco mujeres y cuatro hombres a nivel nacional, y SHH se encontró ante la necesidad de postular a una mujer, ya fuera en la Ciudad de México, ya fuera en Chiapas. Curiosamente, la 4T decidió sacrificar a Omar García Harfuch, el precandidato mejor posicionado en la capital en donde la elección se vislumbra de lo más reñida, y no a Eduardo Ramírez, cuando se antojaba imposible que pudiera perder la gubernatura en Chiapas, fuera quien fuera la candidata postulada.

En Tabasco, los partidos que apoyan a Javier May Rodríguez de Morena obtuvieron 62.4 puntos más que el PRD en 2021, que postula ahora en solitario a Juan Manuel Fócil Pérez. De poco hubiera servido que el PAN y el PRI se hubiesen sumado, dada su debilidad extrema (obtuvieron juntos 9.7 % en 2021).

Los candidatos del PAN en Yucatán y Guanajuato parten también con una ventaja importante. Los partidos que apoyan la candidatura de Renán Barrera Concha (el PAN, el PRI y Nueva Alianza Yucatán), en 2021, alcanzaron 26.9 puntos porcentuales más que los tres partidos que conforman SHH. Además, se benefician de la popularidad del gobernador panista saliente, Mauricio Vila Dosal. En su bastión histórico de Guanajuato, la candidata del blanquiazul Libia García Muñoz Ledo, apoyada por el PRI y el PRD, parte con una ventaja de 19.8 puntos, pero las altas tasas de homicidio que padece ese estado, gobernado por su partido, podrían jugar en su contra.

Mapa 3: Margen de victoria (SHH más partidos que perdieron su registro, menos FCxM)
Escenarios para los estados que renuevan gobernadores, con los votos de los comicios legislativos locales de 2021

A primera vista, podría pensarse que SHH no debería tener demasiadas dificultades en triunfar en las elecciones de gobernador ni en Veracruz ni en Morelos. En efecto, los partidos que apoyan la candidatura de Rocío Nahle García en Veracruz obtuvieron, en 2021, 24.5 puntos porcentuales más que los que postularon a José Yunes Zorrilla del PRI. Pero el franco rechazo que se ha manifestado en contra de Nahle en las últimas semanas nos incitan a no dar por hecho su victoria. El voto ciudadano dirá si la elección interna de Morena fue afortunada.

También en Morelos el desenlace parece incierto, entre otras razones por la existencia de 13 partidos locales que compitieron en 2021 —de los cuales 11 perdieron su registro— y que obtuvieron en conjunto un 23.7 % de los votos válidos. Aunque los partidos —o sus dirigentes cuando perdieron el registro— que apoyan a Margarita González Saravia, de Morena, obtuvieron 23.1 puntos más que los que postularon a Lucía Meza Guzmán, el hecho de que ella fuera senadora por Morena —que no aceptó registrarla como precandidata— altera por completo los equilibrios partidistas en el estado. La notoria impopularidad del gobernador saliente, Cuauhtémoc Blanco, complican todavía más la campaña de la candidata de Morena.

En Puebla, las elecciones locales de 2021 favorecieron a los partidos que apoyan ahora la candidatura oficialista del antiguo dirigente del PRI, Alejandro Armenta Mier, bajo las siglas de Morena, con una ventaja de 12.1 puntos sobre los que postularon al exalcalde panista de la capital, Eduardo Rivera Pérez. Una diferencia importante, pero no irreversible.

Sin descartar sorpresas en otros estados, las elecciones más competidas parecen ser las de Jalisco y las de la Ciudad de México. Al considerar los votos de los partidos que perdieron su registro y los de los partidos locales en 2021, la moneda está en el aire.

Se piensa que, en Jalisco, MC parte con ventaja. Sin embargo, dos partidos locales —Futuro y Hagamos— se han sumado a la coalición que postuló a Claudia Delgadillo González, de Morena, mientras que el polémico dirigente de otro partido local que perdió su registro —Somos Jalisco— apoya ahora la candidatura de Sheinbaum. Si sumamos sus votos con los de los partidos afines a la 4T, su caudal supera a MC en 5.9 puntos porcentuales. Este dato tal vez ayude a comprender la fallida apuesta inicial del gobernador tapatío, Enrique Alfaro, de que MC apoyase la candidatura de Xóchitl Gálvez, apuesta que implícitamente suponía que la coalición FCxM no presentaría candidato a gobernador en ese estado de la República.

Es bien sabido que, en la Ciudad de México, la coalición opositora obtuvo más votos que el oficialismo en 2021, aunque, por la distribución territorial del voto, no alcanzó la mayoría en el congreso local. Sin embargo, si tomamos en cuenta todos los votos de los partidos afines a la 4T, éstos superaron en 2.2 puntos a los que recibió la coalición VxM. Una diferencia realmente mínima.

Reflexión final

Como lo hemos destacado desde un inicio, los datos presentados aquí no pretenden prever los resultados de las elecciones de 2024, sino tan sólo esbozar posibles escenarios. Además de los cambios que se darán en las simpatías políticas de los ciudadanos y de la incertidumbre que caracteriza a los ejercicios democráticos, la mayor incógnita radica en el sufragio de los nuevos electores: los menores a 21 años y aquellos que se abstuvieron en 2021 y decidan ahora votar. Hace tres años, la participación electoral fue de 52.7 %, mientras que el promedio en las últimas cuatro presidenciales ha sido de 62 %. Si esta última cifra se repitiera en 2024, tomando en cuenta el crecimiento demográfico de la lista nominal, ello supondría un incremento de 12.3 millones de electores (un 25.5 % con respecto a 2021, una proporción mucho mayor que la ventaja de 10.5 puntos porcentuales que obtuvo la 4T sobre VxM en dicho año). Queda claro, entonces, que estos nuevos electores y votantes potenciales constituyen una masa crítica, un grupo plural y lo suficientemente grande para inclinar la balanza en cualquier sentido: ellos serán la verdadera clave de la contienda. La del 2 de junio no sólo será la mejor encuesta electoral: será la única que cuente para la historia democrática de México.

Willibald Sonnleitner  
Sociólogo y politólogo, especializado en elecciones y en el análisis socio-territorial del voto. Profesor Investigador, Centro de Estudios Sociológicos, El Colegio de México

Juan Pedro Viqueira
Historiador, especializado en geografía histórica de Chiapas. Profesor-investigador, Centro de Estudios Históricos, El Colegio de México

Los datos y cuadros utilizados para este artículo pueden consultarse aquí.


1 Para un análisis más completo del último ciclo electoral federal (2018-2023) en el nivel nacional, en el Estado de México y en la capital del país, se pueden consultar nuestras publicaciones académicas recientes en esta página web

2 Seguimos las siguientes reglas que conviene explicitar. Considerando que el Partido Encuentro Solidario (PES), Fuerza por México (FxM) y Redes Sociales Progresistas (RSP) perdieron su registro federal pero se declararon sin ambigüedad alguna a favor del presidente López Obrador, los votos que obtuvieron en 2021 los añadiremos a la coalición Seguimos Haciendo Historia (SHH) —integrada por Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Partido del Trabajo (PT) y Partido Verde Ecologista de México (PVEM)— y designaremos esa suma como “Votos a favor de la Cuarta Transformación (4T)”. En los casos en los que estos tres últimos partidos hayan presentado distintos candidatos para ciertos cargos (como sucede para 40 diputaciones federales y para 12 senadurías de mayoría), añadiremos los sufragios de los partidos que perdieron su registro federal a los que obtuvo Morena. Los votos que obtuvieron el Partido Acción Nacional (PAN), Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 2021 los sumaremos para atribuírselos a la coalición Fuerza y Corazón por México (FCxM), salvo en los seis distritos federales en los que presentaron distintos candidatos. En las elecciones para gobernador en Tabasco y Yucatán, el PRD también postuló candidatos propios, de tal forma que solo sumaremos los del PAN y del PRI para contabilizarlos a favor de sus candidatos comunes.

3 Su apuesta resultó fallida. Aunque la ley sólo permite que un partido tenga una sobre representación máxima de 8 % en la Cámara de Diputados, Juntos Haremos Historia (JHH) alcanzó el 61.6 % de los diputados gracias a la triquiñuela —a la que había recurrido anteriormente el PRI junto con el PVEM— de presentar a militantes de Morena como si fueran candidatos del PT o del PES, reduciendo así artificialmente el número de diputados de mayoría relativa de Morena para obtener un mayor número de escaños de representación proporcional. Muy rápidamente el PVEM decidió apoyar a la Cuarta Transformación (4T), con lo que el porcentaje de diputados que apoyaban las iniciativas del presidente aumentó a 64.8 %, acercándose a la mayoría calificada de los dos tercios.

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Publicado en: Política

Un comentario en “La mejor encuesta son las elecciones

  1. nunca pensé ver a mis cuates
    que anhelábamos tirar pal pueblo ( izq )
    del otro lado
    de ese maldito prian que nos oprimió y exprimió la juventud
    y dicta palabra por palabra lo que decir, y vomitar
    a esa cretina payasa…
    pero ocurre !

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