SAP-Ros_RGBEl día de ayer Mauricio Merino publicó en El Universal un artículo criticando las alianzas entre el PRD y el PAN desde el punto de vista de la ausencia de alguna forma de pensamiento político de izquierdas:

Pero la situación de la izquierda es particularmente grave. Pocas veces se habían reunido tantos argumentos favorables al pensamiento de la izquierda social y democrática para hacer frente al fracaso económico de la derecha y buscar opciones inteligentes en contra de los lamentables efectos sociales de las políticas en vigor y del desorden público con el que está actuando el gobierno. La izquierda no había tenido una oportunidad mejor que ésta —después de 1988— para defender sus ideas y para reconstruir sus prácticas, ni para ofrecerle al electorado una visión capaz de subrayar las diferencias con sus opuestos, políticamente sensata y técnicamente factible.

Sin embargo, todo indica que esa crisis en el pensamiento político de izquierdas no se limita a la izquierdas mexicanas, sino que es parte del legado de tres décadas de la hegemonía del neoliberalismo a nivel global.

El día de hoy salió publicado un nuevo libro del historiador Tony Judt que tiene como objetivo defender el pensamiento socialdemócrata. Según un avance publicado hace un par de días en el New York Times, Judt hace un llamado urgente pues:

Es sorprendente que en una seria de elecciones europeas, después del colapso financiero, a los partidos socialdemócratas les fue consistentemente mal; pese al colapso del mercado, probaron de manera evidente ser incapaces de estar a la altura del momento.

El libro es la continuación de un ensayo que publicó hace unos meses en el New York Review of Books llamado “¿Qué está vivo y qué está muerto en la socialdemocracia?“(What is living and what is dead in Social Democracy?) en el que trata de responder a la pregunta ¿qué debemos hacer para recuperar una visión socialdemócrata?

Debemos revisar las formas en las que la generación de nuestros abuelos respondieron a retos y amenazas comparables. La socialdemocracia en Europa el New Deal, y la Great Society aquí en Estados Unidos, fueron respuestas explícitas a las inseguridades e iniquidades de la época. Pocos en occidente son suficientemente viejos para saber qué quiere decir precisamente ver nuestro mundo colapsarse. Encontramos difícil de imaginar la caída de las instituciones liberales, y la total desintegración del consenso democrático.

Unos párrafos antes centra la atención en el Estado para recuperar las lecciones completas de lo que se hizo en el pasado:

Tenemos que empezar por el Estado: como la encarnación de intereses colectivos, propósitos colectivos, y bienes colectivos. Si no podemos aprender a “pensar el Estado” otra vez, entonces no llegaremos muy lejos. ¿Entonces qué debe de hacer el Estado? Minimamente, no debe duplicar inecesariamente: como Keynes escribió, “Lo importante para el gobierno no es que haga cosas que los individuos ya están haciendo, y hacerlas un poco mejor o un poco peor: sino esas cosas que en este momento no se están haciendo en absoluto”. Por la amarga experiencia del siglo pasado, sabemos que hay cosas que los Estados sin duda no deben hacer”.

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