GT-pizarron

La Sección 22 (S-22 de aquí en adelante) es la expresión más lograda de la disidencia magisterial surgida a finales de los años 70. Se trata de la única sección del SNTE en la que la disidencia tiene control pleno del comité ejecutivo seccional, y por ello goza de una gran autonomía política frente a la dirigencia nacional del Sindicato. Además, la S-22 desterró prácticamente cualquier fracción de los llamados institucionales –afines a la ex lideresa, Elba Esther Gordillo-, algo que no se puede decir de Michoacán, Guerrero o Chiapas.[1]

Así también, en Oaxaca no se ha formado una oligarquía sindical enquistada y cooptada por la clase política local. Esto hace menos frecuentes las expresiones de clientelismo como método para la asignación de los bienes del sistema educativo entre el magisterio, aunque no así ciertas expresiones de control corporativo. Por todos estos hechos, la S-22 resulta una expresión singular al interior del SNTE y de la misma CNTE.

A diferencia de otras, la S-22 muestra la mayor capacidad de movilización entre las secciones disidentes, lo que revela al menos dos rasgos también singulares: una alta coordinación interna, y un control eficiente sobre las bases magisteriales. Esta singularidad se muestra en el siguiente gráfico:

grafica-1

Los rasgos mencionados le permiten a la S-22 ser la fracción de la CNTE que más maestros aporta a las movilizaciones que estamos viendo en el D.F.

La dinámica política al interior de la S-22 no es fácil de entender, ya que transcurre a través de las tensiones y los acuerdos entre sus numerosas corrientes político-sindicales, las más importantes de ellas con tendencias socialistas. Una idea general de este panorama lo muestra el siguiente cuadro:

tabla-1

Estas denominaciones ofrecen elementos para entender lo que estamos viendo no sólo en las movilizaciones de estos días, sino también en el veto a la reforma educativa. En general, parece que no estamos ante un movimiento que se mueva dentro de los parámetros del liberalismo político. Otorga prioridad a lo social frente al individuo (sea alumno o transeúnte). En tal sentido sus acciones parecen suponer una tensión entre libertad individual y libertad del grupo, entre voluntad individual y voluntad colectiva, y finalmente entre derechos individuales y derechos colectivos. No reivindican la libertad del individuo, sino la libertad del grupo, y quieren anteponer el poder popular al poder político (opresor).

Quizá la mayor confrontación que vemos estos días sea entre dos concepciones de justicia. La S-22 es heredera de una concepción igualitarista, teme a las diferencias que puedan surgir entre maestros a partir de las reglas de incentivos basados en el mérito. La reforma educativa por el contrario, entraña precisamente esto: la diferenciación a partir del esfuerzo y del desempeño individual. La S-22 y la CNTE promueven así la expansión de un campo de derechos sobre una base igualitaria.

La coyuntura de conflicto magisterial actual revela un signo de debilidad tanto en la joven democracia mexicana como en su Estado. Las instituciones actuales no han logrado remplazar los mecanismos tradicionales del sistema político autoritario para la administración de conflictos derivados de discursos y estrategias políticas de movimientos que no se mueven dentro de los cauces del liberalismo político.

El conflicto actual revela también que no han madurado los mecanismos para el cambio social y político en el país; y esto tanto por la constitución y/o radicalización de los actores, como por la obsolescencia de las reglas para el juego político. En otras palabras, la estrategia de la S-22 responde a una característica del viejo sistema político mexicano según la cual los conflictos sociales han sido el mecanismo de gestación de las reformas institucionales. Los cambios o conquistas han seguido a los conflictos, y la S-22 sabe que en Oaxaca esta ha sido la regla y que ahí la estrategia derivada de este cálculo es social y políticamente rentable.

Luis Arturo Tapia es doctor en ciencias sociales por la FLACSO-México.


[1] El caso de la Sección 59 en Oaxaca es reciente, y su posible status como sección institucional es discutible.

Fuentes referidas

Cortes, J.V. (Coord.) 2006, Educación, sindicalismo y gobernabilidad en Oaxaca, Editorial del Magisterio, México.

Hernández R., Samael. 2006, “Insurgencia Magisterial y Violencia Gubernamental en Oaxaca.” En Joel Cortes V. (Coord.) 2006, Educación, sindicalismo y gobernabilidad en Oaxaca, Editorial del Magisterio, México.

Para una mayor profundización acerca de la S-22 ver:

Tapia G., Luis Arturo. 2013, Sindicalismo Magisterial y Logro Educativo. La Sección 22 y las Secciones Institucionales del SNTE. Tesis doctoral. Flacso-México.

Te recomendamos: