
El viernes 10 de mayo, la Associated Press (AP) –una de las agencias de noticias más importantes a nivel mundial– recibió una carta del Departamento de Justicia del gobierno federal de Estados Unidos. El contenido era de una sola línea –pero larga y confusa, como acostumbran los abogados:
“Pursuant to 28 C.F.R. (Section) 50.10(g)(3), the Associated Press is hereby notified that the United States Department of Justice has received toll records from April and May 2012 in response to subpoenas issued for the following telephone phone numbers.”


Si se incluyen los datos omitidos de los primeros años después de la Segunda Guerra Mundial, ahí podemos ver que hubieron países con altos niveles de deuda y razonables tazas de crecimiento, lo cual descarta totalmente la hipótesis de que países con deudas superiores al 90% de su PIB tienen tasas de crecimiento dramáticamente inferiores al resto.
El grupo de marras muestra la mezcla del nuevo animal del campus: un discurso incendiario, rabioso y hostil contra toda forma de autoridad, que justifica, o intenta justificar, el rompimiento de cristales y la toma de las instalaciones que resguardan el trabajo cotidiano de la máxima figura de la representación universitaria.
Así, la construcción de reformas a los CCHs sí ha tomado en cuenta a los estudiantes: sus necesidades, sus propuestas y comentarios. Y más importante, éste sigue en proceso. La consulta sobre la modificación del plan de estudios fue extendida hasta el 30 de noviembre producto de los acuerdos entre la directora del CCH.
Por último, y más importante, según un reporte del Instituto Nacional de Salud Pública, a tan sólo catorce meses después de la aplicación de la ley de protección a no fumadores en el DF, se redujeron en 10.6% las muertes por infarto agudo al miocardo entre personas de 30 y 74 años y se redujo 19.8% la hospitalización por la misma causa.