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A raíz de la investigación de Viridiana Ríos, ¿Quién mata a los periodistas?, publicada en nuestra edición de agosto de 2013, la organización Artículo 19 envió un documento con observaciones a la redacción de Nexos. A continuación presentamos la respuesta de la autora al texto de Artículo 19.

Estimado Artículo 19:

Gracias por leer y gracias por su admirable labor en favor de la libertad de expresión.

Ustedes argumentan que mi artículo carece de una variable fundamental: las autoridades corruptas. Son éstas las que asesinan periodistas. Para prueba, mencionan que de acuerdo a sus investigaciones periodísticas en una de cada tres agresiones el presunto responsable fueron las fuerzas de seguridad.

Eso dicen ustedes.

Yo argumento que cuando grupos delincuenciales se enfrentan, los periodistas son asesinados con más frecuencia. Son los enfrentamientos los que sientan el terreno para que se asesinen periodistas. Para prueba, menciono que de acuerdo a mi modelo econométrico existe una correlación positiva y significativa entre rivalidad delincuencial y la muerte de periodistas.

Eso digo yo.

El problema radica en que eso dicen ustedes, y eso digo yo. Eso dicen sus investigaciones periodísticas. Eso dicen mis modelos. Y eso podemos seguir y seguir diciendo y lo cierto es que sus investigaciones periodísticas son sujetas de error, y mi econometría genera intervalos de confianza de sólo el 90%.

Nuestros muertos, nuestros periodistas, se van a la tumba sin que ustedes o yo podamos identificar culpables o razones con plena certeza, sin que sus asesinos se conozcan y se juzguen.

Ustedes y yo compartimos las mismas armas miopes para luchar una guerra contra la impunidad y el silencio. La nuestra es una sola lucha y un solo enemigo: la falta de investigación judicial certera para juzgar victimarios y evitar nuevas víctimas.

De hecho, muchos son los posibles escenarios en los que su conclusión y la mía son compatibles. Puede ser que cuando los grupos criminales se enfrentan las autoridades corruptas y coludidas con éstos reaccionen protegiendo a sus aliados y asesinando a los periodistas que no los favorecen. Puede ser que los escándalos de corrupción que preceden el asesinato de periodistas sean más frecuentes cuando grupos delincuenciales se enfrentan porque un bando filtra información sobre las actividades del otro. Puede ser que ninguna de nuestras variables esté relacionada de manera causal, sino que existen terceros factores, inobservables pero correlacionados con la rivalidad delincuencial y la corrupción de autoridades, que yacen detrás de los asesinatos. También cabe la remota posibilidad de que nuestros periodistas estén muriendo aleatoriamente. Así no más.

Por ello, los invito.

Unámonos de dos formas.

Primero, hagamos ruido. Dirijámonos como un solo frente, académicos y ONGs, a la Fiscalía Especial de Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión para pedir información y solución pronta sobre los casos. Al momento, existen sólo 16 ministerios públicos especializados en dicha área y un coordinador de investigación para atender 300 investigaciones.

Segundo, hagamos ciencia. Permítanme tener acceso a sus bases de datos e investigaciones para codificarlas y mejorar mi modelo econométrico. Juntos podemos crear un estudio más sólido que muestre lo que sabemos (y lo que no sabemos) sobre quién es el asesino. Presentemos estos resultados a la Fiscal Borbolla, y publiquémoslos en la página de Artículo 19.

Respecto a otros comentarios misceláneos que hizo Artículo 19, aquí están mis respuestas:

  1. Se me debe criticar por lo que dije, no por lo que dejé de decir. Artículo 19 nota que mi artículo no mencionó que (i) los periodistas mueren proporcionalmente más en tiempos de paz que de guerra, y que (ii) el asesinato es sólo uno de los muchos mecanismos de intimidación que existen. Ambos puntos son ciertos pero el objetivo de mi artículo no era tratar dichos temas.
  2. Respecto al argumento hecho por Artículo 19, según el cual los grupos criminales de “reciente creación”  son en realidad los mismos “grupos tradicionales” de siempre pero renombrados por el gobierno federal como parte de su estrategia de comunicación pública, no tengo nada que decir. Toda aseveración debe estar sustentada en evidencia sólida y dichas aseveraciones tan graves no lo están.
  3. Finalmente, yo no malinterpreté el contenido del editorial de El Diario de Juárez. De acuerdo a Milenio, quien transcribió el editorial de manera textual aquí, la primera línea del texto fue “Señores de las diferentes organizaciones que se disputan la plaza de Ciudad Juárez:” Por lo que a mí me parece, esto es evidencia contundente de que  texto fue dirigido a los criminales.

Gracias.

Viridiana Ríos es doctora en Gobierno por Harvard y colaboradora del Programa de Pobreza y Gobierno de Stanford. Sus investigaciones están disponibles aquí.