La violencia en México no cede. El país lleva ya tres sexenios hundido en una ola de homicidios que no parece tener fin. Durante 2021, casi 60 000 personas perdieron la vida o desaparecieron y las seguimos buscando. Es un incremento de casi 60 % respecto a 2012, un año ya de por sí violento. Los estragos de la violencia en México son mayores. Son vidas truncadas, familias incompletas, gente huyendo de su ciudad con miedo, inversiones que se van y empresas que tienen pérdidas millonarias. Hoy el crimen organizado se encuentra en prácticamente todos lados, desde el mercado del limón y del aguacate, carreteras que son imposibles de transitar, y el traslado de órganos hasta el restaurante de la Condesa que mes a mes es extorsionado.
Y no es que no hagamos nada. El Estado mexicano le ha generado enormes pérdidas al crimen organizado. La Policía Federal, la Gendarmería, la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina les han generado cuantiosas pérdidas humanas y materiales a los cárteles. Entre 2010 y 2020, por ejemplo, se decomisaron en México casi 90 toneladas de cocaína y cuatro toneladas de heroína. Esos decomisos no son para nada menores. El precio de venta en Estados Unidos de la cocaína que se incauta en México en un año equivale al PIB de Argentina. También, aunque la mayor parte de las personas que son encarceladas no están relacionadas con el crimen organizado, durante los últimos diez años se han registrado más de un millón ingresos al sistema penitenciario. Además, prácticamente todos los líderes de los cárteles han sido abatidos. No es que el Estado mexicano no haga nada, sino que eso que están haciendo y que llevan haciendo por años, no funciona.
No sólo los cárteles tienen grandes pérdidas a manos del estado mexicano, sino que también pierden cuando se enfrentan a otros grupos. La lucha entre cárteles por una plaza o por un centro de distribución es su mayor enemigo. El CJNG es la mayor amenaza del Cártel de Sinaloa, no el Ejército ni la Guardia Nacional. Cuando un cártel aniquila a los miembros de otro, le quitan su mayor fortaleza, es decir, sus recursos humanos. La mayor fricción que sufren los cárteles es causada por otros grupos del crimen organizado. Es la competencia que se genera entre bandas y cárteles lo que les ha generado el mayor costo. Y hoy se estima que en México hay al menos 150 cárteles distintos que algunas veces cooperan y otras veces tienen un conflicto muy sanguinario entre ellos.1
Ahora bien, si los cárteles sufren pérdidas cuantiosas en manos del Estado mexicano, y pérdidas aún más grandes en manos de otros cárteles, ¿cómo es que siguen operando? Ninguna empresa mexicana lograría sobrevivir una década bajo esas condiciones. Sin embargo, el crimen organizado mexicano logra superar los costos que le genera el Estado y su competencia contra otros grupos, y con creces. En términos financieros, los cárteles logran compensar sus pérdidas al cobrar más por extorsiones, vender más cara la cocaína, o incursionar en otros mercados, como minerales preciosos, por ejemplo. Sin embargo, la mayor fortaleza que tiene un cártel es esa enorme capacidad para compensar sus pérdidas humanas. Si a un cártel le arrestan a diez miembros y le matan a otros diez, el cártel recluta nuevos miembros. Pero no recluta veinte. Recluta treinta. Compensa sus pérdidas y se hace más fuerte. El reclutamiento del crimen organizado es el secreto detrás de su triunfo.

Las piezas del rompecabezas
Es imposible saber cuántos miembros tiene cada cártel y cómo operan. La mayor parte de sus actividades las mantienen ocultas. El crimen organizado sucede casi siempre a oscuras. Imaginemos que todos los cárteles se encuentran dentro de una enorme caja negra. Es prácticamente imposible observar lo que hay en esa caja: no conocemos lo que sucede dentro. Sin embargo, lo que sí podemos observar es todo lo que sale de esa caja. Por más secretas que sean las actividades de los cárteles, es imposible que escondan sus arrestos y sus muertos. No sabremos casi nada de lo que ocurre dentro, pero sí conocemos lo que sale de ahí y esa es la pieza clave del rompecabezas para descifrar a los cárteles. De esa caja están saliendo miles de muertos, de personas desaparecidas y de ingresos a la cárcel.
¿Qué tan grande tiene que ser esa caja para producir tantos muertos? Esa pregunta se puede plantear como un modelo matemático, en el que nos preguntamos el tamaño de cada cártel y cómo ese número cambia con el tiempo. La idea detrás de ese modelo es preguntarnos cuántos miembros tiene el CJNG o el Cártel de Sinaloa para que su conflicto produzca tantos muertos y tantos arrestos como los que observamos. El sistema de ecuaciones que se necesita resolver no es nada sencillo, pues son cientos de ecuaciones (una para cada cártel), que cambian entre una semana y la siguiente, así que esas ecuaciones forman un sistema dinámico. Sin entrar en muchos detalles sobre cómo resolver esas ecuaciones, pensemos en ese sistema como lo más preciso que un modelo nos puede ofrecer para entender al crimen organizado en México. Más detalles en nuestro estudio.
Estimamos que en enero de 2022 había entre 160 y 185 000 miembros del crimen organizado en México. Esas personas formaban parte activa de alguno de los cárteles del país. Desde el distribuidor de mercancías, el cobrador, el sicario, el productor, el informante, etc. Con tantas personas, el crimen organizado es el quinto empleador más relevante del país, arriba de Oxxo, Bimbo o de Pemex. Menos empleados no podrían producir tanta violencia por tanto tiempo.

Principales empleadores en México en 2022 y empleados de un cártel
El crimen organizado recluta al menos a unas 350 personas a la semana. Con la promesa de recibir un ingreso mayor al que consiguen en otros lados, o mediante intimidación, promesas de venganza o con estrategias de identificación territorial, casi 20 000 jóvenes fueron reclutados durante 2022. Pero el crimen organizado es sumamente cruel. Una vez reclutados, es casi imposible salir de ahí. Gran parte de esas personas terminará muerta (17 %) o en la cárcel (20 %) en menos de diez años. Aunque a esos jóvenes les ofrecen un mayor ingreso que el que consiguen en otros lados, no compensa el enorme riesgo al que estarán expuestos y las condiciones de vida que están aceptando.
Debido a su enorme rotación de personal, el cártel mexicano es hoy el mayor reclutador del país. México tiene poco más de veinte millones de hombres de entre 10 y 30 años. Jóvenes, adolescentes y algunos aún niños que corren riesgo de ser reclutados por algún cártel. Ocupando primero espacios como informantes o vigilantes y luego, como distribuidores o sicarios.
El cártel que fue y los que serán
Imaginar al crimen organizado en México dentro de esa enorme caja, con entre 160 y 185 000 miembros que mantienen una violenta guerra entre ellos, nos permite imaginarnos qué pasará el día de mañana. Si mantenemos la misma estrategia de arrestar a miles de personas y de permitir que los miembros de un cártel maten a los otros, el resultado no será muy distinto a lo que ya vivimos y ya experimentamos entre 2007 y 2022. Aunque es cierto que la violencia en México tiene fluctuaciones y hemos tenido años mejores (como 2014 en el que sólo hubo 20 000 homicidios) y peores (como 2019 con 37 000 homicidios) a grandes rasgos los cárteles mexicanos se han fortalecido en los últimos quince años y hoy son capaces de generar mucha más violencia que antes. Nuestro modelo matemático nos enseña una alarmante realidad. De seguir con las condiciones actuales, en 2027 tendremos 40 % más homicidios de los que tenemos ahora.
Seguir esperando a que el cártel reclute a miles de jóvenes para que meses después terminen muertos o el Estado los arreste no funcionó en los últimos años y tampoco funcionará durante los siguientes. Incluso si le invertimos más recursos a la Guardia Nacional, al sistema judicial y construimos más cárceles para que más personas las ocupen, esa estrategia no funcionará. Los cárteles son corporaciones tan grandes que logran compensar sus pérdidas humanas y materiales. Incluso si incrementamos los recursos destinados a nuestra seguridad (reduciendo otros rubros, como salud o infraestructura) el resultado será igual de negativo. Nuestro modelo nos arroja que incluso si duplicamos la inversión en seguridad, el número de homicidios en 2027 aumentará casi 10 % respecto a sus niveles de 2022. Hoy arrestamos ya a muchísima gente, y arrestar aún a más, no logrará prácticamente nada.
Arrestar a miles no funciona. Sin embargo, reducir el reclutamiento de los cárteles tiene un impacto triple. Por un lado, cada vez que prevenimos que una persona sea reclutada por el cártel estamos reduciendo el número de sicarios. Además, evitar el reclutamiento de una persona a manos del crimen organizado reduce el número de personas que son más propensas a ser víctimas de un homicidio, es decir, se reduce la población susceptible a la violencia. Y finalmente, al prevenir que una persona sea reclutada por algún cártel, se evitan también futuros reclutamientos, pues ese cártel tendrá menos recursos humanos en el futuro.
No existe una solución mágica al crimen organizado
El crimen organizado es el mayor cáncer que hoy tiene nuestra sociedad. Y así como ninguna enfermedad tan seria como el cáncer se cura de la noche a la mañana, la violencia en México no lo hará tampoco. Los cárteles mexicanos son estructuras con mucha gente. Son organizaciones demasiado poderosas que se han infiltrado en todos los aspectos de la vida mexicana. Un cártel seguirá peleando contra el otro, con o sin el Estado mexicano presente. Si logramos reducir el reclutamiento del cártel, nos tomará años llegar a un país más pacífico. Incluso si se lograra reducir el reclutamiento a cero, México tendría en 2027 cerca de 60 % menos homicidios de los que tiene hoy. Sin embargo, incluso con 60 % menos homicidios, nuestro país seguiría siendo de los más violentos en el mundo. Por la inercia que tienen los cárteles mexicanos, México seguirá siendo violento por años.
En cuestión de meses iniciarán las campañas para la Presidencia de México, nueve gubernaturas y prácticamente todos los gobiernos municipales, diputados y senadores. Y con ello, desfilarán candidatas y candidatos ofreciendo todo a cambio de nuestros votos. Nos intentarán vender la idea de que tienen la respuesta a la violencia de nuestro país. Más tecnología, más armas, más cámaras, “atender las causas”, una nueva policía o una estrategia financiera, quizá. Llevamos tres sexenios y tres partidos políticos distintos en la presidencia y nada funcionó. Policía Federal, Gendarmería y Guardia Nacional, ¿qué sigue? Si los abrazos no funcionaron, ¿escucharemos ahora la campaña “Besos, no disparos”? ¿O “después de los abrazos, ahora sí los balazos”? Lo que debe seguir es enfocarnos en el reclutamiento del crimen organizado. Es voltear a ver a esos adolescentes y jóvenes que en unos años formarán parte de las filas del cártel. Esos jóvenes a los que hoy se les festeja un cumpleaños con gorras de “La Chapiza” y se les expone a los “héroes” de las narcoseries de Netflix son los que mañana estarán disparando un arma o colgando un cadáver de un puente. Es la nueva generación del crimen organizado en la que debemos enfocar nuestros esfuerzos y prevenir su reclutamiento.
Rafael Prieto-Curiel
Investigador postdoctoral en el Complexity Science Hub en Viena. Trabajó en University of Oxford, en el Mathematical Institute y en UCL CASA. Estudió una maestría en Estadística y un doctorado en Matemáticas Aplicadas y Seguridad y Crimen en UCL. Trabajó en el Centro de Atención a Emergencias y Protección Ciudadana de la Ciudad de México como Director de Análisis Estratégico (2009-2013).
Gian Maria Campedelli
Investigador posdoctoral en la Universidad de Trento, en el Departamento de Sociología e Investigación Social. Estudió un doctorado en Criminología en la Università Cattolica del Sacro Cuore (Milán). Escribió el libro Machine learning for criminology and crime research: at the Crossroads (2022).
El primer borrador de este artículo fue escrito junto con Alejandro Hope. Tristemente, Alejandro falleció en abril de 2023 antes de completar esta versión. Con este artículo queremos honrar la memoria de Alejandro y compartir su visión sobre el problema que representa el reclutamiento de los cárteles en México.
1 Política de Drogas México, “Plataforma de proyección de datos abiertos”, 2022.
Pues, precisamente, a reducir las posibilidades de reclutamiento de los grupos criminales en México están dirigidas la mayor parte de las políticas asistenciales de la actual administración federal. Ese es el significado práctico (y de fondo) de la famosa y muy tergiversada frase de ‘abrazos, no balazos’ que es la política de combate al crimen organizado a largo plazo, y que parece que ya empieza a rendir frutos con las pequeñas, pero continúas, reducciones a la tasa de homicidios en México en los últimos dos años. La reducción del abasto de mano de obra, por un lado, y de armas, por el otro, son los ejes que pueden afectar en serio el crecimiento y operatividad de los grupos criminales, junto con la continuación de la identificación y confiscación de los recursos económicos de los mismos.
El presidente es figura de referencia para una gran parte de la población mas pobre e ignorante. Le creen y le tienen fe ¿Y que dijo a dos días de la extradición de Ovidio Guzman ? Que iría a Badiraguato a atender un asunto de una carretera…
Que lugar tan triste tendrá en la historia. Y con él sus adláteres y demás floreros sin dignidad ni valor.