El CIDE y las cátedras Conacyt

A veces, los giros y vueltas en la vida ocurren inesperadamente. Así ocurrió el 29 de mayo de 2023, día en que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (ahora Conahcyt) notificó a los catedráticos comisionados al Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) que el Consejo había aprobado concluir con nuestra comisión y llevar a cabo el proceso de cambio de Institución Receptora (IR). La decisión se debió a la solicitud, presentada por las actuales autoridades del CIDE, de terminar anticipadamente los convenios, firmados por diez años y renovables, que permitieron nuestra colaboración en los programas interdisciplinarios del CIDE. El 1.º de junio de 2023, el secretario académico del CIDE, quien funge como enlace institucional ante el Consejo, nos envió un escueto correo electrónico en el que aseguraba que “los cambios nacionales, regionales y globales, así como cambios de paradigma en la investigación social [hacían] inviable dar continuidad” a nuestra estancia en el CIDE.

La noticia fue asombrosa por dos razones. La primera, porque la terminación de los convenios estaba en marcha desde hace tiempo, sin que las instituciones parte se hubieran molestado en avisarnos para gestionar una salida planificada. Desde el nombramiento del actual director general del CIDE hubo muestras previas de desprecio hacia las Cátedras: se nos excluyó de comunicaciones institucionales, intentaron frustrar nuestra participación en la votación y participación en órganos colectivos, se desatendieron correos nuestros para entablar un diálogo sobre nuestro futuro en el CIDE, y se detuvo una convocatoria divisional en Aguascalientes al mismo tiempo que se hicieron contrataciones irregulares de personas con un perfil académico poco persuasivo.

La segunda razón tiene que ver con la forma en la que se comunicó la información. La imprevista noticia se dio durante el semestre en curso y en un momento en que también tocaba hacer las solicitudes del SNI. La premura con la que el secretario académico insistió en que apresuráramos nuestra salida de la institución requirió que en poco tiempo desocupáramos los cubículos, respaldáramos correos, buscáramos nuevas IR dispuestas a recibirnos, entregáramos informes y planes de trabajo, y organizáramos posibles mudanzas. Desde luego que ello profundizó el agravio. Efectivamente: las IR pueden solicitar la terminación de los convenios, como el Consejo no dejó de recordarnos. Sin embargo, el Consejo también es responsable de lo sucedido, ya que impuso como director general del CIDE a un personaje que le facilita el control de ese Centro Público de Investigación. Para nosotros, esta experiencia fue abrumadora personal y profesionalmente. Quienes laboramos en la sede del CIDE en Aguascalientes nos mudamos a esta ciudad para ocupar la Cátedra, y varios colegas tienen aquí su familia y su casa. La abrupta terminación de este proyecto de vida fue innecesaria y cruel.

Ilustración: David Peón
Ilustración: David Peón

Las Cátedras Conacyt, un programa innovador

Para entender lo que el Programa Cátedras ha significado para el CIDE como IR, y para nosotros como académicos, hay que remontarse al año 2014. El programa tiene por objetivo incorporar investigadores altamente calificados a universidades públicas y Centros Públicos de Investigación. Su creación respondió a dos realidades: la jubilación postergada de muchos profesores, y los limitados recursos para la creación de nuevas plazas —de hecho, la intensidad de investigación y desarrollo de México es una de las más bajas en el área de la OCDE: el gasto interno bruto correspondiente del país es actualmente del 0.3 % del PIB—. Ambas situaciones restringen la incorporación de nuevas generaciones de investigadores al mercado laboral académico. Si bien el programa es perfectible, intentó abordar una problemática que hasta el momento México no ha podido o sabido resolver.

Existen 1511 Cátedras autorizadas (1224 de ellas activas)1 en toda la República y con contratos indefinidos. Los lineamientos vigentes, publicados en 2021, establecen que “el personal de Cátedra Conacyt tendrá la obligación de procurar su inserción laboral en la Institución Receptora en la que se encuentre comisionado o en cualquier otra”,2 propósito que —con pocas excepciones— no se ha logrado.3 Los catedráticos son contratados después de un riguroso proceso de selección y son los investigadores más evaluados en México —escrutados por el Consejo, su Institución Receptora y el SNI. El ingreso y la permanencia en el SNI es un requisito cuyo incumplimiento resulta en la rescisión del contrato, aunque la capacidad de cumplir con él depende de las condiciones en las IR y éstas no siempre son favorables para los catedráticos.

La defensa de nuestros derechos laborales es una lucha continua, emprendida por el Sindicato Independiente de Trabajadoras y Trabajadores de Investigación de Cátedras Conacyt (SIINTRACÁTEDRAS). Esta asociación buscó negociar un contrato colectivo de trabajo que avanzara hacia condiciones laborales dignas y evitara el acoso laboral, las evaluaciones discrecionales y los despidos injustificados. En lugar de entablar un diálogo con los representantes del sindicato, la actual administración del Consejo decidió, en 2021, rebautizar el programa (Investigadoras e Investigadores por México), modificar los lineamientos y el Estatuto del Personal Académico (EPA), así como crear una Comisión Consultiva integrada por doce catedráticos que nunca ha sido operativa. Además, creó una Modalidad II del programa (comisiones a dependencias y entidades de la Administración Pública Federal —los proyectos prioritarios del Gobierno de México), al mismo tiempo que, conforme bajaron las contrataciones de cátedras, aumentaron las plazas temporales de posdoctorado.

El antiguo CIDE, que existió antes del nombramiento de José Antonio Romero Tellaeche como director general, había modificado su propio EPA para que los catedráticos y los profesores contratados por el Centro tuvieran las mismas posibilidades de participar en los órganos colectivos, dar clases, dirigir tesis y hacer investigación. Los programas a los que estuvimos comisionados incluyeron el Laboratorio Nacional de Políticas Públicas (LNPP) y el Programa Interdisciplinario sobre Política y Prácticas Educativas (PIPE) en la Ciudad de México, así como el Programa de Política de Drogas (PPD) y el Programa de Estudios Longitudinales, Experimentos y Encuestas (PANEL) en Aguascalientes. Todos analizaron, desde una diversidad metodológica, problemas nacionales —aunque las actuales autoridades del CIDE argumenten, de manera inverosímil, lo contrario. Por mencionar un ejemplo, el PPD ha sido un espacio único para el estudio del uso y tráfico de drogas, la política de drogas y fenómenos asociados, como los grupos criminales y las pandillas, la militarización de la seguridad pública, la violencia e incluso la migración forzada. Esta diversidad de temas se ha explorado a nivel nacional y regional, enfoque vital según la visión de Alejandro Madrazo, fundador del PPD y cuya defensa de los derechos laborales de los catedráticos terminó en su remoción como director de la sede en Aguascalientes.

Los logros del PPD incluyen no sólo el exitoso Diplomado en Política de Drogas, Salud y Derechos Humanos y su seminario de investigación, sino también una larga lista de publicaciones académicas y no académicas, bases de datos, podcasts, un largometraje documental, así como entrevistas a medios de comunicación y la incidencia en redes sociales. Algunos de nuestros productos fueron premiados a nivel internacional. El PPD ha sido un proyecto desde la academia con una apuesta por influir en las políticas públicas y hacer llegar el conocimiento a los ciudadanos. La salida de los catedráticos dejará un hueco en el CIDE, especialmente en Aguascalientes, donde fuimos una parte importante del cuerpo docente.

La deuda de México con la ciencia

Es de esperar que el siguiente gobierno presente una propuesta que fortalezca, y no debilite más, la ciencia en México. Entre las ideas por plantear y discutir deberían estar las siguientes: un Consejo que maneje sus recursos de manera eficaz y que busque un diálogo genuino con la comunidad académica;4 la consolidación del Programa Cátedras; la reconstrucción de los CPI como espacios autónomos y críticos, y una política de ciencia que aborde las necesidades de inversión en el sector y la precariedad laboral de los investigadores. Este camino será más fácil de trazar si la comunidad académica tiene una voz unificada y no permite que se restrinja su libertad de expresión, tal como se pretende hacer con el CIDE.

Por último, quiero agradecer a quienes nos expresaron su solidaridad y ofrecieron apoyarnos en tareas administrativas y logísticas para que pudiéramos cerrar esta etapa de nuestra carrera en tiempo y forma. Próximamente nos verán investigando, enseñando y aportando a la sociedad desde espacios donde se valoran las reflexiones críticas y las colaboraciones que generan auténticas transformaciones.

A los estudiantes del CIDE, les deseo que sigan explorando el mundo con curiosidad, persistencia y humildad.

Al personal académico y administrativo del CIDE, les deseo que sigan defendiendo su institución con dignidad y congruencia con sus valores.

Parafraseando al psicólogo organizacional Adam Grant, me despido de las actuales autoridades del CIDE con las siguientes palabras: las mentes pequeñas anhelan la validación —se rodean de personas que comparten sus convicciones—; las grandes mentes premian el descubrimiento —gravitan hacia quienes amplían su pensamiento—.

 

Sonja Wolf
Investigadora con Cátedra Conacyt comisionada al Programa de Política de Drogas del CIDE (2014-2023)


1 Información de solicitud del INAI con número de folio 330010922000859. Datos proporcionados por el Conacyt en noviembre de 2022.

2 Artículo 22 de los Lineamientos del Programa Cátedras Conacyt.

3 124 catedráticos fueron contratados en la misma institución receptora, 179 en otra institución. Información de solicitud del INAI con número de folio 330010922000859. Datos proporcionados por el Conacyt en noviembre de 2022.

4 Sobre el manejo de las finanzas del Consejo, véase Andrés Agoitia y Brenda Valderrama, “Las finanzas del Conahcyt: entre la espada y la pared”, nexos, 24 de mayo de 2023.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Ciencia, Política, Tecnología