Guillermo Fadanelli, Rafael Pérez Gay y Luis Astorga sobre narcotráfico, drogas, y legalización (Podcast)

El sábado 7 de agosto, el Museo Rufino Tamayo, organizó el evento «Razones para debatir: drogas, cultura y sociedad» en el que invitaron a discutir a varios ponentes: artistas, escritores y académicos sobre el tema. Entre esas ponencias, rescatamos el audio de tres de ellas que se presentaron en distintas mesas. La primera es de Luis Astorga, investigador de la UNAM, y autor del libro El siglo de las drogas: del porfiriato al nuevo milenio, la segunda de Rafael Pérez Gay, escritor y editorialista, director de la editoral Cal y Arena, y la última del escritor Guillermo Fadanelli, editorialista de El Universal, y autor del libro Elogio de la Vagancia. (Las grabaciones se hicieron en espacios abiertos, por lo que te recomendamos usar audífonos).

astorgaLuis Astorga, «Tráfico de drogas: visión de la historia» (30 minutos)

Astorga

Tendría que haber forzosamente un consenso político, esto lo saben los italianos, esto lo saben los colombianos, donde todos ceden. Absolutamente todos, porque todos están gobernando en diferentes partes del país. En lugares donde están asentadas organizaciones criminales, donde hay producción de drogas, o son lugares de transito, y tienen posiciones de poder, y la responsabilidad local. Si hay este tipo de consenso podría haber un fortalecimiento de las instituciones democráticas. Es decir, todo mundo tendría que llegar con su listita: por esto vamos a meter las manos, y vamos a dejar que se aplique la ley, y vamos a contribuir a consolidar las instituciones democráticas. Bueno es un sueño guajiro, pero es parte de las opciones. En ese ambiente una discusión sobre una descriminalización progresiva de algunas drogas, tendría un piso mucho más sólido que el que tenemos actualmente. Eso no quiere decir, que evitemos la discusión, ni que evitemos las propuestas, para nada. Sólo que eventualmente daría un piso mucho más sólido para estas propuestas.

Rafael Pérez Gay, «Del reportaje a la literatura» (14 minutos)

PerezGay

Debe seperezgayr la edad, me escandalizo con facilidad con cosas que antes me importaban un rábano, durante años la droga me tuvo sin cuidado, nunca he sido al respecto ni un inquisidor ni un misionero, y soy de la opinión que cada quien debe hacer su vida, incluyendo los paraísos artificiales, un verdadero papalote. Pero la otra tarde escuché una frase que sentí como una punzada en la espalda: «que role la pipita». Era una voz juguetona detrás de la puerta donde un grupo de jóvenes hombres y mujeres, incluyendo a mi hijo, se encierran a tomar cantidades industriales de cerveza y ron. Abrí la puerta y la voz volvió a jugar conmigo: «vamos a quemarle las patas al diablo» dijo atrás de una cortina de risas. Ellos no lo notaron pero una señora de Las Lomas se habría perturbado menos que yo…mi vida había topado con una nueva sensibilidad y que me inquietaba como pocas cosas esa fuerza explosiva y cruel que se llama juventud. No me deje amedrentar y abrí el baúl del pasado, abrí yo mismo la puerta de la habitación, y les dije «sacarraca, zacatito pa’ l conejo». Me miraron como se ve a una pieza de museo, ellos no tienen por qué saberlo, pero vengo, como todos los que subimos la escalera de la década de los cincuenta, del fuego de los estados alterados. Les recuerdo que eran los años setenta. Vi a mi amigo «el hongo» perderse en un hospital psiquiátrico, después de tragarse un papel con ácido ligérsico, recuerdo a mi amigo López dándose un toque a la siete de la mañana para entrar a la clase de química, Fernández vaciaba el contiendo de una Bonafina y lo sustituía por ginebra Oso Negro a las 9 de la mañana.

…lo lamento pero nunca pude con la mota, su efecto me segregaba de las fiestas, mi experiencia con las drogas ha sido mínima, coincido con Fernando Savater cuando dice que respeta a los mártires del hedonismo que se maltratan, pero procura salir de puntitas del parque temático cuando se convierte en una cámara de torturas. Hay que cuidarse de que la droga, o el amor, o el trabajo, te lleve a la cámara de tortura. Con el tiempo uno aprende cosas. No voy a decírselo a estos jóvenes porque van a pensar que llegó la hora del sermón de la montaña. Con el tiempo, decía, uno debe saber cuáles son las sustancias que le convienen, Casi siempre son las que dan más y te exigen menos. Durante muchos años esas sustancia fueron para mí  el alcohol y el tabaco. Por fuerzas de causa mayor, o como se diga, abandoné el tabaco. Me exigió más de lo que yo esperaba. Me queda el alcohol, gran cosa el trago. Probé algunas veces con la cocaína, me gustó, pero supe de inmediato que se trata de una sustancia que da mucho, y que quita demasiado.

Guillermo Fadanelli, «¿Por qué pensar en la legalización?» (20 minutos)

Fadanelli

fadanelli…si en vista de su naturaleza miope o dogmática, las leyes actuales son en buena medida causantes de criminalidad, injusticias, o restricciones a al libertad individual, yo creo que tienen que ser unificadas, si el consumo de ciertas sustancias o drogas es popular debe ser permitido, regulado y orientado en pos de un bien común. El Estado en su acepción más humilde tiene obligación de brindar seguridad, equidad en la competencia, servicios de educación para que las personas piensen por sí mismas y no nada más para que se preparen para ser sujetos de una corrupción titánica y deshumanizada. A fin de cuentas no nos importan, creo yo, cuales son las preocupaciones morales de los gobernantes, siempre y cuando nos defiendan de los criminales, procuren a través de la educación pública el fortalecimiento de una conciencia civil, y defienda a toda costa las libertades individuales.


4 comentarios en “Guillermo Fadanelli, Rafael Pérez Gay y Luis Astorga sobre narcotráfico, drogas, y legalización (Podcast)

  1. Pero que necedad las drogas ya están legalizadas. Lo que ustedes tendrían que estar discutiendo es sobre la despenalización en determinado consumo o posesión.

  2. Bueno, yo soy la sobrina de Guilleromo Fadanelli, y quiero decir que es el mejor tio de todo el mundo, me encantan los libros que hace, mas el de EL DIA QUE LA VEA LA VOY A MATAR jajaja esta muy chistoso solo tengo 12 años pero creo que mi tío es increíble y es el mejor escritor de todo el mundo jajaja, ammm si mi tio lee esto seria increíble, mi mamá también le manda saludos y besitos bueno bye. SI NO ME CREEN QUE SOY SU SOBRINA PREGUNTENLE PARA ESO SIRVE EL FACEBOOK. t.k.m tio

  3. Lamento los errores que se filtraron en mi comentario anterior. En la segund frase debe decir «participantes». No se trata de hacer una fe de erratas, pero espero sea más o menos entendible esta reflexión, espontánea que nunca pretendió ser un comentario inteligente.

  4. Gracias por proporcionar los audios de esta discusión. Los participaron exponen desde el punto de vista histórico, literario, anecdótico y social los distintos aspectos del problema de las drogas. Un problema que no es mexicano, sino mundial. Con la lectura de los artículos proporcionados por ustedes en un post anterior y estos audios, queda la certeza, de que entre más se sabe sobre sobre un asunto, más difícil es aportar un comentario valioso e inteligente. Tal vez esto se compruebe con los pocos comentarios de los lectores a este debate. Sí, cuando poseemos más elementos de análisis, más serias son las preguntas que nos hacemos y más profundas las dudas sobre una posible solución a la situación actual por la que atraviesa México, entre corrupción, criminalidad y consumo.
    Coincido con Fadanelli, será más efectivo usar otros métodos para solucionar este problema, no la fuerza, ni la guerra, ni el miedo, ni la prohibición, sino el involucramiento de la sociedad en su conjunto. Por supuesto que deberán incluirse las discusiones de la legislación penal y comercial, como la de la libertad individual a decidir y bueno, aunque a muchos les moleste, la de los valores de la dignidad humana. No se trata de sonar sermonero con los hijos y sus amigos, como teme Pérez Gay, sino de recordarle a las nuevas generaciones ciertos valores que no son anticuados ni santurrones, sino, simplemente, efectivos para «protegerse» de ciertos vicios, sin dejar de divertirse y gozar con todos los sentidos los placeres de la juventud. Claro que se puede llegar al «nirvana» sin estimulantes, y para eso tenemos la imaginación, que claro, por supuesto, puede manipular y conducir los sentidos hacia un placer rico y sin riesgos de quedarse en el viaje. Aquí la dependencia no es peligrosa, sino deliciosamente saludable y pued practicarse en todas las edades de la vida. Pero en fin.
    Quiero rescatar también el punto mencionado sobre el trabajo periodístico y las formas actuales de informar que menciona Astorga. A pesar de contar con nuevas tecnologías para la información, o tal vez precisamente por eso, el trabajo periodístico deja mucho que desear. La investigación ha desaparecido casi completamente y cuando se accede a documentos o informaciones confidenciales, entonces se presenta con amarillismo. El espectador está saturado de información, cifras y declaraciones. La percepción de la realidad cotidiana violenta y corrupta nos lleva a un efecto de «dejà vu» al estar seguros que esas escenas en los noticiarios, esas declaraciones, esas acciones ya las vivimos. Y es así, la información noticiosa es una espiral, dónde, de cuando en cuando todo se repite y nos envuelve y adormece e inmuniza. Por supuesto que el derecho a la información es un derecho que no querermos perder, pero el periodismo como se practica hoy en dia y la avalancha informativa por sí sola no están cumpliendo su labor fundamental. El riesgo es que una generación completa crezca sin conocer las posilibilidades de una vida diferente, de la existencia de valores que sí sirven para algo y que se acostumbren a las narconoticias y éstas les sean indiferentes.

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