“Patria” y otras vacunas en el gobierno de Sheinbaum

Durante la mañanera del 21 de octubre el secretario de Salud, David Kershenobich, dio a conocer las características actuales de la vacunación contra Covid-19. Estas son reveladoras del estatus de la vacuna “Patria” y los cambios en la política de salud del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en el terreno de la prevención.

Novedades en la vacunación

Ya no son las vacunas Sputnik, de origen ruso, y la Abdala, de Cuba, las favoritas del actual gobierno. Se produjo un cambio en la política sanitaria que es visible en el terreno de la prevención de Covid-19. Según lo dicho por el secretario de Salud, en la actual campaña de vacunación contra esta enfermedad serán empleados los biológicos de Pfizer y Moderna, basados en la tecnología del ácido ribonucleico mensajero (ARNm).

La vacuna de Pfizer, creada en Alemania y Estados Unidos, y Moderna –surgida en laboratorios estadounidenses–, serán incluidas en la actual campaña de vacunación, a partir de un acuerdo que establece que las farmacéuticas transferirán a nuestro país la tecnología del ARNm. Para ello ya se están formando los recursos humanos para el aprendizaje y aplicación de la técnica, explicó Kershenobich en la conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum.

La información genética, que determina la estructura y funciones del organismo, se encuentra en el núcleo de las células, principalmente en el ácido desoxirribonucleico (ADN). Esta molécula tiene una doble cadena enrollada (doble hélice) y regiones funcionalmente activas (genes) con las instrucciones para la síntesis de proteínas específicas. Por su parte, el ARN mensajero tiene una sola cadena, copia la información de los genes del ADN y lleva esa información fuera del núcleo donde sirve como plantilla para la síntesis de proteínas.

En el caso de las vacunas contra Covid, la tecnología consiste en la síntesis en el laboratorio de la molécula de ARNm que contiene la secuencia del gen de la proteína de pico o Spike (S) presente en las proyecciones del virus SARS-CoV-2 responsable de la enfermedad. Las moléculas así creadas, se envuelven en millones de pequeñas esferas de grasa (llamadas nanoesferas lipídicas) que al ser inyectadas a una persona ingresan a sus células donde se sintetiza la proteína S que actúa como el estímulo (antígeno) para la formación de anticuerpos contra el virus.

La “Patria” no es primero

La vacuna “Patria” reapareció ese mismo día. La reportera Liliana Roble preguntó al secretario: “¿y qué pasa con la vacuna Patria? ¿Está planteado que se comience a utilizar?”

La respuesta de Kershenobich fue breve y en algunos momentos confusa, incluyó varios tópicos: precisó que la vacuna “Patria” se desarrolló durante el periodo de la emergencia por Covid-19. Con ello se subraya, a mi juicio, que se trata de un proyecto que no fue responsabilidad del actual gobierno. También, aunque quizá no fue su intención, su comentario evidenció que a pesar del tiempo transcurrido nunca ha estado lista para emplearse entre la población.

El secretario afirmó que la vacuna “Patria” actualmente “está tratando de pasar las pruebas necesarias ante la Cofepris (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) para su registro sanitario”. No es correcto. La vacuna ya se aprobó el sexenio pasado. Primero, el 26 de enero de 2024 por el Comité de Moléculas Nuevas de la Cofepris, integrado por un grupo de expertos (todos ellos vinculados de distintas formas con el desaparecido Conahcyt); y después, el 6 de junio de ese mismo año, se entregó la autorización definitiva para “Patria” como vacuna de emergencia contra Covid-19. De tal manera que la autorización ya la tiene, y el secretario se equivocó. A menos que se esté tratando de obtener la autorización de la Cofepris para esta vacuna con otros fines, pero no hay información pública al respecto.

Kershenobich aclaró que hay posibilidades de que “Patria” se emplee no sólo para Covid sino contra otros padecimientos, mencionó como ejemplo la fiebre amarilla y lanzó luego un etcétera. La tecnología es distinta, dijo, y se quiere aprovechar para producir otros tipos de vacuna. Esto es posible, agrego yo, pues la plataforma que ya tiene la empresa Avimex, para producir esta y otras vacunas, puede utilizarse para introducir cambios en la molécula y producir otras biológicos para la prevención de enfermedades en el futuro.

Discusión

Sustituir a las vacunas Sputnik y Abdala para enfrentar Covid-19, por las basadas en la tecnología del ARNm tiene un gran significado. Implica un cambio en la política de salud del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Permite advertir un viraje, de la ideología hacia la ciencia.

El acuerdo con Pfizer y Moderna mediante el cual se transferirá a México la tecnología del ARNm es beneficioso para nuestro país. porque permitirá expandir un campo de la investigación científica orientado al desarrollo de diferentes vacunas. En la actualidad esta tecnología no sólo está dirigida hacia la prevención del Covid, abrió el camino para contar en el futuro con vacunas para combatir múltiples enfermedades tanto virales como bacterianas e incluso para el tratamiento de algunos tipos de cáncer y patologías autoinmunes[1].

Durante la pandemia, Claudia Sheinbaum era jefa de Gobierno de la Ciudad de México, y no simpatizaba ni se disciplinaba por completo con la política de Salud dirigida por el entonces subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López Gatell. Tampoco sus simpatías las desplegaba hacia la titular del malogrado Conahcyt, María Elena Álvarez Buylla, principal impulsora del proyecto para la creación de la vacuna “Patria”.

A pesar de estar aprobada por la Cofepris, la vacuna “Patria” no se aplicó al final del sexenio anterior, pues se actuó con responsabilidad luego de la salida de López-Gatell, ni se aplicará en la actual temporada invernal según lo dicho por el secretario David Kershenobich. La razón es muy simple: no está lista. Los resultados de las fases II y III de investigación clínica en humanos se publicaron en la plataforma medRxiv como un preprint (una publicación que no cuenta con revisión por pares) y la propia plataforma advierte que al no estar debidamente evaluado “no debe utilizarse para orientar la práctica clínica”. La publicación en una revista con revisión por pares aún no ha ocurrido, por lo tanto, sería irresponsable aplicarla entre la población.

Para el gobierno de Claudia Sheinbaum la vacuna “Patria” es, al parecer, un mal necesario. No se le puede criticar de manera abierta porque es una herencia del gobierno de su maestro, el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Es como la refinería de Dos Bocas, los simpatizantes de la 4T no la pueden censurar abiertamente, aunque no funcione. Entonces la idea no es desecharla, sino ver qué utilidad puede tener una vacuna (basada en la cepa ancestral Wuhan), ya no como refuerzo contra Covid, pues para eso se tienen las de Pfizer y Moderna, sino para explorar usos posibles en el futuro.

Javier Flores

Profesor de la UNAM y periodista científico. Su libro más reciente es Diferenciación Sexual. Medicina e influencias sociales en la determinación del sexo (Orfila Valentini).

[1] En la actualidad se realizan ensayos con la plataforma del RNAm para enfrentar diversas enfermedades Virales como las producidas por el Virus Respiratorio Sincitial y los responsables de patologías como la Influenza, el Zika, VIH, Herpes simple, Varicela-zoster, Dengue, Chicungunya, Rabia, Citomegalovirus, Epstein-Barr, y Encefalitis japonesa. EnfermedadesBacterianas como la Tuberculosis, Listeriosis y Peste. Contra cáncer: en el tratamiento del Melanoma cutáneo, y otras neoplasias como la Colorrectal, de Páncreas, Pulmonar, el Glioblastoma y Otras como las enfermedades Autoinmunes, las Alergias y también la Malaria.

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Publicado en: Política, Salud