
Dos mujeres, Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez, disputaron la elección presidencial a la cabeza de los partidos con mayor fuerza en el país. El triunfo de Sheinbaum como la primera mujer presidenta en la historia de México representa un hito en la lucha contra la desigualdad de género que miles de mujeres han dado durante más de un siglo. La presidenta lo tenía claro en campaña y desde su discursó incluyó a todas las mujeres, plasmado en la frase “si llega una, llegamos todas”. Su victoria fue un símbolo de esperanza para millones de mujeres mexicanas.
En sus primeros días a cargo del país, la presidenta Sheinbaum envió al Congreso un paquete de reformas constitucionales con el objetivo de proteger y ampliar los derechos de las mujeres. También se aprobó la creación de la Secretaría de la Mujer, que integrará entidades como la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres). Pero, al mismo tiempo, este último tendrá un recorte presupuestal cercano al 5 % dentro de la necesidad de subsanar el déficit del erario, lo que pone en duda la capacidad para ejecutar sus programas de política pública.
El sexenio apenas comienza y está por verse si lo simbólico de esta victoria se puede traducir en cambios reales para las mujeres que tienen que vivir en una sociedad que las discrimina concreta y sistémicamente.
Estamos ante un panorama de desigualdad en el que las mujeres viven una realidad violenta: siete de cada diez mujeres ha experimentado al menos un incidente de violencia —psicológica, física, sexual, económica o discriminación— a lo largo de su vida.
La inseguridad invade todos los aspectos y espacios de sus vidas. Cinco de cada diez mujeres mayores de quince años han sufrido violencia sexual. Tres de cada diez mujeres entre 15 y 49 años que tuvieron una hija o un hijo entre 2016 y 2021 sufrieron violencia obstétrica durante el parto, y una de cada diez fue presionada para aceptar una intervención que no le permitiera tener más hijas o hijos. Nueve mujeres son asesinadas cada día en México.
Las desigualdades también se trasladan a la desbalanceada distribución de tareas del cuidado no pagadas, así como la falta de oportunidades de trabajos remunerados, que limitan la capacidad de las mujeres de tomar sus propias decisiones.
Sólo el 46 % de las mujeres participan en el mercado laboral, cifra que apenas ha subido cinco puntos en los últimos veinte años —a este ritmo, tomaría 119 años cerrar la brecha de participación con los hombres. Esto se debe en parte a la imposición de las tareas del cuidado, como lo ilustra que nueve de cada diez personas que abandonan el mercado laboral para realizar tareas de cuidados son mujeres. Además, tres de cada diez mujeres mayores de quince años no tienen ingresos propios y dependen de terceros.
Si el trabajo en labores domésticas y de cuidados que hoy no es remunerado sí lo fuera en México, representaría más del 26 % del PIB nacional, es decir, sería el sector que más valor aportaría a la economía del país, por encima de la manufactura y el comercio. De este valor, más del 70 % es aportado por las mujeres, lo que perpetúa las desigualdades de género.
La discriminación, rezago y opresión que han vivido las mujeres desde hace décadas ha formado su relación con el sistema, las instituciones y el Estado. Ha provocado una profunda incertidumbre, con una sensación de peligro y riesgo constante. Aunque Claudia Sheinbaum no es por quien todas las mexicanas se sienten representadas, su victoria es un primer paso más estructural, y menos estético, hacia una sociedad más equitativa.
Buscando entender las expectativas y percepciones de las mujeres sobre este nuevo ciclo político que empieza, en LEXIA retomamos los resultados de nuestro estudio Esperanzas y temores de las mexicanas y los mexicanos al arranque del nuevo sexenio para reinterpretarlos desde una perspectiva de género.
En este artículo partimos de las diferencias estadísticamente significativas encontradas entre hombres y mujeres para construir una imagen del país desde las opiniones y voces de las mexicanas. Si bien estas diferencias no cambian el análisis estructural presentado por Guido Lara en dos artículos de la edición de nexos de este mes, sí revelan una posición diferente desde la que se miran estos próximos seis años.
Desde una perspectiva de género, ¿qué significa para las mujeres mexicanas tener a la primera mujer presidenta? ¿Cuáles son las esperanzas y temores de las mujeres al inicio de este sexenio? ¿Hasta qué punto consideran que la presidenta Claudia Sheinbaum podrá cambiar su realidad? Y lo más importante, ¿hasta dónde está dispuesta la presidenta a desafiar las estructuras patriarcales que han frenado la equidad de género? Esta es la voz y visión de 1038 mujeres encuestadas y 35 mujeres participantes en más de veinte horas de conversación en sesiones de grupo y entrevistas de historias de vida.
Lo simbólico
La elección de Claudia Sheinbaum como la primera mujer presidenta de México tiene una carga simbólica poderosa para las mujeres mexicanas. Se convierte en una condición necesaria para un cambio en la forma en que se gobierna un país en el que histórica y sistemáticamente las mujeres han sufrido desigualdades de género.
El impacto simbólico se traduce en una lectura que, desde las consecuencias históricas de la desigualdad, es más esperanzadora de su gestión como presidenta: hay más mujeres que hombres que aprueban la gestión de Claudia Sheinbaum y también que consideran que ella será mejor presidenta que su antecesor, Andrés Manuel López Obrador.
En general, ¿usted aprueba o desaprueba el trabajo que está haciendo Claudia Sheinbaum como presidenta de México?

Claudia Sheinbaum como presidenta de México…

Si bien la percepción de que vamos a avanzar como país en este nuevo gobierno es mayoritaria, es aún más fuerte entre las mujeres. Los hombres, por el contrario, consideran con más frecuencia que vamos a retroceder como país.
Esto se entiende enmarcado en las discriminaciones que han puesto a las mujeres en desventaja y lo que significa que gobierne por primera vez una mujer, una señal de cambio que abre la puerta para una verdadera búsqueda de equidad de género. Tiene además dos factores catalizadores: no hay precedente que fuerce a moderar la expectativa, y Sheinbaum en particular es vista como una mujer muy preparada y seria. Es decir, cumple con muchas más calificaciones de las que se le exigen a un hombre para gobernar, ya que en un sistema desigual, como mujer tiene que presentar mayores credenciales para que “su capacidad” tenga credibilidad.
“Creo que es muy importante que haya una presidenta mujer que nos represente, que sea una científica, ecologista, que sea una mujer preparada. Creo que eso lleva a buen puerto al país, porque también las inversiones extranjeras saben que es una mujer con preparación y que es una mujer que tiene visión, que es muy analítica y que también está al pendiente de todos los temas”.
—Mujer profesionista
“Claudia, o sea, todo, la verdad sí habla muy bonito, te digo, estudió en libros caros, ahora sí se ve que tiene estudios”.
—Migrante indocumentado
Con este nuevo gobierno…

A la expectativa que hay con este nuevo gobierno se suma la convicción en los pilares discursivos de inclusión del proyecto político. Que una mujer sea hoy presidenta de México, en sí mismo un hecho que rompe con las estructuras patriarcales de la política, para las mujeres refuerza la idea de que este gobierno luchará en contra de las estructuras de poder del clasismo, el racismo y, por primera vez, el machismo institucional.
“Ahora que ganó Claudia, a mí me da gusto, porque pues bueno, la primera mujer presidenta, y sé que las mujeres somos muy inteligentes y no nos habían dado la oportunidad”.
—Trabajadora de maquila
De la misma manera en que López Obrador tuvo el acierto de incluir desde el discurso y con los apoyos a sectores de la sociedad que se sintieron vistos y respetados por primera vez, la presidenta canaliza un reclamo por el reconocimiento de la inteligencia y capacidad de todas las mujeres. Es la dignificación de la mitad de la población que, por discriminaciones y opresiones, ha tenido las puertas cerradas a espacios de poder reservados para los hombres.
El voto a favor de la continuidad de los programas sociales del gobierno anterior subraya la convicción de repartir mejor la riqueza para construir una sociedad más justa. Estos apoyos son un soporte esencial para millones de mujeres sin ingreso propio y con su autonomía económica limitada por la imposición de las tareas de cuidados.
Los apoyos abonan a la construcción de un piso un poco más parejo para las mujeres, aunque el clamor por mayores herramientas de educación, de un sistema nacional de cuidados, capacitación para el trabajo, entre otras, aún son grandes oportunidades que tiene enfrente la presidenta.
“Yo tengo toda mi fe puesta en que nos va a ir mejor, que vamos a tener más oportunidades, que vamos a que la mujer se va a valorar más, porque hasta la fecha todavía hay mucho machismo entonces, siento que es nuestra oportunidad de mujer brillar, que se note la capacidad que yo siento que tenemos las mujeres”.
—Trabajadora de maquila
“Es una continuación, pero todavía mejor por el grado universitario y el doctorado que tiene Claudia. Yo creo que es una muy buena elección para el país, para todas las mujeres que nos representa, porque también abre la puerta para que sean cada vez más presidentas mujeres y también para que tengamos un grado más importante”.
—Mujer profesionista
¿Hasta qué punto está de acuerdo o en desacuerdo con esta frase? “Este gobierno le va a quitar a los ricos para darle a los pobres.”

¿Hasta qué punto está de acuerdo o en desacuerdo con esta frase? “Con este gobierno no habrá clasismo ni racismo.”

Dentro el rol que mayoritariamente se les asigna de cuidadoras, son las mujeres quienes tienen la carga de interactuar, y sufrir, con los servicios públicos como el sistema de educación y los servicios de salud. Con este último, además, sufren violencias sistemáticas, como lo reflejan los datos de violencia obstétrica, que vulneran repetidamente de sus derechos. Las expectativas de mejora también se extienden a estos servicios.
“Siendo ahora una mujer la que está en el poder, todas tenemos la esperanza de que haya un cambio más radical o un cambio más marcado, puesto que es una mujer, es madre de familia, sabe las necesidades de la casa y demás”.
—Ama de casa
“Me emociona también saber que genera una historia en ser la primera presidenta mujer y que todos los cambios y todo lo que viene para mí considero que van a ser muy buenos y en pro de tanto las mujeres como en la educación. Creo que es por ahí donde me logra inquietar y me da algún tema por ejemplo de si seguirá apoyando también a la parte de educación. Creo que como científica tiene y va a apoyar a ese sector, sin ninguna duda”.
—Mujer profesionista
Con este nuevo gobierno,
la calidad de la educación…

los servicios de salud y el abasto de medicamentos…

Las mujeres incluso trasladan la importancia de tener una mujer presidenta al manejo diplomático con Estados Unidos, esperando que esa relación mejore en este gobierno. Esto lo explican desde las capacidades socioemocionales superiores de las mujeres. Capacidades que en sí mismas reflejan la complejidad de las discriminaciones contra las mujeres: son habilidades que se les ha dicho que deben tener desde pequeñas y que las definen como mujeres, que además han tenido que desarrollar para poder navegar espacios patriarcales dominados por hombres, y que a su vez han sido premisa de discriminación bajo el pretexto de ser excesivamente emocionales.
“Sí se me hace como que va a tener un toque muy especial simplemente por ser mujer, yo creo que sí va a tomar el gobierno de otra manera, un poco con más delicadeza, con más frescura, es una persona joven, es una persona muy preparada, su seriedad, la sobriedad que toma al momento de hablar, es como que nos ven de otros ojos”.
—Mujer profesionista
Con este nuevo gobierno, nuestra relación con Estados Unidos…

Por último, la otra cara de que las mujeres estén esperanzadas en estos puntos de la gestión del nuevo gobierno es la duda y el prejuicio con el que los hombres inician este sexenio por tener a una mujer gobernando. Como parte de un sistema patriarcal que envuelve en sus tentáculos a toda la sociedad, esta reacción denota la incomodidad y temor que supone la pérdida simbólica del poder que siempre ha regido en la política y en otros ámbitos de toma de decisiones dominados por hombres.
Subestiman a las mujeres y se acomodan en la narrativa de que la presidenta Sheinbaum no es más que un títere, una iteración más de la violencia que el sistema les impone.
“Yo digo que todavía no estamos preparados para una mujer presidenta, ni ella lo está”.
—Hombre profesionista
“Sí, pues la mandataria es mujer, pero en lo demás yo creo que no va a marcar ninguna diferencia, ni siquiera por ser mujer. Sabemos que todo está manipulado desde arriba, ¿no? Ella es como un títere más, pero en mujer”.
—Empleado formal
Lo tangible
Tener a la primera mujer presidenta ofrece una posibilidad para tener un cambio tangible en el país y en sus vidas; es un paso importante pero no suficiente. El día a día de las mujeres lleva la expectativa al terreno del miedo y la incertidumbre, y la esperanza inicial con Sheinbaum fácilmente se puede revertir ante la terca realidad.
“Yo tengo la impresión de que al ser mujer sería como que más empática, no sólo con las mujeres, sino en las situaciones en las que nos encontramos las mujeres, tanto personal como familia, pero siento que, si hace algo, sería nada más para que se vea que está cumpliendo todo lo que prometió, pero siento que ese cambio no duraría, entonces no siento que va a haber un gran cambio así muy significativo aquí en el país”.
—Autoempleada
Ante carencias materiales y barreras sociales, las mujeres interpretan el mundo desde las condiciones concretas en las que viven, particularmente en términos de economía, seguridad y sistemas públicos de apoyo: hay más mujeres que hombres que consideran que el país va por el camino equivocado, incluso cuando en ambos casos hay más personas que consideran que va por el camino correcto.
Diría que las cosas en el país van por el…

La situación económica es uno de los grandes temas que cimenta esa mayor percepción de un país que va por el camino incorrecto. Más mujeres sienten que ha empeorado mucho en los últimos doce meses y ven el futuro como económicamente preocupante. Los hombres, en cambio, perciben que la situación económica de su hogar ha mejorado más en el último año.
Esta brecha muestra la desigualdad de género que viene de manera implícita, y muy real, en cómo se vive la cotidianeidad del hogar desde lugares tan diferentes.
“Por más que uno trabaje, pues realmente no te alcanza y yo como mamá, pues siento que necesito trabajar a fuerzas, o sea, no es como que yo vaya a decir ¡ay! me voy a quedar a cuidar a mis hijos, sino que realmente se ocupa trabajar porque con un solo sueldo pues realmente no te alcanza y a veces siento que no se pueden conseguir muchos trabajos como bien pagados”.
—Autoempleada
“Cuando conocí a mi esposo, pues sí que prácticamente después de tiempecito dejé de trabajar. Ya me casé con él y pues ya definitivamente dejé de trabajar. Te digo, nació mi hija y te digo que tengo un hijo de 12 años y pues ya ahora últimamente es cuando he estado apoyándolo a él en lo que es la economía, porque sí está difícil la situación”.
—Trabajadora del hogar
¿Cómo considera usted la situación económica de los miembros de su hogar hoy en día comparada con la que se tenía hace 12 meses?

La situación de inseguridad, por otro lado, es tan aguda que una de cada tres mujeres siente que está peor. El sentimiento de peligro condiciona su vida y libertad. Es el reflejo de un país, un Estado y un sistema judicial que no logra crear las condiciones para proteger a las mujeres —ni en la calle, ni en el trabajo, ni en sus propios hogares. La violencia en todas sus dimensiones es un fenómeno que no les permite vivir tranquilas a ellas y a sus familias.
“Ahorita estamos viendo cómo va el incremento, la violencia, los feminicidios, es una cosa que está al día y qué miedo ahorita pensar, para las que tienen hijas, que sus hijas no pueden salir solas a la calle”.
—Artesana indígena
“Me da miedo tanta inseguridad, los feminicidios, el tema de la inseguridad general […] está un poco desatado, eso me da un poco de miedo[…] , nos están quitando un poco todas esas acciones, y la verdad es debería de prevalecer muchísimo el que salgamos de casa y que también tengamos seguridad de regresar con bien”.
—Mujer profesionista
“Yo también soy madre de familia y sí da miedo hasta ya que los niños andan en la calle, porque también aparte, como anda a veces de repente en las colonias la Guardia Nacional, también eso hace que uno mismo se siente inseguro, y más que nada por los hijos”.
—Autoempleada
“No es sencillo ya salir a altas horas de la noche, inclusive con motivo del trabajo, ya no digas tú a divertirte o darle permiso a tu hijo de que salga, porque es una situación inquietante, donde no sabes si vas a regresar. Ese nivel de inseguridad”.
—Trabajadora del Poder Judicial
¿Cómo considera usted la situación de seguridad de los miembros de su hogar hoy en día comparada con la que se tenía hace 12 meses?

Otro gran tema en el que las mujeres han sido diferencialmente afectadas desde las tareas del cuidado es en los sistemas de apoyo del gobierno, particularmente en programas como las Estancias Infantiles y las Escuela de Tiempo Completo. La eliminación de estos programas ha implicado un retroceso directo y tangible en las condiciones de vida de millones de mujeres.
“Lo que son las estancias infantiles, fue algo que realmente estabilizó mucho la independencia de la mujer, eso fue como un retroceso al decir, es que tengo mi hijo y pues si no estoy yo quien lo va a cuidar. Entonces creo que eso fue un pésimo error que cometió esta administración”.
—Autoempleada
“Que haya aumento salarial del sueldo mínimo, o cosas así, en pro de toda la sociedad y principalmente a las familias porque si los papás trabajan mucho entonces ¿quién ve y quién cría a los hijos? ¿La televisión? ¿El internet que ahora es un arma de doble filo?”.
—Mujer profesionista
Ante estas carencias, los apoyos sociales se convierten en valioso recurso para mantenerse a flote, mas no son suficientes para cambiar la situación de base. Lo que se espera es que la presidenta, como mujer, le pondrá especial atención a todo el sistema de cuidados y servicios públicos que puedan cambiar las condiciones de vida de las mujeres.
¿Qué sería mejor?

La desigualdad derivada de las imposiciones sociales y las carencias materiales afectan diferencialmente a las mujeres: hay más mujeres que hombres que ven el futuro con miedo, peligro y tristeza. Los hombres, en cambio, tienden a ver el futuro más desde lo neutral o incluso el optimismo, reflejo de su realidad en un sistema patriarcal.
El peligro, la tristeza y sobre todo el miedo son paralizantes que llevan a ver el futuro desde la incertidumbre. Cuando las necesidades básicas para ellas y su familia no están aseguradas, el futuro y lo sistémico se relegan a un segundo plano. El trabajo por proteger a las mujeres y darles una vida digna dentro una sociedad equitativa empieza por construir un México sin miedo.
“Desde hace tres años creo que mis sueños se han centrado en una sola cosa, que es encontrar. De ahí en fuera, creo que ya todo para mí es trivial […], como que ya no vuelo, sino como que vas viviendo, como dicen en los alcohólicos, un día a la vez, un día a la vez, un día a la vez”.
—Madre buscadora
Viendo hacia adelante, en una escala de 1 a 7, en donde 1 significa “con esperanza” y 7 significa “con miedo”, ¿cómo ve usted su futuro?

Viendo hacia adelante, en una escala de 1 a 7, en donde 1 significa “con tranquilidad” y 7 significa “con peligro”, ¿cómo ve usted su futuro?

Viendo hacia adelante, en una escala de 1 a 7, en donde 1 significa “con alegría” y 7 significa “con tristeza”, ¿cómo ve usted su futuro?

Lo sistémico
Entre la esperanza que significa tener a Claudia Sheinbaum como la primera mujer presidenta y el miedo que genera la realidad que viven, está la brecha de lo sistémico. Las estructuras de poder políticas, clasistas y machistas representan la gran barrera que impide que una victoria política —tener a una mujer en el máximo cargo de la nación— se traduzca en cambios concretos para las mujeres de todo el país.
“Esperamos que este gobierno sea el mejor […], pero también no nos vamos a cegar a la realidad que tenemos en día a día. Ella a lo mejor trae las mejores intenciones, pero lastimosamente hay hambre de poder, hay hambre de dinero, hay hambre de muchas cosas y esos siempre van a ser obstáculos para que se puedan lograr los objetivos realmente que se quieren”.
—Ama de casa
Existe un mayor distanciamiento de las mujeres de los sistemas. Importa más la realidad que viven en el día a día, hasta ahora marcada por desigualdad y carencias, que la especulación de un futuro desde sistemas abstractos y lejanos como la democracia, la ideología o la identificación partidista —sistemas que, precisamente, les han fallado una y otra vez.
Esto se refleja en la satisfacción con la democracia, con la cual, si bien hay los mismos niveles de insatisfacción, más hombres que mujeres declaran estar muy satisfechos.
En general, ¿usted diría que está muy satisfecha(o) o insatisfecha(o) con la forma en que la democracia funciona en México?

El distanciamiento de los sistemas se extiende a toda la relación de las mujeres con la política. Esto se entiende desde la marginación que han sufrido como parte de la discriminación y construcción de roles de género.
El viejo paradigma pone a las mujeres en otro espacio, el mismo que las obliga a asumir las tareas del cuidado y el hogar. Esto las aleja de los asuntos públicos.
“Justo decían como esta parte de pues Claudia es mujer, va a ver por las mujeres y demás, pero yo creo que no va a ser así, porque pues desde su campaña hubiera tenido una iniciativa enfocada justamente a estas mujeres que trabajan y pues nunca se escuchó […], ni siquiera fue tanto como el que le dieran la voz y el voto a la mujer. Entonces pues sí, siento que es más una mentira que realmente la aceptación de la mujer hoy en día en la vida política”.
—Autoempleada
“Así es nuestra cultura política, que si estás dentro de la política robes lo más que puedas. Todos tienen buenas intenciones, pero nadie las cumple. Si nos ponemos a analizar las campañas de todos los que han pasado por la presidencia, yo le digo a mis hijos, al que pongan va a ser lo mismo”.
—Madre buscadora
El silenciamiento normalizado de las mujeres se traduce en un distanciamiento de los sistemas. Son más las mujeres que no se identifican con ningún partido (y más los hombres que se identifican con Morena).
“Cuando se hizo la votación para presidenta ahora, me decía mi esposo, ‘vamos a votar por la señora esta que está ahorita’ y le decía yo, ‘pues no, aunque cualquiera que dijeran los abuelitos, pues cualquiera que esté en el poder es lo mismo, sea quien sea que llegue ahí’, y al final de cuentas no fui”.
—Artesana indígena
Por lo general, ¿con qué partido se identifica usted más?

Son más las mujeres que no declaran ninguna posición ideológica (y más los hombres que se consideran muy de izquierda o muy de derecha).
En política, ¿cómo se considera usted: ¿de izquierda, de derecha o de centro?

Son más las mujeres que declaran no estar nada interesadas en la política (y más los hombres que dicen estar muy interesados en ella).
¿Qué tanto interés tiene en la política?

Hasta hoy las mujeres en México, la mitad de la población, no han tenido una vinculación fuerte con los sistemas y lo público. Las mujeres muestran estar más esperanzadas y convencidas por Claudia Sheinbaum como presidenta que en Morena como proyecto político; le creen a ella y al potencial de lo que ella representa.
La evaluación que ellas hacen del anterior presidente y del proyecto político de Morena es un dictamen que se encapsuló simbólicamente cuando AMLO rechazó ser “feminista” en favor de ser “humanista”: un abierto rechazo a la narrativa de equidad de género.
Mientras que los hombres se sienten más apoyados y respetados por Morena y sus políticos, el mayor grupo de mujeres se encuentra en un punto medio entre eso y haber sido abandonadas o menospreciadas.
En esa escala de 1 a 7, en donde 1 significa que siente que a usted lo han apoyado y 7 que siente que a usted lo han abandonado, ¿qué siente respecto a Morena y sus políticos?

En esa escala de 1 a 7, en donde 1 significa que siente que a usted lo han respetado y 7 que siente que a usted lo han ninguneado o menospreciado, ¿qué siente respecto a Morena y sus políticos?

Esta diferencia también se traslada a la posición frente a Andrés Manuel López Obrador. Si bien hay una mayoría general pro-AMLO, hay más mujeres que se consideran anti-AMLO y más hombres que se declaran pro-AMLO.
Pensando en el expresidente López Obrador, en general, ¿usted se considera más pro-AMLO o anti-AMLO?

La llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia de México trae consigo la esperanza de millones de mujeres de que pueda haber cambios sustanciales en sus condiciones de vida, pero las carencias a las que se enfrentan, las fallas de los gobiernos anteriores y las barreras sociales terminan por empujar la expectativa hacia la incertidumbre.
“La señora que quedó, dices, ‘qué padre, es la primera mujer presidenta de México está chido’, se oye muy nice, pero pues somos un país donde si alguien es agredido, somos las mujeres. Donde sí hay desaparecidas, son las mujeres, entonces yo no creo sinceramente que la cosa vaya a cambiar y más con el dichoso bienestar. Ojalá, pero sinceramente yo lo dudo por como lo hemos vivido en otras administraciones”.
—Enfermera sector salud
“Puede ser el inicio de un cambio positivo en la cuestión de las cosas relacionadas con mujeres o en teoría debería ser así, ¿no? Ella es mujer y tuvo en este discurso de cuando recibió la presidencia un discurso muy bonito, muy emotivo de soy la primera mujer que llega hasta aquí, somos todas y somos todas las niñas que no han podido y véanme a mí, soy el ejemplo de que siendo mujer sí se puede llegar a ser presidenta. Entonces un discurso de verdad muy, muy, muy emotivo que como mujer sí te mueve, pero que también esperas que haya una respuesta a ese discurso, ¿no?”.
—Artesana indígena
La idea de la inclusión saca chispas cuando la presidenta no muestra interés, respeto y empatía por causas de género que no se alinean con las prioridades políticas de su movimiento. Destacan en este caso la invisibilización de millones de mujeres que no votaron por ella, las madres buscadoras o las mujeres de todas las edades y regiones que se manifiestan contra los abusos sexuales y los feminicidios.
Claudia Sheinbaum tiene en sus manos mucho poder para cambiar de raíz los sistemas que refuerzan el patriarcado y que permiten la discriminación sistémica hacia las mujeres que tanto daño hace, no sólo a las mujeres, sino a la sociedad en su conjunto. Análisis cómo el presentado aquí aspiran a visibilizar los puntos de dolor que requieren atención y acción para lograrlo.
Adriana Arizpe
Directora de comunicación de LEXIA
Pablo Gutiérrez
Estratega de investigación sénior de LEXIA