Tres detalles sobre el acuerdo entre Israel y Hamás

El 19 de enero de 2025 entró en vigor el acuerdo de cese al fuego e intercambio de prisioneros por el que Hamás liberó a tres rehenes israelíes (Romi Gonen, Doron Steinbrecher y Emily Damari), e Israel hizo lo propio liberando 90 presos palestinos, en particular mujeres y niños. Desde 1949, palestinos e israelíes han celebrado unos treinta intercambios de prisioneros, siendo el de noviembre de 1983 uno de los más grandes en número, donde la OLP intercambió 4500 presos palestinos por 6 israelíes. Aunque dada su relevancia política no se puede omitir el acuerdo de 2011 donde Hamás liberó al soldado israelí Gilad Shalit a cambio de 1027 prisioneros entre los cuales se encontraba Yahya Sinwar.

Lo anterior es importante para comprender que la estrategia actual de Hamás mantiene una línea eficaz de negociación histórica. Una que, de manera particular en la crisis de 2023, invita a la opinión pública mundial a poner atención en lo que ocurre dentro de las prisiones israelíes, donde se fragua el futuro liderazgo político palestino a pesar de la tortura y violencia sistemática contra los reclusos.

El intercambio en sí mismo representó varias cosas con respecto al conflicto que es necesario puntualizar:

I. Victoria estratégica de Hamás.

La entrega de los tres rehenes israelíes se efectuó en la Plaza al-Saraya, en la Ciudad de Gaza, lo que reveló que la Cámara de Resistencia aún tiene una presencia importante en la zona a pesar de la destrucción y del supuesto control militar israelí. Durante la entrega de rehenes a la Cruz Roja Internacional, Hamás se dio tiempo para exponer camionetas blindadas y una cantidad significativa de combatientes de élite de las Brigadas al-Qassam en medio de festejos populares, mientras en Israel privaba una profunda división política al interior del gobierno de Benjamín Netanyahu. Las escenas anteriores demostraron que los dos objetivos estratégicos del Primer Ministro israelí, es decir, “destruir a Hamás y devolver a todos los rehenes sin negociar” no sólo no se han cumplido, sino que además es probable que Hamás haya reemplazado a cada soldado muerto en la guerra con nuevos reclutas, esto en palabras del propio Antony Blinken y sus estimaciones de inteligencia.

II. La importancia de los presos palestinos.

Para entender la insistencia de Hamás en la liberación de los presos palestinos se debe saber que, a lo largo de 471 días, Hamás ha luchado en la Franja de Gaza al lado de grupos como las Brigadas Al Quds, el Frente Popular para la Liberación de Palestina, el Frente Democrático por la Liberación de Palestina, Yihad Islámico y, al menos, unos diez grupos bajo el nombre “Cámara de Resistencia Palestina”. Si bien Hamás encabeza la coalición, los discursos de su vocero, Abu Obeida, indican que los esfuerzos del teatro de operaciones han sido un “sacrificio conjunto” y que la misma perspectiva colectiva es la que impulsa las negociaciones con Israel. En otras palabras, en las listas de las personas liberadas por Israel se incluye no sólo personal de Hamás, sino también del resto de agrupaciones con las que se tejen dinámicas de unidad nacional que transitan del campo de batalla a las prisiones y viceversa. En este sentido, siguiendo a Jon Elmer, a través del sitio Electronic Intifada, “de los presos a liberar en la segunda etapa, 345 pertenecen a las Brigadas Al Qassam de Hamás; 229 a las Brigadas Al Quds; 77 del Frente Popular para la Liberación de Palestina y 60 del Frente Democrático por la Liberación de Palestina”.

Lo anterior implica que Hamás puede, por un lado, lograr la liberación de personalidades para trabajar en la superación de divisiones políticas palestinas, esto ante la crisis de legitimidad que presenta la Autoridad Nacional Palestina y, por otro lado, la oportunidad que implican los compromisos adquiridos en la Declaración de Beijing sobre el Fin de la División y el Fortalecimiento de la Unidad Nacional Palestina por parte de 14 facciones distintas. La liberación de personajes como Khalida Jarrar, líderesa del Frente Popular por la Liberación de Palestina y reconocida defensora de los derechos humanos, o de Hadeel Shatara, estudiante y reconocida activista de la Universidad de Birzeit, entre muchos otros que ha mencionado la Sociedad de Prisioneros Palestinos, son evidencia de que la estrategia de Hamás persigue un objetivo lógico y alcanzable.

III. La figura de Marwan Bargouthi

Si bien se liberó a decenas de personas que trabajan en el sector médico y la sociedad civil palestina, el cese al fuego actual abrió un espacio para discutir la liberación de personajes como Marwan Bargouthi quien es visto como “el Mandela palestino”. La figura de Bargouthi se inserta en el imaginario palestino como el líder que podría unificar a la mayoría de las facciones palestinas por su papel en el movimiento al-Fatah y sus excelentes relaciones con Hamás. Sobra decir que Bargouthi es pionero en buscar la unidad nacional palestina desde la prisión cuando en el año 2006 consensuó la firma de los Documentos de Conciliación Nacional de los Prisioneros, que después serían saboteados tanto por Israel como por la Autoridad Nacional Palestina. Hoy, cuando las encuestas lo ponen como el líder más popular de Palestina, salir de la prisión podría ser una buena señal para medir el éxito o no de este acuerdo entre Israel y Hamás.

Estos tres puntos no agotan otros ángulos, como la dimensión regional o internacional, pero ayudan a explicar el júbilo de millones de palestinos al saber que, al menos por un tiempo, las balas dejarán de amenazar su vida y la de otras personas. Tampoco se ignora la posibilidad de que Netanyahu esté calculando cómo obtener su reelección dado que el gobierno de derecha está perdiendo fuerza en Israel y que la guerra es cada vez más impopular entre los jóvenes israelíes, aunado con la fuga de capital que afecta de manera directa la economía israelí. Estos factores, y el monitoreo del cese al fuego (el cual es frágil y puede romperse en cualquier momento), deben ser las pistas a seguir en los próximos meses. Habrá que ver que lo que comenzó el 19 de enero tenga como destino la fase 3 del acuerdo y se discuta no sólo la reconstrucción de Gaza, sino también cómo debe ser su gobierno y si esto involucrará a Hamás o no dada la crisis de liderazgos que encontraremos el verdadero día después de la guerra.

Moisés Garduño García
Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y experto en temas de Oriente Medio.

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Publicado en: Internacional, Política