Tres visiones para enfrentar la crisis ambiental en México

En el contexto de las elecciones presidenciales de México en 2024, el debate sobre las políticas ambientales y la sostenibilidad ha adquirido una relevancia sin precedentes. El país enfrenta desafíos apremiantes, como el cambio climático, la escasez y contaminación de agua, la contaminación atmosférica y la pérdida de biodiversidad. Estos problemas influirán en el rumbo de México en los próximos años y tendrán un impacto directo en la calidad de vida de millones de personas y en la preservación del patrimonio natural del país. Por lo tanto, es fundamental analizar y comparar las plataformas que las candidatas y el candidato presidenciales han publicado en la materia.

Ilustración: Víctor Solís

2024: la crisis ambiental en México

México enfrenta una serie de desafíos ambientales que amenazan la viabilidad del país y el bienestar de su población. La deforestación es uno de los problemas más acuciantes, con una pérdida anual de alrededor de 155 000 hectáreas de bosques debido a la tala ilegal, el cambio de uso de suelo, y los incendios forestales, superficie que es ligeramente mayor a la extensión total de la Ciudad de México.

Otro problema crítico es la escasez y contaminación del agua. La sobreexplotación de los recursos hídricos, la contaminación por aguas residuales no tratadas y la falta de infraestructura adecuada han provocado una situación de estrés hídrico en varias regiones del país. Esta problemática afecta de manera significativa las actividades cotidianas en Monterrey y la Ciudad de México, las dos principales zonas urbanas, pero también se extiende a otras ciudades y comunidades rurales.

La contaminación del aire también es un problema importante en las grandes áreas metropolitanas y en ciudades industriales como Mexicali, Celaya y Cadereyta, debido principalmente al tráfico vehicular, las emisiones industriales y la quema de combustibles fósiles. La exposición a la contaminación del aire tiene graves impactos en la salud pública, como una mayor incidencia de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

Además, aunque México es uno de los países con mayor biodiversidad en el mundo, su riqueza natural se encuentra en riesgo. Muchas especies están amenazadas por la destrucción de hábitats y el tráfico ilegal de especies y recursos naturales. La pérdida de biodiversidad no sólo tiene un valor intrínseco, sino que también afecta el equilibrio de los ecosistemas y servicios ambientales cruciales, como la polinización, el control de plagas y la regulación del clima.

El cambio climático es otro desafío de gran envergadura. México es altamente vulnerable a los impactos del calentamiento global, como sequías, inundaciones y huracanes más intensos. Algunos ejemplos concretos son el impacto devastador del Huracán Otis en Acapulco y la sequía que afecta a más del 70 % del territorio nacional desde 2021.

Es claro que los problemas ambientales son urgentes, y que no se ha hecho lo suficiente para tratarlos. Teniendo en cuenta la perspectiva a futuro con la próxima administración federal, a continuación, reviso qué han propuesto las candidatas y el candidato presidencial para tratar con estos problemas.

El programa ambiental de Claudia Sheinbaum

El proyecto de nación de Claudia Sheinbaum en materia ambiental se centra en la soberanía energética y la transición hacia un desarrollo sostenible. Sus propuestas buscan recuperar y mantener la rectoría del Estado sobre el petróleo y la electricidad, mientras se movilizan recursos públicos en favor de las energías renovables. La estrategia central consiste en maximizar la penetración de energías limpias, aprovechar el potencial de mejorar la eficiencia energética, y erradicar la pobreza energética.

Un aspecto destacado de su propuesta es el “paquete social de la energía”, que incluye el acceso a la electricidad como derecho humano, la equidad de género en la transición energética, y el apoyo a pequeñas unidades agrícolas. De esta manera, busca garantizar que los beneficios de la transición lleguen a los sectores vulnerables y marginados de la población.

Además, Sheinbaum propone el reemplazo de combustibles fósiles por energías renovables, el impulso a la eficiencia y racionalidad energéticas, la generación distribuida, y el transporte limpio y de baja huella de carbono. Estas medidas apuntan a descarbonizar la economía y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, en línea con los compromisos internacionales de México en materia de cambio climático.

En cuanto a los problemas con el agua y el aire, el proyecto de Sheinbaum aborda la protección de cuerpos de agua, la limpieza de ríos, el fortalecimiento de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la revisión de concesiones. Se plantea el derecho humano al agua y el incremento de la capacidad de tratamiento, lo que busca garantizar el acceso equitativo y sostenible a este recurso vital. Además, se propone atender la contaminación atmosférica en zonas metropolitanas, construir plantas de reciclaje y promover la economía circular.

La visión de Xóchitl Gálvez

El programa de gobierno de Xóchitl Gálvez se enfoca en tres emergencias ambientales: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la crisis hídrica. En materia de cambio climático, propone fortalecer capacidades institucionales, lograr los Objetivos del Desarrollo Sostenible,1 adoptar la meta de neutralidad de carbono al 2050, modernizar el transporte público y renovar la flota vehicular con opciones eléctricas.

La propuesta en materia de transición energética busca acelerar la transición hacia energías renovables, administrar profesionalmente la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (Pemex), promover una mayor participación privada en el sistema energético, y democratizar el acceso a la electricidad mediante la promoción de techos solares en viviendas. Gálvez plantea un equilibrio entre Estado y sector privado en la transición energética y una mayor descentralización y participación de los estados en la política energética, que llama federalismo energético.

Para abordar la pérdida de biodiversidad, el programa de Xóchitl Gálvez plantea políticas enfocadas a la restauración de ecosistemas degradados, el aprovechamiento forestal sustentable y el aumento de áreas naturales protegidas. En materia de agua, Xóchitl propone garantizar el derecho humano al agua y su saneamiento, buscar la seguridad hídrica, restaurar y descontaminar cuencas y subcuencas, reestructurar el sector, fortalecer instituciones y políticas públicas, y fomentar la participación de la sociedad y la transparencia. Resulta particularmente interesante la propuesta de asegurar una inversión en infraestructura superior al 2 % del PIB, frente a los problemas de escasez y contaminación del agua que enfrenta gran parte del territorio nacional.

La propuesta de Máynez

El programa de Jorge Álvarez Máynez se enfoca en la protección del medioambiente y la biodiversidad, así como en la transición hacia las energías limpias. Propone un enfoque interseccional de la lucha climática, considerando las estructuras socioeconómicas y el diseño de políticas ambientales con perspectiva de género. Destaca su énfasis en la participación ciudadana y la consulta a comunidades indígenas y locales en la toma de decisiones relacionadas con el medio ambiente.

En cuanto a la transición energética, propone una planificación cuidadosa que considere la importancia histórica y financiera de la producción de petróleo en México, pero que evite su explotación irresponsable. Busca impulsar una transición energética justa y socialmente equitativa, con participación ciudadana y formas descentralizadas de generación de energía viables para el entorno natural y social.

Convergencias y divergencias

Al analizar las propuestas de Claudia Sheinbaum, Xóchitl Gálvez y Jorge Álvarez Máynez, se pueden identificar varias convergencias, diferencias y énfasis. En primer lugar, reconocen la necesidad de tomar acciones urgentes para enfrentar el cambio climático y promover un desarrollo sostenible. También proponen impulsar la transición hacia energías renovables y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles, lo que refleja un consenso sobre la importancia de descarbonizar la economía y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Además, coinciden en la necesidad de fortalecer las instituciones y la política pública en materia ambiental y de recursos hídricos. Otra convergencia importante es la búsqueda de una mayor participación ciudadana y la consulta a las comunidades en la toma de decisiones ambientales, lo que refleja una visión de la gestión ambiental basada en la inclusión y la democracia participativa.

Otro aspecto en el que coinciden las propuestas de Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez es la importancia de la transición energética para aprovechar las oportunidades del nearshoring y la relocalización de empresas en el contexto del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC). La propuesta de Sheinbaum menciona explícitamente que “el proceso internacional de relocalización de empresas y la participación de México en el T-MEC, elevará la demanda de energía limpia”. Por su parte, Gálvez enfatiza la necesidad de acelerar la transición energética para “aprovechar los beneficios de la relocalización”. Ambas candidatas también reconocen que la transición hacia energías limpias es clave para mejorar la competitividad de México y atraer inversiones en el marco del T-MEC.

Sin embargo, también existen diferencias significativas entre las propuestas. En primer lugar, tienen énfasis distintos. Sheinbaum destaca el “paquete social de la energía” y el acceso a la electricidad como derecho humano, mientras que Gálvez enfatiza los compromisos internacionales en materia ambiental y Máynez resalta la interseccionalidad de la lucha climática y la perspectiva de género en las políticas ambientales.

También tienen visiones distintas sobre el papel del Estado y los actores sociales en la transición energética. Por ejemplo, mientras que la propuesta de Claudia Sheinbaum hace hincapié en la soberanía energética y la recuperación de la rectoría del Estado del sector energético, centrada en CFE en el sector eléctrico, Xóchitl Gálvez plantea un enfoque que da un mayor protagonismo a la inversión privada, los individuos y las comunidades. Reconoce el papel de la CFE en la transmisión y distribución de electricidad, pero propone restablecer el mercado eléctrico mayorista y las subastas eléctricas para impulsar la inversión privada.

Otra diferencia notable es el nivel de centralización. La propuesta de Sheinbaum se orienta hacia un modelo más centralizado. Plantea reestructurar organismos descentralizados como el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, y la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía en unidades administrativas de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Secretaría de Energía. En contraste, la propuesta de Gálvez se inclina hacia un modelo más descentralizado, proponiendo fortalecer las capacidades de los organismos reguladores y descentralizados en materia ambiental y energética, y promover el federalismo energético.

En conclusión, las propuestas ambientales de Claudia Sheinbaum, Xóchitl Gálvez y Jorge Álvarez Máynez revelan visiones y estrategias diversas para enfrentar los complejos desafíos ambientales de México. Mientras que comparten la urgencia de la transición energética y la necesidad de fortalecer la política ambiental, difieren en el papel asignado al Estado y la inversión privada, así como en el grado de centralización o federalismo en la gestión ambiental. Más allá de las diferencias, es crucial que el próximo gobierno adopte una política ambiental integral, ambiciosa y basada en evidencia científica, que permita a México avanzar hacia un desarrollo verdaderamente sostenible. La magnitud de los retos exige un compromiso inquebrantable, una participación ciudadana vigorosa y una colaboración estrecha entre todos los sectores de la sociedad. La elección de 2024 representa una oportunidad histórica para colocar la agenda ambiental en el centro de las prioridades nacionales y construir un futuro más resiliente, próspero, inclusivo y sostenible.

 

Nain Martínez
Profesor-investigador en el Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México.

 

Referencias


1 Lista de 17 objetivos que fueron adoptados por la Asamblea General de la ONU en 2017, que incluye metas de eliminación de la pobreza y promoción del crecimiento sostenible. Los gobiernos se comprometieron a movilizar los recursos necesarios para alcanzarlas en 15 años, por lo que también son llamados Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

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Publicado en: Ciencia, Política