Hace algunos años, Serhiy Zhadan, poeta y escritor ucraniano, y residente de Járkov —la ciudad que las tropas rusas han bombardeado constantemente los últimos días—, escribió un poema titulado “Vivir significa morir”:
Después de la muerte mientras te haces a un lado,
verás la costura en el aire a través de la cual
los técnicos secretos proyectarán
una película de los grandes cielos
en tu cuerpo,
para que las almas de las sombras muertas
y esmeraldas de escarabajos
vuelen hacia su luz…1
Por su parte, la escritora ucraniana Oksana Zabuzhko —autora de novela Trabajo de campo en el sexo ucraniano, publicada en 1996— analizó la problemática de relaciones de género, el feminismo y la libertad en la forma de un diario personal en el contexto postsoviético.2
En palabras de Putin, Zhadan y Zabuzhko no deberían existir; Ucrania, dijo el dictador hace algunos días, “es una invención de Lenin”. Para Putin Ucrania es la misma cosa que Polonia para Stalin. Sin cultura, sin lengua propia, sin tradición, sólo forma parte de la Gran Rusia o la ex Unión Soviética.
Muchos políticos, observadores externos y gente común estuvieron de acuerdo con Putin. La política de apaciguamiento de varios países recordaba a la de Chamberlain. Siguieron la Ostpolitik, cuya arquitectura alemana se construyó durante los gobiernos de Willy Brandt, Gerhard Schröder, Angela Merkel y los primeros días de Olaf Scholz. El 27 de febrero, sin embargo, el nuevo canciller le puso fin con su discurso en el Bundestag, rompió con Merkel y decidió enviar armas antitanque y misiles tierra-aire a la resistencia ucraniana. La opinión pública cambió por completo: por un lado se encuentra Rusia, un Estado mafioso; por el otro, Ucrania, un país democrático con memoria colectiva, encabezado por Zelensky, el presidente que le dijo a los americanos: “Necesito municiones, no un aventón”.

Durante dos semanas a partir del 24 de febrero, la guerra pasó por varias etapas y la postura de Rusia se transformó. Al principio, emulando el mito del Ejército Rojo, los rusos anunciaron que liberarían a un país del fascismo. Después vino la invasión total. La tercera etapa se caracterizó por la destrucción masiva, y la cuarta por la matanza de la gente común —como la destrucción de un hospital de maternidad en el puerto de Mariupol, el 9 de marzo.
La guerra está llena de absurdos: Rusia lucha contra el nazismo, pero bombardea el monumento de Babi Yar dedicado a las víctimas del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. El hecho histórico se saca de contexto y no se sabe en qué espacio funciona. En cierto sentido esta guerra es anacrónica. Las armas de los soldados rusos recuerdan los tiempos de la Guerra Fría; en Rusia no hay comunicación, y la que existe manipula lo que realmente está pasando. La idea de Putin era decapitar Kiev durante las primeras 48 horas y establecer un “gobierno títere”, la misma táctica que empleó Stalin después de la Segunda Guerra Mundial en Bulgaria, Rumania, Checoslovaquia, Polonia, Hungría y la República Democrática Alemana. Putin también pensó que lo que está en marcha sería una repetición de 2014, cuando invadió Crimea y la anexión fue aceptada por la opinión internacional.
Vivir significa morir. Ahora sólo queda prepararse para salir corriendo: una olla, una cuchara, algunas cosas sin sentido, partes de ropa —sin saber qué hacer con ellas. Hannah Arendt escribió que “la función política de narrador —historiador o novelista— es enseñar la aceptación de las cosas como son”.3 La aceptación es lo verdadero según Arendt. La verdad de Zhadan y Zabuzhko volará hacia la luz, y el girasol —símbolo de Ucrania— brotará. La metáfora será la resistencia.
Łukasz Czarnecki
Profesor de la Universidad Pedagógica de Cracovia
1 Zhadan, S.; Tkacz, V.; Holman, B. What We Live For, What We Die for: Selected Poems, Yale University Press, p. 96, 2019. Recientemente publicó el tónico de poesía Antena. El 5 de marzo de 2022, la Academia de Ciencias de Polonia lo nominó para el Premio Nobel de Literatura.
2 Zabuzhko, O. Field Work in Ukrainian Sex, Amazon Crossing, 2001. La primera versión en inglés.
3 Arendt, H. Between Past and Future, Penguin Books, p. 258, 2006.