diciembre 14, 2011

¿Quién lo hace mejor, el Teletón o el Estado?

El Teletón es un evento televisivo en el cual, durante varias horas, se realizan diversas presentaciones artísticas y reportajes con el fin de recaudar fondos para la caridad. Inspirado en el proyecto de Jerry Lewis (MDA Labor Day Telethon, 1952), varios países en distintos continentes han imitado este proyecto para recaudar fondos para personas con alguna discapacidad. En América Latina, la primera versión fue en Chile (1978), siendo Don Francisco (Mario Kreutzberger) quien encabezó esta iniciativa. Actualmente, el mismo presentador es quien lidera la Organización Internacional de Teletones, que agrupa a varios países de Iberoamérica y el Caribe.

En México, el primer Teletón se realizó en 1997, y desde entonces se han recaudado en total 4,635,617,823 millones de pesos. Sin duda, el dinero y el proyecto Teletón tienen consecuencias positivas para muchas personas, en especial para las personas que padecen de alguna discapacidad y sus familias. Éstas pueden ser de manera directa (p.e. con la construcción de centros de rehabilitación en la cual pueden tratarse algunos de sus padecimientos) o de manera indirecta (p.e. gracias a la difusión masiva sobre los problemas que enfrentan muchas personas con discapacidad, generando mayor conocimiento y sensibilidad social sobre el tema). Además, es posible argumentar que en México este tipo de iniciativas son positivas, ya que pueden replicarse y ampliar la cultura filantrópica para otro tipo de proyectos. Otro aspecto positivo de iniciativas como el Teletón radica en los incentivos que otorgan al sector privado y a los mexicanos como individuos para donar y así deducir impuestos. De esta manera, la iniciativa privada, la filantropía y el gobierno pueden coexistir y complementarse, generando situaciones “gana-gana”.

A pesar de los aspectos positivos del Teletón, también es posible mencionar algunas críticas y, en particular, esclarecer la conexión de éstas con algunas fallas del Estado mexicano. Teletón no es una organización exenta de fallas importantes que deben ser llevadas al debate público para que las personas que pretendan realizar donaciones –y la opinión pública en general– cuenten con información completa sobre cuáles son sus verdaderos beneficios y alcances, así como sus defectos y áreas de oportunidad. Y, de la misma manera, se dirijan también los reflectores hacia la política social del Estado en materia de discapacidad, la cual –como argumentaremos- resulta insuficiente.

¿Son las donaciones más efectivas que los impuestos?

En México existe un impuesto directo para los asalariados (ISR) que puede llegar hasta el 30% sobre su sueldo. Los impuestos, en las democracias liberales redistributivas (directos e indirectos), sirven para financiar, entre otras cosas, servicios públicos, incluidos los servicios de salud y, en particular, servicios para las personas con discapacidad[1].

El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de nuestro país atiende a las Personas con discapacidad a través del programa “Prevención, Rehabilitación e Inclusión Social de las Personas con Discapacidad y sus Familias”. En el año 2011, fueron destinados a este programa más de 13 millones y medio de pesos, y en lo que va del sexenio se ha destinado un presupuesto total de casi 256 millones de pesos.

Por su parte, el Teletón en 2011 recibió donaciones equivalentes a más de 470 millones de pesos y, de 2007 a la fecha, ha recibido casi 2,250 millones de pesos. Esto quiere decir que el Teletón reunió casi 35 veces más recursos económicos para las personas con discapacidad que lo que destinó el Congreso de la Unión al programa mencionado durante este año, y casi 9 veces más durante el periodo 2007-2011.

En consecuencia, es posible aseverar que el Teletón cuenta con recursos que en ocasiones superan a los del Estado para las personas con discapacidad, a pesar de que el último cuenta con una base de impuestos destinados para ese propósito.

Uso suficiente y eficiente de los recursos.

El pasado 3 de diciembre (mismo día del evento del Teletón), el Presidente Felipe Calderón anunció que el Gobierno Federal construirá en 2012 un centro de rehabilitación adicional en el Hospital General de México y una unidad oncológica en el Instituto Nacional de Pediatría. Es de reconocer la construcción de estos espacios. No obstante, el sector público puede destinar más recursos.

Así lo ha demandado también Federico Manuel Fleischmann Loredo, Premio Nacional de Derechos Humanos 2011, quien instó tanto a los legisladores, como al Presidente Felipe Calderón a mejorar la asignación presupuestal para el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de Personas con Discapacidad (CONADIS), ya que dicho organismo cuenta con un presupuesto de tan sólo 16 millones de pesos para el 2012, y éste resulta insuficiente para cumplir con las obligaciones establecidas en la nueva Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad. Si bien hay esfuerzos y trabajo por parte del Estado para asistir a las personas con discapacidad, pareciera que éstos son insuficientes frente a las necesidades de esta población en el país.

Por otra parte, a pesar de los esfuerzos, el Teletón tampoco cubre las necesidades para las personas con discapacidades. En México somos más de 112 millones de personas; de éstas, 4 millones 527 mil 748 personas tienen alguna discapacidad, es decir, el 4.03 por ciento de la población total [2]. En el año 2010, en el Teletón se atendieron solamente a 26,401 niños, lo cual equivale al 0.58 por ciento de la población con alguna discapacidad; mientras que el Estado atendió, en el mismo año, a casi 10 veces más personas con menores recursos.

Aunque el Teletón reúne cantidades tan grandes de recursos para destinarlos a la atención de niñas y niños con discapacidad, las cifras anteriores nos muestran que se atiende a una escasa proporción de la población con este problema; más aún si se toma en cuenta que las personas que sufren de discapacidad no son solamente niñas y niños, sino que en México hay también un gran número de adolescentes y adultos que forman parte de este sector. En contraparte, el DIF atiende a niñas, niños, adolescentes, adultos y adultos mayores.

La diferencia principal entre los servicios prestados por el Teletón y el DIF, reside en que el primero da una mayor prioridad al desarrollo integral de los niños que atiende, es decir, que se concentra gran parte de sus esfuerzos en dar atención psicológica y espiritual tanto a los pacientes como a las familias; por su parte, el segundo, además de la atención a los pacientes, lleva a cabo otro tipo de proyectos para tener un mayor impacto social [3]. Sin embargo, es difícil saber en qué destina el Teletón sus recursos, ya que, a pesar de que su página web cuenta con un apartado de transparencia, éste es bastante general y no lleva a cabo un desglose detallado que informe cómo y en qué se está utilizando el dinero con el que cuenta la Fundación. Es decir, solamente se hacen públicos los grandes números de gasto pero no es posible saber si se están gastando en sillas de ruedas, camas o en aparatos y equipo, ni en qué cantidades.

En definitiva, no es labor del Teletón atender a todas las personas con discapacidad del país, su labor puede estar tan acotada como los objetivos de la fundación estén planteados. Simplemente, después de haber hecho algunas breves comparaciones de los recursos destinados al mismo problema por el Estado y por una organización privada de beneficencia, nos quedamos con dos cuestionamientos: ¿está el Estado destinando lo suficiente para esta causa, siendo una que afecta a un 4.03 por ciento de la población del país? Y ¿está el Teletón utilizando los fondos que recibe de manera eficiente? Consideramos que es pertinente analizar más a fondo estas preguntas, así como seguir reconociendo aciertos y también las críticas tanto al Teletón, como a las políticas públicas en México con el fin de mejorar y exigir mayores beneficios para la salud de las personas con discapacidades.

José A. Alfaro. Socio de DC Estrategia y Regina Pieck. Abogada del ITAM.


[1] Cfr. Esping Andersen “Options for Social Policy in Latin America: Neoliberal vs. Social Democratic Models” in Esping-Anderson, ed. Welfare States in Transition. London: Sagel, 1996.
[2]  Datos obtenidos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2010, INEGI.
[3] Según la información proporcionada en la página del Teletón, los recursos se destinan a las siguientes áreas: terapia física, terapia de lenguaje, terapia ocupacional, psicología clínica, atención familiar, integración social, proyectos especiales y terapias físicas (Fuente: http://www.teleton.org.mx/sistema-crit/como-funciona-el-sistema-crit/modelo-medico/areas-del-crit/). Por su parte, según las Reglas de Operación del Programa de Atención a Personas con Discapacidad 2011, publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 31de diciembre de 2010 (http://dif.sip.gob.mx/wp-content/uploads/2011/01/MOD_ROP_DISCAPACIDAD_2011-DOF_311210.pdf), los recursos asignados al Programa de Atención a Personas con Discapacidad son destinados para capacitación, equipo para asistencia y rehabilitación, apoyos para personas con discapacidad en estado de emergencia (albergue, cuidados y alimentación), promoción de la salud de mujeres con discapacidad, medidas para apoyar el desarrollo integral de las familias, apoyo a organizaciones de la sociedad civil, estudios y proyectos sobre la discapacidad, deporte para personas con discapacidad y acciones de equipamiento, infraestructura y profesionalización para la atención de la discapacidad.

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17 comentarios a “¿Quién lo hace mejor, el Teletón o el Estado?”


  1. Ale

    Aqui como se menciona, tanto el Teleton como el Estado tienen cosas positivas y negativas. Claro esta que en Mexico aun hay mucho por hacer en cuanto a la salud, ya que no solamente se tiene que atender a personas discapacitadas sino también a personas de todas las edades que padezcan alguna enfermedad. Es evidente que el dar un buen servicio de salud para los mexicanos a bajo costo es algo muy difícil tomando en cuenta el total de la población. En mi opinión el Teleton, aunque también tiene lo suyo, si ayuda a niños, talvez no son muchos pero si todos ponemos nuestro granito de arena, como en este caso el Teleton, poco a poco va a ir cambiando la situación en Mexico y mas importante la vida de un niño o niña que también tiene el derecho de estar bien. Por el otro lado el estado debe de poner muchísima mas atención a lo que se dedica a salud ya que aun tenemos mucho que hacer por tantas y tantas personas enfermas en nuestro país.


  2. Humberto Meza

    Excelente nota, abre la discusión y la reflexión sobre éste y otros temas. Derivando la mirada hacia otros asuntos igualmente vinculados a la filantropía, he observado, por ejemplo, la marcada inclinación de los gobiernos panistas por destinar recursos públicos para apoyar a instituciones privadas de asistencia social, casi todas con abierta filiación católica. No lo considero adecuado, aún cuando se apeguen a la legislación vigente. No hay controles efectivos ni transparencia en el destino de esos recursos. Otro ángulo de la simulación del carácter laico del Estado.
    Los felicito por esta nota.


  3. Federico Zertuche

    Es un falso dilema el planteado y la pregunta es necia. Las acciones que al respecto llevan a cabo la iniciativa privada o los gobiernos son perfectamente complementarias y no se excluyen mutuamente.


  4. Claudia Guerrero (@clausgr)

    vaya…me gusta la idea de que en este país, los servicios de atención a PcD (personas con discapacidad) se midan de manera clara

    ¿es lo mismo ser un familiar de un derechohabiente del IMSS que ser un niño atendido en un CRIT?

    lo que yo conozco es que Jesús, un vecino mío, con 12 años de edad e hidrocefalia de nacimiento, pasó 9 años entre atención del IMSS por parte de su papá, que tiene al IMSS como prestación laboral y atención privada por parte de los familiares que pagaban lo que se podía, desde pañales, hasta terapeutas a domicilio

    los últimos 3 años, a pasado a ser parte del CRIT Neza, ahi paga estudios y consultas, a precios muy reducidos y tiene acceso a unas instalaciones en las que con sillas de ruedas diseñadas a su padecimiento y a su talla, se desplaza por ciertos lugares del centro

    de ser un bebe con ciertas necesidades, es ahora un niño con otros requerimientos

    Jesús no habla, no camina, no controla esfínteres, solo sonrie cuando escucha la palabra Teletón… el vocablo IMSS no le provoca ninguna reacción


    • Regina/Jose

      Estimada Claudia Guerrero,

      Muy interesante el testimonio, gracias por compartirlo.
      Saludos cordiales.


  5. Juan Robles

    Su análisis es deficiente, ya que los 4.5 millones de personas con alguna limitante física que la vuelve minusválida, no se atiende con un presupuesto federal de 16 millones, ya que es obvio pra cualquiera que los problemas de vista, de motricidad, disfuncionales cerebrales, entre otros, son atendidos por el IMSS, ISSSTE, SSA principalmente. ¿Cuál es el número de pacientes atendidos por tipo de discapacidad?, ¿cuál es su costos?, ¿qué tan eficiente es la atención de discapacitados en las instituciones públicas? eso serían preguntas elementales para cualquier analista principiante.
    Este artículo parece pagado por Televisa, queriendo parar las numerosas críticas sobre el lucro empresarial con las necesidades de los discapacitados.
    .


    • Regina/Jose

      Estimado Juan Robles,

      Agradecemos sus preguntas puntuales y concretas. Coincidimos con usted en que el análisis puede ser más robusto sobre las categorías de personas con discapacidad y el dinero que destina el Estado a éstos. No dude en indicarnos dónde podemos encontrar artículos, estudios y/o información al respecto.

      No está de más aclarar que Televisa no nos pagó para escribir el texto. La intención es lanzar un debate sobre la interevención de Televisa y el Estado en materia de atención a personas con alguna limitación física o intelectual (para reconocer fallas y aciertos de las dos partes). Incluso críticamos que Televisa/Teletón con más dinero parecería hacer menos que el Estado…

      Buena tarde.


      • luis garcia

        Es dificil reponder a una pregunta cuando no se tiene el criterio, es una pregunta muy sensata, y un articulo, como bien dice el autor, no se trata de criticar se tratar de cuestionar y aporte los alementos veraz y fundado porque uno puede funcionar mejor y otro no o veceversa. en ningún momento se critico a nadie, los datos podrán ser erroneas, pero si alguien puede combatirlo que mejor, pero salir con una estupideces de decir es pagado por este y por aquel, no aporta nada positivo. por favor señores, sean muy sensato como leen un articulo, y de que se trata. no opinen lo que su corazón le dicta, opinen con la razón.


    • Martín

      Al contrario, despues de haber visto un fragmento del teletón, queda uno empalagado por tanta miel que se derrama ahí, éste artículo lo vuelve a uno a la realidad y no sólo cuestiona al estado sino también la forma en que se gastan los recursos del teletón.


  6. Francisco

    Totalmente de acuerdo en que hay que preguntarse sobre la eficiencia del uso de recursos. Creo que debieran hacerse ciertas precisiones. Primero, el gobierno tiene la infraestructura ya puesta para otorgar estos servicios. Hasta donde entiendo, el teleton crea nuevos centros, los cuales representan el gasto mas importante. Segundo, los autores no discuten algun criterio de eficiencia distinto al alcance. Me parece que una evaluacion objetiva debiera incluir medidas sobre la integracion de los ninios y sus familias a la sociedad productiva y no en el numero de equipos con los que se cuenta.

    En cuanto al destino de recursos para el tema de discapacidad, seguramente hay mucho por hacer. Sin embargo, creo que las necesidades en el sector salud son mas importantes como para concentrarse en un solo sector de la poblacion.


  7. Alicia Diaz de la Garza

    Felicidades por el artículo. Qué opinan de fortalecer la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad a través de Programas obligarorios en las dependencias y entidades del sector público?. La participación de verdad activa para intregar comités (actualmente existen pero sin programas viables) que respondan a una verdadera necesidad social de este sector? creen que podría funcionar y así alinear a esto a las fundaciones de la sociedad civil?. Como siempre, es cuestión de voluntad, orgaización y participación por parte de todos. Es reflexión.
    Saludos, felicidades!


  8. Andres Jimenez

    Gran artículo, aunque le falta mencionar una diferencia enorme que hay entre el servicio prestado por el gobierno y el servicio prestado por el sistema CRIT y es la calidad en los servicios. Creo que además de sólo comparar cifras vale la pena visitar un Centro de rehabilitación Teletón y una clínica del DIF y darnos cuenta que la atención personalizada y la tecnología con la que se cuenta en los centros Teletón, aunado al hecho de que se da una atención integral incluyendo estudios de diagnóstico justifica los contrastes en el número de pacientes atendidos.


    • Regina/José

      Gracias Andres por el comentario. En relación a éste, nos daría mucho gusto si pudiera compartir por este espacio una comparación cualitativa sobre el servicio prestado por el sistema CRIT y las clínicas del DIF. La información sin duda serviría para complementar nuestro artículo.

      Saludos


  9. Marisol J

    Me parece muy interesante que toquen este tema, es decir: los espacios en donde actores no gubernamentales cubren servicios que deberían ser proporcionados por el Estado. Los ejemplos, en este sentido, son numerosos: desde la procuración de seguridad –baste con recordar la proliferación reciente, en nuestro país, de agencias de seguridad privada – hasta servicios de salud—siendo el ejemplo emblemático la Cruz Roja. Sin duda, se trata de una reflexión de la mayor relevancia que, incluso, se podría abordar en el marco de una discusión de filosofía política. ¿Para qué existe el Estado? ¿Qué implica que funciones (que creemos) naturalmente atribuidas a su quehacer hayan sido transferidas a privados?
    Por otro lado, considero necesario reflexionar sobre el mecanismo y la razón de ser de la deducción de impuestos. Me parece que si el Estado te exenta de pagar impuestos por la donación a causas que contribuyan al bienestar de sus ciudadanos, indirectamente está siendo partícipe. Esto es así pues deja de recibir recursos que, de cualquier manera, se esperaría destinaría al mismo fin. Por esta razón, es fundamental la transparencia en gastos que menciona el texto: para asegurarnos de que el dinero que deja de recaudar el Estado se utiliza eficientemente. De otra manera, habría que eliminar la deducción.
    Les pido establezcan cuál es la fuente que utilizaron como referencia para las cifras de asignación presupuestal de la CONADIS. Asimismo, me gustaría que explicaran qué entienden por “discapacidad”. Esto pues el concepto engloba una gran variedad de condiciones humanas que son, probablemente, atendidas por programas distintos a los que instrumenta el DIF. Entonces, habría que agregar los presupuestos de estos programas para tener un panorama más completo de la situación actual de la política pública en la materia.
    Para terminar este comentario un tanto desordenado, me gustaría saber la fuente sobre el origen de los teletones. Esto pues, según Paul K. Longmore, en una ponencia que se publicó en 2005 en la revista Modern Language Association, el primer teletón se llevó a cabo en 1949, en Estados Unidos, para recaudar fondos para el Damon Runyon Cancer Fund. En la misma ponencia se señala que Jerry Lewis participó en el teletón de la Muscular Dystrophy Association hasta 1956. Otro dato importante que se señala en esta obra es que, a pesar del boom de los teletones en Estados Unidos, para finales del siglo XX, el interés del público en ellos declinó, lo que demuestra que la experiencia no amplió “la cultura filantrópica para otro tipo de proyectos”.


    • Regina/José

      Muchas gracias Marisol por tu comentario, muy interesante. Nosotros también consideramos que el tema del Teletón permite cuestionarse temas no sólo sobre la política del Estado en tema de salud sino incluso, como tu bien los mencionas, preguntas sobre la relevancia de las funciones del Estado mexicano.

      Para contestar a tus preguntas: las cifras de la CONADIS fueron tomadas de la declaración de Fleishchmann publicadas en el periodico El Universal. “Preocupa a Fleischmann presupuesto para discapacitados”, http://www.eluniversal.com.mx/notas/815153.html,

      No hay una sola definición de discapacidad y decidimos no dar una sóla definición por ese motivo. Sin embargo, nosotros entedemos lo que dice la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad en su artículo primero: Las personas con discapacidad incluyen a aquellas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás. En ese sentido, coincidimos contigo en que puede haber otros programas o asignaciones presupuestales que tengan un efecto en las personas con discapacidad según la definición . Sin embargo, no forman parte de una política pública diseñada específicamente para ello, y por eso no lo incluimos. Sobre todo porque sus efectos son indirectos y difícilmente medibles.

      En relación a la fecha que mencionas obtuvimos la información de Wikipedia pero al verificar en el sitio de la Muscular Dystrophy Association http://www.mda.org/faqs.html, no es ni en 1952 ni en 1956 sino en 1955 cuando tuvo origen el primer Teletón.

      Nos parece muy interesante lo que mencionas sobre el declive del boom de los Teletones en Estados Unidos y la filantropia. En este artículo tambien hay un apartado sobre una reflexión breve sobre la filantropia capitalista de Teletón igual y te interesa leerlo http://pijamasurf.com/2011/12/el-teleton-de-televisa-chantaje-emocional-manipulacion-mediatica-y-deduccion-de-impuestos/

      Gracias y saludos


  10. Dante A.

    ¿Y luego? ¿Eso fue todo?

    Nota para los autores: Hay una pequeña (gran) diferencia entre 4,635,617,823 millones de pesos y 4,635,617,823 pesos.

    ¡Que oso!


    • Regina/José

      Estimado Dante A.

      Muchas gracias por la observación. Efectivamente hay una gran diferencia entre las cifras que usted menciona. En el texto ya está un tachón como parche a nuestro dedazo.

      Pues sí, eso fue todo. La idea es comenzar a generar un debate sobre éste y otros temas que giran alrededor del Teletón, el Estado y la discapacidad. Si tiene más comentarios con mucho gusto haremos lo mejor que podamos para responderlos.