El Teletón es un evento televisivo en el cual, durante varias horas, se realizan diversas presentaciones artísticas y reportajes con el fin de recaudar fondos para la caridad. Inspirado en el proyecto de Jerry Lewis (MDA Labor Day Telethon, 1952), varios países en distintos continentes han imitado este proyecto para recaudar fondos para personas con alguna discapacidad. En América Latina, la primera versión fue en Chile (1978), siendo Don Francisco (Mario Kreutzberger) quien encabezó esta iniciativa. Actualmente, el mismo presentador es quien lidera la Organización Internacional de Teletones, que agrupa a varios países de Iberoamérica y el Caribe.

En México, el primer Teletón se realizó en 1997, y desde entonces se han recaudado en total 4,635,617,823 millones de pesos. Sin duda, el dinero y el proyecto Teletón tienen consecuencias positivas para muchas personas, en especial para las personas que padecen de alguna discapacidad y sus familias. Éstas pueden ser de manera directa (p.e. con la construcción de centros de rehabilitación en la cual pueden tratarse algunos de sus padecimientos) o de manera indirecta (p.e. gracias a la difusión masiva sobre los problemas que enfrentan muchas personas con discapacidad, generando mayor conocimiento y sensibilidad social sobre el tema). Además, es posible argumentar que en México este tipo de iniciativas son positivas, ya que pueden replicarse y ampliar la cultura filantrópica para otro tipo de proyectos. Otro aspecto positivo de iniciativas como el Teletón radica en los incentivos que otorgan al sector privado y a los mexicanos como individuos para donar y así deducir impuestos. De esta manera, la iniciativa privada, la filantropía y el gobierno pueden coexistir y complementarse, generando situaciones “gana-gana”.

A pesar de los aspectos positivos del Teletón, también es posible mencionar algunas críticas y, en particular, esclarecer la conexión de éstas con algunas fallas del Estado mexicano. Teletón no es una organización exenta de fallas importantes que deben ser llevadas al debate público para que las personas que pretendan realizar donaciones –y la opinión pública en general– cuenten con información completa sobre cuáles son sus verdaderos beneficios y alcances, así como sus defectos y áreas de oportunidad. Y, de la misma manera, se dirijan también los reflectores hacia la política social del Estado en materia de discapacidad, la cual –como argumentaremos- resulta insuficiente.

¿Son las donaciones más efectivas que los impuestos?

En México existe un impuesto directo para los asalariados (ISR) que puede llegar hasta el 30% sobre su sueldo. Los impuestos, en las democracias liberales redistributivas (directos e indirectos), sirven para financiar, entre otras cosas, servicios públicos, incluidos los servicios de salud y, en particular, servicios para las personas con discapacidad[1].

El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de nuestro país atiende a las Personas con discapacidad a través del programa “Prevención, Rehabilitación e Inclusión Social de las Personas con Discapacidad y sus Familias”. En el año 2011, fueron destinados a este programa más de 13 millones y medio de pesos, y en lo que va del sexenio se ha destinado un presupuesto total de casi 256 millones de pesos.

Por su parte, el Teletón en 2011 recibió donaciones equivalentes a más de 470 millones de pesos y, de 2007 a la fecha, ha recibido casi 2,250 millones de pesos. Esto quiere decir que el Teletón reunió casi 35 veces más recursos económicos para las personas con discapacidad que lo que destinó el Congreso de la Unión al programa mencionado durante este año, y casi 9 veces más durante el periodo 2007-2011.

En consecuencia, es posible aseverar que el Teletón cuenta con recursos que en ocasiones superan a los del Estado para las personas con discapacidad, a pesar de que el último cuenta con una base de impuestos destinados para ese propósito.

Uso suficiente y eficiente de los recursos.

El pasado 3 de diciembre (mismo día del evento del Teletón), el Presidente Felipe Calderón anunció que el Gobierno Federal construirá en 2012 un centro de rehabilitación adicional en el Hospital General de México y una unidad oncológica en el Instituto Nacional de Pediatría. Es de reconocer la construcción de estos espacios. No obstante, el sector público puede destinar más recursos.

Así lo ha demandado también Federico Manuel Fleischmann Loredo, Premio Nacional de Derechos Humanos 2011, quien instó tanto a los legisladores, como al Presidente Felipe Calderón a mejorar la asignación presupuestal para el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de Personas con Discapacidad (CONADIS), ya que dicho organismo cuenta con un presupuesto de tan sólo 16 millones de pesos para el 2012, y éste resulta insuficiente para cumplir con las obligaciones establecidas en la nueva Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad. Si bien hay esfuerzos y trabajo por parte del Estado para asistir a las personas con discapacidad, pareciera que éstos son insuficientes frente a las necesidades de esta población en el país.

Por otra parte, a pesar de los esfuerzos, el Teletón tampoco cubre las necesidades para las personas con discapacidades. En México somos más de 112 millones de personas; de éstas, 4 millones 527 mil 748 personas tienen alguna discapacidad, es decir, el 4.03 por ciento de la población total [2]. En el año 2010, en el Teletón se atendieron solamente a 26,401 niños, lo cual equivale al 0.58 por ciento de la población con alguna discapacidad; mientras que el Estado atendió, en el mismo año, a casi 10 veces más personas con menores recursos.

Aunque el Teletón reúne cantidades tan grandes de recursos para destinarlos a la atención de niñas y niños con discapacidad, las cifras anteriores nos muestran que se atiende a una escasa proporción de la población con este problema; más aún si se toma en cuenta que las personas que sufren de discapacidad no son solamente niñas y niños, sino que en México hay también un gran número de adolescentes y adultos que forman parte de este sector. En contraparte, el DIF atiende a niñas, niños, adolescentes, adultos y adultos mayores.

La diferencia principal entre los servicios prestados por el Teletón y el DIF, reside en que el primero da una mayor prioridad al desarrollo integral de los niños que atiende, es decir, que se concentra gran parte de sus esfuerzos en dar atención psicológica y espiritual tanto a los pacientes como a las familias; por su parte, el segundo, además de la atención a los pacientes, lleva a cabo otro tipo de proyectos para tener un mayor impacto social [3]. Sin embargo, es difícil saber en qué destina el Teletón sus recursos, ya que, a pesar de que su página web cuenta con un apartado de transparencia, éste es bastante general y no lleva a cabo un desglose detallado que informe cómo y en qué se está utilizando el dinero con el que cuenta la Fundación. Es decir, solamente se hacen públicos los grandes números de gasto pero no es posible saber si se están gastando en sillas de ruedas, camas o en aparatos y equipo, ni en qué cantidades.

En definitiva, no es labor del Teletón atender a todas las personas con discapacidad del país, su labor puede estar tan acotada como los objetivos de la fundación estén planteados. Simplemente, después de haber hecho algunas breves comparaciones de los recursos destinados al mismo problema por el Estado y por una organización privada de beneficencia, nos quedamos con dos cuestionamientos: ¿está el Estado destinando lo suficiente para esta causa, siendo una que afecta a un 4.03 por ciento de la población del país? Y ¿está el Teletón utilizando los fondos que recibe de manera eficiente? Consideramos que es pertinente analizar más a fondo estas preguntas, así como seguir reconociendo aciertos y también las críticas tanto al Teletón, como a las políticas públicas en México con el fin de mejorar y exigir mayores beneficios para la salud de las personas con discapacidades.

José A. Alfaro. Socio de DC Estrategia y Regina Pieck. Abogada del ITAM.


[1] Cfr. Esping Andersen “Options for Social Policy in Latin America: Neoliberal vs. Social Democratic Models” in Esping-Anderson, ed. Welfare States in Transition. London: Sagel, 1996.
[2]  Datos obtenidos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2010, INEGI.
[3] Según la información proporcionada en la página del Teletón, los recursos se destinan a las siguientes áreas: terapia física, terapia de lenguaje, terapia ocupacional, psicología clínica, atención familiar, integración social, proyectos especiales y terapias físicas (Fuente: http://www.teleton.org.mx/sistema-crit/como-funciona-el-sistema-crit/modelo-medico/areas-del-crit/). Por su parte, según las Reglas de Operación del Programa de Atención a Personas con Discapacidad 2011, publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 31de diciembre de 2010 (http://dif.sip.gob.mx/wp-content/uploads/2011/01/MOD_ROP_DISCAPACIDAD_2011-DOF_311210.pdf), los recursos asignados al Programa de Atención a Personas con Discapacidad son destinados para capacitación, equipo para asistencia y rehabilitación, apoyos para personas con discapacidad en estado de emergencia (albergue, cuidados y alimentación), promoción de la salud de mujeres con discapacidad, medidas para apoyar el desarrollo integral de las familias, apoyo a organizaciones de la sociedad civil, estudios y proyectos sobre la discapacidad, deporte para personas con discapacidad y acciones de equipamiento, infraestructura y profesionalización para la atención de la discapacidad.

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