La reforma política y la equidad electoral
Carta abierta al Instituto de Estudios para la Transición Democrática

Estimados amigos del IETD:

El 13 de julio de 2025 ustedes firmaron un llamado titulado “Por una Reforma Electoral de Consenso, e Incluyente, para la Democracia”. En este comunicado se dirigen a la opinión pública y a las fuerzas políticas mexicanas para expresar su preocupación por la anunciada Reforma Electoral, misma que quizá apruebe la presente legislatura. Aún no se conocen todos los detalles de la iniciativa, pero se menciona con insistencia que desaparecerían las diputaciones plurinominales y habría cambios respecto a la manera de elegir a los senadores.

Recordemos que la figura de los diputados plurinominales fue una concesión histórica que se le arrancó al PRI para tratar de acercarse lo más posible a un sistema de representación proporcional en la Cámara de Diputados. Actualmente tenemos 300 diputados de distrito, que se eligen por mayoría simple, y 200 diputados plurinominales que se asignan de manera híbrida y sui generis.

Para poner los puntos sobre las íes : ustedes proponen que no desaparezcan los diputados plurinominales (lo que me parece correcto), pero proponen también que se aumenten a 250, con 250 distritos, lo cual no es necesario. Asignando los diputados plurinominales de la manera correcta, con 200 de ellos se puede alcanzar la representación proporcional, pero para ello hay que cambiar el método de cálculo. Una Cámara de Diputados integrada de la manera que explico a continuación no sería más cara que la que ya existe y además eliminaría sus vicios de sobrerrepresentación. El cambio es algorítmico y no entraña redistritación.

Les pido su atención para que consideren mi propuesta, que no es nueva, fue publicada en Nexos, sin que hasta el momento se haya discutido con seriedad.

Elecciones por mayoría simple

En un sistema electoral de mayoría simple, un partido o coalición que tiene 40 % de los votos se puede alzar con el triunfo, aunque la oposición obtenga 60 % de los votos. Esto sucede cuando la oposición se presenta dividida. Por ejemplo, con tres partidos que reciben 20 % cada uno de los votos.

En México tenemos 300 distritos electorales y una coalición hegemónica: la de Morena, PT y PVEM. Como las elecciones en los distritos só lo requieren mayoría simple, si la oposición se presenta dividida no resulta extraño que en algunos distritos la coalición gobernante obtenga el triunfo con solo 40 % de los votos. Esto tiene tradición en México, desde la época en que el PRI podía obtener 80 % o 90 % de los diputados con 60 % de los votos. Para corregir este problema y acercarse a la representación proporcional es que se introdujeron los diputados plurinominales, por medio de sucesivas reformas políticas que ustedes conocen mejor que nadie. La Figura 1 muestra el número de diputados de distrito ganados por el partido mayoritario en su momento (PRI, PAN o la coalición actual de Morena), de 1997 a 2024. Como se puede observar, con 30 % de los votos la coalición ganadora se hizo de poco más de la mitad de los 300 diputados en 2015. En 2018, ya Morena y aliados lograron tener 218 diputados con 45 % de los votos. Pero ya para 2024 el problema es grave: la coalición de Morena obtuvo 256 diputados de distrito ( 85 % de ellos) con 55 % de los votos.

Distritos

ganados

 

Fig. 1: Diputados de distrito ganados por el partido o coalición mayoritaria de 1997 a 2024

La nueva alquimia electoral

Qué 55 % de los votos basten para hacerse del 85 % de la Cámara de Diputados, o 30 % hayan bastado en 2015 para tener la mitad, es una distorsión del sistema democrático. Por ello, sucesivas generaciones lucharon por añadir diputados plurinominales para balancear el resultado final. Pero se cometió un error al diseñar los mecanismos de cálculo para asignar los diputados plurinominales (más que error, fue un compromiso político).

Hoy en día los 200 diputados plurinominales se asignan según el porcentaje de votos de cada partido. Si cuatro partidos tienen 25 % de los votos, respectivamente, a cada uno le tocarían 50 diputados plurinominales.

Pero hay un tope: un partido no puede tener más de 8 % de sobrerrepresentación al sumar los diputados de distrito y los plurinominales. Para la coalición de Morena en 2024 eso significaría que só lo les tocarían, como máximo, 57 diputados plurinominales. Con eso, la coalición tendría no 55 % sino 63 % de la Cámara, como máximo.

Pero no fue así, al final de todo el proceso la coalición oficialista se hizo de 364 diputados, o sea 73 % de los 500 diputados y, con ello, de la mayoría constitucional, que no ganaron en las urnas. ¿Qué pasó?

Los convenios de coalición

México es un país innovador. Es el único donde la revolución llegó a ser una institución (el movimiento congelado). Y es el único en donde un votante va a las urnas para elegir al partido A, pero su voto se transmuta en el camino en un voto para el partido B.

Eso sucede por medio del “convenio de coalición”, que firman los partidos que la integran. Como a Morena no le conviene ganar muchos distritos electorales, porque después le tocan menos diputados plurinominales, hasta llegar al 8 % de sobrerrepresentación, lo que hace es establecer que, si Morena gana en un distrito, por ejemplo, el distrito 2 de Baja California Norte, ese diputado se le asigna al PT. Los votantes van a las urnas y cruzan el logo de Morena, que así gana el distrito, pero la victoria se le asigna al PT. Así Morena triunfa en el distrito, pero pareciera que ganó el PT. Eso es útil porque Morena puede tener 8 % de sobrerrepresentación, el PT otro 8 % y el PVEM otro 8 %, con un total de 24 % de posible sobrerrepresentación.

Eso sucedió en 2018 con el Partido Encuentro Social (PES) aliado a Morena. El PES obtuvo el 2.5 % de los votos, triunfó en cero distritos, no le tocaron plurinominales (ya que recibieron menos del 3 % de los votos), pero acabaron con 56 diputados de distrito “ganados” con los votos de Morena y transferidos al PES. El PT, por su parte, terminó con 4 diputados plurinominales y 57 que le transfirió Morena, aunque no ganaron uno solo de los 300 distritos electorales.

Si el PES hubiera obtenido 0 % de los votos, el resultado hubiera sido el mismo, se hubieran quedado con los 57 diputados pactados en el convenio de coalición. Por eso escribí en Nexos en 2024:

“No hay ningún país en el mundo en el que un partido que no recibe un solo voto pueda ganar diputados transferidos por un convenio con otro partido. En México sí, esto equivale a la transferencia de votos, prohibida explícitamente por la Constitución, pero que ha sido tolerada en México todo este siglo XXI.”

Por eso, amigos del IETD, me extraña que, en su propuesta no mencionen esto que es la peor deformación del sistema electoral mexicano, que es anticonstitucional, y que permite el abuso que han llevado a la perfección los mapaches electorales de escritorio.

Cómo reparar la representación proporcional

La sobrerrepresentación electoral en México no es un fenómeno nuevo, pero ya alcanzó proporciones de escándalo. La Figura 2 muestra la sobrerrepresentación histórica que producen las elecciones de mayoría simple, en 300 distritos, y la sobrerrepresentación final, al agregar los diputados plurinominales. Como se puede ver (curva naranja) la sobrerrepresentación en los 300 distritos fue de más de 30 % en 2024, sólo amortiguada al 20 % con los plurinominales. Así, la sobrerrepresentación efectiva de la coalición de Morena alcanza actualmente 20 %, lejos del máximo teórico del 8 %.

Fig. 2: Porcentaje de sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados, con sólo diputados de distrito (curva naranja) y al agregar los diputados plurinominales (500 diputados en total)

Lo paradójico del asunto es que desde el año 2000 se podría haber tenido en México representación proporcional en la Cámara de Diputados casi perfecta, sólo cambiando la forma de asignar los diputados plurinominales. Lo único que hay que hacer es reducir 8 % de sobrerrepresentación permitida al 0 %.

Por ejemplo, la coalición Morena-PT-PVEM obtuvo 54.7 % de los votos en 2024. Ese porcentaje de un total de 500 diputados equivale a 273 diputados y como esa coalición ya tiene 256 diputados de distrito, se le asignan ya sólo 17 diputados plurinominales. El resto de los plurinominales se asignan a otros partidos de la misma manera. En la distribución final ningún partido tendría sobrerrepresentación. La coalición gobernante tendría 55 % de los diputados y la oposición 45 %, con lo que los partidos tendrían que ponerse de acuerdo para cualquier cambio a la Constitución, algo muy diferente a la situación actual en la que con 55 % de los votos se controla 75 % de la Cámara.

Reducir la sobrerrepresentación permitida al 0 % haría superfluos los convenios de coalición, automáticamente. A Morena de nada le sirve esconder a sus diputados de distrito en el PT o en el PVEM, si al final de cuentas el total de diputados es estrictamente proporcional a los votos de la coalición. Lo único que Morena estaría haciendo sería regalar diputados a aquellos dos partidos sin obtener ningún beneficio real, es decir, sin poder usufructuar 8 % de sobrerrepresentación a que el PT y el PVEM tienen derecho actualmente.

Se podría pensar que 200 diputados plurinominales quizás no alcancen para equilibrar la sobrerrepresentación que resulta después de las elecciones de distrito. No es así. Por favor miren la Fig. 1. Es claro que con 60 % de los votos una coalición podría ganar prácticamente los 300 diputados de distrito, con alta probabilidad. Pero con 200 diputados plurinominales la oposición (con 40 % de los votos) puede tener 40 % de los diputados de la Cámara.

Aplicando el mecanismo que propongo, la experiencia hasta ahora es que ni siquiera se necesitan 200 diputados plurinominales para equilibrar la representación proporcional. Utilizando los datos de las elecciones federales de 2000 a 2024 calculé con cuántos diputados plurinominales se puede ya alcanzar la representación estrictamente proporcional (Fig. 3). Como se ve, en todo el período considerado nunca se habrían requerido más de 180 diputados plurinominales para obtener representación exactamente proporcional.

Fig. 3: El mínimo de plurinominales requeridos para representación proporcional en las elecciones federales de 2000 a 2024, con 0 % de sobrerrepresentación.

Hay posibles desviaciones de lo aquí planteado, en el caso improbable de que un partido, por ejemplo, gane 300 distritos con –digamos– 20 % de los votos totales. Ese es un caso que podemos descartar por inverosímil, pero que puede ser incluso cubierto utilizando la regla de que la sobrerrepresentación no debe aumentar al agregar diputados plurinominales. Los diputados plurinominales só lo se le asignarían a partidos que con ellos pueden reducir su subrepresentación, pero nunca para aumentar la sobrerrepresentación. En general, la sobrerrepresentación así obtenida sería de 0 %, según la historia estadística de las elecciones mexicanas.

Más detalles sobre algoritmos electorales y los problemas aquí descritos se pueden encontrar en mi libro “Matemáticas Electorales sin Fórmulas”.

Un llamado al IETD

Estimados estudiosos de la transición democrática: los ciudadanos de a pie no contamos con los medios para hacer llegar nuestras propuestas a los partidos políticos. Ni siquiera publicando todo esto en Nexos ha habido quienes discutan seriamente la propuesta, a pesar de que, desde mi punto de vista, la cuestión es algorítmicamente trivial, pero sin duda un problema de poder político.

Resumo aquí lo fundamental de mi propuesta:

  • Los convenios de coalición en México son una aberración que hay que eliminar. De hecho, se convierten en superfluos, aplicando el punto 2.
  • Los diputados plurinominales se asignan a partidos políticos sólo para reducir su subrepresentación (con el objetivo de alcanzar 0 % de sobrerrepresentación).

La historia estadística de las elecciones federales mexicanas muestra que 200 diputados plurinominales bastan para balancear las elecciones de distrito.

Una lista de diputados plurinominales se hace superflua si los plurinominales se toman de los diputados de distrito que no lograron el triunfo, en el orden del mayor porcentaje de votos obtenidos en sus distritos. Eso elimina el argumento de que “a los plurinominales nadie los elige” y hace que todos los candidatos tengan que hacer campaña.

En el caso del Senado, coincido con la propuesta del IETD de asignar los senadores de manera proporcional, utilizando cualquiera de los algoritmos que para ello existen.

Raúl Rojas

Investigador de la Facultad de Matemáticas e Informática en la Universidad Libre de Berlín

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Publicado en: Política, Vida pública