
En su columna en Milenio del 8 de septiembre, el destacado economista Gerardo Esquivel manifiesta su sorpresa y desconcierto porque hay algunos “opinadores” que “se niegan a aceptar las cifras de la reducción de la pobreza en México”. Enseguida describe los que cree son los razonamientos de tales personas e incluso diagnostica su estado psicológico à la Almodóvar: “este grupo está al borde de un ataque de nervios”. Mi artículo fue referido en las columnas de Macario Schettino y Jorge Castañeda, además de un artículo de Rodolfo de la Torre.
Esquivel menciona que este grupo ha encontrado un nuevo argumento “que parece darles la razón” que es el que di a conocer en mi artículo “La doble vida del ingreso y la pobreza en México” en el que reporto evidencia derivada en su totalidad de datos del Inegi que muestran cómo la cobertura del ingreso de los hogares de la ENIGH respecto del de las Cuentas Nacionales, luego de haberse mantenido relativamente estable en 2016, 2018 y 2020, se amplió en 2022 y luego volvió a hacerlo en 2024; lo que coincidió con las importantes disminuciones en la pobreza multidimensional y por ingresos que a partir de la ENIGH se registró en esos años. Ver Gráfica 1.
Gráfica 1. Porcentaje de población en pobreza multidimensional vs. cobertura porcentual del ingreso corriente total de la ENIGH de la vivienda en el de Cuentas Nacionales (sin alquiler imputado de la vivienda)

Fuente: Cálculos propios a partir de la Encuesta Nacional e Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2016, 2018, 2020, 2022 y 2024 y las Cuentas por Sectores Institucionales 2016, 2018, 2020 y 2022 y Cuentas por Sectores Institucionales Trimestrales de 2024.
Esquivel dice que para mí “el problema es que en la encuesta las personas reportan un aumento promedio en sus ingresos de 24.2 por ciento real entre 2018 y 2024, lo que parece incompatible con lo reportado en las Cuentas Nacionales (de sólo 5.8 por ciento)”. Y agrega: “Esta duda, quepudiera ser legítima, se pudo haber resuelto cotejando otras fuentes que reportan los ingresos de las personas”, y luego cita tres fuentes refiriendo al cambio porcentual real en las remuneraciones por persona de 2018 a 2024:
- El salario diario de cotización del IMSS, que creció 22.4 %.
- La Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM), con un crecimiento de 21 %.
- La Encuesta Mensual de Empresas Comerciales (EMEC), con un crecimiento de 26 %.
Enseguida comenta que “en los tres casos señalados, el rango de crecimiento de los ingresos de los trabajadores es totalmente compatible con lo reportado en la ENIGH”. Con esas evidencias, pretende desvirtuar mis argumentos.
Así las cosas, considero de utilidad comentar lo siguiente:
- Tres que no son multitud. Las tres evidencias que Esquivel ofrece se reducen a una sola, que es la fracción de la actividad económica formal de la que dan cuenta los datos del IMSS. Esto es así porque el grueso de los trabajadores que participan en las empresas seguidas por la EMIM y la EMEC también forman parte de la estadística del IMSS, dado que se trata de unidades económicas formales.
- Evidencia parcial y sesgada. Los datos que aporta se refieren a ingreso laboral, que es sólo una parte del ingreso total con el que se mide la pobreza. Al interior del ingreso laboral, se refiere a ingresos por trabajo subordinado en una fracción de la actividad económica formal del país. Sin embargo, los ingresos de los hogares en México son mucho más que eso.
Entonces, Esquivel omite reportar lo que ocurrió con los ingresos laborales del resto de los trabajadores formales, pero de manera más destacada, omite mencionar lo que ocurrió con los ingresos de los trabajadores informales y por cuenta propia, que integran más de la mitad de las personas trabajadoras del país. Asimismo, deja de lado las fuentes de ingreso no laborales que participan en la medición oficial de la pobreza, incluyendo los ingresos por transferencias y los ingresos por renta de la propiedad.
En la Gráfica 2 se reporta la estructura por fuentes del ingreso corriente de los hogares (sin alquiler o renta imputada de la vivienda ocupada por sus dueños, para acercarnos más a la versión usada en la medición oficial de la pobreza), lo que nos sirve para ilustrar cómo es que la evidencia que presenta Esquivel es de apenas una parte del 27.6 % que corresponde al trabajo subordinado remunerado.
Gráfica 2. Estructura porcentual por fuentes del ingreso corriente de los hogares (sin alquiler imputado de la vivienda), promedio 2016-2024.

Se calcula a partir de información del Sistema de Cuentas Nacionales de México dado que las estructuras reportadas por la ENIGH están sesgadas como consecuencia del subreporte y truncamiento que le afectan.
Fuente: Cálculos propios a partir de las Cuentas por Sectores Institucionales 2016, 2018, 2020 y 2022 y Cuentas por Sectores Institucionales Trimestrales de 2024.
Esquivel hace descansar su contraargumento en la cercanía entre el crecimiento de las remuneraciones medias del IMSS con el de la ENIGH. Estas cifras del IMSS son una aproximación a las remuneraciones por trabajo subordinado, que es en efecto la fuente de ingreso que tuvo un crecimiento en la ENIGH más cercano al de las Cuentas Nacionales. Considerando el crecimiento 2018-2024, vemos que el valor nominal de las remuneraciones por trabajo subordinado creció 73.6 % según la ENIGH y 68.0 % en las Cuentas Nacionales, que implica una sobreestimación relativa por parte de la ENIGH de 5.6 puntos porcentuales, que pudiera verse como de consideración, pero no como algo grave.
Sin embargo, cuando aludimos a los ingresos por trabajo independiente, vemos que su crecimiento nominal 2018-2024 en la ENIGH fue de 62.7 % y en Cuentas Nacionales de 43.8 %, una discrepancia bastante sustancial que Esquivel pasa por alto, a pesar de que atañe a una fracción del ingreso total más grande que la del trabajo subordinado remunerado, a pesar de que se trata de una fuente de ingreso muy frecuente entre la población de los deciles intermedios y bajos de la distribución del ingreso y la medición de la pobreza. Más aún, en lo que toca a las transferencias corrientes, la ENIGH muestra un aumento de 103.6 %, mientras que Cuentas Nacionales reporta uno de 41.8 %, que resulta en 61.8 puntos porcentuales de diferencia. Estamos hablando de diferencias que no se pueden soslayar. En conjunto, a lo largo del sexenio 2018-2024 el ingreso de los hogares (sin alquiler imputado) creció en 75.8 % mientras que en Cuentas Nacionales lo hizo en 53.5 %.[1] Ver Gráfica 3.
Gráfica 3. Tasa de crecimiento (%) 2018-2024 de los ingresos de los hogares a precios corrientes (sin alquiler imputado de la vivienda)

Fuente: Cálculos propios a partir de las Cuentas por Sectores Institucionales 2016, 2018, 2020 y 2022 y Cuentas por Sectores Institucionales Trimestrales de 2024.
- Las Cuentas Nacionales como benchmark. Una comparación que realmente tenga sentido y que busque encontrar la verdad más que ganar un argumento, debe ir más allá de una parcialidad a conveniencia seleccionada de las evidencias disponibles. Por eso es mejor recurrir al conjunto completo de las evidencias, incluyendo aquellas que pudieran no ser consistentes con la conclusión que más nos gusta. Es comprensible que hacer todo eso puede demandar demasiado trabajo para alimentar una breve columna semanal.
Hay un atajo disponible que consiste en acudir a los datos del Sistema de Cuentas Nacionales de México (SCNM), el cual de manera continua integra la información de la EMIM, de la EMEC y del IMSS, más el resto de información disponible de censos, encuestas y registros administrativos, referidos a actividades económicas y empleos tanto formales como informales, de todos los sectores económicos del país, para generar un complejo sistema de cuentas interconectadas, una de las cuales, la Cuenta del Sector Institucional de los Hogares (CSIH), nos permite saber cuáles son los ingresos de los hogares en México que corresponden al nivel y la dinámica de la actividad económica agregada del país.
Esto es algo en lo que vale la pena detenerse un momento, ya que el SCNM es un todo integrado e internamente consistente. Como es sabido, uno de sus principales componentes es el PIB, que indica el valor de los bienes y servicios finales generados en el interior de territorio mexicano año con año (o en su caso, trimestre con trimestre). Pues bien, ocurre que el SCNM permite mapear los flujos de ingresos que en el periodo de referencia reciben los distintos sectores institucionales, entre ellos los hogares, como consecuencia de su participación en el proceso productivo, así como por consecuencia de mecanismos de redistribución entre actividades y sectores institucionales, así como con el resto del mundo.
De ello resulta un ingreso de los hogares que es 240 % más grande que el reportado por la ENIGH y que de 2018 a 2024 crece (sin considerar el alquiler imputado de la vivienda) bastante menos rápido (8.1 %) que el de la encuesta (23.8 %). El ingreso de la ENIGH omite los ingresos de las personas más ricas del país, por lo que está truncada en la parte alta de la distribución, y además refleja lo que las personas entrevistadas recuerdan o están dispuestas a revelar, por lo que suele quedarse muy corto respecto de lo que se registra en otras fuentes; mientras que la CSIH resulta de manera orgánica como parte del Sistema de Cuentas Nacionales, por lo que es mucho más verosímil.
El ingreso de los hogares de Cuentas Nacionales es por definición consistente con el nivel y la dinámica de la actividad macroeconómica del país, lo que lo hace un benchmark digno de ser tomado en consideración. Si sabemos que la ENIGH lo subestima, cuando menos querríamos que la subestimación fuera consistente. Si la subestimación disminuye a lo largo del tiempo, entonces la parte del incremento del ingreso de la ENIGH que corresponde a esa reducción en la subestimación es sospechosa de sobrestimar el verdadero incremento del ingreso de los hogares, ya que resultaría de mejora en la medición y de mejora en el ingreso.
- Atenerse a las evidencias. En este sentido, si uno quiere atenerse a las evidencias “cotejando otras fuentes que reportan los ingresos de las personas” que conectan la actividad económica del país con los ingresos de los hogares, conviene apoyarnos en la CSIH. Esta cuenta hace de manera completa, profesional, imparcial y consistente —con lo que reporta el conjunto de las estadísticas de actividad económica del país—, el trabajo que de manera muy parcial intentó hacer Esquivel en su columna, invocando las cifras del IMSS.
Y bien, pues ocurre que los datos que sustentan mi artículo provienen de la CSIH. Entonces, debe ser evidente que siendo que la información de la CSIH es un componente del Sistema de Cuentas Nacionales de México, y que por lo tanto incorpora la del IMSS más la de todo el resto de la información económica disponible, ofrece mucho mejor y más completa evidencia que la que ofrece la información aislada del IMSS. Pretender desvirtuar lo que resulta de la CSIH con lo que proviene del IMSS es querer convencernos de que una parte, minoritaria y elegida, explica la realidad mejor que el todo.
Ahora bien, si Esquivel considera que el SCNM en general o las Cuentas por Sectores Institucionales (CSI) en particular están mal y la ENIGH está en lo correcto, me encantaría leer sus argumentos. Sobre esto último es pertinente señalar que, siendo el SCNM un auténtico sistema, lo que se asienta en cada una de sus partes está conectado con lo que se tiene en el resto, de manera que, si se pone en tela de juicio a las CSI, probablemente eso tenga implicaciones para otros elementos del sistema, como por ejemplo la medición del PIB.
- Hay que poner más atención en las Cuentas por Sectores Institucionales. Quizás por la costumbre de tantos años, no me canso de promover la información tan valiosa que produce el INEGI, así que los datos de las CSI se pueden encontrar en: https://www.inegi.org.mx/temas/sit/ y en https://www.inegi.org.mx/programas/si/2018/.
Los argumentos ofrecidos por Gerardo Esquivel no desvirtúan en lo más mínimo los que yo presento en “La doble vida del ingreso y la pobreza en México”, puesto que ofrece apenas un subconjunto de los datos que están incorporados en la construcción del Sistema de Cuentas Nacionales, en el que se sustenta mi análisis. Una vez que se consideran todas las fuentes de ingreso de manera compatible con la evolución de la actividad económica en su conjunto, mi punto se hace especialmente evidente.
Quien lea mi artículo de manera desapasionada podrá darse cuenta de que deriva de que el INEGI genera dos cifras de ingresos de los hogares que tienen niveles y dinámicas inconsistentes. Indagar sobre las implicaciones de esa permanente contradicción no es sólo válido sino indispensable. Por el contrario, la actitud errónea es cerrar los ojos ante estas inconsistencias; tanto Gerardo Esquivel como yo, entre varias otras personas expertas en el tema, colaboramos hace varios años en el trabajo de revisión más extenso que se haya realizado hasta el momento en relación con las debilidades de la ENIGH y cómo superarlas.
Toda duda es legítima. La discusión, en todo caso, está en torno a las evidencias y a su interpretación. Pretender erigirse en jueces de la legitimidad de las dudas ajenas o en árbitros de los temas que pueden o no ponerse en tela de juicio no abona al mejor conocimiento de la realidad. Coincido con Gerardo Esquivel en que el aumento del ingreso de los hogares no es un mito. Sí creció, pero no tan rápido como sugiere la información de la ENIGH. Ello implica que la pobreza también bajó, pero no tan rápido como sugieren las cifras oficiales y como todos quisiéramos.
Gerardo Leyva Parra
Dirigió el área de investigación del Inegi durante 15 años. Es miembro del EQUIDE y Coordinador del Laboratorio Interdisciplinario de Encuestas y Datos Sociales de la Universidad Iberoamericana.
[1] Solamente la renta de la propiedad nos da un mayor crecimiento vista mediante Cuentas Nacionales que mediante la ENIGH, pero eso no alcanza a balancear lo que ocurrió con las otras fuentes y no tiene un impacto de consideración para efectos de la medición de la pobreza
Excelente debate. Es buen momento para revisar más a fondo los resultados de la ENIGH 24.
En esta ocasión, estoy en línea con Gerardo: La pobreza no se redujo tan rápida y drásticamente como nos gustaría y, de hecho, con la baja de personas afiliadas a instituciones de seguridad médica se va abriendo una nueva brecha entre trabajadores formales e informales, planteando un nuevo objetivo para las instituciones públicas: La equidad en el crecimiento entre grupos de trabajadores..
Siguen comparando chiles con frutas. Lo que deseo saber cual es el comportamiento del índice de la capacidad de ahorro de los mexicanos a partir del inicio de la gestión de Obrador hasta el primer informe de la Sheimbun, comparado con el sexenio de Peña Nieto.
Por otra parte, y en el mismo período ¿cual es el comportamiento del índice crediticio al consumo y a la inversión por parte de la Banca Comercial?
Asimismo, cuál es el comportamiento de la utilidad bancaria comercial por concepto de cobro de intereses y por comisiones bancarias. (de todo tipo)
El chile es una fruta