Vacuna “Patria”: tardía e ineficaz

La vacuna NDV-HXP-S “Patria”,1 presentada inicialmente como una creación mexicana para enfrentar el covid-19, llegará tarde y con su actual diseño no será efectiva contra las nuevas variantes del virus causante de la pandemia; entre ellas, ómicron, que ha desplazado a las anteriores variedades del virus Sars-Cov-2 y que es la causante de la quinta ola de influenza que afecta a nuestro país.

Ilustración: Raquel Moreno
Ilustración: Raquel Moreno

Antes de que arrancaran los ensayos clínicos de “Patria”, la vacuna NDV-HXP-S ya había sido probada; su seguridad (ausencia de daños a ciertas dosis) e inmunogenicidad (capacidad de provocar respuestas inmunológicas) ya han sido documentadas en animales, principalmente en ratas. Las pruebas clínicas se realizan actualmente con la asesoría y vigilancia del grupo científico de la Escuela de Medicina Icahn con sede en Nueva York, Estados Unidos.2 Las primeras pruebas en humanos (fases I y II) se llevan a cabo en países de ingresos bajos o medios en los que la misma vacuna adopta diversos nombres, por ejemplo, Covivac en Vietnam, ButanVac en Brasil y “Patria” en México.

Los primeros resultados en humanos se obtuvieron en Tailandia y aparecieron en septiembre de 2021 en el archivo en línea medRxiv que publica adelantos de artículos que aún no han llegado a revistas y carecen de revisión por pares; posteriormente apareció en una revista acreditada: EClinicalMedicine, en marzo de 2022.3 Los autores, encabezados por Punnee Pitisuttithum, reportan que NDV-HXP-S tiene un “perfil de seguridad aceptable y una potente inmunogenicidad”, por lo que a partir de estos datos avanzan a la fase II. Resultados semejantes se obtuvieron en Vietnam, como se reporta en el trabajo encabezado por Anh Duc Dang publicado en febrero de 2022 en medRxiv y en junio en la prestigiosa revista Vaccine.4

Las pruebas clínicas para la vacuna “Patria” transcurren con un considerable retraso, pues apenas se publicó un adelanto de los resultados de la fase I que aparecieron en medRxiv en febrero de este año, sin que haya sido aceptado hasta ahora a alguna revista con revisión por pares. Si bien entre sus autores hay científicos mexicanos de primera línea, las limitaciones que presenta este trabajo, como veremos más adelante, no son triviales; aunque primero hay que aclarar que existen diferencias en el proyecto que se realiza en México respecto a los emprendidos en otros países.

En el proyecto mexicano se emplean virus vivos, a diferencia de Vietnam, Tailandia o Brasil que utilizan virus atenuados. Otra diferencia es el énfasis del grupo de nuestro país, que encabeza Samuel Ponce de León, en la vía de administración intranasal, bajo la hipótesis de que la inmunidad de la mucosa puede neutralizar la transmisión de un virus en el sitio de entrada al cuerpo. Finalmente aquí se han realizado pruebas preclínicas, no sólo en ratas sino además en cerdos, cuya respuesta inmunológica se considera más parecida a la humana.5 Todas estas singularidades se deben a la experiencia con que cuentan los laboratorios de Avimex, empresa privada mexicana que ha empleado durante años al virus de la enfermedad de Newcastle en la producción de vacunas para uso veterinario y cuenta con las licencias correspondientes para el empleo de NDV-HXP-S.

Por ahora no sabemos cuándo estará lista “Patria” para ser administrada en la población mexicana. El tiempo de espera ha sido y seguirá siendo largo. Pero más allá del retraso, lo más preocupante es que cuando concluyan los estudios clínicos en México, la vacuna “Patria” será ineficaz para enfrentar las nuevas variedades del virus Sars-CoV-2, pues mientras aquí batallamos incluso para conseguir voluntarios para emprender la fase II, la velocidad con la que aparecen las nuevas estirpes virales parece no tener límites por ahora. ¿Cuáles son los datos en que se apoya esta afirmación?

El número de participantes para la fase I en México, ya de por sí reducido (91 voluntarios seleccionados), se dividió en nueve subgrupos para probar en cada uno de ellos dos aplicaciones de la vacuna con tres distintas dosis y diferentes vías de administración (intramuscular, intranasal, e intranasal más intramuscular), con lo cual cada subgrupo se redujo a solamente 10 personas. Durante las pruebas ocurrió un evento externo que cambió todo: un aumento en el número de casos de covid-19 en el país causado por la nueva variedad delta que desplazó a las cepas anteriores, reduciendo el número de participantes en la prueba clínica, pues algunos de ellos adquirieron la enfermedad, tanto después de la aplicación de la primera dosis, o después de la segunda, lo que sugiere que la vacuna “Patria” resulta inefectiva para la variante predominante en aquel momento. Así, el número de participantes pasó de 91 a 80. La reducción afectó a casi todos los subgrupos, pero notablemente a aquellos en los que se probaba la vía de administración intranasal, de gran importancia para el equipo científico de México, lo que compromete la validez de sus resultados.

Otro dato: ante el surgimiento de nuevas variedades del virus Sars-CoV-2, y en reconocimiento implícito de la inefectividad ante ellas de su vacuna (NDV-HXP-S, lo que incluye a “Patria”), el grupo científico de Nueva York se apresura a diseñar nuevas vacunas bi, tri o tetravalentes incorporando elementos genéticos de las variantes más recientes, por ahora en modelos animales.6 Al parecer estamos ante una carrera interminable de creación de nuevas vacunas multivalentes, las cuales, si bien emplean la misma plataforma que la inicial, tendrán que pasar por la secuencia de pruebas en animales y después las etapas clínicas fases I, II, III…

En síntesis, la vacuna “Patria” llegará tarde —y cuando llegue muy probablemente no será efectiva contra ómicron y otras variantes que aparezcan.

 

Javier Flores
Médico y periodista científico


1 NDV-HXP-S debe su nombre a una interesante combinación del virus de la enfermedad de Newcastle (NDV), que se emplea como vector (o transportador de moléculas), y cuyo “pasajero” es una porción de la proteína de pico (S) del virus Sars-CoV-2, creada en la Escuela de Medicina Icahn en Nueva York y estabilizada con seis prolinas (un tipo de aminoácido), que en conjunto, se denomina Hexopro (HXP), creada en la Universidad de Texas. Dicha vacuna fue bautizada en México con el nombre de “Patria”.

2 Hay algo en común en los artículos publicados con datos de las pruebas clínicas y es la participación del grupo de investigadores de la Escuela de Medicina Icahn; destaca en la lista la presencia de autores de los trabajos realizados en Tailandia, Vietnam y México: Juan Manuel Carreño, Peter Palese, Adolfo García Sastre y Florian Krammer, entre otros, como Irene González Domínguez, José Luis Martínez Guevara y Weina Sun. Lo anterior muestra que se trata de un proyecto internacional del que México forma parte.

3 Pitisuttithum, P., Luvira, V., Lawpoolsri, S., y cols. “Safety and immunogenicity of an inactivated recombinant Newcastle disease virus vaccine expressing SARS-CoV-2 spike: Interim results of a randomised, placebo-controlled, phase 1 trial”, EClinicalMedicine, vol. 45, 01 de marzo de 2022.

4 Duc Dang, A., Dinh Vu, T., Hai Vu, H., y cols. “Safety and immunogenicity of an egg-based inactivated Newcastle disease virus vaccine expressing SARS-CoV-2 spike: Interim results of a randomized, placebo-controlled, phase 1/2 trial in Vietnam”, Vaccine, 09 de junio de 2022, vol. 40, número 26, pp. 3621-3632.

5 Lara-Puente, J. H., Carreño, J. M., Sun, W., y cols. “Safety and Immunogenicity of a Newcastle Disease Virus Vector-Based SARS-CoV-2 Vaccine Candidate, AVC/COVID-12-HEXAPRO (Patria), in pigs”, MBio, vol. 12, número 5, 21 de septiembre de 2021.

6 González-Domínguez, I., Martínez, J. L., Slamanig, S., y cols. “Trivalent NDV-HXP-S Vaccine Protects against Phylogenetically Distant SARS-CoV-2 Variants of Concern in Mice”, Microbiology Spectrum, 06 de junio de 2022.

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Publicado en: Ciencia, Salud