¿Los segundos pisos son la respuesta a los problemas de tránsito de la Ciudad de México?

Con cariño para Catalina.

El gobierno de Marcelo Ebrad ha anunciado la construcción de dos segundos pisos sobre periférico para crear una vía de rápida elevada de Naucalpan hasta Xochimilco. Esta obra se ha justificado bajo el argumento de que existe una demanda creciente de infraestructura vial, producto del aumento del parque vehicular en la Ciudad. Ebrad ha señalado que si no se realiza dicha obra el transporte en esta zona colapsara (El Universal, 8/04/10).

Resultan insuficientes las justificaciones de esta obra, pues no existe evidencia que indique que esta infraestructura haya solucionado los problemas de tránsito permanentemente, por el contrario, la evidencia señala que no constituyen la respuesta adecuada a los problemas de tránsito de ninguna ciudad.

Primero, para cualquier gobierno es imposible construir vialidades más rápido que el crecimiento del parque vehicular, no importando que estas sean financiadas por los mismos automovilistas. Por lo tanto, esta demanda nunca podrá ser cubierta. Lo que se requiere son formas de control del tránsito vehicular como el impuesto al congestionamiento aplicado en Londres, que liberó a esta capital europea de los embotellamientos, al limitar el uso del auto.

Segundo, este tipo de obras tienen efectos temporales limitados. Un estudio realizado en California por Hansen y Huang[1] señala que el efecto de nuevas vialidades rápidas sobre la disminución del tránsito es de 5 años, tiempo después del cual desaparece, pues incentiva el uso del automóvil.

Tercero, si se recuerdan las obras de construcción de los últimos segundos pisos, estos generaron terribles problemas de congestionamiento vehicular, antes de ser terminados. Si la zona está a punto de colapsar, como lo asegura Ebrad, una obra como esta sería el tiro de gracia y no la solución.

Cuarto, el problema de la ciudad es uno de movilidad y accesibilidad, no uno de tránsito vehicular. Soluciones que permitan un real incremento de la calidad de vida de los ciudadanos, mediante la disminución de los tiempos de traslado, no pasan por crear más espacios para los automóviles en una ciudad con espacio escaso, ya que sólo benefician a unos cuantos habitantes sobre las necesidades de espacio del resto. Las soluciones pasan por aprovechar al máximo los espacios existentes para crear una oferta amplia y flexible de diferentes formas de transporte: metrobús, metro, autobuses, bicicletas, entre otros (movilidad). Al igual que crear una localización adecuada de servicios, trabajos y vivienda que eviten los desplazamientos largos de manera continua (accesibilidad).

Bien decía Lewis Mumford que no se le puede apostar sólo a un tipo de tecnología, pues esta se vuelve opresiva al ser humano, tal y como sucede con la cuasi-dependencia que tenemos con el automóvil particular como forma de transporte. Mas no se trata de eliminar el uso del mismo, pues este tiene su propia función. En realidad de lo que se trata es de gestionar mejor el congestionamiento vehicular, limitar el uso del automóvil particular, de dar prioridad a otras maneras de transporte las cuales beneficien a la mayor parte de la población y no a unos cuantos, y reducir la necesidad de traslados. De otra forma, los problemas de transporte seguirán creciendo. Las soluciones de corto plazo no constituyen verdaderas soluciones, son sólo paliativos.

Salvador Medina Ramírez. Economista.

[1] Mark Hansen, Yuanlin Huang, Road supply and traffic in California urban areas, Transportation Research Part A: Policy and Practice, Volume 31, Issue 3, May 1997, Pages 205-218.


5 comentarios en “¿Los segundos pisos son la respuesta a los problemas de tránsito de la Ciudad de México?

  1. Los segundos pisos se pueden considerar como una solución a nuestros problemas de transito, pero ¿quién realmente puede usarlos? la mayoria de nuestra gente es pobre y realmente el uso de estos segundos pisos tiene un costo que no pueden cubrir, si realmente te pones a pensaar que el gobierno a quien esta ayudando a las personas de bajo recurso o a quienes realmente cuentan con un estan de vida alto, es conveniente ponerse a pensar en la solucón mas adecuada para la gente pobre quienes tienen que involucrarse dia dia con el trafico.

  2. La gente pensante sabemos que los segundos pisos traen mas contras que pros, y que no son una solución de largo plazo. Se pueden publicar artículos, entradas en blogs, quejarnos en reuniones, etc. pero lo más importante es: ¿cómo hacemos entrar a razón a las personas que toman estas decisiones?

    En concreto, Ebrad, quien está siguiendo los pasos de su antecesor AMLO, quiere construir aquí y allá, poner el Metrobús en toda la ciudad, etc. No importa que tanto se investigue sobre el tema, las personas que tomarán las decisiones las tomarán por otras razones y motivos aunque tengan la misma información.

    ¿Qué se puede hacer?

  3. Obviamente los segundos pisos o terceros, cuartos etc… NO son la solución…
    mientras siga habiendo coche por persona, mala comunicación en el pésimo transporte, un pésimo transporte público, y la mentalidad de que los «pobres van en el transporte público y los que no pues van en sus coches» , osea una cultura del automovil y una nula educación vial, asi construyan mil segundos pisos se llenarán. Tienen que ir a la raíz del problema, y no están resolviendo nada (ni resolverán) con este tipo de construcciones. Y porqué no importa el impácto ambiental que ocasionan?
    Yo no quiero más una ciudad gris, una ciudad y habitantes donde solo benefician al automovilista, una ciudad que a diario es totalmente un infierno para quienes no usamos coche, es una de las ciudades más «groseras» con su población del mundo.

    Natalia Marín G.

  4. Creo que estaría bueno matizar algunos puntos, sobre el punto 2: estas obras tienen efectos temporales limitados y uniendo con el 4: elevar la calidad de vida reduciendo tiempos de traslado, se debe recordar que no hay una vía que cruce esta zona, sino vías congestionadas para automovilistas y gente que utiliza transporte público. Piensen en toda esa gente que no tiene coche y que para llegar a sus trabajos tiene que tomar de dos a más camiones para llegar. Ahora podrán tomar un RTP que acorte su traslado y les permita elevar su calidad de vida mediante la construcción de una vía rápida en la que transiten autos y transporte público. Creo que no es posible ser tan negativos, la ciudad requiere de soluciones desde diferentes frentes, la Supervía es uno más de los proyectos que se deben realizar. Basta de quejarnos! Este proyecto está planeado desde hace 30 años y no se ha tenido los recursos para llevarse a cabo!

  5. El Gobierno de Marcelo Ebrard se empecinó en cancelar el proyecto vial que consistía en un paso elevado y dos deprimidos en la zona de Ferrocarril de Cuernavaca y Ejército Nacional, en la intersección de las colonias Polanco, Irrigación y Granada.
    La obstaculización estaba basada en tres supuestos argumentos:
    a) Que los «vecinos» (entre ellos dos personas que a la postre fueron candidatos del PRD a diputados y otro representante de Convergencia en Miguel Hidalgo) no querían esas obras.
    b) Que existían problemas de seguridad por los ductos de Pemex que por allí cruzan.
    c) Que era mejor invertir en transporte público (como si las delegaciones fueran competentes en temas de transporte público.
    Hoy, el Gobierno Central minimiza esos argumentos respecto de sus propios proyectos.
    Es evidente que los vecinos afectados por las expropiaciones (ya no digamos los que vivirán horas y horas en las zonas circundantes a las obras) no quieren esas obras.
    Es evidente que los ductos de Pemex y otras instalaciones vitales de la Ciudad cruzan por los tres tramos de obra (la de Santa Fe a Luis Cabrera, la del Toreo a San Antonio y la de San Jerónimo a Xochimilco).
    Y también es evidente que el transporte público es la inversión que tiene que hacer un gobierno responsable, como sucede en las grandes urbes del mundo; y ese tema sí es competencia exclusiva de Marcelo Ebrard.
    Claro, que se haga la voluntad de Dios … pero en las mulas de mi compadre.

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