
Hola Héctor:
Al leer tu revista “Nexos” número 412, te pido derecho de réplica. Tengo bastante idea de estas chicas. Y de las “patronas”. Nunca he visto que alguna se queje que la viole el patrón, pero si me he encontrado con “empleadas domésticas” (que así se autonombran ellas y no “trabajadoras del hogar” que le tocan los genitales a los niños hombres).
Todas tienen en su cuarto T.V. y radio y si bien su cuarto no es el principal, tienen baño propio (cosa que no tienen en su ranchería porque si bien les va tienen escusado con cubeta). Y se tienen que quedar de planta porque no tienen donde dormir en la ciudad. La verdad las señoras las tratan muy bien por miedo a que se les vaya (es un mito como el de la secretaria si la tienes buena la cuidas no te la ligas). Ganan de $5,000 a $6,000 para empezar, llegando hasta los $9,000. La mayoría no tienen terminada la secundaria. La manutención que dicen que representa 50% más de ingreso en realidad.
Las de entrada por salida, en cambio, viven en la ciudad, normalmente en Neza, Chalma, Cuajimalpa, Huixquilucan, y ganan $250 a $300 y trabajan máximo 8 horas porque ahora, como la de un artículo de la revista antes mencionada, ya quieren trabajar menos tiempo, de 10:00 a 4:30.
La mayoría comen después de los patrones pero comen exactamente lo mismo que ellos. La mayoría come más, se hacen unos desayunos espectaculares, incluso comen carne en la mañana. Cosa que la patrona no hace (por aquello de la dieta).
Desgraciadamente, no se pueden meter al seguro social no porque la patrona no quiera sino porque es carísimo y malísimo (sólo sirve para sus pensionados) Pero yo las meto en una clínica que funciona precisamente para ellas y que las acerca al seguro popular. Con gusto te mando los datos.
Por último y el tema más importante: ¿Te imaginas la cantidad de remesas que llevan a sus rancherías (que incluso no las puedes localizar ni en google maps)? Ellas se quedan con muy poco y la mayoría la mandan a sus lugares de origen. Nadie ha hecho un estudio sobre eso. Y con lo mal que está el campo mexicano. ¿Qué sería del campo sino fuera por ellas?
Conozco a “empleadas domésticas” gallegas, (casi ya no hay españolas) donde la patrona también llevaba a chicas mexicanas y dicen que “nada que ver el trabajo”. Allá como cobran por hora lo hacen mejor y más rápido, no tienen todo el día para hacer el trabajo.
Yo no creo que un sindicato sea buena idea, ni el programa oportunidades que por darles $1,000 pesos al mes pierden el trabajo de $6000, porque a fuerza tienen que ir ellas. Creo en el trabajo, creo que es la única forma de sacar al país adelante. Y no estirar la mano.
Maite Valencia. Home Staff.
De acuerdo con lo que dice
Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice esta carta: Yo pago 3500 de renta por un cuarto con una cama, dos buroes, con un espacio para colgar mi ropa ( NO es un closet), acceso a cocina.
Las domésticas que no pagan renta tienen el privilegio de vivir en una mejor zona que yo.
Obviamente se paga un precio alto al realizar un trabajo fisico.
Ojala que los padres de estas mujeres hubieran tomado la sabia decision de no tener mas hijos de lo que pueden mantener y educar. NO hay que ser un genio para saber que ENTRE MENOS BURROS, MAS OLOTES.
Pobre gente, ni modo, ahi les toco nacer, pero peor estarian en sus ranchos.
Dano
Hay que entender algo antes de dar el grito en el cielo: la mayor parte de los empleados en México trabajan en el mercado informal. Sin prestaciones, sin acceso a instituciones de salud. Sí, es una pena que las empleadas domésticas no tengan acceso al seguro médico, pero es una tragedia qeu más de la mitad de los empleados no tenga acceso a ese derecho. Su condición no es única ni especial en ninguna de las características: ¿salarios bajos?, vamos, he visto recién graduados de universidad a los qeu les ofrecen 4 mil pesos al mes -sólo hay que considerar el tiempo de estudio dedicado y la colegiatura. Sé que probablemente me digan clasista o algo así, pero no. Ya no den el grito en el cielo. El mercado laboral en general es así, si no te gusta, adiós; a pocos les respetan las ocho horas de trabajo, existen explotaciones más sutiles, el bullying laboral, y etc, y etc, y etc.
Claro, hay sus grandes excepciones, pero son eso, excepciones. Por favor, tomen perspectiva.
Gus Monzone
Totalmente con el analisis, las impresiones, los rechazos, las nauseas, la indignacion que han expresado, todas y todos, respecto de esta carta paulina al estilo del tal papa Ratzinger… (por usar una referencia de quien no atina ni un pico de lo que se esta hablando y si se beneficia $$) esta es como la sonrisa y satisfaccion que tuvieron las patronas de las empleadas negras en el Missisipi en los 60′s, y lo vemos en la pelicula Help, sobre el tema de las “trabajadoras domesticas” cuando les pusieron su propio wc, pues no era por dignidad o derecho, sino porque estaban espantadas de ser trasmisoras de enfermedades que solo a ellos “negros”, les dan….?? La tal M. V. que verguenza de mujer… otra mas persinada y reflejo de la decadencia de un Mexico, Lindo y Querido, y yo no soy mexicano, pero lo amo tanto y estoy comprometido con el….
marco
xq rasgarse las vestiduras ante un comentario de otra parte representativa de este país. Como la ‘replicante’ existen muchísimas más que comparten su opinión. Se le puede dilapidar o no estar de acuerdo con ella, pero no negarla. Paseénse por Palmas o Mazarik
Citlallih
No cabe duda de que por la boca muere el pez. Lo único que no entiendo es por qué Nexos publicó esta estupidez.
Un Roberto más
Querida Cindy la Regia…. o que diga Maite Valencia: De la lectura de su carta deduzco que para usted las trabajadoras domésticas son unas suertudotas al tener la dicha de trabajar para unos patrones tan humanitarios como usted. ¿Qué las empleadas domésticas no se quejan de violación? ¡Claro!!!! pues son amenazadas por los patrones (y las patronas cómplices de los agresores que muchas veces son el padre o los hijos o ambos) aprovechándose de su posición económica y del analfabetismo funcional de muchas de ellas. Usted, señora, se escandaliza de que las sirvientas coman carne ¡carne! ¡horror! ¡sacrilegio! aparte de flojas y aprovechadas se atreven a probar la carne…fíjese que la misma manera de pensar tienen los ricachones que nos gobiernan y explotan a diario a millones de mexicanos. ¿Le duele lo que le paga a su servidumbre? ¡Fácil! ¡Hágalo Usted! Limpie, barra, planche, cuide a sus mocosos malcriados, vaya por ellos al Instituto Cumbres, aguánteles sus peladeces, báñelos, alimente y bañe a sus mascotas, lave sus trastes y -haga la prueba- déjese acosar por su marido… tal vez después de todo ello verá muy distinto los $300 pesos que tan magnánimamente paga a sus trabajadoras. Gracias señora Valencia por apoyar al progreso del campo mexicano con los sueldazos que paga…mil gracias por ser tan buena patrona… a propósito ¿ya hizo cuentas de cuanto le deja de ganancia cada trabajadora doméstica en su empresa? ¿Con el sueldazo que les da y le queda ganancia? Nunca se le olvide que si ustedes las señoras de Polanco tienen que hacer dietas es porque hay familias que no tienen ni lo necesario para el día de hoy…y así empiezan a gestarse las revoluciones. Saludos
Alejandra QH
Me parece que la lectura que la empresaria hizo del artículo al que responde, centra más su atención en palabras como ‘sindicato’, ‘dar’, ‘sueldo’, ‘comida’ y no tanto en ‘estereotipos’, ‘derechos’, ‘prestaciones’, ‘seguridad’, las cuales son el corazón de lo que se expone. De lo contrario, desearía que todas las trabajadoras del hogar fueran reconocidas como eso: trabajadoras. Marx decía que el trabajo dignifica al hombre… y a la mujer. Hacer la limpieza de un hogar no debe avergonzar ni estigmatizar a quien lo hace. Aunque se enfoca en los beneficios que el trabajo brinda a las rancherías de donde vienen las trabajadoras, es justo reconocer que numerosos hogares se han sostenido por la labor de estas mujeres.
Revisando el TL de su cuenta en twitter, percibo un tono condescendiente cuando se dirige a quienes la critican. Quien sabe, quizá les diga ‘mi amor’, ‘mi vida’, ‘princesa’ y piensa que con eso les muestra el respeto que les tiene. Con franca tristeza, he escuchado a estudiantes de secundaria referirse unas a otras como ‘muchachas’ cuando el esmalte de las uñas se desvanece. Conozco a jóvenes que tratan a sus maestros de la misma manera que a la ‘muchacha’, el jardinero, el chofer porque creen que el resto de la gente está a su servicio. Todavía hoy hay quienes responden ‘mande’, ‘a sus órdenes’, ‘estoy para servirle’ porque lo consideran un gesto de educación. En esos casos, la moneda de cambio es la falta de respeto y la humillación por que estas personas son vistas como medios y no como seres humanos.
Parece que le gusta enarbolar la bandera de la dignidad del trabajo sin comprender la historia detrás de los derechos laborales. Su visión es tan estrecha que ve en estas trabajadoras un instrumento, una máquina que está al servicio de los patrones. Nada más le falta contrastar la labor de las trabajadoras del hogar con el glamour que caracteriza a las jovencitas que se van a Europa como Au-Pairs, cuyos contratos sí contemplan tiempo libre y vacaciones.
Vamos, la empresaria podría decir que ‘el trabajo las hará libres’, frase escrita sobre las rejas del campo de concentración de Auschwitz.
Viviana Leyva (@lavivianaleyva)
Es la tercera vez que leo este texto. La primera me indigné muchísimo por todo lo anteriormente mencionado en los comentarios, el claro y evidente clasismo, la ignorancia, la falta de conciencia, etc…
Ahora que vuelvo a leerla me lleno de tristeza, una tristeza muy grande al darme cuenta una vez más, que México aún es una nación muy joven, cargado de contrastes y extremos.
El texto que en una primera lectura me golpeó la vista y el estómago por su fuerte carga ofensiva, en esta tercera lectura me deja preocupada por mi país y en este momento crítico de nuestra historia, cuando las elecciones están a la vuelta de la esquina aún más.
Brindando el beneficio de la duda a la “empresaria” que escribió este texto y pensando que efectivamente lo hizo desde un lugar de “bondad” y “reflexión” tratando de abogar muy a su manera por sus empleadas, y quitándole la etiqueta de racista o clasista, francamente me alarma aún más esta carta, pues quiere decir que el nível de conciencia de esta empresaria es completamente nulo, vamos el que no sea capaz de darse cuenta del por qué esta carta ha indignado a tanta gente y ha sido altamente criticada, es aún peor que si tuviera la conciencia del tono de sus comentarios.
Lamentablemnte no está sola en pensar así, es un sector grande de la población el que piensa como ella, y se cree en legítimo derecho de adjudicarse las etiquetas de “buenas Patronas” luchando y abogando por estos seres de tercera o cuarta categoría que deberían “estarse sosiegas” y dejar de buscar tener más derechos de los que ya les brinda poder trabajar en una casa de alto nivel económico, después de todo desde su postura muy legítima para este tipo de “empresarias y patronas”, pues que más pueden pedir, si tienen baño y no cubeta y hasta come carne.
Julia Constantino
Qué ejemplo tan impecable de racismo, clasismo, cinismo e ignorancia. De principio a fin (“estas chicas”, “yo no creo que un sindicato sea buena idea”), la “empresaria del empleo doméstico” deja claro cómo les niega respeto y derechos a las trabajadoras del hogar y cómo ella y su empresa contribuyen a la discriminación.
Valeria Covarrubias
El colmo del cinismo. Aprovechar las desigualdades en el ingreso y en el acceso a las oportunidades como nicho de mercado, es irresponsable, sentirse “emprendendora” por ello es estúpido.
La Sra. Valencia en Twitter defiende su posición argumentando que “cree en el trabajo y no en estirar la mano” ¿cómo recibe entonces el importe por un trabajo que ella NO hizo?. Por supuesto su “empresa” recibe ingresos por ese “servicio”.
Espero que la Sra. Valencia pueda abrir su criterio y darse cuenta que los comentarios aquí vertidos van más allá de la correción política, que reflexione sobre su forma de ganarse la vida y sobre todo que pare de perpetuar actividades y estereotipos que tanto afectan a nuestra sociedad. Nunca es tarde.
Yamina del Real
Es indignante la forma en la que esta señora, intentando defenderse denigra a las personas a las que sub-contrata por lo que la misma trabajadora tiene que rendir cuentas con dos empleadores; sin que por ellos tenga un sobre sueldo. No solo niega que muchas sufran maltratos y vejaciones de todo tipo, (lxs “patrones” nunca mienten, nunca maltratan,nunca humillan) son ellas las que abusan de la confianza, comen más y mejor que la patrona, y abusan de los niños varones, según sus propias palabras. Si bien es cierto muchas personas tratan con respeto a sus trabajadorxs, por desgracia no son la mayoría, de igual manera que se puede dar casos de abuso por parte de la trabajadora. Sin embargo, el abuso lo ejercen más y con mas frecuencia los que tienen poder sobre otro. Estos supuestos, con los que tan miserablemente se refiere esta señora hacia las trabajoras del hogar, hacen que sean tratadas con desconfianza y que esa desconfianza sea la clave para el abuso. Y con estas premisas es obvio que NUNCA defenderá a sus trabajadoras en caso de que sufran abusos de algún tipo, pero claro, como lo podría hacer si es ella misma la que desde un principio las denigra. Además, sin derecho a seguro médico(que no les cueste a ellas) y a que sean protegidas por una organismo que vele porque sus derechos sean respetados. Es abominable por favor¡
Carlos Canché
¿En serio?
el periquillo-sarniento (@el)
apoyo a cinpor ciento lo escrito por la empresaria,,,el trabajo domestico es digno he importante para la economia de las personas y del pais en general