
El viernes 16 en la mañana, un grupo de personas interpusimos una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal en contra de la campaña “No le des la espalda, dale pecho”, presentada el miércoles pasado por el Jefe de Gobierno del Distrito Federal.
La campaña ha causado revuelo por múltiples razones. Una, es que parece recurrir a una imagen sexualizada de la lactancia, a la par de que censura, paradójicamente, lo que se supone es el centro de su mensaje: el acto de amamantar a un bebé. Otra es que representa mujeres cuyos cuerpos distan de ser los de una mujer que de hecho amamanta; por no decir que incluye sólo un tipo de cuerpo: el de mujeres blancas, delgadas, ejercitadas, cercanas a los que muchos perciben como un ideal estético. Otra es que se enfoca solamente en condenar a las madres que no le dan pecho a su hijo, ignorando las razones por las cuales la gran mayoría de las mujeres no amamantan; razones que van desde lo fisiológico hasta lo laboral y social. Creo que los textos escritos por Catalina Ruiz-Navarro (“Mamacitas”), Geraldina González de la Vega (“Hablemos de maternidad”), Maricela Guerrero (“Mis chichis son mías”) y Julene Iriarte (“¿Espalda o pecho?”) desarrollan todos estos argumentos.
Uno de los retos de la queja estribaba en convertir la crítica social en crítica jurídica. Y, más aún, en una violación a los derechos humanos. El argumento central de la misma, por lo tanto, es que la campaña viola el (nuestro) derecho a la información.
Se sostiene que el Estado está obligado –conforme al artículo 1, párrafo tercero de la Constitución– a promover los derechos humanos. Desde aquí, proveer información relacionada a los mismos es una de las maneras paradigmáticas de promover su ejercicio. Además de esta obligación general, se sostiene que el derecho a la información en sí le genera al Estado la obligación de difundir información que le permita a las personas conocer sus derechos. Esto implica ir más allá del derecho a la información como una herramienta que le permite a las personas exigirle acceso a documentos públicos al Estado; éste tiene la obligación de generar información pública.
Ahora: dado que se trata del Estado, que genera y difunde la información con recursos públicos, se sostiene que la información producto de ello tiene que cumplir con ciertos estándares básicos. Primero: se tiene que tratar de información relacionada, de hecho, con el ejercicio de los derechos. Segundo: se tiene que tratar de información con un sustento empírico razonable (o, siguiendo a la Corte Interamericana de Derechos Humanos: el Estado tiene un “deber especial de constatación razonable de los hechos”). Tercero: en las afirmaciones que se realizan, no se puede negar, desconocer o violentar algún derecho. Y, cuarto, relevante especialmente para asuntos de género (conforme a la CEDAW): no puede reproducir estereotipos de género.
La importancia de la queja, más allá de esta campaña específica, es probar si se le puede exigir al Estado una rendición de cuentas sobre la información que produce. Implica aplicar la lógica de la racionalidad y proporcionalidad de los derechos humanos y del control de gasto a todos los actos que despliega el Estado: hasta una simple campaña que, según algunas notas periodísticas (habrá que exigir las cuentas oficiales), asciende, nada más y nada menos, que a 14 millones de pesos.
En concreto, se argumenta que esta campaña no cumple con los estándares exigibles a la información producida por el Estado por las razones siguientes (que se desarrollan de manera más amplia en la queja, que se incluye aquí).
1) Reproduce estereotipos de género. Ello ya que incluye un solo tipo de maternidad, que, además, es una que debe sacrificarse ante sus hijos (de lo contrario, implicaría darles la espalda). Además, manda la idea de que la provisión de la leche materna –que no es lo mismo que amamantar– recae exclusivamente en la madre, cuando la tecnología ya permite que otros –entre ellos, los padres– puedan involucrarse en el proceso de alimentar –que, de nuevo, no es lo mismo que amamantar– al bebé.
2) Condena a las mujeres por ejercer un derecho que tienen garantizado tanto en la Constitución, como en la CEDAW, que es el derecho a la lactancia. De ellas depende la decisión sobre hacerlo o no; al Estado le corresponde darles la información para que, de preferencia, lo hagan (dadas las bondades de la leche materna; valga aquí distinguir: no es lo mismo decir que es mejor a decir que no dárselas pone en peligro la vida de los niños y niñas o que implica “darles la espalda”).
3) Y relacionado con los puntos anteriores: el problema con la campaña, además de lo que dice, es todo lo que omite: los barreras estructurales (laborales, sociales) que, de hecho, impiden que muchas mujeres puedan darle leche materna a sus bebés. Mientras que la política pública que anunció Mancera parece estar encaminada a erradicar los problemas que han sido identificados una y otra vez como clave para promover la lactancia materna, la campaña, a decir de su creador, está enfocada a uno sólo: al de las mujeres que, por “egoístas”, no amamantan a sus hijos por miedo a perder su figura.
De nuevo, dado que se trata de una campaña del Estado, lo que proviniendo de otros podría ser un infortunio, aquí amerita una rendición de cuentas: ¿por qué habiendo tanto que informar, decidió condenar? ¿Por qué, habiendo tantas historias qué contar –por no decir problemas que solucionar–, reprodujo solo una? ¿Y por qué ésa? Millones de pesos se gastaron en esto. Millones. ¿Tan insensato es exigir algo un poco más plural, que al menos aborde los problemas más comunes que enfrentan las mujeres para alimentar a sus bebés?
Estefanía Vela Barba es licenciada en Derecho por el ITAM, maestra en Derecho por Yale y profesora asociada y responsable del área de Derechos sexuales y reproductivos del CIDE.
Definitivamente a cada quién le pegó esta campaña dependiendo el ángulo de donde la ve, no hay condena más quien para quien le queda el saco, hablan de mujeres estereotipadas y que se ejercitan como si fueran una mentada de madre cuando la realidad es que un estilo de vida saludable está al alcance de todos, y que conste que lo dice una mujer que trabaja de tiempo completo en una profesión bastante demandante. No creo que la intención sea juzgar a quienes por razones de salud no les es posible amamantar o dar leche materna, que no es lo mismo, sino hacer recapacitar a aquellas que privan a sus bebés por razones que sí son egoístas que van desde lo estético hasta la hueva de estarse sacando leche en la chamba.
Por otra parte a quién creen que va dirigida la campaña, porque ciertamente vivos en un país donde hay más de una realidad y disculparán ustedes pero a la gente de bajos recursos les viene importando un cacahuate quedar con el pecho hasta las rodillas siempre y cuando no tengan que usar sus cuenta tíos en fórmulas lácteas que por mucha tecnología y avances médicos que haya actualmente, distan mucho de ser siquiera equiparable a la lecha materna. Más bien va dirigida a quién puede darse el lujo de comprar estas fórmulas, sin una indicación de salud real, a ellas es a quién se les pide recapaciten, porque estrictamente no hay pretexto. Estética? Pues a hacer ejercicio y en lugar de gastar en fórmulas pues hay remitas bastante buenas y que me consta que funcionan y lo digo yo que soy copa D y bien me pudieron quedar a medio tórax pero no, quedaron justo como estaban, trabajo? Pffff de qué es un lío es un lío, pero querer es poder y mejor gastar en un saca leches eficiente que en 15 minutos te saca lo necesario y además garantiza que no pierdas el estímulo para seguir produciendo y 4 sesiones de 15 minutos cada 3 hrs cubren un turno completo y es más solo dices que vas al tocador y nadie se tiene que enterar.
Y bueno en cuanto a aquello de que le dan a la lactancia un aspecto sexual, sin palabras, definitivamente el morbo muchas veces está más en el ojo de quién lo ve, algo así como lo de que el que primero lo olió…. No quiero ni pensar que sea una mujer quien comente esto porque en verdad mujeres del mundo una abierta invitación a reconsiderar, que el hecho de ser mamas y amamantar no nos aleje de ser seres eróticos y sexuales, que disfruten sus cuerpos con o sin estrías y con los pechos a cualquier altura, que mejor que ser una mujer que reconozca su sexualidad y no tener miedo a amamantar.
Es una campaña hecha por el «gobierno» donde en mi opinión tomaron tal vez un ejemplo de mujeres que a lo mejor no lleguen a tomar para las madres la imagen de alguien que amamanta, pero a las mujeres no debería de darles sólo un mensaje visual, ya que la intención supongo no era eso; considero que en estos tiempos tanto como el gremio feminista como demás sectores están pasando por una ignorancia importante acerca de este tema, no consideró que las mamás que no amamantan sean malas madres pero tal vez, también sea la falta de información la que las lleve a hacer esto, ya que las madres que trabajan podrían saber que pueden sacarse la leche, guardarle y así seguir alimentando a su bebe, las madres que a veces piensan que no les sale leche, deberían poder saber que pueden estimularse de diferentes formas y consumir ciertos alimentos que aumentan la producción de esta; deberían saber que el bebe se debe pegar doce veces en cada pecho aprox. En el día, ya que con esto el bebe y la mama tienen grandes beneficios y aunque les sorprenda existen mamás que pierden pesó rápido gracias a que amamantan así que si podrían existir mujeres con este tipo de cuerpos o parecidos, tal vez si destaparan los pechos de las famosas que aparecen en las campañas, causaría todo esto más revuelo, las considerarían unas desvergonzadas y lo tomarían como desnudos…
Tal vez deberían de tomar de imagen a una mujer de cuerpo común, trabajadora amamantando en público a su hijo (aún así encontrarían algo que violé sus derechos)
Tal vez alguien debería poner una queja por esas mamás que han renunciado al bienestar de sus bebes renunciando al parto natural, escogiendo fechas de cesárea; ya que con ignorancia están arriesgando mucho, ya que este es un proceso natural y según la información proporcionada por los doctores la cesárea es un proceso difícil y riesgoso que sólo se debe practicar en un caso muy necesario y la lactancia y amamantacion igual, no por nada tus pechos empiezan a producir leche desde el primer trimestre.
Se quedaron muy cortas.
¿Qué cartel, anuncio o programa no reproduce algún estereotipo?
Pista: la respuesta no es «los que a mí me gustan / los que muestran al mundo como yo y mis amigas lo vemos».
Es un hecho que la televisión y la publicidad reproducen estereotipos que promueven conductas nocivas (¿para quién?). Es también un hecho que el gobierno no promueve políticas públicas para dar infraestructura a las madres lactantes (ni para dar cobijo a los indigentes, alimentación a los pobres, seguridad a las empresas; la lista es inagotable por necesidad, pero para cada activista y ong no hay más causa que la suya). ¿Por qué mientras critican ferozmente la campaña, se lanzan contra el gobierno?
Parece que medio saben de un tema y medio saben del otro. Medio saben que carteles como el presentado reproducen violencia simbólica, pero dejan de lado que ese problema no es reproducido por el gobierno, sino por las agencias de publicidad y los medios. ¿Por qué no promover demandas y políticas públicas para resolver ese problema? Que el actual nivel de protesta contra esas instituciones sea ridículo y limitado (por ejemplo, las protestas contra el mundial por ser al mismo tiempo que la discusión parlamentaria, o al revés) no quiere decir que no pueda abrirse un frente contra ellas desde otro sector de la sociedad.
Como oportunidad para presionar al gobierno del DF a que destine recursos a su causa, fue excelente. Espero que se ponga las pilas y construya por ahí dos que tres espacios para que las madres den lactancia (lástima que otras causas no tienen tan buenas abogadas); espero al mismo tiempo que la asamblea apruebe una ley que obligue a los particulares a proveerlos, para que puedan medio cumplirla.
Me confunde que, después de exhibir la manera en que un cartel reproduce la violencia de género, se conformen con tan poquito, cuando podrían aprovechar los espacios para organizar activismo contra el resto de carteles, programas y estereotipos. Cada ong y activista se conforma con defender su pequeña causa, vivir en su pequeño espacio seguro y que se jodan los demás.
Pero yo qué voy a saber. Ni fui a la Ivy League, ni escribo en medios ni tengo ciclos menstruales.
Como en toda obra buena, siempre hay quien ve lo negativo. A mi me parece una gran campaña. Un tema, si bien no abordado con genialidad y al gusto de todos, muy importante y con un trasfondo sí benéfico.
Como algunos ya han comentado, existen en este país innumerables medidas que son aberrantes y que atentan nuestros derechos, no solo los humanos, pero los dejamos pasar como si fuera cualquier cosa. en cambio, cuando vemos algo bueno nos esforzamos por encontrarle el pero.
Estoy a favor de mostrar inconformidad cuando algo nos desagrada, nos insulta, nos lastima, pero cuidemos la forma en que lo hacemos porque podemos caer en el mismo error del que nos quejamos. Pongámonos a trabajar junto con nuestros gobernantes, hagamos propuestas en lugar de criticar. Que todo lo que hemos estudiado, en Harvard, en la UNAM, en el TEC, o donde sea, sirva para algo. No solo quienes estudian en universidades extranjeras o de paga pueden hacer buenos programas, emitir opiniones acertadas, innovar, crear, etc., etc. Lo importante es vivir el dia a dia en un país como el nuestro, con tantas necesidades, con tantas carencias y tener ganas de trabajar para que esto ya no siga sucediendo.
Hay que aplaudir cuando alguien hace cosas buenas y, en todo caso, hacer propuestas para mejorarlo.
Y coincido en que todos tenemos los mismos derechos y merecemos el mismo respeto y el hacer juicios también afecta los derechos de aquellos a quienes van dirigidos, y al final también se les discrimina.
el asunto es que el Estado le vale un cacahuate todo lo que se genera en las universidades mexicanas. Tanto conocimiento tirado al caño. la pregunta es ¿hay necesidad de estas figuras para concientizar, acaso no hay otros métodos, este es el mejor programa para conscientizar?
FEMINISTAS EXTREMAS, Ofendidas por cualquier cosa, desde mi punto de vista estan en libertad de hacer una campaña de conscientizacion… No obligan a nadie y el que quiera pues bienvenido… Y da igual si sacan Senos grandes, gordos, flacos, estriados, cada mujer debe de quererse como es. Estos derechos humanos ya exceden a veces.
Completamente de acuerdo a utilizar todos los medios posibles para crear conciencia, que es de lo que se trata una campaña, parecieran esconder otros fines las criticas de la autora.
No contradigo que tal campaña efectivamente va contra los derechos humanos, sin embargo como medio de comunicación considero que están interponiendo juicios valorativos hacia una sola dirección y no están cumpliendo con su teleología lo cual me parece lamentable, por qué no ir más allá? por qué no mirar más allá de lo que es evidente? lo cual me parece lamentable después de leer tan buenos artículos y columnas de su parte.
Por qué no tomar en cuenta que efectivamente el GDF no esta cumpliendo con esas normas básicas para una campaña
sin embrago el fin no es ese, es evidente que el fin de dicha campaña no es violentar los derechos humanos pues la idea es
formar conciencia de lo importante que es amamantar, aún y con todas las condiciones que usted menciona laborales, sociales, económicas
entre otras. Para emitir un juicio como el que se esta emitiendo en esta publicación considero que es necesario empaparse aunque sea
un poco en el contexto, no sólo porque sea egresada de una Institución de calidad y con alto reconocimiento y con más de un grado académico.
Para habalar y defender los derechos humanos hay que ser precisamente eso HUMANO.
Me parece que muestran una actitud defensiva hacia la campaña del GDF y no sólo eso en un tono ofensivo, cuando a mi apreciación me resulta incongruente pues
mas ofensivo es, mas agrede a los derechos humanos, al intelecto, al trabajo de los ciudadanos la porquería que nos venden los medios de comunicación como Televisa o TV Azteca,
con su futbol, con Laura , con la Rosa de Guadaluoe con las tv novelas que una campaña pro lactancia.
Coincido en que lo que se muestra son cuerpos que distan por sobre manera de una mujer amamantando pero que usted no se pone a pensar que las novelas distan en extremo de la
realidad y su mensaje llega directo al televidente? es lo mismo nada tendrá que ver esos cuerpos sin embargo el mensaje es claro si puedes amantar a tu hijo por qué no hacerlo?
Por mera decisión sobre tu cuerpo?…. No creo que eso este bien o mal simplemente que es preferible que si tienes las posibilidades de amamantar a tu hijo simplemente lo hagas.
En qué sustento lo anterior? ….. en que como lo mencioné para hablar de derechos humanos, de grupos vulnerables, de cuestiones que violen derechos humanos, de políticas públicas
no sólo es indispensable uno o más grados académicos, no basta ser reconocida en el mundo académico, es INDISPENSABLE, ver, estar, involucrarse, el contexto del que se esta habalndo,
entender como miran ellos, esas personas a las que se dirigió el mensaje en esta campaña, porque esas personas así como los 50 millones de mexicanos pobres en este país no son egresadas del ITAM, no tienen la minima idea de
que son los derechos humanos (y no con ello afirmo que sea bueno que lo ignoren, al contrario creo que estamos en el inicio de un proceso para hacerlos del conocimiento en general y poder defenderlos) y por lo mismo es más sencillo
proponerles la idea de amamantar a sus hijos si ven a su artista que sale en televisa, que si se les pone la imagen y mil letras con información acerca de la lactancia materna.
Parece que en estos tiempos en que van a la alza, en la bolsa del mercado de [los buenos] valores, las estrías, sobre todo si son de embarazo, la chichi-caida, las lonjas, las chaparreras y las caras lavadas con arrugas y poros abiertos, somos intolerantes con los cuerpos voluptuosos –sean naturales o de silicón- y nos apresuramos a etiquetar, que “no son mujeres reales”, son imágenes “estereotipadas” e “hipersexualizadas”.
Las de talla 36 Triple D también son reales, y las que se ponen siliconas también, y también pueden elegir ser mamás o no serlo. La exigencia del respeto a la diversidad implica primero, reconocerla; ponerse chichis postizas o quedarse con las que la naturaleza dio, son opciones y las dos son respetables.
Finalmente, lo que hizo el GDF es una campaña para generar conciencia sobre una práctica que científicamente demuestra tener importantes beneficios para todos sus participantes, a mayor abundamiento: http://www.who.int/maternal_child_adolescent/topics/newborn/nutrition/breastfeeding/es/.
Las campañas tienen que llamar la atención, si para ello, ocupan la imagen de personas que salen en las portadas de la revista de farándula de mayor circulación en este país, pues es una campaña bien diseñada.
Que «no le des la espalda» es una expresión que juzga…, ¡por Dios! ¡es un juego de palabras!
Ahora sí, que no le busquen chichis a la iguana.
Más que de los derechos de las mujeres, parece tratarse de pugnas entre grupos políticos del partido que gobierna en el Distrito Federal, en las que –como muchas veces sucede- la “ingenua” prestancia de la civil organizada (en este caso, “feminista”), se presta a proveer el bonito pábulo ideológico.
Bien dicho Lorena Leyva!
El fondo es promover la lactancia materna y la campaña llamó la atención sobre el tema. Los laboratorios farmacéuticos gastan mucho dinero en promover la desconfianza de las mujeres sobre sus cuerpos y su capacidad para amamantar a sus hijos, parece que estos grupos le están haciendo el caldo gordo a dichos laboratorios.
Concido con «anonimo» ¿Alguien de entre los quejosos podría hacer un cartel modelo? Todos podemos aprender y corregir.Creo que la campaña – como tal – esta muy mal hecha, pero eso no es lo mismo que agredir, porque no hay dolo, o al menos YO no lo veo. ¿Sacrificarse ante los hijos? Me cuesta creer que en los inicios del S. XXI una pareja -en cualquiera de sus modalidades- con un mínimo de educación sea INCAPAZ de CRIAR una prole, si eres incapaz, pues es simple: no tengas hijos. ¿Condenar por ejercer un derecho? Eso no lo creo. ¿ejercer un derecho te condena? De hecho lo importante de amamantar (según los médicos serios) no sólo se limita a las bondades alimenticias de la leche materna, sino al VINCULO entre la madre y el hijo, el cual por cierto, es exclusivo de la madre, no del padre.
En efecto, un cartel que nos muestre como no se violan derechos humanos ni se hace uso de estereotipos, ya imagino que pasaría si los carteles mostraran mujeres indígenas amantando a sus hijos, ¿llamarían al CONAPRED? hablan de imágenes sexistas, otra vez ¿quien define que es y que no es sexy? escuche a algunos tachando la imagen de Maribel G de vulgar ¿porqué? ¿qué es lo vulgar? otra frase que no tiene precio:
«Valga aquí distinguir: no es lo mismo decir que es mejor a decir que no dárselas pone en peligro la vida de los niños y niñas o que implica “darles la espalda” creo que algunos pediatras diferirían de esta opinión, el infante solo tiene en su sangre anticuerpos de su madre compartidos por el intercambio sanguíneo, una vez que nace toma las defensas de la leche materna, el sistema inmunológico del bebé empieza a funcionar bien hasta los 6 meses, ¿entonces? para mi la campaña en ese momento esta dirigida a las mujeres que no quieren darle leche materna a los bebes por «perder su figura» ¿ah por cierto ese no es chiché? «mujeres que claramente nunca han amantado» ¿quien asegura que sí o qué no? ¿no es eso estereotipar?
Los firmantes deberian de hacer UN cartel de ejemplo donde no se violen los derechos humanos.
Claro, no sólo criticar, si no estas de acuerdo por que no propones? muy atinado y concreto comentario
los firmantes NO tienen por qué proponer un cartel. Este es un tema de salud pública del cual está encargado el GDF y la campaña se paga con dinero público. Los firmantes están en todo su derecho de exigir una campaña que se adapte a la realidad del país donde vivimos y que no discrimine, totalmente de acuerdo en que es un juego de palabras, pero no deja de ser un juego de palabras que condena a la madre por no amamantar y no es lo suficientemente explícita en los pros y contras de amamantar