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La Encuesta Nacional de Ingreso-Gasto de los Hogares (ENIGH) es un instrumento diseñado para conocer, entre otros aspectos, el comportamiento de los ingresos y gastos de los hogares en cuanto a su monto, procedencia y distribución. Se trata de encuestas levantadas en vivienda, pues ésa es precisamente su unidad de análisis.

Las ENIGH de la época reciente se han levantado durante el tercer trimestre del año (dentro del periodo que va del 10 de agosto al 1 de diciembre, dividiendo los levantamientos en 10 etapas de 10 días, también conocidas como “decenas”). En el diseño de la muestra, el INEGI reporta que se consideran tanto las zonas urbanas como las rurales y los estratos según el nivel de marginación. El número de casos puede llegar a rebasar las 10 mil viviendas. Incluso existen levantamientos que incluyeron 25 mil viviendas a lo largo de cinco trimestres, como el caso de la ENIGH 1984.

En días pasados el INEGI dio a conocer la documentación, las bases de datos y los principales resultados de la ENIGH 2014 en dos versiones, la “nueva versión” que contiene un módulo para medir pobreza y la “versión tradicional” para que resulte comparable con ENIGH anteriores. 

En México han existido 22 levantamientos de las ENIGH. No todos son estrictamente comparables, pero se pueden clasificar en diversos periodos según sus aspectos metodológicos. Las primeras series son difíciles de comparar pero con algunos esfuerzos sus resultados pueden estudiarse de manera conjunta. Se trata de la ENIGH de 1958 (levantada por la Secretaría de Industria y Comercio), las de 1963 y 1968 (ambas levantadas por el Banco de México) y la ENIGH de 1977 (a cargo de la Secretaría de Programación y Presupuesto). 

Algunos de los primeros esfuerzos para comparar estos levantamientos se hallan en los estudios de Ifigenia Martínez de Navarrete (1978), Leopoldo Solís (1980: 297-307), y Roger D. Hansen (1981: 98-105). Con todo, debe decirse que algunas diferencias dificultaban las comparaciones. Por ejemplo, las encuestas de 1963 y 1968 incluían datos sobre ingresos monetarios, autoconsumo y alquiler de la vivienda, mientras que los datos de la ENIGH de 1977 sólo incluyeron ingresos monetarios (Cortés 2013).

Los levantamientos de 1960, 1974 y 1975 no son necesariamente comparables con el resto de las ENIGH y quizá sean los tres puntos de la serie que menos atención han recibido. La ENIGH de 1960 fue levantada en 16 ciudades, mientras que la ENIGH de la Secretaría de Industria y Comercio de 1974 sólo incluyó tres ciudades. Finalmente, la ENIGH levantada en 1975 por el Centro Nacional de Información y Estadística del Trabajo (CENIET) contó con datos que no parecen haber sido socializados, sino sólo citados (López Rosado 1984: 345). Un resumen de esta historia también se encuentra en el sitio del INEGI. 

Los levantamientos de 1984 a 2004 resultan comparables en diseño, metodología y cuestionario. También lo son los levantamientos posteriores de las ENIGH de 2006 y 2008. Sin embargo, a partir de 2008 y hasta 2014, el INEGI ha incorporado dos versiones, la “tradicional” y la “nueva versión” que contiene un módulo con indicadores para la medición multidimensional de la pobreza que emplea el CONEVAL. Los datos de la serie 1984-2014 ya se encuentran disponibles en el sitio del INEGI.

Una forma de “volver comparables” las series de 1984 a 2014 es no incluir todos los casos en el análisis, es decir, para contar con la “versión tradicional” deberá excluirse la información del “módulo sobre condiciones socioeconómicas”, que sirve para la ya citada medición de la pobreza. 

Una de las limitaciones que ha sido señalada de manera recurrente en las ENIGH se refería al nivel de representatividad en ámbitos geográficos subnacionales. Si bien en todos los casos, excepto 1960 y 1974, su alcance fue nacional, no siempre era posible realizar inferencias sobre las entidades federativas en específico, pues a pesar de contar con cinco mil casos o más, como la ENIGH de 1963 (Hansen 1981: 101), las columnas respectivas indicando la entidad federativa a la cual pertenecía la vivienda encuestada no resultaban de interés. 

Más allá de discusiones técnicas mucho más detalladas, una primera razón por la cual no se centraba el interés en esta columna que identificaba a la entidad federativa, quizá se relacionaba con la idea de realizar levantamientos específicos por entidad federativa. Lo anterior pareciera cobrar sentido cuando se consultan las entidades federativas o zonas geográficas que convinieron con el INEGI en levantar una sobremuestra para contar con los datos respectivos. El detalle lo ofrece el propio INEGI en la Tabla 1.

Tabla 1. Ampliaciones de muestra en entidades federativas, ENIGH 1992-2010

ENIGH

Ámbito geográfico

1992

Nay (Tepic), Tlax y ZMCM.

1994

Ags, Coa, Pue, Ver y ZMCM.

1996

Camp, Coah, DF, Gto, Hdgo, Jal, EdoMex, Oax, Tab y ZMCM.

1998

Gto y ZMCM.

2000

Ver.

2004

DF y NL.

2005

Pue, Son, Tab y Ver.

2006

Gto y Ver.

2008

Edo Mex, DF, Jal, Gto, Qto, Son y Yuc.

2010

Chiap, DF, Gto, EdoMex y Yuc.

Fuente: INEGI (http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/Proyectos/encuestas/hogares/regulares/enigh/presentacion_tradicional.aspx) último acceso: 17 de julio de 2015.

Si se considera una óptica menos restrictiva, quizá sí era posible contar con información a nivel entidad federativa para los años previos, aunque los márgenes de error hubieran sido muy grandes, pero cada investigador podría tomar la información con las reservas del caso. Técnicamente puede argumentarse que los datos necesarios para calcular los errores muestrales no se incluyeron en el periodo 1984-1990, sino que éstos fueron incorporados hasta el levantamiento de 1992 (Cortés 2013). Y precisamente es a partir de 1992 cuando ya se cuenta con las ampliaciones muestrales en algunas entidades, como se indicó en la Tabla 1.

Actualmente ya existen datos a nivel entidad federativa derivados de estimaciones, pero no forman parte de los documentos oficiales destinados a la divulgación. Por ejemplo, en las bases de datos de la ENIGH 2014 existe una columna que es el folio de la vivienda, que se compone de la clave de la entidad federativa, la decena del levantamiento (dentro de una ENIGH existen varias etapas de levantamientos, a cada una se le identifica por una decena, como se explicó líneas arriba) y el consecutivo del propio folio. Ese folio permitiría generar información por entidad federativa, pero bajo la exclusiva responsabilidad de quien procese los datos. 

La identificación a nivel entidad federativa es posible hacerla desde 1984, porque las bases de 1958 a 1977 no están disponibles al público, aunque se sabe que sí ha existido acceso a los microdatos de 1977 (Cortés 2013). 

Para el caso de la ENIGH de 1984, por citar un ejemplo, la variable que agrupaba entidad, municipio, localidad, AGEB y manzana nos daría esa información. Sin embargo, debe reconocerse que el agrupamiento de variables de identificación no necesariamente facilita el análisis. 

Adicionalmente, faltaría corroborar que los identificadores contenidos en los cuestionarios e informes, en efecto correspondan con la columna que identifica a la entidad federativa en cada una de las bases de datos. Por ejemplo, en el catálogo de la ENIGH 1989 no se aprecia esta variable. 

Por otro lado, aunque existen diversos dilemas para comparar los resultados de las ENIGH a través del tiempo, como las diferentes definiciones de densidad poblacional (1984-1989), definiciones urbano/rural (1992-2014), estratos de marginación (1984-2014), zonas metropolitanas (1984-1989), o incluso la falta de una definición más específica en los deciles como en ENIGH de 1963, ver Martínez de Navarrete (1978), en la Tabla 2 se ofrecen datos sobre el ingreso total corriente por deciles. Los deciles resultan de dividir a la población en diez grupos según su nivel de ingreso, donde el primer decil se compone de las familias más pobres y el décimo decil de las familias más ricas.

Tabla 2. Distribución del ingreso total corriente de los hogares por deciles en México, 1958-2014

tabla-2-ingresos

Fuentes: Martínez de Navarrete (1978); Cortés (2013), INEGI (2015) y estimaciones del autor.

Los datos de la Tabla 2 fueron obtenidos de diversas fuentes, privilegiando los datos como provenían de cada ENIGH, esto es, sin ajustar por cuentas nacionales (Martínez de Navarrete 1978: 37; Hernández Laos 1992). Debe alertarse que la serie 1958-2014 no es estrictamente comparable, pues no siempre fue posible incluir únicamente ingresos monetarios o excluir completamente cálculos per capita. Se requiere de un ejercicio mucho más detallado para establecer comparaciones adecuadas entre los datos que arrojan las diversas ENIGH, sea con acceso a microdatos, o sea con acceso a toda la literatura empírica disponible sobre los levantamientos previos a 1984, tarea que por supuesto excede este breve comentario sobre algunos aspectos metodológicos de las ENIGH.

Asimismo, se ofrece un posible cálculo del índice de Gini, que se basa en el ingreso total corriente, teniendo como fuentes los estudios de Martínez de Navarrete 1978; Cortés 2013, INEGI 2014; y algunos cálculos propios. El índice de Gini es una medida que captura la desigualdad. Sus valores van del 0 al 1, donde la cercanía al cero indica relativa igualdad y la cercanía al uno indica relativa desigualdad. Se enfatiza relativa porque esto depende de los diferentes niveles de ingreso, esto es, de los ya mencionados deciles.

Finalmente, en la Gráfica 1 se muestran las curvas de Lorenz correspondientes a cada una de las 19 ENIGH disponibles (exceptuando las de 1960, 1974 y 1975). La curva de Lorenz contiene en el eje horizontal, el porcentaje acumulado de hogares y en el eje vertical el porcentaje acumulado de ingresos. La línea roja es una recta a 45 grados que sirve de referente “teórico” para indicar igualdad, esto es, que el mismo porcentaje acumulado de hogares reciba el mismo porcentaje acumulado de ingresos. La línea azul es la curva de los datos “reales”, esto es, los correspondientes a cada ENIGH. Entre más lejana esté la curva azul (dato real) de la línea roja (igualdad teórica) la desigualdad en la distribución del ingreso será mayor. Entre más cercana esté la curva azul a la línea roja, la desigualdad será menor. 

Gráfica 1. Distribución porcentual del ingreso por hogares en México.

En otras palabras y para ilustrar la relación entre el coeficiente de Gini y la curva de Lorenz: de manera general se puede decir que el coeficiente de Gini es una estimación de la distancia que existe entre la línea roja (igualdad) y la curva azul (dato real). Se dice que un Gini más cercano a cero supone igualdad porque la distancia entre la igualdad teórica representada por la línea roja y los datos reales, representados por la curva azul, sería mínima. En el caso opuesto, un Gini cercano a uno indicaría que la distancia entre las líneas roja y azul sería muy grande y por ende, la desigualdad sería notoria.

El siguiente paso será conocer los análisis más detallados sobre los resultados específicos de la nueva ENIGH 2014. Para una revisión de los resultados sobre la ENIGH 2012 en su “nueva versión”, la cual incluye el módulo de condiciones socioeconómicas, ver López González (2013) en un texto publicado en Nexos.

Gráfica 1. Distribución porcentual del ingreso por hogares en México.
(Curvas de Lorenz, 1958-2014)

grafica-ingresos

Fuente: Datos de la Tabla 2. Línea roja a 45 grados indica igualdad, curva en azul representa los datos de cada ENIGH contenidos en la Tabla 2.

A manera de conclusión, se puede suponer con bases ciertas que los instrumentos de medición sobre el ingreso en México no están exentos de diversos problemas de comparación a lo largo del tiempo. Asimismo, es importante reconocer que existen avances en la confección de los instrumentos de medición en las últimas dos décadas a nivel nacional, lo que permite entender mejor el proceso de levantamiento y procesamiento de los datos de las ENIGH. Por último, una tarea pendiente, aparte de “volver realmente comparable” la serie completa desde 1958 hasta 2014, se refiere a los posibles alcances subnacionales de las encuestas de ingreso-gasto. Pero por ahora, ya se cuenta con material para analizar los resultados de la ENIGH 2014.

Alejandro Díaz es profesor de asignatura en el Departamento de Ciencia Política del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). alejandro.diaz@itam.mx


Referencias:

Cortés, Fernando. 2013. “Medio siglo de desigualdad en el ingreso en México”. Seminario Las desigualdades y el progreso en México: enfoques, dimensiones y medición. COLMEX-INEGI, 20 y 21 de marzo. [http://www.inegi.org.mx/eventos/2013/Desigualdades/doc/P-FernandoCortes.pdf

Hansen, Roger. D. 1981. La política del desarrollo mexicano. México: Siglo XXI.

INEGI. 2015. Encuesta nacional de ingreso-gasto de los hogares 2014. Principales resultados. México: INEGI. [http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/encuestas/hogares/regulares/enigh/enigh2014/tradicional/doc/resultados_enigh14.pdf

López González, Paulina. 2013. “ENIGH 2012: Panorama de la situación de los hogares en México”. Nexos en línea, 24 de julio.

López Rosado, Diego. 1984. Problemas Económicos de México. México. UNAM. 

Martínez de Navarrete, Ifigenia. 1978. “La distribución del ingreso en México: tendencias y perspectivas” en Ibarra, D., Martínez de Navarrete, I., Solís, L., y Urquidi, V.L. El perfil de México en 1980. Vol. 1. México: Siglo XXI.

Solís, Leopoldo. 1980. La realidad económica mexicana: retrovisión y perspectivas. México: Siglo XXI.

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