En la tradición judía, después de una muerte, en los siete días de shiva dedicados al duelo, se cubren los espejos de las casas. Por las razones teológicas que sean, hay un impedimento voluntario para que quienes se duelen vean su rostro. La pérdida en su rostro. Creo que México hace algo similar. Nos negamos a vernos en el espejo ante la muerte de miles, nos impedimos reiteradamente a reconocer con precisión y oportunidad el tamaño de nuestras pérdidas. 

mer

Los datos sobre homicidios en México son inexactos o tardíos. Los datos mensuales publicados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), generados a partir de averiguaciones previas por el delito de homicidio doloso han generado desde 2008 agregados que sub-estiman el total de casos. Desde 2014 el propio SESNSP comenzó a reportar junto con averiguaciones previas, datos del total de víctimas de homicidios a nivel estatal. Aunque nos dejaba en blanco respecto a víctimas a nivel municipal, muchos creímos que se trataba de un avance importante que nos permitiría de manera oportuna tener una estimación precisa del número de mexicanos asesinados. No fue así. 

La otra fuente de datos sobre homicidios es la estadística de mortalidad por homicidio generada por el INEGI, basada en certificados de defunción de la oficialías de registro civil. Dicho de otro modo, se basa en cuerpos y los informes de médicos legistas sobre agresiones externas como causales de muerte. Desde 2008 México reporta más cuerpos que averiguaciones previas. Hoy sabemos, gracias a la publicación del resumen de datos preliminares del INEGI para 2014, que también tenemos más cuerpos que víctimas del SESNSP. 

Gráfica1

La diferencia es brutal. Entre 2008 y 2014 hay un acumulado de 26,953 cuerpos más que averiguaciones previas. Peor aún, la diferencia entre ambas series se ha incrementado. En 2011, el año de mayor tasa de homicidios en México, había 1.19 cuerpos por cada averiguación previa; en 2013  y 2014 hubo 1.26. Una explicación posible era que una sola averiguación contenía varios cuerpos (i.e. homicidios colectivos) y que en años recientes este tipo de casos se había incrementado. No es así. 

En 2014 el SESNSP contabilizó 15,653 averiguaciones y 17,324 víctimas de homicidio, mientras que INEGI contabilizó 19,669 cuerpos cuya causal de muerte fue el homicidio. Así, sólo el año pasado hubo 4,016 cuerpos más que averiguaciones; pero de manera más grave, 2,345 cuerpos sin averiguación previa, que no se encuentran contabilizados ni en el conteo de víctimas dentro de las averiguaciones previas. Es difícil encontrar una cifra que dibuje con tal claridad a nuestro sistema de justicia penal. 

Esto significa que todas las cifras publicadas mes con mes el año pasado nos mintieron; que las procuradurías estatales son incapaces de contar víctimas; que ponen al gobierno federal en calidad de voceros de su incapacidad; que debemos esperar un año entero para conocer el tamaño de nuestra pérdida. Un año entero con los espejos cubiertos. 

Por supuesto, la incapacidad no se distribuye aleatoriamente. 

Gráfica2

Entre 2008 y 2014 las entidades con mayor diferencia entre cuerpos y averiguaciones previas fueron: Zacatecas (2.06 cuerpos por averiguación promedio); Estado de México (1.52); Chihuahua (1.42); Tabasco (1.42); y Distrito Federal (1.39). El promedio nacional para el periodo fue de 1.20. De hecho, para el promedio de todo el periodo, únicamente cuatro estados tuvieron más averiguaciones que cuerpos: Quintana Roo; Chiapas; Morelos; y Puebla. 

En términos totales, la diferencia entre cuerpos y averiguaciones de sólo siete entidades representó el 80% de los 26,953 totales: Chihuahua; Estado de México; Distrito Federal; Baja California; Jalisco; Tamaulipas; y, Guerrero. 

Gráfica3

Como decíamos, para 2014 hubo 1.26 cuerpos por averiguación previa a nivel nacional, hubo 13 entidades por arriba de este promedio. El top 10: Veracruz (1.83); Zacatecas (1.75); Puebla (1.65); Chihuahua (1.55); Nayarit (1.47); Distrito Federal (1.46); Tlaxcala (1.46); Estado de México (1.44); y Colima (1.41). De nueva cuenta, en términos totales, siete entidades aportaron el 73% del total de excedentes de cuerpos sobre averiguaciones previas, para 2014 fueron en orden descendente: Estado de México; Chihuahua; Veracruz; Distrito Federal; Tamaulipas; Puebla; y Guerrero. 

Pero vayamos al dato más revelador, aquel que contrasta cuerpos contra víctimas contabilizadas en averiguaciones previas. En 2014 hubo en promedio a nivel nacional 1.14 cuerpos (INEGI) por cada víctima (SESNSP), con 16 entidades con un ratio mayor. El top 10: Veracruz (1.56); Zacatecas (1.56); Puebla (1.52); Hidalgo (1.41); Nayarit (1.41); Tlaxcala (1.35); Distrito Federal (1.35); Chihuahua (1.31); Tabasco ((1.31); y Colima (1.27). 

En términos totales, apenas cinco entidades aportaron más del 77% del total de los 2,345 cuerpos sin averiguación previa alguna: Estado de México (601); Chihuahua (402); Veracruz (321); Distrito Federal (283); y Guerrero (205). 

Lo dicho, a cubrir espejos, a no vernos. A distorsionar la imagen oportuna y a hacer inoportuna la imagen sin distorsiones. 

Junto a las deficiencias en el conteo estatal de víctimas, hay que agregar que éste no existe a nivel municipal por parte de la SESNSP, que se limita a reportar únicamente averiguaciones previas a ese nivel, con todas las inexactitudes que sabemos y otras que hemos ido descubriendo. Por ejemplo, como probamos en Data4, es práctica común que las averiguaciones previas para un municipio reportadas para un mes sean modificadas en meses subsecuentes. Esto es, que el conteo para un mismo mes cambie en el tiempo, ya sea porque no se reporta información y luego se concluye que son ceros; porque los ceros se vuelven valores faltantes; o incluso porque ambos terminan siendo valores enteros meses después. 

Esto significa que para conocer datos más precisos a nivel municipal debemos esperar los datos del INEGI. Mejor dicho, esperar a que INEGI haga públicos los microdatos, y no sólo el adelanto a nivel estatal en PDF. ¿Cuándo saldrán los famosos microdatos del INEGI para el 2014? En algún momento entre octubre y diciembre del 2015: 

IMAGEN

Dicho de otro modo, si usted quisiera conocer los homicidios en cualquier municipio de México en enero de 2014, tendrá que esperar casi dos años. ¿Cómo puede un país identificar oportunamente tendencias anómalas en violencia a nivel local si los datos oportunos son tan inexactos y los datos exactos son tan inoportunos?

No sólo eso, junto con la precisión en el conteo total, los datos INEGI son los únicos que permiten desagregar homicidios por género, edad, lugar de ocurrencia (i.e. casa o calle), escolaridad de la víctima, fecha, y categorías detallas de causa de muerte (i.e. golpes, ahorcamiento, arma de fuego, arma blanca, etc); y por supuesto, hacer cruces entre todos estos factores. 

Es gravísimo. Con entre 10 y 22 meses de retraso podemos identificar datos municipales; cambios en el perfil de víctimas; ocurrencias precisas en el tiempo; tipos de violencias; y momentos precisos en el tiempo con ocurrencias anómalas. Sin esos datos, no podemos oportunamente saber el perfil de los asesinados en México, como lo hicimos en este texto en Nexos o algo tan elemental como contar feminicidios y ubicarlos geográficamente

No podemos culpar al INEGI de las deficiencias de las procuradurías estatales, es cierto; tampoco podemos pedirle que con su capacidad existente procese y genere información de manera más rápida. Lo que sí debemos hacer es exigir al gobierno federal que destine más recursos a este milagroso instituto para ese fin. ¿Por qué no garantizar la publicación de homicidios INEGI por lo menos trimestralmente? ¿Por qué no generar unidades autónomas del propio instituto dentro de procuradurías que sigan protocolos mínimos de procesamiento y publicación de datos? (una especie de auditor de datos).

Vamos, queremos ponernos al día con las mejores prácticas democráticas de transparencia y publicación de datos de homicidios… de hace 20 años. Ni pensar en plataformas de datos abiertos (locales, al menos) que en tiempo casi-real publican información precisa sobre víctimas de homicidios (con características sociodemográficas) y georeferenciación. Sólo para mostrar un ejemplo, Chicago

No, lo nuestro es distorsionar, esconder, cubrir, prolongar… lo que sea que nos impida vernos al espejo. 

José Merino

Te recomendamos: